sionismo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Tue, 03 Sep 2024 12:43:54 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png sionismo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Derrota de la DAIA en el juicio. Video de la sentencia con la absolución a Bodart https://mst.org.ar/2024/09/03/derrota-de-la-daia-en-el-juicio-video-de-la-sentencia-con-la-absolucion-a-bodart/ Tue, 03 Sep 2024 12:43:54 +0000 https://mst.org.ar/?p=35799 Compartimos el quinto y último día del juicio, donde el miércoles 21 la jueza dictó en esta instancia, la absolución de Alejandro Bodart dirigente del MST en el FIT Unidad y coordinador de la Liga Internacional Socialista. El video también contiene las últimas palabras que Alejandro expresó, antes de que se lea la sentencia, acompañado por sus abogados defensores María del Carmen Verdú e Ismael Jalil. Este importante triunfo político y democrático, dejo claro que defender al pueblo palestino y denunciar un genocidio no es ni puede ser delito.

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Por Gaza y todo lo que está mal https://mst.org.ar/2024/05/15/por-gaza-y-todo-lo-que-esta-mal/ Wed, 15 May 2024 13:58:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=35402 Desde hace algunas semanas el levantamiento de la juventud estudiantil en solidaridad con Palestina con epicentro en EEUU conmueve. Ese proceso ya se extendió a más países en Europa, América Latina e incipientemente Asia. No se trata de un episodio transitorio, sino de la síntesis de una radicalización por acumulación sucesiva de cuestionamientos y contradicciones de los jóvenes en esta etapa del capitalismo. La violencia estatal, el racismo, la justicia ambiental, la lucha antipatriarcal, la precarización como forma de la vida bajo las condiciones de decadencia del sistema. El genocidio en Gaza opera como detonante humanitario y antiimperialista de esa evolución que lleva varios años. Una Intifada global del movimiento estudiantil.

Escribe: Mariano Rosa

Todo empezó en la prestigiosa Universidad de Columbia y en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Allí se levantaron campamentos de estudiantes, acompañados por docentes, que fueron atacados, reprimidos y desmantelados por la Policía en más de una ocasión. Esa violencia actuó como catalizador de decenas de protestas similares en los principales campus de EEUU. Cada provocación no hace más que amplificar el movimiento en solidaridad con Palestina, contra el financiamiento y apoyo del gobierno de Biden.
Pasando los días se fueron sumando países y universidades al movimiento: el Estado Español con decenas de ocupaciones desde la Complutense hasta Valencia y el País Vasco. En Francia arrancó por la mítica Sorbona, pero se multiplicó en Alemania, Bélgica, Holanda y otros lugares. Avanzó en México, Centroamérica y llegó a Brasil, en la enorme USP de San Pablo. Ayer en una importante asamblea inter-universitaria en Santiago de Chile, se votó encaminarse en la misma dirección. Incluso incipientemente en Asia, con Japón a la cabeza, también se empieza a movilizar el estudiantado. El aniversario de la primera Nabka de 1948 este 15 de mayo va a vehiculizar acciones en tantos países que se va transformar de hecho en una jornada global juvenil contra el genocidio del Estado de Israel sobre Palestina. En nuestra propia Argentina, será el caso de iniciativas de protesta y agitación política, desde Jujuy hasta la Patagonia, pasando por la emblemática Plaza Houssay en Buenos Aires, punto de referencia estudiantil. El reclamo en el país bajo el gobierno pro-sionista militante de Milei es la ruptura de relaciones con Israel y que decanos, rectores, sindicatos, federaciones estudiantiles y centros se pronuncien en el mismo sentido. Con sus ritmos y desigualdades, la entrada en escena de la juventud por Palestina suma desprestigio y repudio mundial a la política de limpieza étnica del gobierno asesino de Netanyahu y sus cómplices en todo el globo.

Fabricantes de élites

Que el movimiento arrancara por la ocupación del campus de Columbia también es todo un dato llamativo, sintomático del proceso y preocupante para la burguesía yanqui. Se trata de una universidad top, una de las ocho escuelas de la Ivy League. Estas universidades privadas ultraprestigiosas (con enormes presupuestos e ingreso muy selectivo) sirven para formar a la élite del país, pero también son centros de investigación importantes y muy bien financiados.

En esas casas de estudio se forman cuadros que abastecen el aparato militar estadounidense, como así también los elencos ejecutivos de corporaciones y todo el ecosistema político yanqui. Los vasos comunicantes con el gran capital son numerosos. No hace mucho, la universidad de Yale aceptó 15,3 millones de dólares del ex presidente de Google para financiar el Programa Schmidt sobre Inteligencia Artificial, Tecnologías Emergentes y Energía Nacional. Según datos del Departamento de Educación, alrededor de 100 universidades estadounidenses han aceptado donaciones o contratos de Israel, por un total de 375 millones de dólares en las últimas dos décadas. Es muy potente que los estudiantes que se fueron sumando a las movilizaciones pro Palestina procedan especialmente de universidades selectas, a cuyas autoridades acusan de mantener vínculos importantes con el Departamento de Defensa estadounidense o con el ejército israelí: Columbia, Yale, Harvard, Vanderbilt, Universidad de Nueva York, MIT. A la vez, estas universidades apoyan la investigación de la industria militar y capacitan a los futuros ejecutivos de empresas tecnológicas cómplices. Que la rebelión juvenil internacional, tenga este epicentro es profundamente significativo. El movimiento estudiantil reacciona en las principales usinas científico-técnicas del imperialismo. En EEUU, en la Sorbona, en Berlín, en la Complutense de Madrid y en Barcelona. Dato de época y punto de partida del cuestionamiento de la universidad de clase pro-capitalista y neocolonial.

Un nervio sensible del bipartidismo imperialista

La coyuntura es alarmante para el poder político de las principales potencias capitalistas con este levantamiento estudiantil. De hecho, el régimen estadounidense es profundamente consciente del peligro como caja de resonancia social de lo que activó la juventud en las universidades que se supone aseguran mecanismos de reproducción del sistema: el serio cuestionamiento a uno de los pilares de consenso estratégico burgués en EEUU que consiste en sostener al Estado de Israel en su rol de gendarme regional en Medio Oriente y garantía contra la revolución de las masas árabes. Este punto de apoyo interno de política imperialista está minado después de décadas de gozar de buena salud.
Pero los jóvenes movilizados, no levantan consignas exclusiva y unilateralmente por lo que sucede en Gaza:
. Están politizados en torno a temáticas como los asesinatos en masa, el medio ambiente y el racismo.
. Es la generación que se fue configurando en las marchas contra los tiroteos en las escuelas secundarias o las huelgas por el clima en las escuelas es la que está gravitando en la toma de los campus.
. Fue víctima en 2020 del confinamiento por pandemia y las brutales políticas del gobierno de Trump durante la Covid-19.
. Participó en el movimiento Black Lives Matter, durante el cual muchos estudiantes denunciaron la complicidad de sus universidades en el racismo sistémico en EE.UU.
Es esa radicalización acumulativa la que prendió todas las alertas tempranas en el establishment imperialista, que por eso primero, presionó a las autoridades de las universidades citándolas a declarar al Senado en sesiones con amplísima cobertura mediática para repudiar la acción de Hamas del 7 de octubre y a reprimir con la policía después las primeras ocupaciones. Pero evidentemente la profundidad del malestar juvenil y la politización de miles y miles de ellos, explica que estemos ante un movimiento en ascenso desde el corazón de la bestia imperial al resto del mundo.

Yo veo al futuro repetir el pasado

Ya son repetidas no solo por el activismo, sino con estupefacción en la prensa burguesa, las referencias al movimiento de tomas estudiantiles en EEUU de 1968. De hecho, esas protestas se iniciaron también en Columbia combinando demandas antirracistas, en el contexto de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Son muchos los análisis que coinciden en afirmar que las actuales ocupaciones tienen una dimensión que no se veía desde los 60. En 1968, el marco social era explosivo en Estados Unidos. Hacía poco que la movilización había logrado importantes triunfos por los derechos civiles (la Ley de Derechos Civiles de 1964, el derecho al voto pleno y el establecimiento de la salud pública universalen 1965) y la guerra colonial en Vietnam (cuya cifra de muertes civiles alcanzó los dos millones) exacerbando todas las tensiones sociales y políticas. En ese contexto, 1968 como el actual 2024 fue un año de elecciones presidenciales, y el también demócrata Lyndon B. Johnson como el actual Biden, siguió adelante con la guerra a pesar de los protestas y tuvo que renunciar a su reelección. Obviamente, el asesinato el 4 de abril de aquel año de Martin Luther King Jr., la principal figura del movimiento por los derechos civiles y el clima de época internacional con el Mayo Francés, terminaron de hacer explotar una revuelta que tomó carácter mundial. El escritor recientemente fallecido Paul Auster, estudiante y activista en 1968 le hace decir a uno de sus personajes en la novela 4321: «Éramos muy conscientes de lo que sucedía en el resto del mundo. Unas semanas más tarde, comenzó la huelga general en París y un cartel decía: «Columbia-París». Ecos del pasado que van pavimentando de carga explosiva este presente de lucha.

Del centro a la periferia

La vitalidad del actual movimiento estudiantil radica en la potencia que tiene en el epicentro planetario del capitalismo. Esa dinámica que multiplica la onda expansiva de las protestas desde el centro del mundo a la periferia abre una perspectiva de final incierto. Cada vez más hunde sus raíces en EEUU y recoge capilarmente empatía social de más y más franjas masivas del pueblo en ese país. Y es un año electoral. Y Biden está complicado. El estudiantado es parte fundamental de su base social como los sectores medios de los que proviene. Pero no es solo Biden el complicado. Es Macron, es el gobierno alemán, es Sánchez del PSOE en España: son el imperialismo yanqui y su espectro de alianzas en Europa, principalmente los que tambalean ante el asedio juvenil. Y se extiende geográficamente con cada provocación represiva, con cada declaración polarizante, con cada respuesta del manual anti-rebeliones que se les empieza a agotar a los que mandan. Esta gigantesca Intifada en curso de la juventud desbarata la idea de que en el mundo solo avanzan nuevas derechas emergentes. Hay otro sujeto social que rivaliza y crece. Porque Palestina no está sola. Y porque no es solo por Gaza y Palestina: es por todo lo que está mal en este mundo de barbarie. Y es ahora.

