Sergio Garcia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 09 Apr 2026 19:26:53 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Sergio Garcia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Conferencia Antifascista de Porto Alegre Conclusiones en perspectiva https://mst.org.ar/2026/04/09/conferencia-antifascista-de-porto-alegre-conclusiones-en-perspectiva/ Thu, 09 Apr 2026 19:20:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=40053 Escribe: Sergio García

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Entre los días 26 y 29 de marzo se desarrolló en Porto Alegre, Brasil, la 1° Conferencia Antifascista, que partió de una convocatoria conjunta entre el MES-PSOL de ese país, otras fuerzas del SU-IV, el PT de Porto Alegre, el PCdoB, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y otras organizaciones. La conferencia tuvo una importante asistencia, un conglomerado de fuerzas de diferentes extracciones políticas y sociales. Y por lo tanto debates, acuerdos, desacuerdos y temas que quedan a repensar hacia próximos eventos. El MST en el Frente de Izquierda, como integrantes de la LIS fue invitado a participar y junto a una delegación brasilera de la corriente Revolución Socialista del PSOL, dejamos en el evento nuestras opiniones y propuestas. Terminada la conferencia, aquí compartimos algunas opiniones sobre el balance político de la Conferencia y sus perspectivas.

Sergio García y Verónica O´kelly

En primer lugar hay que partir de un hecho evidente: la Conferencia Antifascista de Porto Alegre se convirtió en un evento de importancia política. Esto se evidenció desde la misma movilización inicial el día 26 de marzo, donde varios miles de manifestantes recorrieron las calles de Porto Alegre en medio de cantos y carteles contra Trump, Bolsonaro, Netanyahu, Milei y demás ultraderechistas y neofascistas del mundo, dándole al inicio del evento una buena impronta de lucha y movilización antiimperialista y antifascista.

Por la misma razón, los días que duró la Conferencia fueron seguidos en forma presencial por un muy buen número de militantes, trabajadores y jóvenes que participaron de sus diferentes paneles centrales con cientos de personas en cada uno de ellos. Con presencia de integrantes del DSA de EEUU, La Francia Insumisa, delegaciones de ATTAC, el CADTM, la Fundación Rosa Luxemburgo y diferentes organizaciones políticas y sindicales. También con buena participación en cerca de ciento cincuenta paneles autogestionados e inscriptos por diferentes espacios y organizaciones. En estos talleres estuvieron presentes movimientos sociales, culturales, sindicales y sectores políticos como las corrientes del PSOL Alicerce y Ecosocialistas, además del MRT (sección brasileña de la FT), el PSTU (LIT-CI), la CST (UIT-CI), entre otras.

La Conferencia, que aglutinó representantes de diferentes países y continentes, evidenció por lo tanto la urgencia política de debatir e intercambiar propuestas políticas y de lucha frente al ascenso de estas derechas extremas, que son un fenómeno que hace parte de una característica central de la situación mundial que transcurre en la actualidad. Estos sectores políticos neofascistas significan un enorme peligro para la clase trabajadora y la humanidad, más todavía si llegaran a consolidarse como regímenes fascistas, algo que todavía no ha sucedido. 

De esta manera transcurrió la Conferencia, que finalmente definió una declaración final presentada por los organizadores, con un contenido político que tiene bastantes limitaciones, y en ese marco cuestiones correctas planteadas, por ejemplo el definir que: “Frente a la barbarie, levantamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista”.

También es correcto que la lucha por Palestina y contra el genocidio sionista, el apoyo a la Flotilla Sumud Global con la presencia de Thiago Ávila y la denuncia a las atrocidades del Estado de Israel con apoyo de EEUU hayan sido parte de los debates y de las resoluciones finales, cuando se denuncia: “la perpetuación de situaciones coloniales que, en el caso de Palestina, adoptan la forma de un genocidio explícito en Gaza, orquestado por el Estado sionista de Israel, apoyado incondicionalmente por Estados Unidos, con la complicidad de otros países imperialistas. Además, Israel ha invadido y bombardeado criminalmente el Líbano y afirma que anexará el sur del país (…). Apoyar la Flotilla Global Sumud, que nuevamente busca romper el bloqueo y denunciar el genocidio en Gaza. La lucha del pueblo palestino —en Gaza y en Cisjordania— es la causa de la humanidad”.

Sobre estos puntos con los cuales tenemos acuerdos y otros que también están en la declaración final, como la lucha contra el ecocidio capitalista y la denuncia de que “El sistema capitalista-imperialista atraviesa una profunda crisis y una marcada decadencia económica, social y moral”, hay mucho para profundizar y tareas concretas para desarrollar en cada país. Porque tal cual expresamos en nuestras intervenciones en la Conferencia, lo central para derrotar a estos gobiernos de extrema derecha es una lucha masiva y poderosa en la calle, con la mayor unidad de acción, huelgas generales y todas las herramientas que la clase obrera y los pueblos tienen para llevar adelante. Sin esta política de frente único y disposición total a la lucha, pasando por encima de direcciones burocráticas que no dan pelea y negocian, no se puede derrotar un ascenso neofascista como el actual.

Este tipo de encuentros tiene un valor innegable: permite que la izquierda se encuentre, intercambie análisis, avance en el conocimiento mutuo entre organizaciones y confronte posiciones con sectores de centroizquierda que también participan. En un escenario internacional marcado por la inestabilidad, la crisis de los regímenes, la ofensiva de la extrema derecha y la respuesta de franjas de masas, estos espacios pueden contribuir a acortar distancias y generar condiciones para acciones de lucha comunes. En ese sentido, la construcción de la unidad de acción para enfrentar a la extrema derecha es una necesidad concreta que apoyamos e impulsamos en todos lados. Frente al peligro del ascenso de corrientes reaccionarias y fascistizantes, la táctica del Frente Único debe ocupar un lugar central.

Debates y contradicciones políticas

De la declaración final surge evidente que hay toda una serie de cuestiones correctas en la denuncia general a las fuerzas neofascistas y al imperialismo estadounidense, algo que compartimos y consideramos prioritario entre las tareas que tenemos por delante. A la vez, el propio origen de la convocatoria a esta Conferencia marca un límite político que se vislumbra en la misma declaración final: la ausencia de toda referencia crítica a los gobiernos del llamado progresismo, que han sido y son todavía en los países donde conducen el poder administradores del ajuste capitalista sin provocar ningún cambio sustancial a favor de las grandes mayorías.

Creemos que es fundamental no confundir la justa orientación unitaria en la lucha antifascista y antiimperialista con la defensa de la unidad política con sectores burgueses o con la socialdemocracia —posición que, lamentablemente, estuvo presente en una parte significativa de las organizaciones convocantes y participantes, en particular ligadas al PT y al PCdoB—. Sostenemos que la unidad política con estos sectores no solo no contribuye a frenar el avance de la extrema derecha, sino que, por el contrario, tiende a fortalecerla. Son precisamente los gobiernos que administran y gestionan los Estados capitalistas, aplicando políticas de ajuste y conciliación con la burguesía, los que frustran las expectativas de las masas y alimentan el terreno sobre el cual crece la extrema derecha. Y representantes de esos gobiernos como el del PT de Brasil o el de Colombia y Uruguay, quienes impulsan, con sus representantes en este tipo de conferencias, el intento de llevar a las organizaciones de izquierda anticapitalistas,a una política equivocada de apoyo a estos gobiernos.

En países como Argentina ese accionar fue el motivo de una decepción masiva causada por el peronismo, que condujo al advenimiento de Milei, tal cual lo desarrollamos en nuestra intervención en el panel sobre la situación en Argentina. Algo similar había pasado en Brasil previo al triunfo de Bolsonaro en 2018, tras el decepcionante gobierno anterior del PT. Entre el ascenso de las derechas extremas y el fracaso de gobiernos progresistas hay una relación dialéctica que no puede obviarse ni en el presente, ni en las orientaciones políticas hacia el futuro.

El hecho de que esta Conferencia tuviera al PT de Porto Alegre como uno de sus principales organizadores impide que ese debate se materialice en conclusiones prácticas correctas. Por el contrario, el conjunto de los convocantes trabajan en común por una política electoral de voto a Lula en primera vuelta, algo en nuestra opinión equivocado. El PSOL pudo haber tenido su propia candidatura presidencial para desplegar todo un proyecto antiimperialista y anticapitalista de fondo, disputar y atraer a posiciones de izquierda a una importante franja de la población, y dejar un posible voto crítico a Lula como opción para la segunda vuelta.

Construir una alternativa política independiente para la clase trabajadora y los sectores populares, entre otras cosas se logra pudiendo decir que el gobierno del PT viene aplicando políticas de austeridad que se expresan, por ejemplo, en el llamado Arcabouço Fiscal; mantiene alianzas con el agronegocio; impulsa proyectos de privatización de recursos naturales; niega aumentos salariales al sector público; y se niega a revertir las contrarreformas laboral y previsional. Razón por la cual denunciamos el accionar de este gobierno en nuestra intervención en la asamblea de juventudes de la Conferencia. Se trata, por lo tanto, de un gobierno que, pese a su base social, actúa dentro de los marcos de los intereses de la burguesía, atacando derechos y expectativas populares. Y se puede decir todo esto estando a la vez en la primera línea de la lucha en las calles contra todo neofascista-bolsonarista que se postule en Brasil.

Tras las elecciones seguramente estos y otros debates recorrerán al PSOL, que ha venido perdiendo independencia política siendo llevado hacia posiciones afines al PT incluso teniendo ministros en el gobierno petista. De ahí que esté ante una disyuntiva; mantiene ese curso con lo cual ratificará que ya no juega un rol positivo, abriendo la necesidad de construir otra alternativa. O si sucediera que Boulos y su sector dieran el paso de irse al PT tras las elecciones, en ese caso será una oportunidad y responsabilidad de los compañeros del MES el impulsar la posibilidad de que el PSOL retome una senda de independencia política necesaria y urgente. Algo que veremos si es todavía posible o no. 

Por otra parte, la diversidad de convocantes permite que participen más sectores y diferentes expresiones políticas y sociales, y aunque esta amplitud la consideramos esencial para la lucha en las calles, en muchas ocasiones no contribuye a resultados positivos en cuanto a definiciones políticas. Además de lo dicho anteriormente en torno a la ausencia de definiciones sobre el rol del progresismo en términos generales, en realidad el peso del llamado campismo entre los convocantes impidió también que se expresen resoluciones correctas en temas de actualidad, como la invasión del imperialismo ruso sobre territorio ucraniano, que ocasionó miles de muertos y una guerra ya de años en el corazón de Europa. La ausencia de esta denuncia en la convocatoria inicial y en la resolución final, fue suplida en parte. En primer lugar por la presencia de la delegación ucraniana, de la Red de Solidaridad con Ucrania y de activistas de la oposición rusa. Y por el apoyo que se le dio a la Red ENSU en todas sus actividades por parte del MES-PSOL, por nuestra delegación de la Liga Internacional Socialista (LIS) y por otras organizaciones del SU, quienes nos comprometimos a continuar apoyando el justo derecho del pueblo ucraniano a defenderse de esta agresión, a la vez que lo hacemos en forma independiente y critica del gobierno de Zelenski y denunciando los planes expansionistas y militaristas de la OTAN. 

Incorporar en la declaración final la frase: “Luchamos contra todos los imperialismos y apoyamos la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios”, es un breve avance aunque a la vez no resuelve el problema central: la necesidad de denunciar el rol imperialista y agresor, en este caso de la Rusia de Putin. Algo equivocadamente ausente en un texto que pretende describir la situación internacional y las tareas que de ahí se desprenden. Por supuesto sectores políticos campistas se han incomodado por la presencia y actividad de la Red de apoyo a Ucrania. Se trata de fortalecer más esa presencia en futuros eventos, por ejemplo garantizando que el tema sea parte de un panel central, y no ubicarlo en una dimensión inferior a otros conflictos y guerras regionales imperialistas.

Estas visiones campistas, cómplices de las masacres de Putin, también se expresaron en la Conferencia en el sentido de que incluso cuando se denunciaron cosas muy correctas, como los ataques de EEUU e Israel sobre Irán, la incursión yanqui sobre Venezuela y el hostigamiento sobre Cuba, siempre se lo hizo oralmente y en los textos, sin ningún tipo de crítica ni diferenciación con el régimen represor y asesino de los Mulás en Irán, ni con los regímenes altamente autoritarios de Venezuela y Cuba. Cuando la necesidad de enfrentar los planes imperialistas en esos tres países es prioritaria, sin que eso implique un sinónimo de callar la responsabilidad interna de sus gobiernos actuales, ante la situación que hace años soportan sus poblaciones.

Perspectivas y continuidad

Como decíamos al inicio, la Conferencia fue importante. A la vez el mundo que vivimos empuja hacia la necesaria continuidad de este tipo de Conferencias y de otras que puedan surgir, bajo el objetivo de enfrentar y derrotar a estos monstruos de ultraderecha. Por lo tanto valoramos que se nos haya dado la posibilidad de participar como invitados y expresar nuestras posiciones en este evento. La delegación de la LIS en la Conferencia, además de hablar en paneles centrales y autogestionados y de ser parte de la asamblea de la juventud, desarrollamos una actividad muy positiva durante los días que duró la Conferencia, en la que pudimos compartir con compañeros y compañeras de distintos países análisis sobre la situación internacional y los desafíos que enfrentan las organizaciones revolucionarias. 

Ahora, al plantear en la resolución final la hipótesis de una Conferencia en Argentina, tendremos que ver con los compañeros del MES-PSOL y con otras fuerzas de nuestro país si se pueden encontrar mejores formatos y objetivos hacia una posible segunda instancia. Que supere contradicciones y problemas políticos que estuvieron planteados en Porto Alegre. Sin caer en una convocatoria cerrada que no serviría, ni tampoco impulsar una Conferencia que sea de un aperturismo funcional a variantes políticas ajustadoras de la clase trabajadora argentina. Sobre todo esto, tendremos que pensar e intercambiar los meses que vienen.

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Panorama Político. Razones de una votación ajustada. Perspectivas de mayor confrontación https://mst.org.ar/2024/06/14/panorama-politico-razones-de-una-votacion-ajustada-perspectivas-de-mayor-confrontacion/ Fri, 14 Jun 2024 12:59:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=35585 Escribe: Sergio García

La votación a favor de la ley bases, así sea por un desempate de Victoria Villarruel, le devolvió al gobierno algo del oxígeno que necesitaba. Los mercados financieros que ubicaban el riesgo país para arriba y las acciones y bonos argentinos para abajo cambiaron de tendencia, al menos por ahora. Negar que el gobierno logró por primera vez dentro del Congreso su propósito sería equivocado. Podemos decir que una vez que diputados confirme la ley bases y el paquete fiscal, el gobierno se encontrará con las primeras herramientas legales para seguir con su macabro plan. Es un hecho que no hay que ocultar, ni sobredimensionar.Un ejercicio necesario para comprender el momento actual y la relación logro-límites del gobierno es analizar como un todo y en dinámica lo sucedido estos seis meses. El verdadero alcance político de las votaciones de ayer no se reduce a una foto de un día, y a un momento particular. Hay que ver todo el proceso en su dimensión para comprender el hoy y el mañana. Así como decimos que la ley finalmente se votó, también decimos que la misma es nefasta en su contenido y notoriamente inferior a los planes iniciales de Milei. Y algo importante, más allá de los cambios, modificaciones y retiro de puntos que a continuación abordaremos, hay que destacar que dentro del Parlamento fracasó la política de Milei de ir por todo y no negociar nada. Esa política se dio contra la pared y no por casualidad ascendió en el gobierno Guillermo Francos, que representa el ala negociadora, emblema de la vieja política y funcionario convencido que no había ninguna posibilidad ni relación de fuerza para ir por todo, que era muy necesario ir dejando partes importantes en el camino. Eso fue lo que sucedió.

