Ucrania – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 02 May 2024 20:07:26 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Ucrania – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Declaración internacional. La guerra en Ucrania dos años después de la invasión rusa https://mst.org.ar/2024/05/02/declaracion-internacional-la-guerra-en-ucrania-dos-anos-despues-de-la-invasion-rusa/ Thu, 02 May 2024 13:57:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=35328 Reproducimos la declaración conjunta de la Liga Internacional Socialista (LIS), la Oposición Trotskista Internacional (ITO) y la Liga por la Quinta Internacional (L5I), publicada el 27 de abril en la web de la LIS(1).

El 24 de febrero se cumplió el segundo aniversario de la invasión rusa a Ucrania, con un saldo de miles de muertes, millones de personas desplazadas y niveles devastadores de destrucción de infraestructura y viviendas.

El objetivo de Putin de conquistar grandes zonas de Ucrania e instalar un régimen títere pro-Moscú ha fracasado. Durante el primer año de la guerra, las tropas rusas fueron rechazadas por la resistencia ucraniana.

La guerra se convirtió en una guerra de posiciones. El ejército ruso consolidó sus lineas en Donbas y Lugansk. Allí, los invasores, en colaboración con las milicias nacionalistas granrusas, expulsaron a gran parte de la población ucraniana y anexaron esas regiones a la Federación Rusa. Recientemente Rusia ocupó también parte de las regiones de Zaporozhye y Kherson.

A pesar de las masivas sanciones occidentales y el apoyo militar y económico a Ucrania por parte de los países de la OTAN, Rusia -respaldada por China- pudo no sólo reorganizar su economía, sino también consolidar sus posiciones militarmente.

La OTAN se expandió hacia el este, todas las potencias aumentaron enormemente su gasto militar y esta especie de Nueva Guerra Fría entre potencias imperialistas entró en una nueva etapa de confrontación. Al mismo tiempo, las divisiones internas en el campo occidental pasaron a primer plano, y la estrategia inicial (armar a Ucrania hasta el punto de que pudiera resistir la invasión rusa, pero evitar una confrontación abierta entre la OTAN y Rusia) llegó a sus límites.

Después de dos años, la guerra puede conducir a tres posibles acontecimientos. En primer lugar, aunque es poco probable, la OTAN y Occidente aumentan su compromiso e intervienen abiertamente en Ucrania, iniciando una confrontación que cambiaría el carácter de toda la guerra, pero también amenazaría con provocar una guerra mundial. En segundo lugar, la guerra continúa como una guerra de posiciones, con un costo material enorme, pero sin grandes movimientos en el frente. En tercer lugar, una paz impuesta por el imperialismo (ya sea en forma de alto al fuego, armisticio o “negociaciones”) con el objetivo de congelar el conflicto. Estos tres acontecimientos se producirían a expensas de la clase trabajadora y las masas populares de Ucrania, pero también de Rusia y Occidente.
Contra esto, los revolucionarios deben defender una solución justa y democrática a la guerra: Rusia fuera de Ucrania, OTAN fuera del Este europeo y derecho a la autodeterminación de Crimea y las regiones del Donbas. Esto debe vincularse a la perspectiva a largo plazo de una Ucrania socialista independiente, ya que ninguna otra salida traería una paz justa y duradera.

El carácter de la guerra

La guerra combina dos procesos. Por un lado, la invasión de una potencia imperialista a un país semicolonial o intermedio que ha oprimido históricamente, y la justa resistencia del pueblo ucraniano en defensa de su autodeterminación y soberanía. Por otro lado, una intensificación concentrada de la lucha interimperialista entre la OTAN y Rusia, que buscan promover sus respectivos intereses imperialistas a costa de las vidas de los trabajadores ucranianos y rusos.

El imperialismo occidental ha avanzado en Europa del Este desde la disolución de la URSS y logró fortalecer su influencia política en Ucrania desde 2014, cuando Estados Unidos, Gran Bretaña y la UE apoyaron abiertamente que fuerzas nacionalistas, pro-occidentales y de extrema derecha tomaran el poder. Las organizaciones abajo firmantes continuarán discutiendo la caracterización del Maidan y la resistencia de la población rusa y de habla rusa. Mientras tanto, estamos de acuerdo en que el conflicto se vio agravado por el dominio occidental sobre Ucrania y por Rusia tomando el control del Este de Ucrania después de 2014. El conflicto resultante ha costado miles de vidas.