Como a los nazis y Vietnam, como nuestro Nunca Más

Causas como la de Palestina no tienen salida nacional. La historia moderna prueba que a expresiones criminales del capitalismo como la que despliega Israel sobre Gaza, se las derrota por una combinación dialéctica y virtuosa de resistencia nacional del pueblo agredido, y movilización regional y mundial de las masas solidarias con esa causa.
Al nazismo se lo barrió como resultado de esa ecuación: la valentía de los pueblos ocupados por el ejército de Hitler y la movilización antifascista internacional. Vale igualmente el ejemplo para Vietnam y la paliza que recibió la soberbia imperialista yanqui: la entereza indomable del pueblo vietnamita y las protestas mundiales, con centro en EEUU contra esa aventura imperial fueron decisivas. ara terminar con el apartheid en Sudáfrica, el movimiento contra ese régimen de atrocidad colonial fue decisivo, con la juventud como vanguardia sumado al aguante interminable del activismo afro. Porque el capitalismo no tiene fronteras en violencia imperialista, el internacionalismo activo, práctico, es indispensable para ganar.

Una intifada de la juventud

Posiblemente estamos asistiendo a la mayor operación de limpieza étnica brutal del Estado de Israel sobre territorio Palestino desde la Nabka del 15 de mayo de 1948. También, proporcionalmente, quizá estamos frente al movimiento internacional de solidaridad con el pueblo agredido más robusto y extendido desde aquella fecha. No es solo por los acampes estudiantiles de la coyuntura: en todo caso el ingreso de la juventud con esta fuerza todavía en dinámica ascendente se verá hasta dónde provoca un punto de inflexión. Pero antes de esto, hubo desde octubre del año pasado, acciones de masas en los principales países capitalistas: Nueva York y Washington, en Londres, Berlín y otras capitales europeas. Esto sin contar las acciones multitudinarias en Medio Oriente, en tensión con los propios gobiernos de la región aliados de Israel o bien pasivos ante la masacre. En Argentina el peso económico-político y superestructural del sionismo orgánico es muy grande. Y Milei, adscribe a un alineamiento militante con el genocida Netanyahu y su política de exterminio. Polariza al extremo las posiciones y tensiones. Y el peronismo en toda su amplia paleta de colores (desde Massa y CFK hasta Grabois), defeccionan en su giro a derecha, de cualquier apoyo a Palestina, que por otra parte, nunca fue muy activo. Por lo tanto, en el país, la causa mundial contra el genocidio en curso queda inexorablemente en manos de la izquierda junto a lo mejor de la juventud consciente, comprometida y sensible. Seamos parte de esta Intifada Global. Exijamos pronunciamientos de ruptura con Israel por parte de autoridades, sindicatos, federaciones y centros de estudiantes. Siempre del lado palestino de la vida. Nunca con Netanyahu, EEUU y Milei. Contra todo genocidio. Fue Nunca Más en Argentina. Que sea Nunca Más en Palestina.

La vida es otra cosa

Al final de cuentas, el sionismo como concepción política y acción concreta en el terreno militar es capitalismo sin filtro en esta etapa de decadencia civilizatoria. Es control territorial y el desplazamiento de limpieza étnico-colonial para anclar un Estado Gendarme regional de los intereses del imperialismo en Medio Oriente, una de las formas de barbarie que asume el capital hoy mismo. Entender, sensibilizarse, comprometerse y militar por la causa del pueblo palestino es hacer anticapitalismo hoy. Porque en defensa propia hace falta activar el freno de emergencia en todos los sentidos: económico frente a la agenda de expropiación de derechos de las mayorías en todo el mundo (a través de Leyes Bases o variantes). Activar ese freno en el plano ambiental para impedir un verdadero ecocidio que termine de transformar el mundo en inhabitable. Y activarlo en el campo de la política, porque frente a tanta derecha emergente caducaron todas las variantes light de reformismos de buenos modales. Se trata en definitiva de combinar la movilización nacional y global, internacionalista y local, para derrotar regímenes criminales como el de Israel, y a la vez, preparar un plan de vuelo alternativo en transición pos-capitalista al socialismo con democracia plurinacional, ambientalmente amigable con los ecosistemas, no – racista y laico. Así están las cosas. No hay margen para ser indiferentes.

 

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Mentiras, presiones, querellas. No a la campaña sionista de censura https://mst.org.ar/2023/11/23/mentiras-presiones-querellas-no-a-la-campana-sionista-de-censura/ Thu, 23 Nov 2023 13:57:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=34333 Todo criminal busca ocultar o justificar su crimen. El sionismo no es la excepción. En todo el mundo intenta silenciar cualquier expresión de repudio a su genocidio antipalestino. Como parte de la solidaridad con Palestina, hay que enfrentar esa campaña totalitaria.

Escribe: Pablo Vasco, CADHU-MST

Un ejemplo de ese accionar antidemocrático del sionismo fue cancelarle las reservas en los hoteles Faena y Alvear de Buenos Aires al reconocido músico británico Roger Waters. Ante esa ofensiva, sindicatos estatales le ofrecieron alojamiento y nuestras diputadas Cele Fierro y Vanesa Gagliardi presentaron en la Legislatura porteña un texto en solidaridad con él. Pero hubo más: la sionista Delegación de Asociaciones Israelitas en Argentina (DAIA) pidió a la justicia que directamente cancele el recital por supuesto antisemitismo. Y la fiscal que “monitoreó” las declaraciones públicas de  Waters es Andrea Scanga, la misma que actúa a favor de la DAIA en su mentirosa denuncia contra nuestro compañero Alejandro Bodart.

De todos modos, en los dos recitales vibrantes y masivos que realizó en el Monumental, Waters reiteró su apoyo a Palestina y a los derechos humanos. El público no solamente lo ovacionó, sino que también cantó y saltó contra Milei. En las entradas al estadio, en gazebos con banderas palestinas, compañeros del MST volantearon y juntaron firmas para que el gobierno nacional rompa relaciones con Israel.
Ofensiva en todo el mundo
En los Estados Unidos, por ejemplo, días atrás la Cámara baja aprobó por 234 a 188 votos una moción de censura a la diputada demócrata Rashida Tlaib, de origen palestino, quien afirmó: “No seré silenciada y no dejaré que distorsionen mis palabras… La idea de que criticar al gobierno de Israel es antisemita sienta un precedente muy peligroso, y está siendo utilizado para silenciar a diversas voces que defienden los derechos humanos”. Y, entre otros casos, a la actriz Susan Sarandon su agencia representante le cesó el contrato por criticar a Israel.

La conocida activista ambientalista sueca Greta Thunberg, que condenó la masacre israelí en Gaza, también fue censurada por ese gobierno. El ministro israelí de Educación eliminó toda referencia a ella en los planes de estudio. Y la semana pasada, en un acto en Ámsterdam, tras haber Greta invitado a hablar a una mujer palestina, un hombre trató de quitarle el micrófono.

Además, se han prohibido actos por Palestina en países como Alemania y Francia, donde también amenazaron con sacarle la personería al Colectivo Palestina Vencerá y le suspendieron las cuentas de Instagram y Twitter al Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) que publica el periódico Révolutionnaires! Y según la ministra del Interior británica, “ondear la bandera palestina puede no ser legal en determinadas situaciones”. Aun así, como ocurre en numerosos países del mundo, las marchas por Palestina son masivas.
Enfrentarlos también acá
Ante el ataque sionista, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ) difundió una clara postura: “Esta campaña, que hipócritamente pretende igualar antisionismo a antisemitismo, ha cobrado particular virulencia en la Universidad de Buenos Aires, con calumnias de falsos ataques y amedrentamientos de parte de quienes defienden al pueblo palestino, más vandalizaciones de espacios en la Universidad. Esto también ocurre en las universidades de General Sarmiento, Cuyo, Entre Ríos, San Juan y otras del país. A su vez hay un ataque concentrado contra  dirigentes y militantes de las fuerzas de izquierda -del PO, el MST e Izquierda Socialista en facultades de la UBA y en el Profesorado Joaquín V. González- y contra sindicatos combativos como Ademys o Amsafe Rosario, en el intento de acallar las voces que denuncian la barbarie sionista cada vez con más fuerza, tanto en Argentina como en el mundo.

“Dicha campaña se suma a la detención de Cristian Díaz desde hace meses; las amenazas a Myriam Bregman, Vanina Biasi, Cele Fierro, Néstor Pitrola y Gabriel Solano tras el debate presidencial, antes a Juan Carlos Giordano y Luciana Echevarría, así como el juicio de la DAIA contra Alejandro Bodart, en todos los casos por su apoyo al pueblo palestino.”1
Así es. Enfrentar la censura sionista requiere la mayor unidad de acción posible en defensa de la libertad de expresión, que es un derecho humano fundamental, y, al mismo tiempo, denunciar que el Estado de Israel se victimiza y utiliza cínicamente el Holocausto nazi de ayer para tapar su genocidio antipalestino de hoy.
1. Ver texto completo en https://periodismodeizquierda.com/emvyj-basta-de-amenazas-sionistas-a-la-solidaridad-con-el-pueblo-palestino/
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Ataque sionista al pueblo palestino. Genocidio, resistencia y tregua https://mst.org.ar/2023/11/23/ataque-sionista-al-pueblo-palestino-genocidio-resistencia-y-tregua/ Thu, 23 Nov 2023 13:56:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=34336 En las últimas horas se conoció una tregua de cuatro días pactada entre el gobierno israelí y Hamas para el intercambio de rehenes israelíes en manos de la organización gazatí por palestinos prisioneros del régimen sionista. Este breve alto el fuego, conseguido a través de la mediación de Egipto y Qatar, es producto de la heroica resistencia y la solidaridad internacional.

Escribe: Gustavo Giménez

La tregua, que tendrá efecto a partir del jueves 23/11 a las 8 GMT, se realizará con el objetivo de facilitar el intercambio de prisioneros. Los palestinos liberarán a 50 rehenes, niños menores y mujeres, en tandas durante cuatro días, y el gendarme israelí hará lo propio con 150 prisioneros palestinos. Como parte del acuerdo, no habrá movimiento de tropas ni blindados israelíes al interior de la Franja, ni circulación aérea de aviones y drones. Se facilitará además la entrada de 300 camiones de ayuda humanitaria por día, permitiendo el ingreso de combustible tan necesario para el restablecimiento de la electricidad y los servicios más elementales.