Ley ómnibus, ley bases y el mundo de lo posible

Si seguimos la hoja de ruta política que se inició en diciembre veremos con toda claridad la siguiente secuencia: ley ómnibus de más de 600 artículos y posterior caída de esa ley. Reanimación tras la derrota anunciando una ley bases y un Pacto de Mayo que no sucedió, se atrasó el debate de ley bases y pasó con mucha pena y nada de gloria el 25 de Mayo en Córdoba. Tuvo que iniciar nuevas negociaciones y hubo un retiro por parte del gobierno de algunos puntos de la ley bases para ganar votos en el Senado. Al no alcanzar con todo esto, en la propia sesión del Senado su debilidad se evidenció en el retiro de varios puntos muy sensibles: varias privatizaciones importantes, retiro del capítulo previsional que tenía ataques a las jubilaciones y a la moratoria, obligación de no poder eliminar organismos de cultura, CNEA, INTI, entre otros. Y obligatoriedad de tener que mantener el nivel presupuestario en ciencia con cierta movilidad. Nada de esto cambia el hecho de que la ley votada es siniestra, con reforma laboral antiobrera, entrega a las grandes corporaciones y facultades extraordinarias en algunos temas a un Presidente que hace campaña diciendo que es un topo que destruye el Estado desde adentro. A ese siniestro personaje le dan más poder. Lo votado y lo que no pudieron votar, configuran la realidad contradictoria que vive el gobierno.

Si pudiéramos resumir lo acontecido valdría el ejemplo histórico de victoria pírrica, la cual marca con altísimo costo un paso adelante en una batalla, en este caso del poder gobernante. Que se rearma para intentar capitalizar ese paso, sacarle provecho y relacionarlo además con los datos inflacionarios que dan este mes, a causa de una profunda recesión, el más bajo en dos años. Pero a la vez quedó muy lejos de la magnitud de leyes que necesitaba para todos los cambios estructurales que se plantea. Y quedó más erosionado socialmente, con mayores niveles de descontento y franjas crecientes de votantes propios más críticos a su gestión. Sin que su caída sea pronunciada y manteniéndose una fuerte polarización, el resultado de esta contienda indica que Milei avanzó en lo que pudo y hasta donde le permitió su propia debilidad, no en lo que quería y necesitaba. A partir de esa situación vendrán nuevas batallas. Ya veremos su resultado.

Cueva de bandidos de la casta

Sí, pensaste bien. Estamos hablando del Senado. Esa oligárquica y privilegiada institución política que hace parte de un régimen anquilosado que no tiene nada progresivo. Lamentablemente, en esta ocasión la aprobación o rechazo de una ley quedó en manos de este cuerpo en nada confiable, como nuevamente quedó demostrado. La realidad de una institución en descomposición política siempre está por encima de cálculos de números para una votación.

Para llegar al resultado final de empate y desempate se pasó por episodios y situaciones típicas de lo peor de las castas políticas burguesas. Vimos al negociador del gobierno supuestamente «anticasta» repartir negocios con senadores de varias provincias. También chantajear a otros y en un deja vu de la famosa Ley Banelco, esta vez ingresaron el expediente de la senadora Lucila Crexell para la Unesco con un salario de alrededor 15 mil dólares por mes. Senadora que, «casualmente», terminó votando a favor de la Ley Bases. De ese nivel de podredumbre política hablamos.

Entre los opositores a la ley no faltaron tampoco muestras de cinismo y de una hipocresía en los hechos cómplice de Milei. Hubo senadores peronistas hoy fuera de Unión por la Patria votando a favor, demostrando una vez más que el PJ siempre tiene algo para aportar negativamente. También vimos a dos senadores por Santa Cruz públicamente llamando a no dar quórum primero y votando en contra en la votación. Solo que esos mismos senadores, extrañamente se ausentaron en la votación del capítulo sobre facultades extraordinarias para Milei. votación que, tampoco por casualidad, ganó el gobierno.

Y un párrafo aparte merece el senador Martín Lousteau, quien busca hacer las veces de senador radical responsable, revestido de progre en ocasiones y de sensato en otras. Con esa misma supuesta racionalidad explicó que iba a dar quórum porque hay que dar el debate. Una capitulación a Milei de principio a fin. Porque su ausencia o presencia en ese momento particular, hacia caer la sesión o no. Y decidió hacerse presente en un favor político impagable al gobierno. Después se opuso a la ley y buscó diferenciarse para la tribuna, en términos futbolísticos.

Represión planificada y régimen autoritario

Las imágenes brutales contra periodistas, jubilados, diputados y manifestantes en general, además de ser muy repudiables merecen ser analizadas en toda su dimensión. No fueron aisladas, ni excesos. Vimos la expresión en el terreno de la calle de una política reaccionaria muy profunda y planificada. Política que se manifiesta desde el inicio del gobierno de Milei, con protocolo antipiquetes y provocaciones permanentes.
Bullrich comanda la implementación del accionar represivo, pero no hablamos de una iniciativa individual, es una política de Estado. La misma hace confluir diferentes aspectos como la represión concreta a manifestaciones con gases, palos y balas de goma. Combinando esto con infiltrados y personal de seguridad camuflado de civiles, y provocaciones permanentes sobre las primeras filas de manifestantes.

Todo esto va de la mano de la presentación de nuevas leyes represivas nacionales y provinciales e intentos de cambios del código penal para avalar todo su accionar represivo. De hecho es buscar un régimen político distinto y mucho más antidemocrático, donde directamente prohibian manifestaciones y el derecho a huelga, que no por casualidad estaba dentro de la Ley Ómnibus y la Ley Bases inicial, aunque luego no pudieron sostener esa propuesta. No es casual que tras la movilización y las detenciones, operen demoras en dejar ver a los detenidos, en que abogados puedan acceder a todo lo que legalmente les corresponde. Con jueces y fiscales que acusan a cualquiera por sedición, incitación a la violencia, perturbación del orden, dictando prisión preventiva y otras aberraciones legales al servicio de un plan represivo.

Acompañando todo este giro por demás reaccionario está el rol de grandes medios de comunicación que utilizan su poder mediático para avalar mentiras y difundir una versión inventada sobre cada hecho. Así de repente titulan mensajes del tipo «la violencia no pudo frenar la ley» algo completamente opuesto a lo que sucedió. Fue el Estado con sus fuerzas de seguridad quien aplico una violencia brutal contra manifestantes, precisamente para vaciar la Plaza y que se pueda aprobar la ley. Es la misma violencia de ese Estado que a través del gobierno envió en solo seis meses a varios millones de personas a la pobreza e indigencia y ocultó millones de kilos de alimentos.

Enorme movilización, pese a todo

La jornada del 12 de junio merece un destaque particular; con una gran cantidad de trabajadores y jóvenes que se hicieron presentes en Plaza Congreso, colmando ese emblemático lugar y abarcando las calles hacia la 9 de Julio. Si bien no tuvo la dimensión de la histórica Marcha Universitaria o de la concentración en el primer paro nacional de fines de enero, fue sin duda muy numerosa, expresando el malestar social creciente y las ganas de la población de hacerse sentir. Fuertes columnas de trabajadores, sectores en lucha, jóvenes, jubilados, movimientos sociales, asambleas y también gente suelta que llegó en la medida que muchos iban saliendo de sus lugares de trabajo. Una combinación de sectores que logró mostrar una Plaza llena con sus calles aledañas tomadas, pese al intento del gobierno por ocultar esa potente movilización obrera y popular. Tuvo además importantes acciones en gran parte de las ciudades del país.

Si algo la hace todavía más importante es que la movilización de miles se garantizó pese a todas las direcciones mayoritarias del mundo sindical, social y político. La no convocatoria por parte de la CGT a un paro nacional que profundizara la lucha y alentara la movilización fue un obstáculo que miles superaron para ir a la lucha contra la ley bases. Esa central mayoritaria ni siquiera convocó a marchar de conjunto y solo lo hicieron una parte de sus gremios, los cuales emprendieron la salida de la Plaza con bastante anticipación. Alrededor de las 15hs la locutora invitó a ir desconcentrando, cerrando el círculo de un accionar lamentable por parte de los dirigentes sindicales, en primer lugar los traidores que no convocaron a movilizar contra una ley que incluía una reforma laboral. Y en segundo lugar quienes sí convocaron, pero retaceando la permanencia en la Plaza cuando era necesario extender la presencia todo lo más posible. La propia Patricia Bullrich, siniestro personaje fascistoide, decidió emprender su operativo represivo un rato después que muchas columnas estaban retirándose, siguiendo los consejos de la locución de gremios cegetistas y de sus aliados.

El peronismo es un todo en debacle

La vieja y burocrática CGT jugó un rol lamentable. Ubiquemos esa cuestión en el plano político y desplegándola en su integralidad. No se trata de un accionar casual. Hace parte de un todo que es la política nociva del peronismo frente a Milei. Una política que todos sus voceros se encargan de explicar públicamente: quieren que Milei siga, se vaya desgastando y en todo caso ganarle en futuras elecciones. No quieren derrotar a Milei ahora ni que caiga su plan.

Porque esa es su política, han venido dejando correr el ajuste. Dentro del Congreso permitiendo en diferentes ocasiones que los libertarios tengan presidencias de comisiones que no les corresponden o dejando pasar un tiempo valioso para presionar por sesiones en temas de urgencia. La no convocatoria a un paro nacional de la CGT se inscribe en esa política. La dirección burocrática de la CGT no escuchó a las bases que piden un plan de lucha. Se la pasaron explicando por televisión que iban al Congreso a reunirse con senadores y que en particular articulaban con Unión por la Patria. Pero estos senadores peronistas tampoco le pidieron a la CGT que acompañe la sesión con un paro nacional, porque unos y otros, desde su lugar, impulsan una línea de no confrontación hasta el final. Una línea de denuncia que no quiere derribar el plan Milei, solo desgastarlo. Y al aplicar esa línea le terminan dando oxígeno permitiendo que avance con el ajuste. El propio Massa le explicó a un medio masivo de comunicación que hay que dejar que Milei aplique y se demuestre que eso va a andar mal. Mientras tanto, millones caen en la pobreza y la indigencia y ahora una ley nefasta logra aprobarse. De esto hablamos cuando decimos que el peronismo como estructura política no va más, sus tesis políticas son caducas, sus orientaciones nocivas. Y sus trabajadoras, trabajadores y jóvenes que honestamente quieren enfrentar y derrotar a Milei, necesitan una nueva alternativa política. Seguir insistiendo dentro de la estructura del PJ es un camino de ida hacia una nueva frustración.

La izquierda sí se ve

Al igual que ante otras jornadas de lucha de meses pasados, nuevamente la izquierda política y social apareció con destaque, contrastando con el papel decadente de la vieja burocracia sindical. Volvimos a presenciar el hecho positivo de una coordinación multisectorial independiente, que se reúne, debate y organiza, con lógicas dificultades y diferencias en su seno, priorizando la mantención de ese espacio y la activación de iniciativas comunes. La conclusión posible es la importancia de darle continuidad a ese espacio en la nueva etapa que se abre tras la votación de esta ley.

No es menor a la vez resaltar que en el plano político la izquierda y en particular el Frente de Izquierda Unidad ocupan un valioso espacio, que no es mayoritario y bien pudiera crecer mucho más. Tiene un lugar conquistado a defender y desde donde partir a futuro para nuevos desafíos.

Alrededor del debate en el Senado y en estos meses contra Milei, el FIT-U fue la única coalición de unidad de la izquierda que coherentemente enfrentó al gobierno en la calle y dentro del Parlamento. También frente a gobiernos aliados de Milei como Macri en CABA, donde nuestra compañera Cele Fierro en Legislatura da pelea contra sus políticas. La izquierda desde nuestro frente hace mucho, pero tiene el límite de ser solo un frente electoral y perder la posibilidad de avanzar mucho más, de hacer mucho más. Tener una estrategia de fondo para agrupar a miles, canalizar la bronca en organización política y prepararse a futuro como alternativa de poder. Seguimos insistiendo en nuestra propuesta de realizar un gran Congreso Abierto del FIT-U que convoque desde nuestro programa anticapitalista y socialista y se anime a debatir colectivamente estas cuestiones que hacen a una estrategia contra Milei y más allá de él.

Lo que viene es más tensión y luchas sociales

El gobierno logra una votación que le es importante y a la vez no significa que haya salido de la crisis económica y política que atraviesa este momento, la cual se combina con un fuerte deterioro de los índices sociales. El dato inflacionario del mes es una foto de un momento recesivo, de caída abrupta de la producción y el consumo, pérdidas de empleo y subempleo, malvivir de millones de familias. Ningún análisis serio preanuncia bonanza económica y recuperación. Podrán tener una ley votada pero no tendrán paz social, el deterioro de la vida de millones alimenta las luchas presentes y futuras.

En el Senado acaba de ser derrotada ajustadamente una oposición política inútil, pero esa derrota no se traslada directamente sobre la población. Estamos convencidos de que el desgaste del gobierno es palpable. Las escenas de compra de votos y represión salvaje alimentan la bronca y realzan el descontento social. Las luchas por salarios dignos, alimentos, educación y salud pública, contra los tarifazos y por jubilaciones que dejen vivir van a continuar. Muy posiblemente, luego de unos días de reacomodo social y reflexión sobre lo que acontece, van a crecer y expresarse todavía más.

Nos preparamos para eso. El gobierno también. Saben perfectamente que no tienen un cheque en blanco y que una ley no garantiza ninguna tranquilidad a mediano plazo. Vienen meses de mayores tensiones sociales, entre ascenso sostenido y represión planificada, descontento social creciente y aplicación del ajuste. La confrontación es clara y el resultado está por verse. Tenemos que organizarnos desde abajo en cada lugar de trabajo, de estudio y barrio popular. Hay fuerza social para frenarlos y derrotarlos.

En momentos como este que cierran una etapa de lucha específica contra una ley, es esencial comprender que nada termina. Estamos ingresando a un nuevo momento de la pelea, a otras batallas que irán transcurriendo por otros carriles. Batallas que daremos a fondo, en cada lucha social que apoyamos e impulsamos y en el terreno político también, de manera prioritaria y estratégica.

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Panorama Político. Crisis libertaria y tensiones sociales. El show no puede continuar https://mst.org.ar/2024/05/29/panorama-politico-crisis-libertaria-y-tensiones-sociales-el-show-no-puede-continuar/ Wed, 29 May 2024 13:58:29 +0000 https://mst.org.ar/?p=35498 «La gente no llega a fin de mes, presidente» le expresó un periodista en Córdoba a la salida de su exposición en la Rural. «Si la gente no llegara a fin de mes, ya se hubiera muerto», contestó Javier Milei. Desagradable e hiriente con quien la pasa mal fue la respuesta frente a la situación desesperante que viven millones de familias trabajadoras.

Escribe: Sergio García

Es el mismo presidente que comanda un gobierno pescado infraganti con más de cinco millones de kilos de comida sin entregar a los que menos tienen. Lisa y llanamente, a la espera de que se pudran, prefiriendo ese destino infame antes de dársela a los comedores populares, maltratados hace años y directamente desabastecidos desde hace seis meses con la asunción del gobierno libertario.