En 2022, el motivo de la invasión de Putin fue intentar que Ucrania volviera a estar bajo el control imperialista de Moscú. La OTAN y Rusia tienen el mismo objetivo en Ucrania: subyugar al país y a su pueblo a sus respectivos intereses imperialistas. La burguesía ucraniana ha decidido, en su mayoría, cambiar de bando y seguir explotando a los trabajadores y campesinos en beneficio de sus propios intereses y los de sus patrocinadores imperialistas.

Una parte importante de la burguesía ucraniana no resistió la invasión rusa. En los primeros días de la agresión, un gran número de funcionarios centrales y regionales huyeron del país o colaboraron con los ocupantes rusos. Las potencias de la OTAN ofrecieron asilo a Zelensky para formar un “gobierno ucraniano en el exilio”.
Los trabajadores ucranianos tomaron en sus propias manos la defensa de su país, organizando fuerzas de defensa territorial de base en muchas ciudades y regiones. Este enorme apoyo del pueblo trabajador ucraniano a la resistencia contra los invasores se suma a la importante mejora en el estado del ejército ucraniano en comparación con 2014. El imperialismo occidental había equipado y reorganizado ese ejército de manera que fuera posible una resistencia efectiva por parte de soldados altamente motivados. El ejército ucraniano resistió y Zelensky se posicionó a la cabeza del esfuerzo bélico. Pero fue a pesar de la burguesía local, no gracias a ella, que el pueblo ucraniano impidió que las fuerzas rusas llegaran a Kiev.

Por otro lado, la clase obrera ucraniana, aunque participó en la resistencia popular, no desarrolló su propia posición política frente a la de la burguesía ucraniana.

Desde 2014, el imperialismo occidental ha ido convirtiendo a Ucrania en un país dominado por el imperialismo de Europa occidental y Estados Unidos, lo que incluye un apoyo militar muy importante. Una vez que la resistencia ucraniana demostró que Putin no lograría una victoria fácil, el imperialismo occidental rápidamente recalculó sus posibilidades y aceleró aún más su ya enorme apoyo económico y militar de Ucrania.

Sin embargo, su política, que mantiene hasta el día de hoy, es regular su apoyo con el objetivo de desgastar a Putin, para que no pueda ganar la guerra, pero no para permitir que Ucrania logre una victoria decisiva sobre el invasor. Temen que ir más allá de esa estrategia puede conducir a una guerra interimperialista entre Rusia y la OTAN.

Además, millones de ucranianos interpretarían correctamente esa victoria como propia, aunque Occidente también podría aprovecharla. Y la desestabilización en Rusia y todo el Este que esto provocaría podría evolucionar en un sentido completamente opuesto al que busca el imperialismo occidental, motivando a los trabajadores a salir de manera independiente.

Zelensky y la burguesía ucraniana han utilizado la guerra para promover toda su agenda contra los trabajadores ucranianos. En los últimos dos años, el gobierno ha eliminado derechos laborales, sindicales y democráticos elementales, y ha implementado una brutal política de ajuste neoliberal. Al mismo tiempo, también quedó al descubierto la miserable corrupción de la burguesía y su casta política, que incluso robó al ejército y la ayuda humanitaria.

Desafortunadamente, la izquierda mundial se dividió ante la guerra en Ucrania. Una parte importante adoptó una posición campista a favor del invasor ruso, presentándolo, de una forma u otra, como un mal menor en relación al imperialismo occidental. Otro sector caracterizó la guerra como simplemente un conflicto interimperialista, adoptando un derrotismo equivocado, que de hecho los colocó en el campo del invasor. Un tercer sector de la izquierda global fue más allá de apoyar la justificada autodefensa de Ucrania para apoyar las políticas de la OTAN o pedir a sus gobiernos que lo hicieran.

Si estallara una guerra abierta entre los bloques imperialistas que intervienen en Ucrania, la lucha del pueblo ucraniano por su autodeterminación pasaría a otro plano. Su objetivo no desaparecería, pero tendría que resolverse mediante la lucha revolucionaria contra la guerra imperialista.