Luego de 46 días de ataques asesinos a la Franja de Gaza, con bombardeos genocidas e invasiones terrestres, este momentáneo alto al fuego tuerce la que parecía una firme decisión del gobierno de Netanyahu de no frenar el curso de su escalada bélica contra la población palestina. Lo acordado tiene limitaciones: los palestinos que por los bombardeos tuvieron que irse hacia el sur de la Franja no podrán regresar a sus hogares en el norte e Israel no canjea prisioneros acusados de atacar a israelíes. Aunque ambos contendientes afirman que seguirán sus acciones, el cese momentáneo del ataque sionista es un logro de la resistencia palestina y de la solidaridad mundial con ella.

En sentido contrario a mensajes conciliadores, como que podría extenderse la tregua si el Hamas liberara 10 rehenes israelíes cada día, lo cierto es que el gabinete de guerra sigue con sus bombardeos y ataques hasta último momento, aunque se haya pactado la tregua para el próximo jueves. Este miércoles un nuevo bombardeo se cobró 50 víctimas de una misma familia en el campo de refugiados de Jabalia, otros entre la población civil del campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja, a lo que debemos sumar el bombardeo al campo de refugiados de Tulkarem en la Cisjordania ocupada, lo cual totaliza alrededor de 100 los muertos palestinos en las últimas 24 horas previas a la tregua.
La escalada sionista ya ha matado «un total de 14,128 personas, incluyendo más de 5,840 niños/as, han perdido la vida como consecuencia de los intensos bombardeos. Además, más de 6,800 personas, entre ellas al menos 4,500 menores, permanecen desaparecidas bajo los escombros, sumiendo a la población en una crisis humanitaria sin precedentes».1
Los ataques israelíes han sembrado un enorme rastro de destrucción que ha dejado a la mayoría de los hospitales fuera de funcionamiento –esta semana los soldados ocupantes desalojaron el Complejo Médico Al Shifa, dejando a decenas de bebés prematuros en una situación desesperada-. El bombardeo demoledor ha destruido total o parcialmente a 83 mezquitas, 3 iglesias, 100 edificios gubernamentales, 266 escuelas, 67 instalaciones de agencias de la ONU, afectando parte de la infraestructura critica de la Franja.

En la Cisjordania, en la cual se han producido fuertes enfrentamientos en el campo de Jenín, 218 palestinos han perdido la vida a manos del ejército israelí desde el pasado 7 de octubre. Una de las víctimas predilectas del ataque sionista ha sido el periodismo, ya han muerto 60 periodistas. Los últimos dos han sido asesinados en el Líbano, en un ataque programado. También murieron por los bombardeos 108 trabajadores de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

Pese a semejante devastación y genocidio, el ejército sionista no ha podido obtener victorias militares categóricas contra la resistencia de las milicias palestinas que, con mucho menos potencia de fuego, han infligido bajas en las tropas sionistas. Acciones de carácter guerrillero, apoyadas en el conocimiento del terreno y una red de túneles que no pueden ser liquidados sustancialmente en forma exterior, con bombas que penetran el concreto hasta 30 metros y otros aparatos sofisticados de detención, han resistido el avance israelí.

Pese a la continua propaganda sionista de que sus tropas dominan el norte de la Franja y la ciudad de Gaza, los cierto es que su ejército encuentra una fuerte resistencia, se habla de que han perdido 30 tanques Merkava de última generación y están las declaraciones de la periodista israelí censurada que dice haber visto docenas de cadáveres de soldados en el hospital de Tel Aviv.

Pese a la traición de las burguesías árabes y a las declaraciones del líder de Hezbollah libanés, que actúa en unidad con Irán, acerca de que no quiere involucrarse en una guerra prolongada con Israel, el conflicto amenaza extenderse regionalmente. En la semana se produjo el secuestro de un navío israelí en el Mar Rojo a manos de los rebeldes Utiés de Yemen y EEUU ha sufrido bombardeos sobre una base militar en Siria, obligándolo a responder al ataque. Esto se suma al intercambio de disparos en la frontera con el Líbano.

Las razones del cambio israelí y el alto el fuego

Distintos hechos confluyen para facilitar este acuerdo. Por un lado, la enorme y heroica resistencia palestina que, pese al genocidio de la población civil no ha dado el brazo a torcer, por el otro la enorme movilización de solidaridad internacional con Palestina, que actúa sobre los gobiernos y presiona sus posiciones.

Se contabilizan en 77 los países de la región árabe, América, Europa y Asia en los que se han desarrollado movilizaciones de solidaridad. El pasado sábado 11 de noviembre la nota la dio el pueblo británico, donde una movilización calculada en un millón de personas venció fácilmente las prohibiciones y amenazas del gobierno imperial. En nuestro país distintas acciones de solidaridad y en los últimos días las declaraciones del músico Roger Waters han enfrentado las amenazas sionistas.

Son cada vez más gobiernos los que exigen el fin del genocidio: a la ruptura de relaciones de Bolivia y el retiro de embajadores de varios países, esta semana se han sumado duras declaraciones de los países integrantes de los BRICS. EEUU, que es el principal sostén político y militar del gobierno israelí, ha jugado un rol importante para que se concrete esta tregua.

Según informan los medios, Netanya-hu que viene sufriendo una importante presión de los familiares de los rehenes para que concrete el acuerdo en marcha y cese el fuego, soporta un fuerte descontento de los partidos de ultra derecha que integran su coalición gubernamental, que ven un grave error en esta tregua momentánea.

Algunos analistas, como Zoran Kusavac de AlJazzera, sostienen que además se le estarían acabando las bombas y misiles inteligentes a Israel y necesita reaprovisionarse con EEUU: «hay informes fiables que escapan a la red del secreto militar de que la Fuerza Aérea Israelí (IAF) se está quedando sin bombas inteligentes», «sólo le quedan existencias para 10 días» 2.

Los medios especulan que la realización de esta tregua podría estirarse, dando origen a un alto el fuego más prolongado, frenando la ofensiva actual y dando aire a los sectores que, como EEUU y las burguesías árabes, que buscan una solución política al conflicto en un acuerdo con la ANP y distintos gobiernos de la zona, para evitar que el actual conflicto se profundice y pueda extenderse convirtiéndose en una guerra regional.

En todo caso, más allá de las variantes tácticas del imperialismo, la resistencia palestina está pasando una dura prueba que de sostenerse puede generarle una derrota política al gobierno del asesino Netanyahu, a sus secuaces sionistas y a toda la estrategia imperialista en la región ¡Más que nunca la solidaridad internacional debe rodear a este heroico y sacrificado pueblo palestino!

1 «El acceso restringido a la ayuda humanitaria se utiliza como arma de guerra contra la población de la Franja», Kaosenlared 22/11/2023.
2 «Análisis: Cómo podría beneficiarse Israel de una pausa en la guerra de Gaza», ALJAZZERA 21/11/2023.

 

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Crece la movilización internacional en apoyo a Palestina https://mst.org.ar/2023/10/26/crece-la-movilizacion-internacional-en-apoyo-a-palestina/ Thu, 26 Oct 2023 15:17:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=33999 Como en una ola que va de menor a mayor, cobrando altura y extensión. Como si un movimiento sísmico hubiera crujido la tierra con epicentro en el Medio Oriente, entre los pueblos árabes y también en muchos países de población musulmana. Pegando en las entrañas del mismísimo monstruo imperialista, en el cual viven, trabajan y estudian muchos inmigrantes árabes, que empalman con su reclamo con los trabajadores y sectores oprimidos de esos países. Con el sentimiento de hermandad frente a la prepotencia imperial de los pueblos que luchamos por nuestros derechos contra el imperialismo, la ola de solidaridad abarcó muchas ciudades y países, y promete seguir creciendo para frenar la barbarie y la masacre del sionismo genocida que gobierna el Estado de Israel.
Entre otros lugares, hubo manifestaciones en Beirut en el Líbano, en Teherán capital de Irán, Aman en Jordania, El Cairo en Egipto, Estambul en Turquía, Al Kuwait en Kuwait, en Túnez, en Casablanca en Marruecos, en Yemen, en Argel capital de Argelia, en Indonesia, en Johannesburgo y Ciudad del Cabo en Sudáfrica, en Iwo en Nigeria, en Kuala Lumpur en Malasia, en Bangalore en la India, en Islamabab y Cachemira en Pakistán, en la ciudad de Lanarca en Chipre, en Barcelona, Madrid y San Sebastián en España, en Londres en Inglaterra, París en Francia, Ginebra en Suiza, Dublín en Irlanda, Lisboa en Portugal, Atenas en Grecia, Bruselas en Bélgica, La Haya en Los Países Bajos, Berlín en Alemania, en Chicago, Nueva York, San Francisco y Los Ángeles en EEUU, en Santiago de Chile, en la Ciudad de México, en Lima Perú, en Venezuela, en Costa Rica, en Sidney en Australia y en la Argentina.
Reproducimos a continuación el documento del Encuentro Memoria Verdad y Justicia que integra el MST en el FITU que el miércoles 25 de octubre se leyó en la fuerte movilización unitaria en solidaridad con Palestina.