La crisis alimentaria se hizo tan evidente que ni las masivas campañas mediáticas de hostigamiento y criminalización generalizada hacia los movimientos sociales, pudieron tapar que la falta de comida es hoy un problema de Estado con un gobierno que desatiende en forma planificada toda ayuda social por mínima que sea. Ni esta justicia clasista y cuestionable pudo evitar involucrarse y decir «entreguen los alimentos». Marcando así en la jornada de este lunes una situación insostenible, imposible de obviar para el poder judicial de este Estado capitalista decadente. El hambre, en un país con tantas riquezas, es un crimen social inaceptable.

Derrumbe económico y recuperación lejana

Mientras se suceden diferentes manifestaciones a las puertas de los galpones donde la comida está bloqueada, la recesión económica comienza a hacer estragos. No se encuentra a la vuelta de la esquina, desde hace un tiempo pega de frente con todas sus consecuencias. Los despidos directos son una de las caras nocivas de la debacle económica. Las suspensiones, licencias obligadas, falta de changas en los barrios populares, los cierres de comercios y caída abrupta del consumo son otras caras de un mismo flagelo contra las mayorías.

Acompañando la crisis alimentaria y la recesión económica en curso, navega entre la población otro problema a esta altura estructural de un modelo económico al servicio de una minoría parasitaria: el salario de millones que no alcanza para llegar a fin de mes, ni alcanza siquiera a cubrir necesidades básicas muchos días antes. No es casual que en los lugares de trabajo esa presión salarial se transforme en reclamos, protestas, a veces paros sectoriales y semanas atrás con un contundente paro nacional.

En medio de la recesión, la inflación, luego de muchos meses para arriba, bajó unos puntos. No es ningún éxito libertario, es la consecuencia de la parálisis económica y caída del consumo. Las familias trabajadoras y sectores medios compran muchas menos cosas porque no tienen con qué dinero hacerlo. Esa es la causal de una inflación debajo de un dígito, aunque todavía sigue golpeando el bolsillo popular que corre atrás de la suba de precios. Prueba de esto es la recientemente informada quita de subsidios y por consiguiente aumentos de gas a sectores medios y bajos, a la par que ese mismo gas, en medio del frío, falta en escuelas y otros lugares.

El gobierno de Milei esperaba que una inflación en retroceso significara un apoyo social en avance y una recuperación económica pronta. La realidad es bastante más compleja. Ningún dato serio vislumbra en el futuro próximo una recuperación de la economía, que según cifras diversas, viene cayendo sostenidamente desde hace meses. Bajo estas circunstancias críticas, no hay apoyo social sostenido, y sí hay mucha incertidumbre y malhumor social. El termómetro social está en aumento, progresivamente sube, desigual, todavía no en rojo de alerta, pero sí con una Misiones que anticipa el calentamiento social que puede repetirse en otras provincias. Si lejana aparece la recuperación económica, no descartemos que más cerca aparezca una movilización masiva que vuelva a tensionar toda la situación y a encender alarmas en el gobierno y el régimen que lo sustenta.

Un show decadente sin final feliz

En medio de semejante crisis, a sabiendas de que el país mantiene su polarización social y política, un gobierno que viene en baja optó días atrás por simular mayor fortaleza desde el emblemático Luna Park. Un evento que, recital desafinado mediante, intentó darles ánimo a los suyos y mostrar desde los medios de comunicación una consistencia que no es tal. Es verdad que fue un primer intento de motorizar a parte de su base social para que lo acompañe públicamente. Como también es verdad que unos pocos miles en un estadio cerrado no se pueden contrastar ni de cerca con las jornadas masivas ocupando las calles en la histórica movilización por la educación o el estruendoso silencio en las calles del paro nacional del nueve de mayo.

El show tampoco pudo evitar la crisis en las alturas que terminó extirpando de su seno al Jefe de Gabinete Nicolás Posse y definir la ascendencia de Guillermo Franco, «viejo lobo de mar de la política» según lo definió un medio tradicional. Emblema putrefacto de la casta tradicional, lo definimos nosotros, quien en su primera declaración dijo que Milei «no entiende la política». Así estamos. Se fue Posse entre denuncias de espionaje interno, también su ladero y responsable de la AFI Silvestre Sívori y desfilan las renuncias en el ministerio de capital inhumano de Pettovello. Milei habla de relanzar su gobierno y dice que «todo el gabinete está bajo análisis». Una reflexión calculada para evitar decir que el fracaso de su equipo lo obliga a cambiar, sin alegrías mediantes. Hasta Clarín a través del periodista Van der Kooy escribió sobre la crisis de gabinete y los cambios efectuados: «Revela, entre un montón de cosas, la admisión presidencial que la expectativa social que aún conserva no podría mantenerse mucho tiempo anclada únicamente en el descenso inflacionario».

Desacuerdos de mayo, runflas de junio

A esta altura de la crisis, la secuencia de hechos se sucede a tal velocidad que a veces cuesta comprender su magnitud. Nuestra tarea no es quedarnos con lo visible en la superficie, es indagar en la profundidad de los fenómenos y problemas políticos. Y una de esas cuestiones, si de derroteros se trata, es la caída abrupta del renombrado Pacto de Mayo, la principal iniciativa política que el gobierno sacó de la galera cuando se hundía su Ley Ómnibus en el Congreso. Muy lejos de la frase de Milei haciéndose el despreocupado «si no es en mayo, será en junio o julio», la realidad política no es un problema de tal o cuál mes. Es una cuestión de falta de homogeneidad política y solidez de proyecto.

De eso adolece hoy Milei, combinado con un decreciente apoyo popular que todavía no alcanza niveles marcados, aunque sí una lenta pero constante baja de la comprensión social que meses atrás tenía por ser un gobierno reciente. La paciencia se agota en paralelo al agotamiento del salario de la población. Ni más rápido ni más lento. En general, como la historia demuestra, las tensiones sociales crecen cuando la mesa popular está vacía. Dicen que la fe mueve montañas. Lo que es seguro es que no paga impuestos, ni remedios, ni el alquiler. Y se va sintiendo en el ambiente un clima de ir alcanzando el límite social, un hasta acá llegamos, así no se aguanta más. Es el sentir expresado por la docencia de Misiones y compartido por millones en el país, es esa maestra de cara al micrófono de un canal de TV diciendo «el sueldo no me alcanza para vivir». De eso se trata la situación que se está incubando.

Todo ese malestar social, comprensible y en aumento, condiciona la vida política dentro del Parlamento. Hizo trizas el Pacto de Mayo y ayudó a empantanar la Ley Bases. Nadie en la vieja política quiere verse en el espejo de Misiones ni en el lugar reciente de legisladores siendo escrachados en bares y comercios por vecinos en furia. Aun así, el gobierno insiste con sacar la ley y siempre encuentra algunas manos amigas en la llamada oposición dialoguista. Y en un círculo rojo, que pese a disputas y críticas, empuja para que de una vez por todas salga alguna ley que ordene, aunque sea parcialmente, las cosas. No está claro si los números le darán al gobierno, está frente a un debate muy ajustado donde, de arranque, no puede mantener el texto que vino desde diputados. Tiene sí o sí que modificar varias cuestiones y eso devuelve el tema para atrás, a otro debate en diputados, más allá de si logra una votación en general, la cual incluso todavía hoy no es segura de lograr. La Ley Bases encuentra un horizonte de incertidumbre y cambios en sus artículos de por sí ya recortados en comparación a la fallecida Ley Ómnibus. Impedido de un triunfo claro y con sectores patronales criticando al RIGI y desacuerdos en variados temas, el gobierno reza por obtener al menos una ley modificada y arrancar así un nuevo momento político. Las fuerzas del cielo no dan para mucho más y Milei lo sabe.

Rodear el Congreso, frenar al Senado, terminar con todo

Apoyados en el descontento social creciente y en las fisuras que ese proceso nacido abajo genera en las alturas, nuestra tarea es impulsar la mayor movilización posible hacia el Congreso el día que el Senado trate esta nefasta ley. Hay condiciones de generar una masiva y unitaria movilización que tensione la jornada y cuestione toda esa sesión. El descontento por abajo es tal que mueve los cimientos de un peronismo muy en crisis y disputas internas, que del inmovilismo se movió a comenzar a convocar a Congreso para el día que se trate la ley. Deberían hacerlo a fondo, ampliamente y sin vueltas. Si queremos que la ley no pase, la CGT debería movilizar a todos sus gremios en el marco de un paro y un cese de tareas total que garantice a miles y miles en la Plaza. Menos que eso es funcional al gobierno.

Esa propuesta es la que debatimos y decidimos en el Encuentro de luchadores y la izquierda que realizamos con miles de participantes el sábado 25 de mayo en Plaza Congreso. Con ese mandato vamos a recorrer lugares de trabajo, de estudio y barrios populares. En un país polarizado, la dinámica en la calle la expresan miles de trabajadores y la juventud que enfrentan al gobierno. Ese capital humano y social hay que hacer sentir frente al Congreso en una disputa política clave y abierta en su resultado.

El show decadente que estamos presenciamos no puede continuar. No hay tarea más justa y necesaria que terminar con este plan económico y gobierno liberfacho que liquida el presente y el futuro de la clase trabajadora, de los sectores populares y medios y de la juventud. Darle tiempo no tiene nada de democrático y mucho de suicidio colectivo. Cuando se atacan las conquistas sociales y democráticas de todo un pueblo, cuando se pretenden entregar todos nuestros bienes comunes y los resortes estratégicos de la economía y la producción a un puñado de grandes corporaciones capitalistas, lo único que no está permitido es quedarse callados e inmóviles. Hay que salir a la calle todas las veces que sea necesario y frenar este curso reaccionario. El momento y la necesidad es ahora.

Para que la izquierda sea opción

La urgencia de una enorme movilización social es la urgencia de que gane peso en franjas de masas una alternativa política distinta a todas las que han gobernado trayéndonos hacia esta realidad tristemente inigualable. Y lo distinto y alternativo, solo puede venir desde y junto a la izquierda. Como integrantes del Frente de Izquierda Unidad no miramos para otro lado ante ese desafío, no obviamos la responsabilidad que tenemos, ni compartimos el conformismo pesimista y electoralista de quienes no se proponen hacer de nuestro frente una herramienta muy superior a lo que es actualmente. El valor positivo que tiene el FIT-U hay que aprovecharlo para ir por mucho más.

Hoy, cuando miles de trabajadores y jóvenes luchan y quieren ser protagonistas de todo lo que viene, nuestra tarea es colaborar para que se organicen políticamente y aporten a un salto en la ubicación de la izquierda. Nuestra propuesta de convocar a un enorme Congreso Abierto del Frente de Izquierda es un instrumento para esos objetivos políticos más que necesarios. Queremos poner en movimiento políticamente a miles como una palanca que impulse a la izquierda anticapitalista y socialista a transformarse en una verdadera alternativa de poder. Pelear por menos que eso es una capitulación al status quo que debemos derribar.

 

 

 

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Panorama Político. Luchas sociales, tensiones y crisis en el horizonte https://mst.org.ar/2024/05/15/panorama-politico-luchas-sociales-tensiones-y-crisis-en-el-horizonte/ Wed, 15 May 2024 13:59:54 +0000 https://mst.org.ar/?p=35397 Escribe: Sergio García

Pronto llegaremos a medio año de gobierno de Javier Milei y podríamos decir que su proyecto navega en medio de notorias crisis. No lo decimos en modo fatalista ni preanunciando un final para mañana. Ni tampoco hablar de crisis recurrentes de sus planes políticos significa que su ajuste no avance cuando es evidente que ataca cada día a la clase trabajadora, a las y los jubilados, a los que menos tienen y también a la clase media.

Hablar de una crisis que se profundiza y de incertidumbre sobre el alcance de sus planes tampoco implica creer que cambiará de rumbo frente a los problemas. Ni que él mismo detenga su impronta represiva en función de un cambio de régimen hacia uno más autoritario. Todo eso existe y sigue adelante. De hecho, los allanamientos a comedores populares y referentes sociales son una muestra clara de la intencionalidad del gobierno de criminalizar a los que menos tienen, atacar a la izquierda e intentar desviar la atención quitando de foco el aumento de la pobreza creciente de la cual es responsable directo.
Si hablamos de un país y un gobierno más en crisis que hace unos meses, es porque en el marco de su proyecto y de la continuidad y aplicación de su ajuste y plan represivo, surge evidente que trastabilla. Aunque parezcan procesos y situaciones diferentes, la realidad es que hay un mismo contexto económico, político y social que determina a la vez el naufragio del Pacto de Mayo y la ofensiva contra los movimientos sociales. Es un mismo país y una misma situación dialéctica, compleja y contradictoria, de la cual a su vez tenemos que comprender y tratar de percibir su perspectiva más probable.

Economía en el suelo y apertura para pocos

Llegar a fin de mes se ha convertido en una odisea superada no por muchos y cada vez por menos. La relación entre inflación y salarios es cada vez más distante. Aunque el gobierno intenta mostrar que la inflación está en baja, solo puede hacerlo en comparación a lo muy alta que estaba los meses anteriores. Pero hasta medios oficialistas reconocen que aun así, los aumentos siguen siendo considerables y golpean el poder adquisitivo de millones dando como resultado concreto un aumento indudable del malestar social.

En ese contexto económico-social se evidencia que el gobierno y sus voceros mediáticos argumentan que esa baja inflacionaria es el anticipo de una recuperación y estabilización económica. A eso apuestan en una combinación de corte abrupto del gasto social del Estado afectando la vida de millones, con un intento de hacer ley la mayor apertura económica al servicio de grandes corporaciones internacionales, más extendida y profunda que otras realizadas en nuestro país y en países vecinos. El RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) es la arquitectura legal más colonialista y funesta, casi un país convertido en paraíso fiscal, tanto que ha logrado que hasta sectores importantes del empresariado local, por intereses propios, se opongan a su implementación tal cual está redactada en la Ley Bases.

Por lo pronto el gobierno aspira a que el descontento social no crezca, la inflación baje unos puntos más, la ley sea votada e ingresen luego dólares frescos, todo lo cual le permita ganar tiempo al servicio de afianzar y no perder su base social y lograr que de las tensiones actuales se pase a meses de mayor normalidad económica. Desde ya, que esto suceda es tan solo una posibilidad, no tan clara ni menos aún segura. Si tuviera éxito el gobierno en la macabra combinación de ajuste, represión, apertura económica y baja de la conflictividad social ingresaríamos a situaciones más que complejas para la mayoría de la población, mientras el imperialismo y el círculo rojo más concentrado sostienen a Milei para que avance en cambios estructurales a favor de los capitalistas y en un régimen político represivo que lo sostenga realmente.

¿Podrán hacerlo? Hay muchas más dudas que certezas al respecto. Entramos en un contexto recesivo de la economía con caída abrupta del consumo, despidos, desplome de la actividad industrial y de la producción y aumento notorio de la pobreza. La inflación que vista en forma aislada bajó algunos puntos, lo hace sobre la base de ese desastre económico evidente y sentido cada vez más por millones de personas. Cuando vemos el peso que el gobierno le da a los operativos represivos, allanamientos y la cantidad de horas que sus medios afines le dedican al tema, se refleja una muestra del evidente rumbo que necesitan y de la urgencia por tapar la crisis económica y social que no se detiene.

De un momento a otro

En este país del ultraderechista Milei, de Bullrich, los dos Caputo y Sturzenegger, en última instancia la realidad se vuelve al final inocultable. Como mínimo hablamos de la realidad de la relación gobierno-sociedad que viene mostrando cambios innegables. Cambios que no se dan a favor del gobierno, se expresan en una tendencia desfavorable que mueve el piso del proyecto oficial.