Pero este no es el caso actualmente, ni es probable que lo sea en el corto plazo. En la guerra por Ucrania no estamos ante una guerra abierta entre Rusia y los países de la OTAN, aunque las potencias occidentales, sobre todo Estados Unidos, tiene una influencia importante en la conducción y los objetivos de la guerra. Sin embargo, para Ucrania y sus trabajadores y campesinos, la guerra sigue siendo principalmente una guerra de autodefensa contra un Estado invasor opresivo. Fuera de Ucrania, el conflicto entre Rusia y la OTAN tiene un carácter reaccionario al que los socialistas debemos oponernos.
Los abajo firmantes defienden una política revolucionaria principista. Afirmamos que ninguna potencia imperialista es progresista ni menos mala que otra. El imperialismo estadounidense y el bloque que lidera siguen siendo las principales potencias del mundo. Pero Rusia es en sí misma una potencia imperialista global y la principal fuerza opresiva en Ucrania.

Defendemos la resistencia del pueblo ucraniano, su derecho a continuar esa lucha por todos los medios que puedan y su derecho a la autodeterminación y la soberanía. Al mismo tiempo, llamamos al pueblo ucraniano a no confiar ni brindar apoyo político a Zelensky y a la OTAN que, como han demostrado, sólo quieren explotarlos y oprimirlos.
La invasión rusa permitió a la OTAN reagruparse y expandirse. Permitió a Estados Unidos recuperar un papel de liderazgo en el bloque que se había ido debilitando. Permitió a Zelensky avanzar en su programa neoliberal y reaccionario. Cuanto más se prolongue la guerra y más tarde Ucrania en expulsar al invasor, más crecerá la dependencia del gobierno ucraniano del imperialismo occidental y más podrá Zelensky hacer avanzar su programa reaccionario.

Si bien la clase trabajadora no tiene ningún interés en una guerra de desgaste que dure años, también debe rechazar una “paz” impuesta por las potencias imperialistas.
Los marxistas revolucionarios deben levantar el fin de la guerra de Ucrania sobre una base justa y democrática: Rusia fuera de Ucrania, no a la guerra fría interimperialista, y el derecho a la autodeterminación de la población de Crimea y Donbas. Esto, en la perspectiva a largo plazo de una Ucrania socialista independiente, ya que nada menos que eso traería una paz justa y duradera.

• ¡Fuera las tropas rusas de Ucrania, por la derrota de la invasión imperialista rusa!
• Apoyo a los objetivos de la guerra justa de la resistencia ucraniana y reconocimiento de la soberanía ucraniana.
• Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de Crimea y el Donbas.
• No a los objetivos de guerra occidentales: ¡No al saqueo de la economía ucraniana por parte del capital imperialista! ¡Cancelación de la deuda de Ucrania! ¡Contra la extensión de la OTAN y por su disolución! ¡Contra la militarización en toda Europa!
• Por una Ucrania socialista independiente.
• Por una revolución socialista en Rusia.
• Por una Europa socialista.

Liga Internacional Socialista (LIS)
Oposición Trotskista Internacional (ITO)
Liga por la Quinta Internacional (L5I)

1. https://lis-isl.org/2024/04/27/la-guerra-en-ucrania-dos-anos-despues-de-la-invasion-rus/

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Entrevista a Oleg Vernyk* https://mst.org.ar/2023/03/09/entrevista-a-oleg-vernyk/ Thu, 09 Mar 2023 13:56:08 +0000 https://mst.org.ar/?p=32705 AB: Estamos con Oleg Vernyk, presidente del sindicato independiente Protección Laboral y referente de la Liga Socialista Ucraniana, sección nacional de la Liga Internacional Socialista. Para nosotros es un placer enorme poder hablar con vos, Oleg. Desde ya, buenas tardes. Te quería preguntar en primer lugar: ¿cómo están viviendo ustedes el año que ya lleva la guerra, la invasión del ejército imperialista ruso sobre el pueblo trabajador ucraniano?.

OV: Buenas tardes. De hecho, el aniversario ya ha pasado. Desde el comienzo de la agresión rusa, el 24 de febrero de 2022, toda mi vida personal y la vida de mis compañeros en el sindicato y en la organización socialista – LSU – se dividió en 2 partes: antes del comienzo de una guerra a gran escala y después de ella.