Alto al genocidio del Estado de Israel Solidaridad con el pueblo palestino

Ante el conflicto armado entre Palestina e Israel, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia afirma que allí no hay “una guerra” ni “dos demonios” equiparables, sino la legítima resistencia de un pueblo oprimido desde hace décadas por la política racista, expansionista y de terrorismo de Estado de Israel. A su vez Israel, que incumplió 24 resoluciones de la ONU, cuya Comisión de Derechos Humanos denunció que dicho Estado ejerce apartheid, hoy está cometiendo una nueva masacre.
El Estado sionista viene bombardeando sin piedad escuelas, hospitales, mezquitas, iglesias y barrios en Gaza, a la que además ha dejado sin luz, agua, combustible ni ayuda humanitaria. Dos tercios de los hospitales ya no funcionan. Dicho ataque ya ha causado unas 5.000 muertes palestinas, de las cuales el 60% son mujeres, niñas y niños. Israel fuerza el desplazamiento de cientos de miles de gazatíes al sur de la Franja, preparando la ocupación directa con sus tropas. Un episodio más de su limpieza étnica antipalestina.
Pero la barbarie genocida desatada por Israel está siendo respondida en Palestina y repudiada por movilizaciones multitudinarias en todo el mundo, desafiando muchas veces las prohibiciones de los gobiernos. En nuestro país es preciso unir fuerzas en el mismo sentido y exigir a todos los gobiernos la ruptura de relaciones para aislar y debilitar a Israel.
Rechazamos las campañas mentirosas de Israel, EE.UU. y demás gobiernos y políticos cómplices, que avalan una nueva masacre anti-palestina. La causa del conflicto es el genocidio que comete Israel desde que se fundó, en 1948, a sangre y fuego. Y el gobierno ultraderechista de Netanyahu, cuyo autoritarismo además desató una crisis interna en Israel, agravó la ofensiva antipalestina procurando la colonización completa y la anexión de Cisjordania.
Reconocemos al pueblo palestino su derecho a autodeterminarse y a rebelarse para derrotar la opresión que sufre desde hace 75 años, agravada ahora por el criminal cerco y bombardeo a Gaza. Invalidamos cualquier intento del gobierno israelí por utilizar el genocidio nazi para ocultar su propio genocidio contra Palestina y acallar las voces críticas.
Por todo esto, decimos:
Alto al genocidio sionista.
Todo el apoyo y solidaridad al pueblo palestino
Basta de ocupación. Derecho al retorno.
Por la liberación de los presos palestinos.
Fuera el imperialismo de Medio Oriente.
¡Que el gobierno nacional rompa relaciones con el Estado
de Israel!
Encuentro Memoria Verdad y Justicia

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Cerca de la invasión terrestre. Genocidio sionista contra el pueblo palestino https://mst.org.ar/2023/10/26/cerca-de-la-invasion-terrestre-genocidio-sionista-contra-el-pueblo-palestino/ Thu, 26 Oct 2023 15:08:35 +0000 https://mst.org.ar/?p=33995 El feroz ataque de Israel sobre la Franja de Gaza ya se ha cobrado más de 6.000 muertos y 18.000 heridos. Su bloqueo asesino a sumido a su población en una cruel crisis humanitaria. Mientras prepara la invasión terrestre, en medio de tan terribles condiciones continúa una dura resistencia palestina y la movilización internacional desatada amenaza con frenar los planes genocidas.

Escribe: Gustavo Giménez

La mitad de las victimas mortales y heridos son niños. El bloqueo total que ejerce Israel está dejando sin agua, alimentos, combustibles y electricidad a una población de 2.300.000 palestinos que vive en una verdadera «cárcel a cielo abierto». Lo centros sanitarios, muchos de los cuales han sido atacados por el bombardeo, se han declarado en total emergencia ante la falta de combustible para abastecer sus usinas. El uso de agua contaminada preanuncia epidemias y duras enfermedades y la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos ha declarado que, por este tema, tiene que clausurar sus actividades. También está bloqueado el ingreso de alimentos, para una población que depende en un 80% de la importación de los mismos, por lo que la organización humanitaria Oxfam acusa a Israel de utilizar el hambre como arma de guerra.

En ese terrorífico cuadro, en el cual la ayuda internacional vía la frontera con Egipto se ha reducido a unos pocos camiones que no alcanzan para cubrir semejante desastre, el gendarme imperialista está preparando la invasión directa a la Franja, con el apoyo de EEUU, Francia y el imperialismo europeo para, con la excusa de terminar con las bases del Hamas, dejar tierra arrasada y provocar un genocidio sin antecedentes en la zona.

Cada día que pasa los bombardeos de Israel cobran nuevas víctimas entre la población gazatí. Israel ya ha lanzado más de 12 mil toneladas de explosivos sobre la Franja equivalentes al potencial de la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima. La noche de entre los pasados 23 y 24 de octubre fue, quizás, una de las más mortíferas. En esa oportunidad las bombas sionistas se cobraron la vida de 700 palestinos, la cifra más alta en 24 horas desde que comenzó el ataque israelí.

Pero el ataque sionista no se remite solo a la Franja de Gaza, aunque este sea su principal objetivo, se multiplican los palestinos asesinados en Cisjordania, donde ya suman más de 100 después del 7 de octubre. Recientemente un bombazo sionista se cobró varias vidas palestinas en la localidad de Jenin. A esto debe sumarse la detención de palestinos fuera de la Franja, que ya sumarían 1.200 personas, sin considerar a los trabajadores gazatíes que laboran en Israel, impedidos de volver a sus domicilios, perseguidos e investigados acusados de ser cómplices del reciente ataque del Hamas. La tortura –legal en Israel- en las cárceles ha ido in crescendo y en los últimos días se cobró la vida de dos dirigentes palestinos presos, entre los miles de presos palestinos que ya existen.

El envío de dos flotas de guerra y decenas de aviones de combate de los EEUU, la visita de Biden y su apoyo al gobierno del asesino Netanyahu, la negativa yanqui en la ONU a una tregua humanitaria propuesta por Brasil, el envío de especialistas norteamericanos en combate urbano para asesorar a los 300.000 soldados sionistas que rodean la Franja, más la gira del presidente francés Macron, buscando convencer a los gobiernos árabes de formar una coalición internacional contra el Hamas -como la que funcionó contra el ISIS- son algunos de los elementos que muestran el total apoyo imperial, más allá de tal o cual matiz táctico, a la aventura guerrerista y genocida del gobierno israelí.

El bombardeo al hospital provocó un giro en la situación

La acción del Hamas, -organización con la que tenemos diferencias irreconciliables- frente a una creciente agresión sionista sobre los territorios y derechos de los palestinos, tuvo como efecto inmediato que el Estado genoci-da de Israel lanzara una campaña de propaganda victimizándose, como si no existiera un conflicto de 75 años de antigüedad, desde la proclamación de ese enclave imperialista usurpador de la tierra habitada por el pueblo palestino que usa métodos de apartheid y exterminio contra la población nativa.

Su «venganza», en nombre de un supuesto «derecho a la defensa» que los gobiernos imperialistas le reconocen, ha sido brutal. Sus bombardeos incesantes han borrado barrios enteros, su reclamo a que un millón de gazatíes se muden en 24 hs. desde el norte hacia el sur de la Franja, más su bloqueo total de la Gaza, ha generado una crisis humanitaria que se suma a los miles de muertos asesinados por sus bombardeos sobre la población civil. Pobladores asesinados salvajemente tras el eufemismo de que constituyen un daño colateral necesario para derrotar a Hamas y la resistencia palestina.

Dentro de estas acciones genocidas, se encuentra el bombardeo israelí al hospital Bautista Al-Ahli que dejó la cifra de más de 500 muertos, muchos de ellos niños pequeños, despertó una ola de indignación mundial que provocó enormes movilizaciones de solidaridad, provocando un primer giro en la situación, que preanuncia nuevas y mayores acciones de solidaridad si el sionismo continúa con su masacre actual.

Israel tiene el quinto ejército más importante del mundo, pero no ha podido quebrar la resistencia palestina. Se registran combates, pese a la desigualdad de fuerzas. Existen protestas en la Cisjordania, se han registrado enfrentamientos con el Hezbollah en la frontera libanesa y disparos desde la vecina Siria. Son públicas las reservas y discusiones al interior del bando sionista sobre el posible alto costo que le puede significar el ingreso masivo a la Franja, con el que viene amenazando.

Montada en esta heroica resistencia se ha desatado una enorme movilización internacional que no deja de crecer. En primer lugar, en los pueblos árabes, miles en Jordania -cuyo gobierno es cómplice directo de Israel- enormes movilizaciones en Irán, Tunes, Egipto, en Turquía, entre otras naciones. Movilizaciones multitudinarias en el Reino Unido, España, Francia, EEUU y otros países europeos, pese a las maniobras antidemocráticas de sus gobiernos imperialistas que han tratado de impedirlas. Acciones en América Latina -entre ellas en nuestro país- y otros continentes.

Esta movilización mundial puede quebrar la ofensiva sionista, como quebraron las movilizaciones en EEUU la ofensiva de los yanquis en Vietnam. De hecho, hay gobiernos como el de Turquía, miembro activo de la OTAN, que se ha visto obligado a condenar el genocidio. Otro tanto el de Omán, para no mencionar a aquellos que a cuenta gotas han enfrentado a Israel, como el gobierno iraní, catarí o la activa milicia libanesa del Hezbollah.

En este marco, fracasó totalmente la conferencia del sábado 21 pasado en el Cairo, en la cual varios gobiernos árabes y europeos pretendían acordar alguna fórmula que diera una salida favorable a los intereses sionistas e imperialistas en la región. Macron por su parte, fue recibido por una movi-lización de jordanos que repudiaban su visita y no se espera tenga mejor suerte en el resto de su gira actual por Medio Oriente.

En su propuesta de una coalición internacional para enfrentar al Hamas reflota, junto a los yanquis, Putin, China y la mayoría de los gobiernos capitalistas, o la colaboracionista Autoridad Palestina de Cisjordania, la fraudulenta política de «dos estados». Algo que se ha demostrado como una gran utopía reaccionaria frente a un enclave imperialista, como es el Estado de Israel, cuyo objetivo estratégico es terminar de liquidar al pueblo palestino y adueñarse de todo el territorio de miras a construir la Gran Israel.

Se puede parar el genocidio sionista

Más que nunca la suerte de la resistencia palestina está en manos de la movilización mundial de los pueblos. Como nunca, su suerte no depende de las «democracias» imperiales, que siem-pre han sido (con discursos edulcora-dos) cómplices del sionismo en su lucha contra los pueblos árabes. Tampoco de los gobiernos árabes, que se dicen solidarios, pero pactaron directamente con el gendarme sionista como Egipto o Jordania, o desde la oposición han ayudado muy escasamente a este heroico pueblo.

Por eso, es la movilización internacional en curso, y su profundización, un factor fundamental para que la resistencia no sea aplastada y sumir en una dura derrota política al gendarme asesino de Israel y a los gobiernos imperialistas que lo sostienen. Desde el MST en el FITU y desde la Liga Internacional Socialista-LIS de la que somos parte integrante, seguiremos poniendo todo nuestro apoyo incondicional para que esta lucha triunfe.

 

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Única, laica, no racista, democrática y socialista. Palestina: ¿cuál es la salida de fondo? https://mst.org.ar/2023/10/26/unica-laica-no-racista-democratica-y-socialista-palestina-cual-es-la-salida-de-fondo/ Thu, 26 Oct 2023 12:55:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=33975 Desde ya, la urgencia es detener el genocidio sionista en Gaza y más allá. Pero una de las grandes preguntas que ronda en millones de cabezas en todo el mundo es cómo resolver el conflicto de manera justa y definitiva. La fuerza bruta de los hechos desecha la variante servil de “un Israel con derechos para los palestinos”, como planteaban algunos sectores de la OLP que dirige la Autoridad Palestina. Pero como eso no va, ¿pueden convivir dos Estados, como insisten la ONU, muchos gobiernos y corrientes políticas? ¿O es posible lograr una Palestina libre y democrática, a secas? ¿O sólo será realmente libre si es socialista? ¿Y en qué contexto de Medio Oriente? Abordamos aquí esos debates estratégicos, que son de interés en general y más aún para las y los revolucionarios.