Pasó casi medio año desde la asunción de Milei y hay fortalezas que han quedado muy lejos y tal vez no regresen. Su ofensiva inicial, su apoyo sólido desde todo el gran empresariado, su mayoría y apoyo social marcado frente a cada discurso anticasta, todo eso está hoy en baja. ¿Desapareció? Para nada, sigue ahí, el gobierno mantiene apoyos dentro y fuera del país. Solo que en la población se marca un desgaste, una merma de la ilusión. Cuando los grandes medios alentaban la idea de apoyar, esperar, dar tiempo, no poner palos en la rueda, encontraban un público más comprensivo meses atrás. Cuando el dinero no alcanza mes a mes, la compresión, la paciencia y la esperanza se van disipando. Se corre el velo de los discursos y los tuits masivos y se percibe insoportable la realidad económica. Las fuerzas del cielo no garantizan la comida cada día ni el pago de impuestos y remedios. Y entonces se aceleran las fuerzas de la calle, las que construyen un nuevo momento en el país, muy distinto a ese comienzo de gestión de Milei, perdido en el recuerdo de sus más cercanos allegados.

Desde que el gobierno asumió identificamos diferentes momentos. Ya habíamos analizado en anteriores trabajos el quiebre que evidenció el paro general de fines de enero, como el comienzo de un ascenso más sostenido, el ingreso de la clase trabajadora en escena, como un antes y un después que llamó la atención del gobierno, a tal punto que no por casualidad semanas después hizo derrumbar su reaccionaria y ambiciosa Ley Ómnibus. Desde entonces hasta mediados de abril el gobierno fue andando entre avances y golpes, entre algunos pasos adelante en su ajuste perverso y caídas políticas que lo frenaban.
Pero el contexto de crisis económica profunda que marcábamos fue metiendo al país en un momento nuevo, más crítico y con señales más profundas. A la clase trabajadora, motor central de todo ascenso social, se le sumó un movimiento de jóvenes, sectores medios y familias populares en defensa de la universidad pública. Tan potente e histórico en su caudal de movilización que golpeó por primera vez a parte de la base social de Milei que salió a la calle no en defensa del líder libertario y sí en defensa de su futuro y su educación.

Esas jornadas alentaron el malestar social, oxigenaron las luchas en curso, animaron a quienes creían que no se podía derrotar al gobierno, les quitaron argumentos a direcciones burocráticas siempre proclives a buscar excusas para no luchar. Y le hicieron imposible a la dirección de la CGT levantar el paro del 9 de mayo. Muy por el contrario, ese paro que llegó a regañadientes, aislado y tardío se convirtió en el paro nacional más contundente de las últimas décadas, como bien lo reconocieron incluso medios de comunicación masivos de los grandes capitalistas. El poder de la clase obrera se hizo sentir acompañado por un apoyo social de otros sectores sociales que de una u otra forma se sumaron como parte de ese paro.

Sin Pacto de Mayo ¿Con qué Ley Bases?

Entrando a la segunda mitad de mayo, no deberíamos olvidar dos ejemplos prácticos. El primero es que Milei dijo al inicio de su mandato que antes de fines de enero quería la Ley Ómnibus votada. Y el segundo es que hace dos meses dijo que el 25 de Mayo firmarían el pacto ya con todas las leyes votadas. La primera afirmación nunca sucedió. La segunda se encamina a tener la misma suerte.

Al día de hoy, aunque en un país tan dinámico todo puede cambiar a velocidad, en principio se está cayendo el acto oficial de Pacto de Mayo. El propio Milei declaró este martes que tal vez sea en junio o en julio, cuando se pueda. Es decir, una constatación de que hoy no puede, aunque quiera.

Y la Ley Bases, de por sí mucho más reducida en su integralidad que la Ley Ómnibus, tampoco se encuentra con certezas para su votación. Pasó de la media sanción en diputados a un empantanamiento que, al momento de escribir este artículo, ni siquiera tiene fecha de dictamen en comisiones para ir al Senado. Por más que dicha ley ataca derechos sociales y obreros, privatiza empresas, concede blanqueos de capitales y reafirma un horizonte de liberalización de la economía al servicio de una minoría parasitaria de capitalistas, igualmente ingresó en un punto de crisis incluso con representantes políticos de sectores patronales.

Se vienen manifestando problemas por arriba, a razón de que este proyecto de ley incorporó un RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) con un sinfín de favores a las grandes corporaciones extranjeras que se animen a invertir en el país. Tendrán ganancias extraordinarias y facilidades para hacer lo que quieran y no pagarán por nada instaurando un régimen de inversiones de coloniaje. También se demora el debate del paquete fiscal por diferencias en torno al tema pago de ganancias que sufrirán miles de trabajadores. Pero en el fondo si la ley está en crisis y demorada se debe al contexto de deterioro político del gobierno, esa realidad de menos apoyo social y más cuestionamientos ingresa por los poros del Parlamento. El Senado no merece ninguna confianza ni sus integrantes tampoco pero las dudas y debates internos reflejan la crisis en curso. No significa esto que al final no pueda una ajustada mayoría votar a favor de la ley del gobierno. Eso sí puede suceder, aunque aparece en el horizonte político la variante más probable de que la ley tenga que modificarse y entonces volver a diputados. Es decir que aunque en alguna de las próximas semanas se suceda una votación general a favor, ya todo el contexto es complejo y crítico.

Por lo pronto una tarea concreta es organizarnos en cada lugar de trabajo, estudio y barrio popular para movilizar a Congreso el día que finalmente se trate ley en el Senado. Haciendo votar esa convocatoria en todo lugar donde se pueda y exigiéndole a la CGT y demás centrales y sindicatos que paren y movilicen masivamente ese día. Y coordinando desde la izquierda y todos los sectores en lucha una fuerte presencia política y social. Avanzando en la lucha todo lo que se pueda ese día, sin perder de vista igualmente que la pelea es mucho más larga y que no termina en la votación de una ley. Es una disputa de clase que hace parte de una lucha de fondo contra todo el plan de Milei, que tendrá avances y retrocesos en el marco de un pronóstico abierto, de un país polarizado y de un ascenso obrero y popular que cada vez se hace sentir más fuerte y va poniendo cada vez más incómodo al gobierno y a todo su proyecto. Que si bien sigue avanzando con su ajuste al mismo tiempo sufre el hecho evidente de no poder avanzar tal cual quisiera. Son los límites que un proyecto de ultraderecha tiene por la fuerte oposición social que genera y que nadie puede obviar. Milei tampoco.

El Frente de Izquierda y sus tareas

La crisis de años y el fracaso de los viejos partidos, en particular del peronismo en el poder, auspiciaron la emergencia de fuerzas de ultraderecha que al llegar al gobierno rápidamente se enfrentan con fuerte resistencia de la clase trabajadora y la juventud, nuevas experiencias en la calle y en su desarrollo dan margen para un espacio político abierto y un posible salto de la izquierda. No caben dudas que existe un desafío y una oportunidad para la izquierda.

Esa oportunidad se expresa por abajo, en gremios y facultades, en colegios y barrios populares, en el movimiento en defensa de la cultura y en las asambleas barriales allí donde las mismas se mantienen activas. Con el peso social y político que la izquierda tiene impulsamos la convocatoria a un gran Encuentro de luchadores como lugar de intercambio, organización y coordinación de miles frente a las tareas que se vienen.
Y el Frente de Izquierda como tal enfrenta un gran desafío. La realidad pasada de fracaso del PJ en el gobierno abre un mayor espacio político. El Frente de Izquierda es una conquista unitaria que paralelamente tiene problemas a corregir en forma urgente, si queremos avanzar. Las perspectivas abiertas nos colocan en la tarea de luchar contra el gobierno en las calles con la más amplia unidad sin sectarismo, exigiendo a la CGT una huelga general y un plan de lucha hasta derrotarlo.

El gobierno se debilita y a la vez el peronismo vive una de sus peores crisis. Es hora que desde la izquierda anticapitalista y socialista nos juguemos a ser opción de poder. Para avanzar en ese objetivo estamos proponiendo que el Frente de Izquierda convoque a un Gran Congreso Abierto, que bien puede ser un fuerte hecho político con miles de militantes y simpatizantes colmando Plaza de Mayo o un gran estadio. Abramos canales de participación, debate y protagonismo colectivo entre quienes estamos luchando en la calle. Organicemos políticamente a miles de trabajadores y jóvenes. No podemos intentar menos que eso. Te invitamos desde el MST en el FIT Unidad a intentar este camino.

 

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Hacia el XIII Congreso del MST. Perspectivas del proyecto Milei y las tareas de la izquierda https://mst.org.ar/2024/03/13/hacia-el-xiii-congreso-del-mst-perspectivas-del-proyecto-milei-y-las-tareas-de-la-izquierda/ Wed, 13 Mar 2024 13:56:11 +0000 https://mst.org.ar/?p=35128 Nuestro Congreso nacional se desarrollará a fines de marzo y debatirá en profundidad la situación internacional, los cambios que se viven en el país y las perspectivas del ultraderechista proyecto de Milei. A la vez abordaremos cómo fortalecer la estrategia de construcción y desarrollo de la izquierda anticapitalista y socialista y en ese contexto la ubicación del Frente de Izquierda Unidad y sus desafíos. En este artículo nos referimos a estos temas para socializarlos con simpatizantes, con la militancia de izquierda y con nuestras y nuestros votantes. Compartiendo también nuestras opiniones y propuestas políticas hacia el Congreso con quienes luchan en la calle contra el gobierno de Milei.

Escribe: Sergio García

Argentina, reflejo particular del mundo que vivimos

No cabe duda que la irrupción de Javier Milei en la arena política y el salto en su influencia hasta llegar al gobierno tienen particularidades que aún hoy son examinadas aquí y analizadas desde otros países en donde evalúan la evolución del proyecto libertario. Proyecto que, junto a su aciago y original líder, goza de ciertos rasgos propios a la vez que refleja tendencias que hacen parte de la situación global.

No podríamos comprender el fenómeno Milei ni la perspectiva incierta sobre su futuro sin partir de las tendencias generales del mundo. Podríamos decir que ningún fenómeno político es exactamente igual a otro y a la vez tenemos que afirmar que el surgimiento de fuerzas de ultraderecha es un fenómeno internacional, desigual y para nada casual. Como tampoco lo es el ascenso político de Milei.

Si hay algo que se evidenció tras la crisis global de 2008 es la decadencia de un sistema imperialista que manifiesta saqueo, muerte y destrucción de derechos y de la vida misma. En un contexto donde en términos económicos no ha podido salir realmente de su crisis precedente ni de la caída de la tasa de ganancia de los capitalistas, factor esencial de esa misma crisis.

Desde entonces hasta hoy hemos visto una secuencia de distintas experiencias políticas a cargo de fuerzas tradicionales de diversa orientación política ideológica y en particular de gobiernos progresistas posibilistas, que frente a esa crisis alentaron un camino de administración y gestión del sistema capitalista imperante sin modificar nada esencial. El resultado de administrar lo existente en un marco de presión de grandes corporaciones por recuperar ganancia, conllevó inevitablemente a la aplicación por parte del progresismo de fuertes ajustes y ninguna solución real a los graves problemas sociales provocados por la crisis sistémica. Este fracaso y decepción fue a la vez explicado por los grandes medios hegemónicos como el fracaso de la izquierda, confundiendo conscientemente a la opinión pública al emparentar a fuerzas progresistas o reformistas con un proyecto de izquierda del cual no son parte.

Del fracaso de diferentes experiencias de partidos tradicionales en el gobierno surgió Bolsonaro, Macri, Trump, Meloni y tantos otros hasta llegar a Milei. Personaje que aun sin una estructura política consistente, igualmente pudo hacerse del poder político e intentar ahora ir hacia un cambio económico de fondo y hacia un régimen muy autoritario, tras capitalizar el hartazgo mayoritario ante el indisimulable fracaso del peronismo en el poder y el fracaso anterior del macrismo. En nuestro país como en otros antes o ahora mismo, vivimos esa combinación de crisis de lo viejo con búsqueda de sectores por derecha, repudio a la política tradicional y falta de reales alternativas de izquierda con peso en franjas de masas. Ese cóctel llevó a la Argentina hasta Milei. Y un nuevo cóctel, preparado con nuevos descontentos y fuerte ascenso social contra el ajuste en curso, puede hacer dinamitar todo el proyecto libertario.

Al igual que en el resto del mundo los proyectos de ultraderecha de estos últimos años no han sido ni sólidos ni estables, han llegado al poder y han caído en desgracia. Han avanzado y también retrocedido. Nada está dicho de antemano, ni que puedan consolidarse a largo plazo que es su objetivo, ni que puedan resbalar en el intento ante la fuerza del movimiento de masas que los resiste en la calle. Nuestro país vive con Milei un nuevo capítulo de este fenómeno mundial con su impronta libertaria. El pronóstico es abierto. Un sano optimismo militante nos empuja a enfrentarlo y a ver que cada vez con más fuerza la clase obrera y la juventud se expresa en su contra. Vienen entonces más tensiones y choques sociales. Más lucha política y más desafíos para la izquierda. Hacia allá vamos.

La polarización y sus características

Como parte de las características que recorren el mundo, nuestro país atraviesa un momento de fuerte polarización social y política y la perspectiva es que la misma se mantenga. En el mundo, como bien analiza la Liga Internacional Socialista (LIS) prima una polarización donde las fuerzas de ultraderecha han podido desarrollar alternativas de peso que llegaron al poder, y en el otro polo muy dinámico priman las luchas de gran envergadura y el desarrollo de nuevas vanguardias sin que se exprese todavía en un salto de calidad en la influencia política de la izquierda anticapitalista y socialista, sin que esto impida que en algunos países como Argentina, juegue un rol importante y haya avanzado. La salida de esa situación es con fuerte triunfo a derecha o a izquierda, pero las contradicciones que vivimos marcan un escenario tal vez largo sin resultados contundentes a uno u otro lado.

A esa polarización entre dos fenómenos y expresiones desiguales, en nuestro país se le suma otra desigualdad; el polo que apoya a Milei no está todavía expresado en las calles, manifestando una debilidad de origen, mientras el polo que lo enfrenta sí se siente en manifestaciones y huelgas, como las dos emblemáticas jornadas del 24 de enero en el paro general y del 8M reciente que inundó las calles. Esta situación coloca un elemento alentador para la izquierda, ya que muestra la potencialidad del polo que motoriza la defensa de nuestros derechos y al estar en la calle, movilizado, abre más espacio político para el desarrollo, impulso y difusión de las ideas socialistas ante importantes franjas de la población. En ese momento estamos hoy. Si el polo de apoyo a Milei en algún momento sale de su quietud y se vuelca a las calles le agregará a la situación actual ya represiva desde el aparato estatal, un alto componente de confrontación que tendremos que saber afrontar. Pero tanto en la situación actual como si se produjera ese cambio en las calles, el desafío de la izquierda es enorme. Y dónde hay un desafío hay una responsabilidad, una oportunidad. Asumirla con nuevas tareas hacia un salto en la influencia política es condición indispensable para el proceso que vivimos. No comprender el momento y repetir formalidades rutinarias es un error histórico.

El rol de la izquierda y los desafíos en la calle

En un balance de estos breves primeros meses de Milei podemos decir que la izquierda con su peso político y social no pasó desapercibida. El propio presidente en sus discursos, los medios de comunicación en sus análisis y hasta la cúpula de la burocracia sindical en sus actos y entrevistas dan muestras de que han tomado nota de la ubicación de la izquierda en la realidad. Ha sido protagonista en cada hecho desde la primera acción el 20 de diciembre que enfrentó y derrotó al protocolo de Bullrich, pasando por las columnas independientes en la marcha a Tribunales, en el paro general, en las jornadas frente al Congreso contra la fallida ley ómnibus y finalmente en el imponente 8M.