Y así pasó el año. Este año ha sido, con una diferencia importante, el más duro a lo largo de mi vida y en la vida del pueblo ucraniano. La guerra siempre da miedo, pero la guerra contra un poderoso depredador imperialista, como la Federación de Rusia, es realmente terrible, es difícil.

Ahora ha pasado un año y veo un estado psicológico muy difícil. Un cansancio psicológico muy fuerte en la gente. Pero es importante subrayar que a pesar del cansancio después de un año de guerra, no veo ningún momento de pánico en el estado de ánimo de los ucranianos. No veo que la gente se derrumbe.

Los ucranianos no se han derrumbado, están dispuestos a soportar las dificultades. Los ucranianos están listos para defender el derecho a la existencia de su pueblo, su Estado. Sea lo que sea y no importa cuán críticamente lo tratemos, pero este es nuestro Estado independiente.

Veo que el potencial de resistencia de base de los ucranianos es alto y, a pesar de esta fatiga psicológica, los ucranianos están listos para continuar con la resistencia.

Y, por supuesto, la clase obrera de Ucrania también está lista para esto. Este año murió Sasha Agafonov, mi compañero en nuestro sindicato de Protección Laboral. Era un minero de la ciudad de Novovolynsk. Se ofreció como voluntario para el frente. Murió en el frente sur y es muy duro perder a nuestros compañeros de lucha obrera y sindical.

Espero que nadie pase por lo que hemos vivido este año, y estoy orgulloso del sindicalismo ucraniano y de los activistas laborales. Realmente le mostraron al mundo entero un ejemplo de resistencia. Ucrania es un estado pequeño, muy débil, muy dependiente, saturado de corrupción. Pero su pueblo mostró un ejemplo heroico de base, recalco, resistencia de las bases a la agresión imperialista.

No confiamos en el poder burgués de nuestro país. Entendemos que salvar a Ucrania es nuestra tarea. Esta no es la tarea de la burguesía ucraniana. Esta es la tarea de los trabajadores ucranianos. Estoy muy contento de que mi pueblo resista y continúe resistiendo la agresión rusa.

AB: Oleg, ¿nos podrías contar cuál es la situación actual de la guerra?

OV: La situación en el frente se ha estabilizado ahora, en cierto modo, aunque todavía se están librando batallas muy duras y muy sangrientas en la región de Donetsk. El ejército ruso está tratando de hacer pinzas para rodear la ciudad de Bakhmut, cuya guarnición durante muchos meses, simplemente ha resistido heroicamente al ejército ruso. Bakhmut es una ciudad en la región de Donetsk y toda la fuerza de ataque principal del ejército ruso ahora se concentra en las batallas cerca de esta ciudad.

En general, la situación en el ejército ruso no es nada positiva. Ahora los propios rusos hablan del comienzo de una escasez de proyectiles. Si antes reprimieron la resistencia del ejército ucraniano con una gran cantidad de artillería y bombardeos, ahora parece que ya no tienen una cantidad tan grande de proyectiles y a nuestras fuerzas de defensa se le ha vuelto un poco más fácil la tarea en este asunto.

Fue en otoño cuando el ejército ruso comenzó a bombardear ciudades pacíficas de Ucrania, en primer lugar, centrales eléctricas e instalaciones, la infraestructura civil. Es muy difícil para nosotros vivir sin luz, sin agua, sin Internet. Ahora sucede casi todo el tiempo. Pero esto es precisamente lo que demostró que el ejército ruso no tiene ningún éxito significativo directamente en el frente, ya que realmente decidieron luchar contra los civiles ucranianos.

Esto llevó al hecho de que los últimos, digamos, ciudadanos de Ucrania leales a Rusia, después de estos bombardeos, finalmente hayan formado una actitud crítica hacia estos actos inhumanos de agresión contra la población civil. Es difícil para nosotros, nos sentamos sin luz, nos sentamos sin Internet, nos sentamos sin agua. Pero ni siquiera percibimos el pensamiento de que no podremos liberar las tierras ucranianas ocupadas. Y esto es realmente muy importante.