Escribe: Pablo Vasco

Hasta antes del actual conflicto, dirigentes y funcionarios de Al Fatah, el partido que lidera la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a su vez la Autoridad Nacional Palestina -que gobierna en Cisjordania-, ya habían retrocedido hasta de la tramposa postura de la ONU de “dos Estados”. No sólo renunciaron al derecho humano de autodeterminación de su propio pueblo, sino que aceptan al Estado sionista y su expansión sobre la totalidad del cada vez más menguado territorio palestino.

Mahmoud Abbas es el presidente de la OLP y de Cisjordania desde las elecciones de 2005, que fueron las últimas ya que desde entonces las postergó por temor a perder. Acusado de corrupción, su policía colabora con las fuerzas israelíes para perseguir al activismo palestino y frenar la lucha popular. De hecho, la única súplica de Al Fatah a Israel es no ser ciudadanos de segunda…

Es la orientación, ahora indefendible en forma abierta dado el genocidio sionista, de una burocracia política adaptada a la dominación del Estado opresor. Es igual o peor que los gobiernos burgueses árabes que reconocen y pactan con Israel en contra de los palestinos y las masas del mundo árabe. Esta capitulación de la conducción de Abbas y Fatah es claramente funcional al ultraderechista presidente israelí Netanyahu, que en una sesión de la ONU el mes pasado mostró su mapa del “nuevo Medio Oriente”… ¡con Israel expandido y ni un solo centímetro cuadrado palestino!

El expan-sionismo y el verso de los “dos Estados”

Terminada la Segunda Guerra Mundial cambió la hegemonía imperialista: EE.UU. desplazó a Gran Bretaña. Para evitar que los judíos víctimas del horror nazi giraran a la izquierda y, sobre todo, para implantar un enclave colonial aliado en el estratégico Medio Oriente, EE.UU. alentó al movimiento político sionista a ocupar Palestina, entonces protectorado británico. Así, en 1947 las Naciones Unidas, con apoyo de todas las potencias incluida la URSS stalinista, propusieron partir Palestina en dos Estados y con Jerusalén bajo tutela internacional1. Pero…

Cuando se fundó en 1948, el Estado de Israel arrasó cientos de aldeas palestinas, asesinó a miles, expulsó a cientos de miles y robó sus tierras, incluso un 20% más allá de la partición. Además de este genocidio, la Nakba para los árabes, nunca aceptó el retorno de los refugiados palestinos.

En 1967, tras la guerra de los Seis Días contra varios países árabes, Israel ocupó Gaza y Cisjordania, el Sinaí egipcio, el Golán sirio y toda la Jerusalén “neutral”. Por ejemplo, el político sionista Meron Benvenisti declaró: “Conquistamos, ¿y qué? ¿Por qué debiéramos sentimos culpables por haber ganado?” Por estos hechos, la Corte Internacional de La Haya, la Asamblea General de la ONU y su Consejo de Seguridad consideran a Israel una potencia ocupante.

Desde entonces Cisjordania sigue bajo ocupación militar. Israel la fue rodeando por una barrera de muros, vallas y alambradas e instalando 175 puestos de control y colonos sionistas en más de 250 asentamientos que fragmentan todo el territorio y violentan a diario a la población palestina. La barrera fue condenada por la Corte de La Haya. Según los tratados internacionales, los asentamientos en territorios ocupados son crímenes de guerra. Y en 2017 hasta la propia Corte Suprema israelí anuló la ley que pretendía legalizarlos.

En 1973, tras la guerra de Yom Kipur, Israel devolvió el Sinaí a Egipto. A cambio, éste fue el primer país árabe en reconocer al Estado sionista, todo mediado por EE.UU. en los acuerdos de Camp David en 1978.

En 1978 Israel invade el sur del Líbano, en donde viven muchos refugiados del éxodo palestino. Lo repitió en 1982 y en 2000, luego devolvió una parte de las zonas ocupadas, reteniendo algunas todavía hoy2.

En 1980 Israel anexó a su territorio Jerusalén Este y en 1981 casi todo el Golán, violando las resoluciones Nº 478 y 497 de la ONU que exigen su nulidad. En Jerusalén Este, Israel instaló hasta hoy 230.000 colonos y en el Golán 20.000. Si en 1999 había en total 130.000 colonos judíos en territorio palestino ocupado, hoy son más de 700.000.

En 2018 Israel empeoró una de sus llamadas leyes básicas, con función constitucional: se autodefinió Estado nacional del pueblo judío, impuso el hebreo como único idioma oficial -antes lo era también el árabe-, reconoció derecho a la autodeterminación sólo a los judíos, le otorgó interés nacional a los asentamientos sionistas en zonas palestinas, y designó capital a Jerusalén entera, violando el status de la ONU de que sea compartida con Palestina. Como ejemplo de esa discriminación en todo tiempo y lugar, si un niño palestino le tira una piedra a un colono o un policía judío lo juzga un tribunal militar, pero si un niño judío agrede de igual modo a un palestino lo juzga un tribunal civil.

En suma, por ser un Estado teocrático, llámese la tierra prometida para el pueblo elegido o la patria de los judíos; por fundarse en base al robo y expulsión de la población originaria: por aplicar desde hace 75 años una política de apartheid o limpieza étnica, o sea supremacismo sionista y racismo antipalestino; y por ejercer un colonialismo y expansionismo sin límites como lo constata la mera evolución del mapa, por su propia naturaleza Israel no va a parar, si no es derrotado, hasta no culminar su genocidio y borrar a Palestina de la faz de la tierra. La política de “dos Estados” es una mentira y un fracaso estrepitoso que ya lleva 75 años.

Si a esto le sumamos su rol de gendarme regional pronorteamericano, es evidente que no hay ni habrá convivencia pacífica posible entre dos vecinos si uno es el opresor y el otro el oprimido. Y decimos vecinos porque a esta altura ya resulta infantil hablar de “dos Estados”: Israel tiene un poderío militar de los mayores del mundo y en cambio Palestina está partida en dos, año tras año más reducida, empobrecida y ahora encima con esa cárcel a cielo abierto llamada Gaza bloqueada, bombardeada y masacrada sin piedad.

 

La gran traición de la OLP y sus consecuencias

Nacida en 1964, la Organización para la Liberacion de Palestina agrupó a varios movimientos políticos nacionalistas y de izquierda, el principal Al Fatah, y contaba con una milicia. Su bandera era la lucha por la destrucción del Estado de Israel, el retorno de los refugiados y la creación de una Palestina laica y democrática desde el río Jordán al mar Mediterráneo. Así ganó peso como la dirección reconocida y hegemónica del movimiento palestino. Por casi una década mantuvo esa consigna progresiva, que nuestra corriente ha respaldado.

Pero a partir de 1973, cuando Egipto, sostén político y material de la OLP, reconoció a Israel, esa conducción que lideraba Yasser Arafat se fue adaptando a rebajar su programa, aceptar a Israel y proponer como salida “dos Estados”. Por eso no es casual que en 1974 la Liga Árabe reconoció a la OLP como la “única representante legítima del pueblo palestino” y la ONU la integró como miembro observador.

Este giro cualitativo en la línea de la OLP hacia el Estado sionista fue acompañado de un mayor control y freno burocrático hacia las luchas del pueblo palestino, lo que le causó un creciente desgaste. A fines de 1987 estalló la primera Intifada (alzamiento, en árabe). Ante los asesinatos de palestinos a manos de patrullas sionistas, cientos de jóvenes en Gaza y luego en Cisjordania salieron a tirarles piedras, que eran respondidas por balas. Esa rebelión juvenil espontánea se fue masificando, desbordó al aparato de Fatah y, con vaivenes, duró más de cinco años e impactó al mundo. En ese proceso de lucha, que a la vez radicalizó sus métodos, en paralelo al declive político de la OLP se fue fortaleciendo Hamas: una organización yihadista armada que mantiene como estrategia poner fin al Estado de Israel, la bandera fundacional que había abandonado definitivamente la conducción de Arafat.

La continuidad de la Intifada empujó a la OLP e Israel a negociar una “salida de paz”. Eso sí: siempre bajo la tutela del imperialismo norteamericano, tal como lo había hecho Egipto en Camp David 15 años atrás. Así, en setiembre de 1993, Bill Clinton, Arafat y el primer ministro israelí Isaac Rabin pactaron los acuerdos de Oslo. En esencia, la OLP reconocía al Estado sionista y éste aceptaba cierta transición hacia un “gobierno autónomo provisional” palestino en Gaza y Cisjordania. Satisfecho todo el imperialismo, Arafat, Rabin y el ex primer ministro israelí Shimon Peres recibieron el Nobel de la Paz… Esa traición histórica de la OLP con la causa palestina, más la posterior violación israelí de los precarios acuerdos de Oslo, no frenaron la lucha palestina y le dieron más aliento a Hamas.

Ese grupo yihadista surgió a inicios de los ’80 en Gaza, primero como una rama palestina de los Hermanos Musulmanes de Egipto. Lo que ahora el sionismo, sus cómplices políticos y chupamedias mediáticos ocultan es que Israel mismo financió durante más de una una década a Hamas a fin de utilizarlo contra la OLP. Todos esos cínicos califican a Hamas de terrorista pero omiten el terrorismo de Estado de Israel, que alimentó ayer a su enemigo de hoy, al igual que EE.UU. bancó con dinero y armas a los talibanes para contrarrestar la injerencia rusa en Afganistán. El general israelí Yitzhak Segev, exgobernador de Gaza, así lo reconoció en un reportaje de The New York Times en 1981: “El gobierno de Israel me daba un presupuesto y yo se lo hacía llegar a las mezquitas”, en las que Hamas organizaba a sus militantes e incluso combatientes. Y Avner Cohen, responsable israelí de asuntos religiosos en Gaza, en una entrevista con The Wall Street Journal admitía: “Hamas, a mi pesar, es una creación de Israel. Fue un error enorme y estúpido”3.