Si esto se viene dando es entre otras cosas por la articulación lograda en la multisectorial que nuclea a la izquierda con el FIT-U y otras fuerzas, junto a sindicatos recuperados por el sindicalismo clasista, Unidxs por la Cultura, asambleas barriales, movimientos sociales independientes y organizaciones de derechos humanos y socioambientales. Esa confluencia que desde el MST impulsamos y la cual convocamos a mantener y profundizar ha sido esencial en estos meses y tiene que seguir siéndolo.

Es decisivo para las luchas actuales y las que vienen que se desarrolle un polo que agrupe e impulse la lucha en forma independiente de todos los viejos aparatos atados a la burocracia peronista. A la vez ese polo ubicado políticamente a la izquierda no puede tener una política sectaria ni testimonial. Necesitamos contra todo el proyecto de Milei la más amplia unidad de acción en la calle, ya que no hay forma de derrotar semejante plan anti-obrero y antipopular sin poner a millones en movimiento, asumiendo que será en unidad y a la vez en disputa con otras direcciones sindicales, sociales y políticas que quieran movilizarse contra Milei. Nuestra tarea no es evitar que se sumen sino luchar y exigir que lo hagan y movilicen ampliamente y sin demora a sus bases.

De ahí que impulsamos una política de exigencia a las direcciones de la CGT y las CTA´s para que convoquen a un nuevo paro nacional y un plan de lucha para terminar con todo el plan de Milei, apoyando mientras tanto cada paro obrero por ser el sector social más dinámico y estratégico para esta contienda. A la vez en cada una de las acciones que surjan impulsamos la coordinación independiente de la izquierda, y paralelamente, le damos importancia al desarrollo de fenómenos genuinos como las asambleas barriales, asambleas de base en facultades y colegios y a la continuidad del espacio de la cultura. Queremos poner millones de trabajadores y jóvenes en las calles. Así podemos realmente frenar a Milei y poner en crisis terminal todo su proyecto. Tenemos confianza que se puede lograr, pero sobre todo tenemos una política para intentarlo con toda nuestra fuerza.

Que el Frente de Izquierda convoque a construir un gran movimiento político

La lucha de clases contra el gobierno de Milei es parte de la lucha política que tiene a su vez otras tareas necesarias y estratégicas, como nunca perder de vista que nuestro objetivo es que la izquierda anticapitalista y socialista logre aparecer ante grandes franjas de la población trabajadora y de la juventud como una verdadera opción de poder frente a todas las otras variantes políticas capitalistas. No hay camino parcial ni menos aún electoral que esté por encima de la tarea de pelear por disputar el poder político del país desarrollando la movilización de nuestra clase y otros sectores populares.

Para ese objetivo tenemos mucho por mejorar y recorrer. Somos conscientes que así como decimos que la izquierda viene jugando un rol destacado a su vez nuestra ubicación todavía es insuficiente al desafío planteado. El Frente de Izquierda que integramos expresa un fenómeno positivo de unidad de la izquierda anticapitalista y socialista con un programa sólido y eso le permite mantener una ubicación política clara. Sin embargo, su formato de frente electoral lo limita e impide el desarrollo hacia un salto mayor.

Es el momento de superar ese límite electoral que juega un rol negativo. Es ahora, cuando miles salen a la calle a la lucha contra Milei, muchos de ellos siendo simpatizantes de nuestro frente, otros sin identidad política definida y otros tantos provenientes decepcionados de alguna variante del peronismo. A quienes están luchando en la calle y a quienes quieren protagonizar la pelea por otro modelo de país el Frente de Izquierda Unidad le tiene que abrir sus puertas y convocarlos.

Necesitamos revolucionar y convocar desde el FIT-U y partiendo de su programa a construir un gran movimiento político que incorpore junto a los partidos que hoy integramos el frente a referentes de la izquierda social e intelectual, al activismo obrero, de las asambleas barriales y de la cultura, a las organizaciones o referentes de organizaciones de derechos humanos, ambientales y de género que quieran ser parte.
El FIT-U tiene que provocar un movimiento positivo que dinamice y potencie, que entusiasme y genere un salto en la organización militante, creando canales de participación dentro de nuestro frente para miles de independientes. Hasta hoy los compañeros del PTS y PO han tenido la principal responsabilidad de no abrir ese camino, rechazando cualquier tipo de apertura y convocatoria. Lo cual significó que nada cambie y que nos detengamos en lo conquistado políticamente sin un horizonte de salto cualitativo que supere ampliamente un frente electoral.

En una situación mundial y nacional de polarización, mayor crisis, tensiones sociales y perspectivas de mayor ascenso hace falta hacer algo nuevo y que el Frente de Izquierda se juegue a ocupar un espacio político mayor extendiendo su influencia mediante la incorporación activa de miles. Con reuniones y plenarios periódicos, foros, paneles, eventos de debate y decisión colectiva. Con la opinión de miles de militantes y simpatizantes y permitiendo el mayor protagonismo. No puede ser que miles de simpatizantes de izquierda y miles que positivamente se están alejando de otras experiencias solo sean invitados a votar al FIT-U. Hay que poner dentro de nuestro frente esa potencialidad humana y militante que está por fuera. Hacer que sean protagonistas en la construcción de un gran movimiento político de miles desde la izquierda y para un proyecto estratégico donde las y los trabajadores gobernemos y demos vuelta todo.

Fortalecer estas ideas, extender la organización militante

Vienen tiempos de tensiones y desafíos, de fuerte disputa y oportunidades políticas. En esa perspectiva habrá quienes respondan de forma rutinaria y formal, con electoralismo y cierto posibilismo derrotista que no quiere ir más allá de sus propias limitaciones políticas. Esas concepciones retrasan las tareas verdaderas del momento presente y del futuro. Quienes no se animan a mejorar y cambiar empujan su propio estancamiento.

En nuestro caso impulsamos otro proyecto dentro de la izquierda: abierto, convocante, audaz, revolucionario y socialista. Ese proyecto necesita una fuerza militante cada vez más grande que lo sustente. Tanto dentro del FIT-U como en cada frente social, gremial, barrial y estudiantil invitamos a fortalecer estas ideas. A visibilizar que desde el MST y la LIS hay un proyecto político en la izquierda que no quiere conformarse y se propone avanzar en su desarrollo para la estratégica disputa por el poder político para un cambio completo de régimen político, económico y social. Por todo esto nuestro XIII Congreso será una instancia esencial donde debatir todo y decidir colectivamente. Analizando, reafirmando estrategias, mejorando, corrigiendo y preparándonos para avanzar. Invitando a nuestras y nuestros amigos y simpatizantes a sumarse de alguna forma a este desafío y a esta apasionante tarea de militar activamente para dar vuelta todo.

 

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Sin Ley Ómnibus, con protocolo cuestionado y fallos contra el DNU. Derrota del gobierno y tormentas en el horizonte https://mst.org.ar/2024/02/08/sin-ley-omnibus-con-protocolo-cuestionado-y-fallos-contra-el-dnu-derrota-del-gobierno-y-tormentas-en-el-horizonte/ Thu, 08 Feb 2024 19:38:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=34902 Escribe: Sergio García

Desde hace muchos años la gran burguesía y el imperialismo ven con preocupación que Argentina, desde su punto de vista y necesidad de recomponer ganancias, no es un país normal. Lo sucedido estos dos meses y sobre todo las últimas semanas le dan la razón. Aquí todo puede pasar a velocidad, generando cambios en poco tiempo. Aquí no hay estabilidad burguesa sino tensiones permanentes. No hay plan coherente en el horizonte y sobra incertidumbre. No hay un régimen sólido y sí navegan inquietos en un intento desordenado por poner orden, obteniendo como resultado más desorden aún. Aquí lo normal en la calle es la fuerza de la protesta, aunque Bullrich quiera a millones por la vereda.

Ríos de tinta se han escrito desde ayer sobre la fuerte derrota del gobierno al caerse por completo la Ley Ómnibus, que ya de por sí de “ómnibus” le quedaba bastante poco, a fuerza de tanto obligado recorte de artículos. Los grandes medios oficialistas, en la noche de la derrota, hicieron desfilar a dirigentes de la oposición de derecha para explicar el por qué del fracaso y a aconsejarle al presidente, en vivo y por TV, que dialogue más e insulte menos a gobernadores y diputados, que aprenda a negociar. No lo lograron. Milei sigue de amenaza en amenaza.

Los medios oficialistas ensayan explicaciones que toman parte de la realidad a su conveniencia, muestran una parcialidad y tratan de enfocar el análisis solo en el desquicio del presidente y de sus alfiles, allí colocan los motivos de por qué se derrumbó la ley. En el fondo tratan de no explicar lo esencial de lo que acontece en nuestro país, intentan ocultar frente a la opinión pública la causa central de por qué el gobierno recibió tremendo golpe político que cuestiona todo su plan en tan solo dos meses de mandato: la fuerza de la calle.

Un análisis serio de lo que sucede en nuestro país marcaría dos momentos diferentes y un punto de inflexión desde que asumió Milei: el paro nacional y las enormes movilizaciones del 24 de enero, esas históricas movilizaciones con más de un millón de personas en la calle y otros millones acompañando con apoyo social. Si bien el descontento social y las acciones como cacerolazos y marchas ya venían desde antes, el 24/1 se produjo un quiebre, un cambio de tendencia y un fortalecimiento de todo el proceso de lucha. Todo lo que sucedió en la superestructura política, parlamentaria y judicial después de ese día, es un subproducto de la fuerza de la calle.

El DNU, ¿camino a una posible caída?

Es por todo esto y no por casualidad, que las últimas dos semanas el gobierno ingresó en un tobogán de problemas, crisis, retrocesos y finalmente derrota en el Congreso. Esa presión social de la calle comenzó a actuar sobre la justicia, que le tuvo que proporcionar diferentes fallos a favor a reclamos de sectores gremiales, hasta terminar declarando inconstitucional todo el capítulo cuatro del DNU sobre reforma laboral, frenándole un punto central del plan del gobierno y la gran burguesía parasitaria.

También emitieron un fallo sobre el artículo referido a la tierra y otro contra la posibilidad de que los clubes sean sociedades anónimas. Mientras tanto en el Senado, la vicepresidenta Villarruel viene haciendo malabares antidemocráticos para resistir la convocatoria a una sesión, que muy probablemente votaría contra todo el DNU, abriendo la puerta para que luego vaya a diputados con un fin similar. Este DNU, más ahora en el contexto post caída de la Ley Ómnibus, será cada vez más cuestionado, su vigencia y validez caminan por la cornisa.

La muy corta vida de la Ley Ómnibus

Fue esa misma y creciente presión social de la calle la que comenzó a generar grietas en diferentes bloques de diputados, al obligar al gobierno a quitar primero algunos artículos y luego un capítulo entero. Hasta representantes de una oposición dialoguista y cómplice necesitaron deslindarse de puntos esenciales al plan de Milei. Con miles en la calle y con nuevas encuestas donde el presidente baja en sus niveles de apoyo considerablemente, la voluntad acuerdista de diferentes diputados tuvo sus picos de crisis. No sucedió por amor al pueblo, sino por temor a lo que viene, a que la indignación se les venga encima.
La potente derrota del gobierno en diputados, la caída de una megaley entera, comenzó a gestarse mucho antes del lunes 6 de febrero. Se la pasó durante días retirando artículos antes de la sesión final y esta marcó un nuevo punto de inflexión, una crisis política de consecuencias todavía en curso, pero seguramente muy profundas. El presidente que quiso sentar nuevas bases retrógradas para el país, el que decía no negociar nada, el que confiaba en las fuerzas del cielo, se dio de frente contra una pared y todavía da vueltas grogui por las redes sociales. Mientras tanto amenaza con convocar a un plebiscito, que sabe muy bien no tiene garantías de ganar.

Milei no tiene ahora ninguna ley que respalde sus sueños de monarca, ni su plan de apertura económica a favor de los grandes capitalistas ni su plan represivo para un régimen más autoritario. Dos meses de gobierno y no tiene nada de lo que quería. Mientras su capital político se va deteriorando al calor de una crisis económica, que encima va a seguir empeorando y golpeando la vida diaria de millones de familias trabajadoras y de sectores medios.

Ahora tiene la ardua tarea de comenzar de nuevo en el Congreso, no sabe con que ley, ni con que aliados, y seguro no podrá avanzar en lo inmediato, porque el tiempo del período de sesiones extraordinarias se va acabando. Van bajando sus posibilidades de éxitos parlamentarios a la par que van subiendo las tendencias a mayor malestar social. Y cuanto más avance este proceso, menos apoyo político encontrará. Por eso tal vez no vaya a reintentar en el Congreso, probando otras vías. No es casual que al menos el día siguiente a su derrota Milei haya optado no por negociar en otros términos, sino por denunciar a gobernadores y diputados, a la casta, y por anunciar más ajuste a las provincias como castigo. Tal vez esté pensando avanzar por su cuenta y de esa forma. Eso será echar más leña al fuego. Y el resultado, en general, siempre es un peligroso incendio.

Un protoloco ilegal, cada vez más cuestionado

Si algo le faltaba al gobierno fue que en medio de las jornadas de movilización frente al Congreso, las fuerzas de seguridad actuaron por directivas de Bullrich de manera brutal contra manifestantes, periodistas, jubilados, mujeres y contra todo quien pasará por allí. Así quisieron lograr que nadie protestara mientras adentro del Congreso reinaba la rosca y las idas y vueltas. No lo lograron, no hubo represión alguna que evitara que todos los días las asambleas, la cultura, sectores clasistas y sociales, la izquierda con el MST como gran protagonista y toda una importante multisectorial estuviera allí a lo largo del día. Mientras, los canales mostraban una represión indignante, que se le volvió en contra.

Aparece entonces el juez Casanello, no por casualidad, y se declara competente ante una presentación de Cele Fierro y el MST contra el protocolo de Bullrich para que sea declarado inconstitucional. Ya ese paso fue positivo, pero ante la respuesta del ministerio de seguridad, y justo en el mismo día donde caía la Ley Ómnibus, el juez avanza y le solicita que se enmarquen en las normas internacionales de DDHH y que antes de actuar informen a la justicia. Es decir, le pone fuertes límites a Bullrich y a todo el plan represivo del gobierno.

Ahora se viene una citación judicial a ambas partes el próximo 14 de febrero, donde invitamos a movilizarnos contra el protocolo. Ese mismo que está cuestionado por la realidad y por los miles y miles que seguiremos manifestando y haciendo valer nuestro derecho democrático a la protesta y a expresarnos libremente. Porque vamos a seguir hasta el final la pelea judicial a sabiendas que la pelea de fondo se gana en la calle, como ha sido siempre. Sin bajar la guardia porque Bullrich, buscará la manera de seguir adelante.

Seguir en la calle contra todo el plan Milei

Como puede verse, ese trípode conformado por la Ley ómnibus, el DNU y el protocolo anti protesta social, ese reaccionario andamiaje político, económico y represivo, vive su peor momento de crisis y la misma tiende a profundizarse. En hora buena. Esa “anormalidad” que, como decíamos al inicio de esta nota, sufre la gran burguesía, volvió a expresarse con toda su fuerza. Menos de dos meses de mandato de un presidente que arrancó con fuerte apoyo electoral y pasaron tantas cosas en su contra que parecen dos años. Y si bien el país está polarizado, porque sabemos que mantiene una base social que lo apoya y también el poder económico central lo sostiene, esa polarización es desigual; porque en la calle solo se expresa el polo que lo enfrenta, que resiste su plan y que ha sido el gran protagonista de esta primera etapa.