En 2006 Hamas cosechó la bronca popular con la OLP y los acuerdos de Oslo, ganó las elecciones legislativas con el 44% de los votos, rompió su cogobierno con Abbas y formó un gobierno propio en Gaza. Enseguida Israel bloqueó Gaza. Hubo una segunda Intifada en 2000 por provocaciones sionistas en la mezquita sagrada de Al Aqsa y una terecera en 2017 cuando Trump reconoció a Jerusalén como capital israelí, adonde tiempo después trasladó su embajada. En todos esos años siguó la ofensiva israelí, en especial contra Gaza, con varios operativos militares, enfrentamientos y cientos de muertes palestinas por año, y también continuó la resistencia palestina contra el ocupante.

Qué proyecto para Palestina

Mientras la OLP sostuvo la lucha contra el Estado de Israel y por una Palestina laica y democrática fue correcto respaldar esa pelea y ese objetivo desde el socialismo revolucionario, entendiéndolos en un sentido transicional hacia un Estado obrero y socialista. También lo fue sostenerla cierto tiempo luego de que la OLP renunció a ella, ya que estaba muy arraigada en grandes sectores de las masas palestinas. Pero con el correr de los años ese panorama ha variado sustancialmente y nuestra política y programa no pueden ser un dogma inamovible sino reflejar esos cambios.

La OLP terminó capitulando, acepta a Israel y retrocede de “dos Estados” a “Israel con derechos para los palestinos”, así ahora lo calle por la coyuntura. Y Hamas mantiene su lucha contra Israel, pero nos separan diferencias irreconciliables de proyecto político. Su objetivo es poner en pie un Estado palestino también teocrático, islámico en este caso, en donde rija la sharia, lo que consideramos profundamente reaccionario. Es más: un sector de la dirección de Hamas inclusive aceptaría las fronteras previas a la guerra de 1967, con la contradicción irresoluble de coexistir con Israel. A la vez, Hamas mantiene un control autoritario sobre la población gazatí y ha reprimido huelgas por salario y protestas contra la corrupción y el clientelismo. Para construir entonces una alternativa de dirección revolucionaria, tarea que por supuesto no es sencilla, habrá disputa política con esos proyectos.

En este contexto local y regional distinto, la lucha consecuente por la liberación nacional palestina incluye de arranque el nexo con las luchas de las masas árabes de la región y tareas antiimperialistas, anticapitalistas y socialistas. No hay etapas separadas entre la liberación nacional contra el opresor y la liberación social, de clase, contra los explotadores. Por caso, un gobierno revolucionario tendrá que desmantelar el Estado sionista de Israel y todo su aparato represivo; recuperar y expropiar predios para garantizar vivienda a toda persona residente o refugiada que retorne; recuperar y expropiar tierras para asegurar que todo campesino pueda cultivar y producir; nacionalizar bajo control social toda empresa y banco imperialista o sionista; planificar en forma democrática toda la economía al servicio y bajo el control del pueblo trabajador. Además, no hay libertad, democracia ni autoorganización obrera y popular bajo el fundamentalismo represivo de los Estados y regímenes teocráticos como lo son Qatar o Irán, cuyos gobiernos manipulan la cuestión palestina según sus intereses circunstanciales de poder mientras a diario reprimen y oprimen a sus propios pueblos.

Una Palestina que recupere todo el territorio previo a 1948, que sea laica, no racista y democrática no se va a lograr en los marcos del capitalismo, sino en ruptura con él y como parte de una revolución socialista local y regional. Allí sí podrá haber auténtica igualdad de derechos y convivencia en paz para el conjunto de sus habitantes, tengan el origen o la creencia religiosa que sea. Esta salida de fondo busca incluir también a todo trabajador, trabajadora y joven israelí no sionista, como los hay entre quienes se movilizan por miles contra Netanyahu, ayer contra su reforma judicial y ahora contra su agresión genocida a Gaza.

A su vez, la cuestión del derecho al retorno de los refugiados a Palestina, hoy repartidos en campamentos en Líbano, Siria y Jordania, ya marca la necesidad esencial de coordinar y unir en un solo torrente las luchas de las masas palestinas y árabes de esos y otros países vecinos. Este proceso implica el enfrentamiento a los gobiernos capitalistas árabes, en general aliados de Israel, EE.UU. u otras potencias imperialistas. Palestina sólo podrá avanzar hacia un cambio emancipador y revolucionario como parte del impulso a la revolución socialista en todo el Medio Oriente, con la estrategia de construir allí una federación libre de repúblicas socialistas. Como lo confirmó la ola de contagio durante la primera y segunda Primavera Árabe, los vasos comunicantes son muchos. Lo que hace falta es una dirección revolucionaria para que esas rebeliones populares no se estanquen y retrocedan, sino que avancen hacia la verdadera y definitiva Primavera Árabe: una Palestina y un Medio Oriente socialistas.

1. Aunque los judíos eran un 25% de la población y tenían el
7% de las tierras, se les asignó media Palestina.
2. En 2006 Israel se enfrentó con Hezbollah, grupo yihadista armado que ganó influencia en los campamentos palestinos.
3. https://diariored.canalred.tv/internacional/hamas-de-aliado-de-israel-a-grupo-terrorista/

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Algunos debates sobre el conflicto de medio oriente. Hay que contar la verdadera historia https://mst.org.ar/2023/10/11/algunos-debates-sobre-el-conflicto-de-medio-oriente-hay-que-contar-la-verdadera-historia/ Wed, 11 Oct 2023 18:38:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=33863 El conflicto de Medio Oriente ha pegado un salto de calidad. La acción armada de Hamas dista de ser el origen del mismo, pese a la campaña en curso para justificar una nueva y mayor masacre del estado sionista sobre el pueblo palestino.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Hace 75 años, escudada en la Resolución 181 de la ONU que propuso dividir el territorio de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, el sionismo declaró la fundación del Estado de Israel. Lo hizo a sangre y fuego, arrasando 500 aldeas, expulsando a más de 10.000 palestinos, apropiándose de sus tierras y desatando una persecución contra millones de árabes que vivían y viven en esos territorios. Allí comenzó el genocidio que llega hasta nuestros días. Con un territorio palestino, el famoso “otro Estado” cada vez más reducido, cercado, controlado. Con incursiones seriadas y asesinatos que no respetan infancias ni población civil. Y con una resistencia del heroico pueblo palestino que nunca dejó de luchar contra este terrorismo de Estado.

Los orígenes del Estado opresor

Según la partición emanada de la Resolución 181, 500.000 judíos se quedarían con el 55% del territorio, contra un 44% para 1.100.000 palestinos. En ese momento, los judíos controlaban apenas un 7% del territorio en disputa. Cuando el 14 de mayo de 1948 se formaliza el Estado de Israel, ya 300.000 palestinos habían sido expulsados de sus hogares por los militares sionistas, en lo que se conoce como la Nakba. Con las expulsiones subsiguientes, suman más de 5 millones los palestinos refugiados y sus territorios cada vez se fueron reduciendo. El rol de los gobiernos burgueses árabes fue lamentable ya que privilegiaron sus intereses y terminaron pactando con el sionismo. El rey Abdullah de Transjordania -luego Jordania- pactó con la dirigente israelí Golda Meyr quedarse con Cisjordania y Jerusalén Este, y el rey Faruk de Egipto se quedó con la Franja de Gaza. El Estado palestino nunca llegó a constituirse.

Un enclave imperialista

El ejército israelí es uno de los más equipados, incluyendo armamento nuclear. Financiado y fomentado por el imperialismo yanqui con un claro objetivo en la región: actuar de gendarme de sus intereses en la región y frenar un proceso de revolución árabe en desarrollo. Durante décadas sirvió a los intereses imperialistas. Invadió Egipto, desató la Guerra de los Seis días, apropiándose de la franja de Gaza y Cisjordania, entre otros territorios. Bombardeó campamentos palestinos, invadió el Líbano, entre otras “proezas” al servicio de EEUU. Con miles de muertos a su paso, fueron permanentes las intervenciones armadas del Estado de Israel que confirman su rol como gendarme del imperialismo en Medio Oriente. Ante ellas, se tornan insostenibles las argumentaciones, hoy nuevamente esgrimidas, del “derecho a la legítima defensa”.

La falacia de los dos Estados

Ante el conflicto actual, el presidente yanqui Biden y todo el imperialismo se alinearon con Israel. La prensa hegemónica, los gobiernos “progresistas”… todos pintan el conflicto como un Estado que ejerce su derecho a defensa versus una organización terrorista. Desconocen una historia de colonización y apartheid, equiparan a opresores y oprimidos a un Estado armado hasta los dientes, con un pueblo que vive en la extrema pobreza y en un cada vez más pequeño territorio. Como en nuestro país con la teoría de los dos demonios que ahora reflota Milei, igualan al terrorismo de Estado con las acciones de Hamas que, más allá de diferir claramente con su ideología fundamentalista religiosa y sus métodos, expresan la acumulación de bronca y la movilización de miles de jóvenes y un pueblo harto por la situación de vejamen y represión constante Terrorismo de Estado hay uno solo: el de Israel.
La supuesta solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino, que coexistan en paz impulsada desde la época de los acuerdos de Oslo, se ha demostrado como una completa falacia e inviable. Es una falacia porque solo con observar los cambios en el mapa desde que se fundó Israel podemos verificar cómo ha ido avanzando Israel sobre los exiguos territorios palestinos. Hoy cercados, aislados, con su espacio aéreo, provisión de agua, electricidad, alimentos y medicamentos bajo control de Israel. Con la cobertura político-militar de EEUU y la OTAN, Israel incumplió más de 30 resoluciones de la ONU y jamás respetó frontera alguna. Gaza es un verdadero campo de concentración, un ghetto de refugiados, una cárcel a cielo abierto. Cisjordania está cada vez más fragmentada y sometida a un verdadero apartheid, supremacismo, racismo contra la población árabe condenado por las Naciones Unidas, y ambas franjas cercadas por muros y controles militares israelíes. A ello debe sumarse un proceso expulsatorio de los palestinos de Jerusalén Este, pretendiendo sustituirlos por colonos sionistas. Este es el problema de origen que generó la escalada actual.

La gota que rebasó el vaso

En los últimos años, se agravó la situación con la sanción de las llamadas leyes fundamentales de carácter racista que rigen el Estado de Israel. Más aun luego de la asunción del gobierno ultraderechista de Netanyahu, aliado a los partidos religiosos, que promovió una reforma judicial reaccionaria rechazada por importantes movilizaciones. Si desde su constitución Israel es un Estado teocrático, la “patria judía”, expulsó a los palestinos nativos, en 2018 se aprobó una ley básica, de rango constitucional, que define a Israel como el Estado nacional del pueblo judío, impone el hebreo como único idioma oficial -prohibiendo el árabe en tal carácter-, reconoce el derecho a la autodeterminación sólo a los judíos y lo considera de interés nacional, alentando los asentamientos sionistas ilegales en áreas palestinas. Además, reafirma como capital israelí a la totalidad de Jerusalén. Así cercenaron el histórico criterio de la ONU de considerar palestina la zona Este de la ciudad compartida. De esta manera legalizaron la política sionista de limpieza étnica antipalestina y antiárabe que dura hasta hoy. Solo en 2023, hasta el estallido del conflicto actual, se acumularon casi 200 muertos palestinos.

La resistencia palestina

Esta situación de opresión, racismo, colonización creciente, masacres sistemáticas, ha tenido como contrapartida una heroica y legítima resistencia del pueblo palestino, desde el mismo momento de su expulsión de la Palestina original, de la fundación del Estado sionista, a lo largo de más de siete décadas. El mantenimiento de la bota opresora sobre una población hacinada en territorios cada vez más pequeños, asediada permenentemente, ha generado movilizaciones, las Intifadas y toda forma de resistencia a los ataques y la colonización. Lamentablemente la dirección histórica, la OLP (Organización para la Liberación de Palestrina), terminó pactando con el sionismo y los gobiernos burgueses árabes, más allá de sus contradicciones con el Estado israelí, defienden sus intereses aislando a los palestinos. Las masas palestinas en una pelea muy desigual, vienen resistiendo, pese a la orfandad de una dirección revolucionaria consecuente. En este marco, los grupos guerrilleros como Hamas, han terminado canalizado esa bronca. Lamentablemente son direcciones fundamentalistas religiosas, con métodos ajenos a los revolucionarios de impulsar la movilización permanente y la organización democrática de la resistencia. Pero, más allá de estas limitaciones y diferencias con estas direcciones, no puede haber lugar a la confusión. Explotó la bronca contenida. Y los revolucionarios y todos lo que se reclamen democráticos tienen que apoyar al pueblo palestino.

Parar la agresión sionista y luchar por una Palestina libre

Hoy el Estado sionista, con total hipocresía, “declaró la guerra” y desató una nueva masacre sobre el pueblo palestino, con miles de muertos. Condenada por la propia ONU, como otras tantas veces, el Estado terrorista la desconoce y sigue adelante. Hay que parar esta agresión con la mayor unidad de acción en las calles. Es la primera y clara tarea para los luchadores, la izquierda y los sectores que se reclaman democráticos.
Pero la pelea debe seguir por una solución de fondo, que no es la paz de los cementerios ni la utopía que supone una solución pacífica manteniendo el statu quo actual.
Se ha demostrado que es imposible “democratizar” el Estado de Israel. Ningún pueblo que oprime a otro es libre ni democrático No puede haber paz, cuando existe un Estado que es opresor por su propia génesis y naturaleza. La lucha por la liberación efectiva de Palestina y el retorno de todos los refugiados a sus territorios ancestrales implica la pelea por un Estado donde convivan democráticamente árabes y judíos. Por ello peleamos por una Palestina única, laica, democrática, no racista y socialista. Porque desde el MST y la Liga Internacional Socialista, entendemos que esta lucha por la autodeterminación del pueblo palestino y la recuperación de su nación independiente, con su capital en Jerusalem, es un paso de transición en el marco de una estrategia revolucionaria regional contra el imperialismo y el capitalismo: una federación libre y socialista de todo Medio Oriente.

 

 

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Pretenden acallar todas las voces críticas. Enfrentar la ofensiva sionista en Argentina https://mst.org.ar/2023/10/11/pretenden-acallar-todas-las-voces-criticas-enfrentar-la-ofensiva-sionista-en-argentina/ Wed, 11 Oct 2023 13:56:16 +0000 https://mst.org.ar/?p=33845 El conflicto Palestina-Israel repercute a nivel global. Además de atacar en Gaza y otras zonas, el sionismo y sus socios buscan silenciar en todo el mundo toda postura crítica al Estado israelí y/o solidaria con Palestina, en especial a la izquierda revolucionaria. Desde todos los sectores realmente democráticos es preciso enfrentar en unidad y sin titubeos al totalitarismo sionista, defensor del genocidio palestino.

Escribe: Pablo Vasco, CADHU-MST

Como siempre en la historia, los opresores buscan no sólo ocultar sus crímenes sino encima amordazar a quienes los cuestionamos. Eso hace el Estado sionista de Israel, cuya existencia, por naturaleza, es incompatible con la mera presencia del pueblo palestino y sus derechos humanos. Por eso la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian que Israel comete apartheid, o sea limpieza étinca, contra el pueblo palestino.

Es más: el mes pasado, en la Asamblea General de la ONU, el presidente israelí Netanyahu mostró su mapa del «nuevo Medio Oriente» en donde borró todo territorio palestino y desde el río Jordán al mar Mediterráneo sólo existe Israel. Sí; su política hacia Palestina es el exterminio, literalmente borrarla del mapa.

Con tal de silenciar a sus críticos, vía la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA es su sigla en inglés), el sionismo impulsa desde hace unos años una nueva y tramposa definición de antisemitismo, igualándolo al antisionismo. Iguala tres conceptos de muy distinto carácter: semita (étnico-linguístico), judío (religioso) y sionista (político).

En base a esa cínica mentira, el sionismo impulsa querellas penales contra quienes criticamos al Estado terrorista de Israel por su genocidio contra la población palestina. Con el apoyo de los bloques de los partidos capitalistas, algunas legislaturas provinciales -y hasta la UBA- han convalidado semejante falsedad.

Hay que pararles la mano

Ya meses atrás la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) querelló por supuesta discriminación a nuestro compañero Alejandro Bodart por sus tuits de condena a Israel ante el asesinato de una periodista palestina. Atacan su derecho humano a la libertad de expresión como dirigente político y director de una publicación internacional: la revista Revolución Permanente, de la LIS.

Sobreseído en primera instancia, luego la DAIA y la fiscal pro-sionista Mariela De Minicis apelaron, la cámara porteña revocó el fallo y Alejandro, cuyos defensores son María del Carmen Verdú e Ismael Jalil (Correpi), irá a juicio. A su vez, desde junio está detenido Cristian Díaz, defensor de la causa palestina.

Apenas se desató el actual conflicto, el sionismo, los medios hegemónicos y la dirigencia política burguesa lanzaron una campaña para apoyar a Israel y condenar como «terroristas» a quienes nos oponemos a su racismo. Tan absurdo es pretender censurar a quien critica a un Estado, que si el planteo sionista se generalizara nadie podría hacer ninguna crítica política a ningún país o gobierno del mundo por más genocidio que cometiera. ¡Hasta multaron a un hincha de River que entró al Monumental con una bandera palestina!

El colmo es Waldo Wolff, secretario de Asuntos Públicos porteño, quien disparó: «No hay ninguna diferencia entre el nacional-socialismo y la izquierda de Bregman reivindicando la matanza de judíos por su condición de tal. La izquierda de Bregman es un grupo terrorista». Primero miente burdamente, porque en el debate presidencial Bregman se limitó a decir «nos duelen las víctimas civiles que ocurren en un conflicto que tiene como base la política del Estado de Israel de ocupación y de apartheid contra el pueblo palestino». Además, Wolff nos acusa al Frente de Izquierda de nazis y terroristas a la vez. Acusaciones similares han recibido nuestra diputada cordobesa Luciana Echevarría y la dirigente del PO Vanina Biasi. Repudiamos tales calumnias y nos solidarizamos con todas ellas. Y ante la inminencia del tratamiento de este tema en diferentes legislaturas del país, vamos a oponernos férreamente al intento de acallar las voces de todos los que nos solidarizamos con la justa causa del pueblo palestino.

No hay que ceder ni un tranco. Genocidio es genocidio sea cual sea el Estado responsable, como en este caso Israel. Quienes defendemos la causa palestina, o como mínimo el derecho democrático elemental de libre expresión, tenemos que cerrar filas ante el intento totalitario sionista.

Ni negar el genocidio ni criminalizar los reclamos

En el primer debate presidencial, Milei habló de «guerra» en vez de dictadura, de «excesos» en vez de terrorismo de Estado y de «8.753 desaparecidos» en vez de 30.000. A su negacionismo del genocidio se le suma una campaña de criminalización de la protesta social, secundada por Bullrich, Schiaretti, Massa, los grandes medios y el empresariado.
De «guerra» y «excesos» hablaban los milicos de la dictadura para autojusti-ficar sus delitos de lesa humanidad. Ése mismo lenguaje repiten hoy Milei y su candidata a vice Villarruel, abogada de represores, de la casta militar y que visitaba a Videla en su casa.
Más preocupante que esos antidere-chos hagan apología de la represión es que esos discursos hoy encuentran más eco en la sociedad, como parte del giro a la derecha de todo el arco político capitalista.

Es que la lucha por los derechos humanos sufrió una utilización política por los gobiernos del kirchnerismo y el PJ. Hubo cooptación de referentes, curros con dinero público tipo Sueños Compartidos y mucho doble discurso. Bajaron el cuadro de Videla, pero aprobaron leyes «antiterroristas» contra las luchas sociales y nombraron jefe del Ejército al genocida Milani. Todo eso generó frustración y bronca, así como desgaste de las legítimas banderas de los derechos humanos.

Si Milei y su gente niegan la cifra de 30.000 desaparecidos, hay que recordar que los propios informes de inteligencia del Ejército, luego desclasificados por el Departamento de Estado yanqui, reconocían ya en 1978 unas 22.000 muertes…

Del Encuentro en Sociales a la jornada del 9N

Como parte de la respuesta popular a esa ofensiva reaccionaria, el pasado 30S desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia organizamos con éxito el 3º Encuentro nacional antirrepresivo y por los derechos humanos. Fue en la Facultad de Sociales de la UBA y participamos más de 500 activistas de todo el país, de 50 organizaciones de derechos humanos, sociales y políticas. Se funcionó en ocho comisiones temáticas, en un clima fraternal, surgieron muchas propuestas por consenso y algunas otras siguen en debate.
Además, se resolvió convocar a una Jornada nacional antirrepresiva y por los derechos humanos y democráticos para el jueves 9 de noviembre. El EMVJ llevará esa invitación al Encuentro plurinacional de mujeres y disidencias en Bariloche este fin de semana y a la Marcha del Orgullo el sábado 4N.