Ese polo hay que fortalecer ahora más que nunca. Desde la primera movilización del 20 de diciembre se fue gestando una unidad multisectorial entre la izquierda, el sindicalismo clasista, movimientos sociales, Unidos por la Cultura, asambleas barriales, organizaciones socioambientales y de DDHH. Este espacio político y de lucha viene jugando un rol muy progresivo, más allá de fuertes debates a su interior que seguirán existiendo. Cada uno de esos sectores tiene que seguir desarrollándose, las asambleas barriales deben ir hacia una gran interbarrial, la cultura con su organización federal, la unidad de sectores combativos por salario y contra los despidos, las organizaciones piqueteras por alimentos para los comedores. Y hay que gestar una coordinación más fuerte con la multisectorial, convocando a un gran encuentro de todos los sectores en lucha.

A la vez tenemos que hacernos sentir más fuerte en la calle. A la CGT y las CTAs les exigimos que dejen la quietud y convoquen a nuevos paros y movilizaciones contra todo el plan de ajuste, el DNU y el protocolo. Por salarios dignos, alimentos y más presupuestos para necesidades sociales. Y desde la izquierda tenemos que convocar ampliamente a una gran movilización por todos estos reclamos. Una gran acción política y nacional que se haga sentir. No podemos quedarnos esperando a que la CGT se decida a convocar. Organicemos una enorme movilización contra todo el plan Milei en el camino del paro nacional activo que hace falta.

La alternativa es junto a la izquierda

La crisis profunda que vive nuestro país, el debilitamiento de este gobierno, las perspectivas de más luchas más confrontación social y polarización, e incluso la posibilidad de saltos cualitativos de toda la situación colocan la necesidad de fortalecer una nueva y gran alternativa política. Que no puede ser de la mano del peronismo que ha llevado al país de fracaso en fracaso hasta abrirle la puerta al ultraderechista de Milei.

Hace falta algo nuevo, junto a la izquierda y condensando la fuerza de las y los miles que estamos en la calle. Desde el MST en el Frente de Izquierda Unidad convocamos a construir esa alternativa, con la estrategia de un gobierno de las y los trabajadores y por un país que necesita cambiar de raíz, pero en sentido opuesto al que quiere Milei: hacia un modelo económico, político y social anticapitalista y socialista.

 

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Desafíos de la izquierda ante una nueva etapa política https://mst.org.ar/2023/12/14/desafios-de-la-izquierda-ante-una-nueva-etapa-politica/ Thu, 14 Dec 2023 13:58:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=34616 Escribe: Sergio García

El inicio del gobierno de Milei con su discurso de asunción y a renglón seguido los primeros anuncios de Caputo, son de hecho declaraciones de guerra contra la clase obrera, los sectores populares e incluso hacia sectores medios que también sentirán la fuerte carga de la crisis. El país que acaba de arrancar será muy complejo, de mucha disputa política y seguramente de mayores confrontaciones en la lucha de clases.

Si desde el punto de vista burgués el propio Milei está a prueba y vivirá rindiendo cuentas a los jefes capitalistas de esas castas que finalmente no atacó, también en la izquierda estaremos a prueba frente a semejante ataque que este gobierno llevará adelante. Tenemos el enorme desafío que combina tareas por partida doble: ser parte activa del apoyo, impulso y coordinación de las genuinas luchas que se vayan desarrollando, y paralelamente intentar dar un salto en peso e influencia política, con el objetivo de en algún momento aparecer como verdadera alternativa de poder para millones de trabajadores, sectores populares y la juventud.

En relación al proceso de lucha que vendrá y que ya comienza a avizorarse en las primeras asambleas y reuniones de sectores estatales, de prensa y de diferentes lugares de trabajo y barriadas populares, nuestra tarea es precisamente no darle ni un día de tiempo a este gobierno que ataca nuestros derechos. Por eso en todos lados tenemos que impulsar la organización y el debate democrático sobre lo que está pasando y lo que hay que hacer, mientras le exigimos a las centrales y gremios que rompan el inmovilismo y convoquen a asambleas para definir medidas de lucha. A la vez, como una forma clara de fijar un rumbo y una ubicación política determinada, este 20 de diciembre seremos miles en Plaza de Mayo, saliendo en unidad contra todo el paquete de medidas del gobierno. Invitando a que vengan todos los sectores que estén dispuestos a salir a la calle contra las medidas anunciadas.

Tareas políticas

En relación al proceso político el desafío de la izquierda anticapitalista y socialista es enorme. Venimos de un fracaso muy pronunciado del peronismo, que culminó visibilizando una vez más que es un partido defensor del sistema imperante, administrador de ajustes y acuerdos de entrega con el FMI, responsable directo del salto en la pobreza, la miseria e inflación. Precisamente por ese accionar tiene una alta cuota de responsabilidad ante el surgimiento de fenómenos reaccionarios como el de Milei. Por todo esto, una tarea concreta que tenemos en la izquierda es dirigirnos hacia miles y miles de trabajadores y jóvenes decepcionados con el peronismo e invitarlos a construir algo nuevo y distinto. Si lo que vamos a vivir este tiempo con Milei gobernando es altamente nocivo para el país y para millones de familias trabajadoras, aceptar de nuevo que la salida del túnel sea volver hacia el PJ, es comenzar a trabajar hoy para futuros y recurrentes fracasos. Nuestra primera tarea política es convocar a transitar otro camino, alternativo, fuera del PJ y junto a la izquierda.

Mientras impulsamos esta propuesta política, lógicamente el Frente de Izquierda Unidad tiene un importante rol que debe asumir, nuestro frente es quien mejores condiciones tiene para convocar a fortalecer un proyecto de izquierda. Es quien de conjunto debiera dirigirse a estos millones de decepcionados proponiéndoles compartir un camino, abriéndole posibilidades de acción común y de participación. En nuestra opinión, la posibilidad o no, de que el FITU de un salto político grande en el periodo que se abre, depende entre otras cosas en si se juega o no a convocar, a organizar a miles, a generar espacios masivos de debate, intercambio, de participación y de decisión entre miles de militantes, simpatizantes, referentes sociales de izquierda e independientes que se acercan a la izquierda.

Como es sabido, hasta ahora nuestro frente nunca quiso dar estos pasos imprescindibles. Desde el MST lo hemos propuesto reiteradas veces y en la nueva etapa política que comienza, bajo un nuevo contexto, lo volvemos a proponer. Por eso hemos enviado días atrás una Carta Pública a los demás partidos del FIT-U donde entre otras cosas les proponemos ideas e iniciativas en este sentido. Si antes creíamos necesario que el FIT-U mejore y cambie abriendo canales de convocatoria y debate colectivo, de cara a todo lo que viene lo creemos más necesario aún. Decisivo podríamos decir, si queremos que frente al gobierno de Milei la izquierda aparezcamos claramente como la alternativa a futuro que hace falta.

Un apasionante desafío político tenemos por delante. Y al mismo no se lo puede asumir haciendo lo mismo de siempre ni repitiendo errores y sectarismos que han venido imposibilitando que seamos mucho más fuertes en la izquierda. Estos debates se abren en la nueva etapa política que comenzó con Milei y vamos a desarrollarlos con toda nuestra fuerza. Porque una estrategia revolucionaria nunca puede ser tal si solo se contenta con lo conseguido, por el contrario, hay que partir de lo conquistado y valorarlo, al servicio de preparar saltos mucho más cualitativos, hacia el objetivo de fondo de un gobierno de los trabajadores y el socialismo. Y para ese objetivo necesitamos a millones de trabajadores y jóvenes de nuestro lado. Salgamos a buscarlos, a convocarlos, con propuestas concretas.

Propuesta del MST
A los demás partidos del Frente de Izquierda Unidad

A pocos días de que asuma Milei, sus anuncios confirman que se vienen duros ajustes y por ende fuertes luchas sociales. Su cogobierno con el macrismo está alineado con el FMI, Estados Unidos e Israel. Y más allá de por dónde arranque, va a atacar los derechos laborales, sociales, democráticos, de género y ambientales, todo. Por eso en el pueblo trabajador y la juventud hay preocupación, dudas y debate político. Desde el MST creemos que como FIT Unidad debemos convocar a debatir y a actuar juntos a todo el activismo popular dispuesto a resistir contra Milei y sus medidas.

El PJ, en todas sus variantes, tiene una evidente responsabilidad política en el avance de Milei. Prometieron la “heladera llena”, pero trajeron ajuste, inflación y más pobreza, con tal de cumplir con el FMI. Prometieron “volver mejores”, pero trajeron extractivismo, más corrupción y fracasos como el Ministerio de Mujeres. Y en campaña decían “democracia o dictadura”, pero ahora frente a Milei arrugan. Massa se borra, igual que Alberto y Cristina. La burocracia de la CGT y las CTA propone “dejar caminar al nuevo gobierno”. Y algunos ya se venden o pactan, como Scioli y los gobernadores.

En todo el país hay miles y miles de compañerxs que odian a Milei y quieren resistir, pero a la vez sienten una enorme decepción y bronca hacia la dirigencia del PJ y buscan cómo organizarse en esta nueva situación. Tenemos que convocarles a que vengan a intercambiar ideas con esta izquierda antiimperialista, anticapitalista y socialista que es el FIT Unidad. A dejar de lado el verso de dirigentes fracasados que le abrieron la puerta a Milei, ahora lo dejan correr e insisten en “dar la pelea adentro” del pejotismo. Esa receta no va más: lo único que viene de ahí son frustraciones cada vez peores.

Pese a la derechización general, el Frente de Izquierda consolidó un espacio y es una referencia. Pero con lo electoral no alcanza para ser una opción real de poder. Por eso desde el MST venimos planteando la necesidad de avanzar, y también lo hicimos en estas PASO desde la lista con el PO. Ante el gran desafío que significan Milei y la ultraderecha, tenemos la responsabilidad de producir un cambio en el FIT-U, escuchar las opiniones del activismo independiente o que se aleja del PJ y abrir un diálogo para fortalecer la resistencia y construir algo nuevo.

Con ese objetivo proponemos organizar un gran Plenario o Asamblea del Frente de Izquierda, como lo hicimos con PO en junio en Congreso, en donde participen miles de militantes del FIT-U, pero que sea abierto a simpatizantes, al sindicalismo combativo, referentes sociales, intelectuales, organizaciones aliadas de nuestro frente y al activismo independiente. Para debatir en conjunto sobre el país que se inicia y resolver en forma colectiva y democrática los pasos a seguir.

En el país se abre una nueva etapa, de más confrontación social y más disputa política. Como FIT Unidad debemos estar a la altura, no sólo junto a las luchas de cada día y en frontal oposición al gobierno, los gobernadores y las patronales, sino también como alternativa política. Más rebelde, más convocante, más democrática y abierta a quienes comparten ideas de cambio, para trabajar en común hacia un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo.

Comité Ejecutivo del MST en el FIT Unidad
5 de diciembre de 2023

 

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Con Milei se abre una nueva etapa política. ¿Qué hacemos desde la izquierda? https://mst.org.ar/2023/11/23/con-milei-se-abre-una-nueva-etapa-politica-que-hacemos-desde-la-izquierda/ Thu, 23 Nov 2023 13:59:41 +0000 https://mst.org.ar/?p=34327 El triunfo de un candidato de ultraderecha y negacionista generó lógicas preocupaciones entre miles de trabajadores y jóvenes. No es para menos. El tenor de sus propuestas e ideas reaccionarias choca de frente con los más elementales derechos sociales y democrá-ticos que desde la izquierda defendemos.

Escriben: Cele Fierro y Sergio García

De ahí que el primer posicionamiento político inequívoco, es colocarnos desde el primer día de su gobierno en franca oposición. Y no de manera discursiva sino en la práctica cotidiana, enfrentando cada una de sus medidas de ajuste y los posibles intentos de cortar derechos o conquistas colectivas como la ley de aborto entre otras. Como un símbolo y mensaje directo contra un gobierno negacionista, este jueves estuvimos en Plaza de Mayo acompañando la ronda de Las Madres, para que sepa que no pasarán los que quieren perdonar genocidas y hablan de «excesos» donde hubo un genocidio.

Si las primeras declaraciones de Milei ya apuntan a un fuerte ajuste y a planes privatistas, nuestras primeras tareas son denunciar esos planes y ponernos a organizar cada pelea. Por eso nos solidarizamos con las y los trabajadores de prensa y apoyamos el comienzo de su lucha contra la privatización de la TV Pública, Radio Nacional y Telam. Y estaremos junto a las y los trabajadores estatales si quieren no pagarle el aguinaldo o atacar a los contratados mediante rebaja de presupuestos en salud, educación y diferentes ministerios. Impulsaremos cada lucha que sea necesaria desde el primer día del gobierno de Milei y Villarruel, no la tendrán fácil estos retrógrados antiderechos.

Convocando a construir algo nuevo

Al mismo tiempo, en cuanto a su llegada al gobierno está claro es un subproducto del desastre ocasionado por el gobierno peronista en estos últimos cuatro años. Sus candidatos, dirigentes y funcionarios pueden inventar cualquier tipo de explicaciones, pero la realidad es una sola: se suponía que venían para terminar con lo peor del macrismo y se dedicaron cuatro años a gestionar el modelo de ajuste que dejó Macri, con el FMI y su deuda ilegal incluida. Por la misma razón además no serán ellos quienes enfrenten a Milei, como otras veces habrá inmovilismo, negociaciones. Las cuales ya comenzaron con las reuniones en un clima de amabilidad, hacia el cambio de gobierno.

Así las cosas, ahora que comienza una nueva etapa política, es hora de convocar a miles de trabajadores y a la juventud, a no perder un día más en el apoyo a proyectos del PJ o ligados a este partido plagado de fracasos. Es la hora de animarse a hacer otra cosa, algo nuevo y diferente. Y precisamente solo será diferente y alternativo si es con la izquierda, que somos el único sector político de verdad comprometido con los intereses de la clase trabajadora y el pueblo y sin ninguna responsabilidad en los desastres cometidos hasta hoy.

Juan Grabois decía días atrás que no hay que resignarse y que volverán mucho mejores. No Juan, ese cuento ya lo contaron varias veces y siempre termina en un cuento de terror. No volverán mejores quienes se fueron ajustando al pueblo y atando al país al Fondo. Lo que hace falta es construir por fuera de esas viejas estructuras anquilosadas y cómplices de las grandes corporaciones capitalistas. Y quienes dicen pelear por un país distinto, soberano e independiente sin FMI, tienen que romper con el PJ o seguirán siendo cómplices también. No hay otro camino si se quiere ser coherente.

Presente y futuro del FIT Unidad

El Frente de Izquierda es una conquista política de unidad de la izquierda, no es casual que tenga el apoyo de cientos de miles de trabajadores y jóvenes y refleje el apoyo de franjas de vanguardia y el activismo. Reivindicamos el lugar que supo conquistar y del cual somos parte protagonista y a la vez somos críticos de muchas de sus formas y límites autoimpuestos por visiones ligadas al electoralismo y al hegemonismo.

El no haber podido tener una política común ante el balotaje muestra en los hechos los límites de nuestro frente y la falta de canales de debate y participación real con la militancia y nuestros simpatizantes, para encarar temas de gran importancia como estos. Hubo posiciones más en sentido de un llamado votoblanquista de PO y PTS y otra de IS de capitulación a Massa, y se perdió la oportunidad de tener en común una política que condensara un rol activo contra Milei, de compresión de quienes querían su derrota, sin caer en el apoyo político a Massa, como propusimos desde el MST.