Libertad ya, a las tres detenidas en Catamarca

Desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, integrado por decenas de organismos de derechos humanos y organizaciones políticas y sociales, reclamamos a los poderes públicos de Catamarca la libertad de Ana Rearte, Cecilia Coronel y Danisa Bazán, militantes del Movimiento Sin Trabajo «Teresa Vive» detenidas hoy a raíz de una protesta por trabajo genuino en la ruta nacional 38, en San Fernando del Valle.
Más de 60 mujeres del MST Teresa Vive y sus familias salieron a reclamar esta mañana frente a la falta de respuestas al compromiso asumido por el gobierno de Raúl Jalil. La única actitud del gobierno fue enviar un operativo descomunal de Infantería y reprimirlas. Allí mismo detuvieron a Ana y Cecilia, en tanto que luego fue detenida Danisa en las inmediaciones del Hospital San Juan Bautista.
En defensa del derecho democrático y constitucional a movilizarse y a peticionar ante las autoridades, desde el EMVJ exigimos la liberación inmediata de las tres compañeras y reiteramos nuestro repudio frente a toda criminalización de los reclamos y activistas populares.

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Importante batalla jurídico-política. Ante el ataque sionista, defender a Alejandro Bodart https://mst.org.ar/2022/11/16/importante-batalla-juridico-politica-ante-el-ataque-sionista-defender-a-alejandro-bodart/ Wed, 16 Nov 2022 13:57:36 +0000 https://mst.org.ar/?p=32004 Como todo movimiento totalitario, el sionismo no sólo viola los derechos humanos del pueblo palestino-árabe sino que a la vez pretende acallar toda voz que cuestione su responsabilidad en tales hechos. Así es que la entidad sionista DAIA inició una causa penal contra nuestro dirigente Alejandro Bodart, cuya defensa jurídica han asumido los compañeros abogados Carmen Verdú e Ismael Jalil, de la CORREPI.

Escribe: Pablo Vasco, CADHU-MST

En mayo pasado, en el campo de refugiados de Jenín, en la Cisjordania ocupada por Israel, las fuerzas policiales israelíes asesinaron a la periodista palestino-norteamericana Shirin Abu Akleh. Primero lo negaron, pero como una investigación de la ONU lo probó, semanas después se vieron obligados a aceptar su responsabilidad. En repudio político al asesinato, en aquel momento Bodart tuiteó una foto de Shirin con la leyenda «sionistas = nazis».
Unos días después, ante un nuevo aniversario de la Nakbah, la sangrienta invasión a Palestina para fundar el Estado de Israel, que implicó la muerte de miles y el exilio forzoso de cientos de miles de pobladores palestinos originarios, tuiteó «74 años de la catástrofe que vive el pueblo palestino, a manos del Estado racista y genocida de Israel. La llave símbolo de sus casas y tierras robadas está presente en cada lucha. Por una palestina laica y democrática, del río al mar».

Esta denuncia de las atrocidades sionistas le significó a Bodart una denuncia penal por parte de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) por discriminación, bajo la reiterada falacia sionista de que antisionismo es sinónimo de antisemitismo. Utilizan el falso argumento de que una denuncia política hacia el Estado de Israel y sus acciones equivale a una discriminación de carácter religioso o racial.

En todo el mundo el sionismo viene impulsando, a través de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, según su sigla en inglés), una definición mentirosa de antisemitismo para perseguir a quienes cuestionen a Israel, sus acciones, instituciones y otras entidades sionistas. Es decir, apelan al legítimo sentimiento de repudio ante el genocidio cometido por los nazis contra los judíos el siglo pasado para silenciar toda crítica frente al actual genocidio sionista contra el pueblo palestino.

En defensa de Bodart

Iniciada la defensa de Bodart por compañeras del CADHU, como la fiscal porteña Mariela De Minicis injustamente hizo lugar al planteo de la DAIA, le imputa discriminación a nuestro dirigente y pide la elevación a juicio, convocamos a la compañera María del Carmen Verdú de CORREPI para que sea su defensora. Aceptó de inmediato, actitud solidaria que le agradecemos.

Habrá una primera audiencia formal citada por el juez Pablo Casas el 8 de marzo. El pasado jueves 10, en forma solidaria con Alejandro, un amplio y destacado arco de personalidades y referentes del ámbito político y de los derechos humanos, muchos de ellos de origen judío, se ha presentado para aportar testimonios en su defensa. Asimismo, se aportan a la causa como pruebas la denuncia de Bodart a la DAIA ante el INADI, las críticas a la definición de la IHRA por la cátedra libre «Edward Said» de la UBA, el fallo absolutorio a Juan Carlos Beica por una causa similar, el Informe 2022 del Relator de Derechos Humanos de la ONU sobre el apartheid antipalestino de Israel y el manifiesto de la Red Internacional Judía Antisionista (IJAN). Y se piden informes a la ONU, IJAN, INADI y la Cancillería argentina, que en 2021 repudió la represión antipalestina del Estado de Israel y en la ONU votó a favor de investigar tales violaciones a los derechos humanos en Gaza.

Estamos así frente a un caso testigo y a una batalla jurídico-política trascendente. Nos mantenemos entonces alertas en defensa de nuestro compañero Bodart, el derecho a la libertad de expresión y la solidaridad con la heroica lucha del pueblo palestino.

María del Carmen Verdú: «Asumir como propia esta defensa»

Consultada sobre el caso, la «Negra» Verdú nos expresó lo siguiente: «Ante el intento de la DAIA de criminalizar a Alejandro Bodart por haber manifestado el justo repudio al asesinato de una trabajadora de prensa palestina por las fuerzas represivas del Estado de Israel, no dudamos un segundo en ponernos a disposición, tanto para asumir la defensa técnica como para sumarnos a la denuncia pública y la campaña solidaria por la absolución del compañero.

No es, desde luego, la primera vez que esta institución -a la que tanto gusto dio premiar al tristemente célebre represor y espía, el comisario ‘Fino’ Palacios- recurre al aparato judicial para perseguir y estigmatizar como ‘antisemitas’ y acusar como ‘actos discriminatorios’ cualquier señalamiento o crítica que se haga a la política terrorista del Estado de Israel. Son innumerables las ocasiones anteriores, siempre con la infame falacia de equiparar el repudio a las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de guerra que a diario comete el Estado de Israel con actos inspirados en odio racial o religioso.
Para CORREPI, defender a quienes sufren cualquier tipo de represalia o persecución por razones políticas es una cuestión de principios. Como organización antirrepresiva, asumir como propia esta defensa es, simplemente, hacer lo que hay que hacer. Agradecemos al compañero Bodart y a su partido la muestra de confianza política en nuestra organización que se expresa al convocarnos a intervenir.»

Importantes testigos en apoyo a Bodart

· Adolfo Pérez Esquivel. Escultor y docente jubilado, Premio Nobel de la Paz, presidente ejecutivo del Servicio Paz y Justicia Argentina (SERPAJ), miembro de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos, la Academia Internacional de Ciencias Ambientales, la Fundación Universitat Internacional de la Pau de San Cugat del Vallés (Barcelona, Estado español) y el Consejo Académico de la Universidad de Namur (Bélgica).
· Norita de Cortiñas. Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundador a.
· Laura Alché viuda de Ginsberg. Doctora en Ciencias Biológicas, referente de la Agrupación Para el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA).
· Pedro Brieger. Periodista de C5N, director de la agencia Infonodal y miembro de la Asociación Internacional de Periodistas Religiosos (IARJ).
· Norman Briski. Actor, dramaturgo y director de teatro y cine.
· Herman Schiller. Periodista, fundador del Movimiento Judío por los Derechos Humanos, militante por los derechos humanos y conductor del programa radial «Leña al Fuego».
· Myriam Bregman. Abogada, fundadora del CEPRODH (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos), diputada nacional del FIT Unidad y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS).
· María Rachid. Docente de la UNLP, titular del Instituto contra la Discriminación de Buenos Aires (ICDCABA), ex vicepresidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), ex diputada de la CABA del Frente para la Victoria y dirigente de la Federación Argentina LGBT.
· Cele Fierro. Docente, referente nacional de Juntas y a la Izquierda, la Red Ecosocialista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en el FIT Unidad.
· Luis Zamora. Abogado, ex diputado nacional y dirigente de Autodeterminación y Libertad.
· Claudio Katz. Economista, docente universitario de la UBA e integrante de Economistas de Izquierda (EDI).
· Vilma Ripoll. Enfermera, dirigente nacional del MST, diputada nacional electa del FIT Unidad y ex diputada de la CABA.
· Romina del Plá. Docente, dirigente del Plenario Sindical Combativo (PSC) y del Partido Obrero (PO), y diputada nacional del FIT Unidad.
· Jorge Altamira (José Saúl Wermus). Dirigente nacional de Política Obrera y ex diputado de la CABA.
· Juan Carlos Giordano. Abogado, dirigente nacional de Izquierda Socialista y diputado nacional electo del FIT Unidad.
· Carlos «Sueco» Lordkipanidse. Ex detenido-desaparecido en la ESMA, referente del Encuentro Militante Cachito Fukman (EMCF) y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ).
· Carlos Aznárez. Periodista y director de la revista Resumen Latinoamericano.
· Eduardo «Negro» Soares. Abogado y referente de la Asociación Gremial de Abogadas y Abogados de la Argentina.
· Gabriel Solano. Dirigente nacional del Partido Obrero (PO) y legislador de la CABA del FIT Unidad.
· Julio César Gambina. Economista, docente de la UBA y las universidades nacionales de Rosario y San Luis, y presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP).
· Hernán Camarero. Historiador, docente de la UBA y titular del Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas (CEHTI).
· Juan Carlos Capurro. Abogado, director del Centro de Acción Jurídica (CAJ), integrante de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).
· Guillermo Pacagnini. Médico, dirigente de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Pcia. de Bs. As. (CICOP), la Federación Sindical de Trabajadores de la Salud (FESINTRAS), el Plenario Sindical Combativo (PSC), el MST y diputado bonaerense electo del FIT Unidad.
· Gabriel «Mohsen» Alí. Sheij, clérigo de la mezquita de Flores, director de la Casa para la Difusión del Islam e integrante del Instituto Patria.
· Clarisa Alberstein. Docente y dirigente nacional del MST en el FIT Unidad.
· Tamara Migelson. Docente, diseñadora gráfica y militante de la Red Ecosocialista-MST.

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