Ante el nuevo país que se viene también ha llegado la hora de que el FIT-U cambie mucho, mejore, se supere. Asuma su tarea de plantarse como alternativa peleando de verdad y en unidad en todos los terrenos de la lucha, o el tiempo lo ira debilitando. Si queremos mejorar cualitativamente no hay más lugar para posturas hegemonistas ni para un curso de adaptación electoralista. Estamos a tiempo si se abre un debate claro, profundo y democrático entre toda la militancia del frente, para debatir y tratar de acordar las tareas políticas necesarias frente al nuevo gobierno.

Para esto hay que abrir la posibilidad de convocar eventos y grandes asambleas de la militancia. Convocar a simpatizantes y amigos. Convocar a miles de trabajadores y jóvenes decepcionados con el peronismo para que vengan con la izquierda a fortalecer esta alternativa. Hay que abrir canales reales para todas y todos aquellos que quieran ser parte de nuestro frente. Y hay que construirlo con una postura sólida ante cada tema y ante cada lucha, acompañando nuestro programa anticapitalista y socialista por un gobierno de los trabajadores. Todo esto es muy necesario para que el frente tenga realmente un futuro.

Sí, te hablamos a vos. Organizate

Ganó Milei y en importantes franjas generó preocupación, bronca, indignación e inquietud por lo que se viene. Compartimos ese sentimiento y a la vez lo transformamos en acción militante, en rebeldía, en lucha organizada en cada terreno. Nuestra tarea es prepararnos a fondo y con toda la fuerza para las grandes confrontaciones sociales que vendrán.

Por eso a vos que nos acompañaste en agosto y octubre con tu voto, a vos que además no querías a MIlei de presidente, a vos que vas defender tus derechos en cada lugar de trabajo, estudio y barrio popular, te invitamos a organizarte con nosotros. Necesitamos un partido socialista y revolucionario más grande y más fuerte para intervenir en la lucha de clases y para seguir llevando adelante una lucha de ideas dentro del FIT-U. Para dar estas batallas te invitamos a que nos acompañes. Tenemos la oportunidad de demostrar que frente a Milei estamos en la primera línea y para esa ubicación necesitamos ser miles, ser muy organizados, ser mucho mejores. Transforma tu bronca en lucha política organizada. Es decisivo para el tiempo que viene.

 

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Hacia el balotaje y después. Nuestra política y tareas https://mst.org.ar/2023/11/08/hacia-el-balotaje-y-despues-nuestra-politica-y-tareas/ Wed, 08 Nov 2023 12:59:39 +0000 https://mst.org.ar/?p=34145 En los últimos días, se viene calentando la campaña hacia el balotaje, la cual va a ingresar en las últimas y decisivas semanas. El marco político de esta breve campaña es el triunfo de Massa y Unión por la Patria el 22 de octubre, que sorprendió a Milei y golpeó a su fuerza política que no esperaba ese resultado. De hecho, venía de un cierre de campaña en el Movistar Arena donde el propio Milei arengó con estar ganando en primera vuelta. Nada de eso sucedió y ahora tiene que remar duro hacia el balotaje, aunque esa disputa en la que Massa aparece algo mejor ubicado siga abierta.

Escribe: Sergio García

También, al dejar los resultados de ese domingo en tercer lugar y lejos a Juntos por el Cambio, aceleró la crisis de esa fuerza de la derecha opositora que hoy navega entre insultos cruzados, anuncios de ruptura y desintegración política. Poniendo así más en crisis al régimen capitalista actual, al debilitarse al extremo una de sus patas políticas, creada hace pocos años.

Los resultados arrojaron a la vez movimientos políticos importantes. El más destacado fue el anuncio rápido de Patricia Bullrich de darle apoyo a Milei y coronar esa decisión con una visita conjunta al programa A Dos Voces. Como es de público conocimiento, fue Mauricio Macri el padrino de ese acuerdo, gestándolo en su propia casa ni bien se conocieron los resultados. Así Macri avanzó en concretar lo que políticamente creía mucho tiempo antes; que su fuerza política debía tener un acuerdo con Milei, un plan de acción más radicalizado, algo distante de la política del sector del PRO de Larreta y de gran parte de la UCR.

Contra Milei siempre y en todos lados

El ascenso electoral de Milei se fue construyendo sobre la base del desastre del gobierno actual que, entre ajuste y entrega al FMI, colaboró bastante para que surgiera una fuerza y un referente por fuera de los partidos tradicionales y con propuestas de ultraderecha. Ganándole el lugar a la otra fuerza opositora de derecha, que, en el gobierno anterior con Macri, también dejó un recuerdo muy lamentable en grandes franjas de la población.

Así este personaje se fue autocons-truyendo, ubicado a la extrema derecha, con propuestas negacionistas y antiderechos, repudiables como todo su proyecto. Pero a la vez, el haber ganado en las PASO y aparecer primero en las encuestas hacia las generales, lo llevó a una postura triunfalista y desbocada las semanas finales antes del 22 de octubre, donde desarrolló lo peor de sus ideas y de su plan económico y político. Él y sus referentes negaron la cantidad de detenidos-desparecidos, hablaron de «excesos», de privatizar ríos y el mar, de privatizar los trenes, alentaron corridas financieras, entre otras barbaridades. Motosierra en mano se creyeron habilitados a todo, y recibieron un golpazo. Sobre el final, una franja de la población se volcó a sumar un voto a favor de Massa, no por tener acuerdo con este candidato ajustador, si no como una forma de ponerle un freno a Milei. Reservas democráticas y de lucha en defensa de lo público se expresaron en parte en el voto contra tan nefasto personaje.

Ahora hacia el balotaje, dijimos en una declaración política de Cele Fierro y Alejandro Bodart en nombre de nuestro partido, que obviamente convocamos a no votar al ultradere-chista de Milei. Le estamos diciendo a millones de familias trabajadoras y a la juventud que no lo voten, para obstaculizar así su proyecto y que no llegue al gobierno. Ser militantes activos contra Milei es una tarea de primer orden.

Al mismo tiempo y precisamente porque el temor a que gane Milei es evidente, es que seguramente habrá muchos trabajadores y sectores de la juventud que voten a Massa. Muchos lo harán, como dice la frase popular, «con la nariz tapada». Ya que el referente del peronismo y del Frente Renovador representa un ala derecha notoria, de marcada amistad con la Casa Blanca y el FMI. Más allá de esa ubicación recibirá votos como un instrumento para que no gane Milei. Porque entendemos a quienes lo hagan, es decir porque comprendemos su sano deseo de frenar al libertario, es que también decidimos no llamar a votar en blanco ni hacer campaña por esa alternativa. Y lamentamos que los compañeros del PTS en su declaración sobre el balotaje no digan que no llaman a votar en blanco y sean poco claros al respecto. Ya que sería muy correcto que desde todo el Frente de Izquierda Unidad, entendiendo a quienes votarán contra Milei, no llamemos en esta oportunidad a votar en blanco.

Sin darle apoyo político a los que ajustan de la mano del Fondo

En momentos como estos, también hacemos notar que la política necesaria no es decir blanco o negro ni es rechazar con dureza algo, pero callar sobre el conjunto de problemas planteados. Es por eso que llamamos con fuerza a no votar a Milei y a la vez no llamamos a votar en blanco. Igualmente decimos con toda claridad que no le damos ningún apoyo político a Massa y como partido no lo votamos. Entendemos, como ya dijimos, a quienes sí lo votarán. Y eso no nos impide decir, advertir, que con Massa de presidente también vendrán grandes problemas para el pueblo, como ya los hay bajo el gobierno actual donde él juega un rol central.

Massa representa un plan político apegado al Fondo, a las grandes corporaciones, a la más podrida burocracia sindical, a los señores feudales de los PJ provinciales. A los grandes empresarios, como él mismo lo demostró estos días en su visita a un evento de la Unión Industrial argentina (UIA), donde los convocó a integrar el gobierno con estas palabras: «Los invité a participar de un gobierno de unidad nacional, no solo a participar de mesas de diálogo sino a participar activamente como funcionarios, tomando decisiones, participando del gobierno». Tan clara es la propuesta, que el sitio web oficialista Página 12 expresó sin dudar en el título de su nota sobre el evento lo siguiente: «Sergio Massa y un encuentro con industriales para darle forma al gobierno de unidad nacional». A esto hay que sumarle los llamados y coqueteos permanentes del massismo con gobernadores radicales como el ajustador y represor Gerardo Morales de Jujuy, que viene de declarar «voy a hacer lo que haga falta para que pierda Milei», un claro gesto político al candidato de Unión por la Patria. Lo que surge evidente es que Massa aplica y propone un plan económico y político muy diferente al que defendemos desde la izquierda. Por lo cual no encontrará de nosotros ningún apoyo político. Ni antes ni después del balotaje.

Además, tampoco es verdad el planteo de dirigentes del peronismo que quieren presionar a quienes critican a Massa por su ajuste, diciendo que esto es «Milei o democracia». Sabemos bien quien es Milei: un ultraderechista enemigo de los trabajadores y el pueblo, que igualmente no llega a ser un proyecto fascista. Menos ahora junto al macrismo, que le aporta otra visión también ubicada a derecha, pero no un proyecto facho. Milei es un peligro grande que llamamos a no votar y a enfrentar en todos los planos, pero no llega a ese nivel. Y a la vez tampoco el PJ es el paladín de la democracia. Es en realidad el administrador y garante de un régimen capitalista que dista mucho de ser realmente democrático. Un régimen que decide entre pocos políticos y funcionarios los grandes temas nacionales, como entregar el país al FMI por largos años o facilitar la extracción de recursos y la destrucción ambiental por parte de grandes corporaciones. Un régimen que no garantiza el derecho democrático al trabajo digno de millones ni la alimentación de una parte importante de la población. No hacen falta campañas falaces de tinte electoralista para forzar el voto, sino jugarse por un proyecto político que luche por otra forma de democracia, que sea real, donde las y los trabajadores gobernemos y no haya políticos ni jueces privilegiados que se enriquecen mientras deciden, sin consultar a nadie, nuestro destino como país.

Fortalecer al Frente de Izquierda para lo que viene

Quedan pocas semanas para el balotaje y tenemos una posición clara al respecto. Una política integral que volvemos a poner a disposición de un debate en el FIT Unidad, para intentar explorar una posición común de nuestro frente.

A la vez, precisamente por la crisis económica y social profunda que atraviesa nuestro país y las perspectivas de mayor ajuste y dependencia al Fondo, política que solo pasa con represión, es que la tarea esencial que tenemos por delante es fortalecer al Frente de Izquierda, como único sector político que en verdad defienda los intereses de las y los trabajadores y la juventud. Es el único con un programa alternativo, de ruptura con el FMI, nacionalización de la banca y el comercio exterior y priorizando las necesidades sociales de las mayorías atacando los intereses de los que más tienen.

No hay que perder de vista que del balance de estas elecciones surge que el FIT-U es un actor político importante y a la vez que todavía es limitada su influencia política. Y para dar un salto hay que terminar con el modelo de frente electoral, hay que evitar hegemonismos, hay que convocar a miles y poner el frente a organizar las luchas cotidianas, dándole también un funcionamiento real, semanal y de intento de actuar en común en todos los planos. No hacer eso, es decir, no animarse a cambiar y mejorar, es una traba para las tareas de la izquierda anticapita-lista y socialista. Desde el MST en el FIT Unidad aportamos al frente también esta visión política y convocamos a nuestros simpatizantes y votantes a fortalecer este camino con más participación y organización en cada lugar de trabajo, de estudio y en cada barrio popular del país. Convocando a miles de trabajadores y jóvenes a prepararnos con fuerza para lo que viene.

El FIT-U y el balotaje. ¿Por qué no hay una posición común?

Lamentablemente nuestro frente no tiene una posición unificada ante el balotaje del 19 de noviembre, lo cual hubiera sido claramente lo mejor para intervenir más fuerte en este debate político nacional, que ameritaba salir con fuerza y en unidad desde la izquierda.

En nuestra opinión, se plasman en el hecho de no lograr acuerdo, obviamente diferencias políticas sobre como pararnos ante el balotaje. Y a la vez se confirman los límites que el frente tiene, al no tener, como venimos marcando hace tiempo, un funcionamiento común y unificado, abierto a la participación de miles, que permita debatir colectivamente y más a fondo todo para luego decidir lo mejor.

Breve repaso de nuestra posición

En el plano político, ya hemos escrito nuestra posi-ción en sendos artí-culos y declaraciones, el 27 de octubre primero y luego en un texto complementario el 2 de noviembre. Y como decíamos allí, seguimos creyendo que la mejor ubicación política para la izquierda anticapitalista y socialista nucleada en el FIT Unidad es participar del debate hacia el balotaje partiendo de convocar a la población trabajadora y a la juventud a no votar a Milei. Es decir, aparecer con fuerza como un frente militante contra el proyecto de los libertarios aliados ahora con Macri y Bullrich. Desplegando una dura crítica a ese proyecto de ultraderecha como parte del llamado a que no se los vote.

A la vez, precisamente por esta tarea política combinada con el hecho entendible que miles votarán por Massa no por apoyarlo en sí, si no para que no gane Milei, es que creemos correcto no llamar a votar en blanco y no hacer campaña por esa política que creemos equivocada en esta disputa. Nuestro frente no puede hacer un llamado a votar en blanco obstaculizando la justa necesidad que sentirán de millones de trabajadores y sectores populares de frenar a Milei.

Y desde esta ubicación política que consideramos muy necesaria, a la vez el FIT Unidad no tiene que darle apoyo político a Massa y su proyecto, que se va ubicando cada vez más a derecha, ni puede votarlo tampoco. Hay que alertar también a la población de todo lo malo que este proyecto de ajuste y FMI representa en el presente y a futuro, y su propuesta de gobierno de unidad nacional es para fortalecer sus tareas ajustadoras.

Errores políticos unilaterales que no ayudan

Como decíamos al inicio de esta nota, lamentablemente no hay una comprensión común de estas tareas y sí posiciones unilaterales que debilitan la intervención de nuestro frente. En un artículo anterior, marcábamos por ejemplo el error de los compañeros del PTS que en su declaración del 30 de octubre, si bien convocan correctamente a no votar a Milei, no dijeron que no llamaban a votar en blanco, con lo cual confunden e indirectamente ponen casi al mismo nivel a los dos candidatos. Teniendo en la compañera Myriam Bregman la figura del frente que viene de ser candidata a presidenta, hubiera sido positivo que ella dijera con claridad que el FITU no llama a votar en blanco, pero no lo hizo al igual que la declaración de su partido.

Luego de esto vino la declaración de la Conferencia de los compañeros de PO del 4 de noviembre, que profundizan en ese error, llevándolo a un plano mayor, ya que surgió de allí una posición que iguala lo que a todas luces es diferente y conduce al llamado al voto en blanco en los hechos. Porque está muy claro que ambos candidatos son patronales y aplicarán de ganar un fuerte ajuste atado al FMI. Pero somos socialistas, dialécticos, por eso vemos que eso que tienen en común no elimina lo que tienen de diferente como proyecto si no que es un proceso combinado, donde las diferencias no pueden ignorarse para definir una política. Y está claro que en lo que proponen en concreto frente a temas muy sensibles del pasado y del presente, y en la percepción que millones de trabajadores tienen de este balotaje, Milei expresa una variante más radicalizada a derecha, que lógicamente tiene que rechazarse como una primera tarea prioritaria sin minimizarla.
Izquierda Socialista le capitula a Massa

Finalmente, el 7 de noviembre, Izquierda Socialista luego de un largo silencio y evidentemente mucho debate interno, anunció su apoyo político-electoral a Sergio Massa, expresando una posición muy equivocada y de capitulación política a quien en los últimos días se abrazó a la DAIA, defendió al Estado genocida de Israel contra el pueblo palestino, prometió un ministro de economía de la oposición y recientemente en Córdoba, a la búsqueda de los votos de Schiaretti, propuso bajarle las retenciones a los líderes del agronegocio y los grandes sojeros.

Para hacer pasar esa política ahora IS dice que Milei es fascista, necesitó dar ese salto en la caracterización para esconder su error político. Ni ellos ni el FIT-U nunca habíamos definido así a los libertarios, ya que el fascismo es un concepto que expresa un proyecto mucho más desarrollado a lo que ellos expresan y a lo que pueden. Nosotros siempre dijimos lo que son en realidad: un proyecto de ultraderecha, que ahora, aliado a Macri y con este codirigiendo su campaña, trata de aparecer incluso más moderado en varios temas, para ganar apoyo burgués y de una parte de la población. Si IS quería cederle al candidato del gobierno no hacía falta forzar la realidad. Pero lo hace para que no quede en evidencia que acaba de perder independencia política frente a un candidato amigo y servidor de la Casa Blanca, debilitando al FIT-U en esa decisión que tomó en soledad y que es muy minoritaria dentro del frente.

De nuestra parte seguiremos convocando a la población a rechazar a Milei, a no votarlo y a enfrentarlo de todas las formas posibles. No llamaremos a votar en blanco entendiendo la situación y a quienes desde la clase trabajadora y la juventud votarán para derrotarlo. Y no le daremos apoyo político a Massa en ninguna forma. Se viene después del balotaje tiempos complejos, de mayor tensión social y política. Para ese país nos preparamos con fuerza. En el cual la izquierda tiene que fortalecerse, porque vienen grandes ajustes y ataques a derechos y vienen nuevas y grandes luchas sociales que impulsaremos y ayudaremos a organizar. El Frente de Izquierda que hace falta es mucho mejor que el actual. Ese desafío de hacerlo más grande, más fuerte y más convocante sigue planteado. Y vamos a seguir peleando, desde la unidad de la izquierda conquistada, por esos cambios profundos que necesita.

 

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Elecciones 2023. Del análisis de lo sucedido a las tareas de la izquierda https://mst.org.ar/2023/10/26/elecciones-2023-del-analisis-de-lo-sucedido-a-las-tareas-de-la-izquierda/ Thu, 26 Oct 2023 13:35:36 +0000 https://mst.org.ar/?p=33963 Pasaron las elecciones del 22 de octubre y dejaron importantes novedades. Cambios de ubicaciones con un golpazo a Milei, Massa aprovechando el momento y un fracaso notorio de Juntos por el Cambio que lo pone al borde de la ruptura. Además, la consolidación del espacio del Frente de Izquierda que obtuvo nuevas conquistas parlamentarias. También se viene un balotaje, al cual la izquierda tiene que responder correctamente. Preparándonos para el país de más ajuste y acuerdos con el FMI que está en el horizonte cercano.

Escribe: Sergio García

Cuando la noche del domingo comenzaron a llegar los primeros resultados del escrutinio, se empezó a evidenciar que algo había sucedido por fuera de lo planeado por las grandes encuestadoras. Milei, auto percibido «León», terminó siendo derrotado, algo que estaba por fuera de todos sus pronósticos y planes inmediatos. En su búnker no lo podían creer. Pasaron en solo tres semanas de agitar la posibilidad de ganar en primera vuelta a quedar segundos y tener que ir a un balotaje, arrancando seis puntos debajo de Massa.

¿Cómo pudo pasar esto?

Con notoria desazón, seguramente sus cuadros, el aparato libertario y el propio Milei, se lo habrán preguntado el domingo por la noche. Todo tiene una explicación política. No son casualidades ni giros inentendibles de la población. El resultado es el reflejo de un país marcado a fuego contra dictaduras, represiones, negacionismos, antiderechos y ataques a lo público.

En el último mes, con la victoria de las PASO en el hombro, Milei y los suyos se sintieron habilitados a ir por más y decir todo lo que opinan y proponen. Confiados por demás en que su triunfo era irreversible se fueron de boca. Privatizar ríos, el mar, negar los 30.000, alentar corridas contra el peso, privatizar los trenes y otras brutalidades anunciadas todas juntas. Creyeron que no tenían límite en su ascenso electoral, pero se equivocaron.

Una importante franja de la población, miles de trabajadores y jóvenes, decidieron ponerle un freno. Esto solo se entiende si partimos de comprender que nuestro país estuvo marcado en los últimos cuarenta años por históricas luchas democráticas y sociales. El peso de esa historia una vez más se hizo sentir. Apareció como reserva democrática de un pueblo que no quiere un futuro negacio-nista y antiderechos en la Casa Rosada. A la vez, ese voto tiene la contradicción que favorece a Massa, un ajustador, aliado del FMI y de la Casa Blanca. Y es una mues-tra de que en nuestro país cualquier proyecto ultra-derechista encontrará resistencia en grandes franjas de la población. Es un hecho que sabíamos podía expresarse y que tuvo un ejemplo evidente este pasado domingo.

Massa capitaliza el temor a Milei

Lo dicho anteriormente es el marco necesario para comprender por qué el candidato oficialista sacó el 36% de los votos, creciendo alrededor de 3 millones. Distintos periodistas se preguntaban cómo puede ser que un ministro de alta inflación, dólar a más de 1000 pesos, aumento de pobreza, con el yate de Insaurralde a cuestas, pueda crecer en votos y ganar. Y la respuesta es política y no económica. Es un voto de una gran franja en contra de Milei y no centralmente de apoyo a Massa.

Hay miles y miles de trabajadores y jóvenes que son críticos del gobierno, que no llegan a fin de mes, que la reman y reman para comprar alimentos, para poder estudiar. Hay miles que critican su acuerdo con el Fondo. Incluso, parte de la base social progresista que tiene Unión por la Patria critica su amigable relación con el círculo rojo. Todo eso puso hasta antes del domingo a Massa en una muy difícil situación. Sin embargo, y como decíamos anteriormente, entró en escena la necesidad de una franja de la población de frenar a Milei, tomaron a Massa como el candidato con más posibilidades de ganarle y ahí pusieron su voto. A esto se sumaron además las últimas medidas de Massa como devolución del IVA en alimentos y cambios en el impuesto al salario, que en algo le fueron útiles electoralmente entre algunos sectores.

El triunfo de Massa no tiene nada de cheque en blanco y sí bastante de voto con la nariz tapada. De un voto que más que apoyo a él, es de rechazo a su principal contrincante. Fue como si en el razonamiento de un sector ya lo del domingo hubiera sido un balotaje, quisieron dejar claro que «Milei no». Lo cual no es directamente un sí a Massa o un apoyo a lo que está haciendo y lo que hará. Es un voto concreto, una especie de barrera contra el negacionismo ultraderechista. Por fuera de eso, miles de esos mismos votantes mañana criticarán a Massa e incluso sectores importantes lo enfrentarán en la calle, a su ajuste y su acuerdo con el FMI. Ningún voto contra Milei va a cambiar esa perspectiva de confrontación en la lucha de clases.

La debacle (¿final?) de Juntos por el Cambio

Patricia Bullrich, la tercera candidata en discordia, hizo lo imposible el último mes para salirse del tercer lugar que le daban las encuestas. No pudo hacerlo. La tarea se le volvió precisamente imposible. Jamás pudo revertir el hecho de que Milei le sacara la delantera en las PASO, quedándose con parte de su propia base social. La candidata de la derecha macrista cargó con el fracaso del gobierno anterior de Macri que hace parte del hartazgo de millones a los partidos que han gobernado. Encontró en el propio Macri elogios a Milei en toda la primera parte de la campaña, no pudo sumar a Larreta sino tan solo en una foto forzada a pocos días de las elecciones.

Siendo ya derechista y de reconocida trayectoria represiva como funcionaria, sobre el final quiso fortalecer esa percepción de ser una mujer fuerte para poner orden, como última manera de quebrar votos de Milei. No lo logró y quedó atrapada en un fuerte fracaso. Las caras en su búnker lo dicen todo. El simbronazo de esta derrota deja un tendal de heridos de gravedad. Juntos por el Cambio navega estos días entre reproches, ataques cruzados entre la UCR y el PRO, y más de uno comenzará en voz baja a hacer las valijas buscando nuevos horizontes. Así las cosas, el invento burgués de armar años atrás alrededor de Macri una nueva fuerza de derecha, hoy camina al borde de la cornisa. Y esto no solo es un problema para el PRO sino para el régimen burgués que no logra estabilizar partidos que se alternen con algo de solidez.

Las tendencias electorales

Mientras tanto, y como un subproducto de este fracaso de Bullrich y el de Milei, fue Schiaretti quien hizo negocio, y como una voz del peronismo federal más ubicado a la derecha, avanzó hasta casi el 7%. Quedando su espacio como algo más que necesario de cara al balotaje. Pronto Massa y Milei comenzarán a seducirlo.

Igualmente, aun tomando en cuenta que Milei y Bullrich han salido derrotados por distintas razones este domingo 22 de octubre, en un análisis profundo de las elecciones no podemos obviar decir que, de conjunto, se mantiene un corrimiento electoral a derecha. Tomemos en cuenta que la suma de Milei, Bullrich y Schiaretti asciende a algo más del 60% de los votantes. Frente a esto, el voto a Massa representó algo contradictorio, aunque él sí sea parte de un ala ubicada a derecha dentro del PJ. En este caso, el voto a Unión por la Patria fue un voto más contradictorio, que como decíamos reflejó de un sector sanas reservas democráticas de trabajadores y jóvenes contra la ultraderecha de Milei, combinado con lo que aporta y refleja en general el voto a una política y estructura de gobernadores y el aparato político-sindical del PJ que es puntal del régimen burgués del país. Mientras la izquierda anticapitalista y socialista expresada en el FIT-U estuvo cerca del 3% de los votos y una franja de la población decidió no ir a votar.

En esto se evidencia no solo el fracaso del progresismo en el gobierno, que alimenta búsquedas por derecha en franjas importantes. Sino también que, si bien hubo luchas sociales importantes, no hubo grandes luchas nacionales ni generalizadas ni desborde a la burocracia sindical, que jugó el rol siniestro de avalar y dejar correr el ajuste todo el mandato del peronismo. Estas causas objetivas actuaron en el último período del país. Y se combinan, en el plano subjetivo, con los límites del Frente de Izquierda, que sigue siendo un actor político real e importante, pero no logra dar un salto de calidad hacia adelante ni aparecer como alternativa frente a millones, a causa de no romper con un formato solo electoral ni animarse a convocar a simpatizantes, intelectuales y referentes sociales, obreros y populares que nos votan y apoyan, a participar realmente de nuestro frente. Debate que retomaremos en forma imprescindible frente al nuevo gobierno que emerja en noviembre.

La votación del Frente de Izquierda

En el contexto de una elección presidencial muy compleja, nuestro frente logró consolidar una respetable franja de votantes, más de 700.000 a presidente y más de 800.000 a cargos legislativos. Logra crecer un poco en relación a las PASO y de esa forma, consolidar una vez más una importante franja de votantes. Es decir que hay miles de trabajadores y jóvenes que superan todo tipo de campaña en contra y todas las maniobras del régimen en medio de sus elecciones, e igualmente deciden votar al FIT-U. Lo que no logra el Frente de Izquierda es dar un salto grande, ni aparece como alternativa ante franjas de masas. Ese es su principal límite político.

Dentro de lo positivo a destacar, la votación alcanzada permitió el logro político de conquistar una nueva banca en el Congreso Nacional, desde la provincia de Buenos Aires, que ocupará Christian Castillo, y cuando nos toque la rotación de esa banca, por nuestro partido será Fernando Sacarelo, referente de Jubilados de Izquierda. Y en la Capital del país, también logramos con más del 5% de los votos ingresar a la legislatura. Aquí encabezó la lista nuestra compañera Cele Fierro, que el próximo diez de diciembre asumirá su banca de diputada, lo cual es una conquista del frente y un salto de nuestro partido. Cele enfrentará en el recinto y en la calle, todos los acuerdos del macrismo con los liberfachos, y será parte de la lucha política contra el nuevo gobierno nacional que sea electo y una de las principales voceras de nuestro partido sobre qué tiene que hacer la izquierda y el FIT-U en la nueva etapa que se abre.

Como ya lo expresó en la noche del domingo desde el bunker: «Entrar a la Legislatura es una alegría, un triunfo político y una responsabilidad para nuestro frente. Además, en todo el país se consolidó el voto al FIT-U, miles de trabajadores y jóvenes han votado a nuestro frente, resistiendo las presiones del ‘mal menor’ y denunciando a la ultraderecha de Milei. Ahora, para el país que viene, necesitamos un Frente de Izquierda Unidad que trascienda lo electoral, que organice las luchas de todos los días, que convoque a trabajadores, jóvenes, mujeres e independientes que nos acompañan. Es hora de avanzar como alternativa política, no sólo para defender los derechos sociales y enfrentar al FMI, sino para ir por cambios de fondo: por un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo».

Balotaje y después

Vamos ahora hacia un balotaje en condiciones diferentes a las previstas. Ya no con un Milei que llega de haber ganado, si no de haber perdido. En su crisis comenzó a disparar propuestas insólitas, como ofrecerle a la izquierda un Ministerio del Capital Humano. La propuesta se inscribe en los márgenes del ridículo. Como subproducto del piñazo recibido, el liberfacho no sabe bien cómo mantenerse en pie… y delira. Casi ni hace falta aclarar lo obvio: ni a la esquina vamos con este personaje nefasto.

De cualquier forma, desde el Frente de Izquierda y nuestro partido tenemos que decidir qué postura tomar ante el balotaje del 19 de noviembre. Desde el MST le hemos propuesto a los compañeros del FIT-U reunirnos para debatir a fondo el tema, ya que creemos muy importante que tengamos una posición común para expresar públicamente. Y en nuestro caso este viernes también tendremos una reunión de dirección nacional de nuestro partido para abordar el tema. Porque están claras de arranque tres cuestiones: que tenemos que debatir colectivamente y decidir democráticamente qué hacer. Que de ninguna manera vamos a votar por Milei, nuestro NO a este ultraderechista es contundente. Y que si bien Milei no tiene el mismo proyecto que Massa, este último también es expresión de más ajuste y sumisión al FMI, por lo tanto no tenemos compromiso político ni acuerdo con su proyecto. A partir de estas consideraciones debatiremos y definiremos nuestra posición ante el balotaje. Convocando a hacer lo que creamos sea mejor para la clase trabajadora y la juventud.

Y lo haremos, además, preparándonos para el país que viene desde diciembre. Donde todas las contradicciones y tensiones económicas y políticas se acrecentarán. Donde habrá nuevos ataques a conquistas y la crisis en curso querrán que la sigamos pagando millones de familias trabajadoras. Ante este escenario y perspectiva, que tendrá más luchas sociales en la calle, nuestra estrategia es convocar a fortalecer a la izquierda anticapitalista y socialista, al Frente de Izquierda provocando los cambios necesarios para que mejore y se supere, e invitando a miles de simpatizantes y amigos a que nos acompañen en el MST para dar todas estas batallas políticas en común. Vienen grandes desafíos para la izquierda. Para eso nos preparamos en todo el país.

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