Hay otro punto importante sobre el que me gustaría llamar la atención. Prácticamente, durante los últimos 3 o 4 meses, ninguno de los éxitos de Rusia está relacionado con el ejército regular, sino con unidades militares privadas que reclutan personas en las cárceles. Es decir, eligen, en primer lugar, a los que cumplen largas condenas por asesinato, robo, violación. Se les dice que si pueden expiar sus pecados con sangre, entonces regresarán a Rusia como héroes y se les declarará una amnistía o indulto.
De hecho, la llamada “compañía militar privada” Wagner, es ahora la más activa en lograr algún tipo de éxito directamente en la línea del frente, incluso, rodeando Bakhmut.
Si no es el ejército ruso el que está progresando, sino una especie de “compañías militares privadas” formadas por presos, entonces esta es una situación insalubre. Es bastante obvio que esto no tiene perspectivas militares significativas.

AB: Sabemos que en medio de la guerra el gobierno y el parlamento han desatado una verdadera contraofensiva contra los trabajadores. ¿Nos podés contar sobre esto? ¿Cómo es la situación que están pasando los trabajadores en estos momentos?

OV: No nos hacemos ilusiones sobre la política de las autoridades burguesas y Zelensky.
Lo único es que al comienzo mismo de la guerra, en el marco de un poco de sentido común, nos parecía que no habría necesidad de atacar los derechos de los trabajadores, de agravar la política neoliberal del gobierno. Que era necesario unir a los trabajadores para repeler la agresión imperialista rusa. Pero el gobierno burgués y la facción de diputados del partido Siervo del Pueblo de Zelensky eligieron un camino diferente.
Decidieron aprovechar la guerra solo para promover posiciones anti-obreras, antisociales y neoliberales. Los legisladores cercenaron una serie de importantes derechos laborales y sindicales. Se privó a los sindicatos de la oportunidad de proteger a sus miembros contra el despido. Se abolieron los convenios colectivos de trabajo en las empresas con menos de 250 empleados. Le asestaron toda una serie de golpes al movimiento obrero. Todo esto bajo la apariencia y bajo el pretexto de la guerra. Esta política social continúa hasta ahora. Recientemente fue eliminada por completo la Caja de Seguro Social. Se transfirió formalmente al Fondo de Pensiones, pero, de hecho, una serie de derechos que los trabajadores de Ucrania tenían gracias al Fondo de Seguro Social, ahora se eliminan.
Además, ahora se le está dando un golpe a la “Federación de Sindicatos de Ucrania”. Esta es la principal asociación profesional de Ucrania. Se ha preparado un proyecto de ley para nacionalizar su edificio principal en el centro de Kiev, que pertenece a la Federación de Sindicatos de Ucrania, así como muchos de sus otros edificios. Toda mi vida he sido y sigo siendo extremadamente crítico con los burócratas de la “Federación de Sindicatos de Ucrania” postsoviética. Sin embargo, esta no es una razón para que el Estado le quite sus propiedades al sindicato. Estos edificios, que son propiedad de la Federación de Sindicatos de Ucrania, podrían ser utilizados por todos, incluidos los sindicatos independientes. Sin embargo, el simple hecho de quitar estas premisas a los sindicatos en favor del Estado es un golpe muy fuerte al movimiento sindical.

Además, ahora vemos que hay un golpe a Mikhail Volynets, el líder de la segunda central más influyente, la “Confederación de Sindicatos Libres de Ucrania”. También soy bastante crítico de él, pero el Estado lo golpea ahora mismo porque no indicó en su patrimonio ninguno de sus autos en la declaración de diputado del Parlamento. No justifico esto de ninguna manera, pero es muy notable que haya sido golpeado en este momento. Existe un peligro muy grande de que estos golpes se den simultáneamente a las dos principales federaciones sindicales de Ucrania.

Lo más probable es que esto se deba al hecho de que el gobierno necesita suprimir actitudes críticas ante las posibles nuevas huelgas al gobierno de Zelensky, contra los ataques a los trabajadores y los derechos sindicales. Esto es muy, muy perturbador para nosotros.

AB: Por último Oleg, ¿querés aprovechar para decirle algo a todos los trabajadores de distintos países que te están escuchando?

OV: Me gustaría aprovechar esta oportunidad, en nombre de todos los camaradas ucranianos en la lucha obrera y sindical, para dirigirme a los trabajadores de todo el mundo y agradecerles sinceramente, expresarles mi gratitud por el apoyo que han brindado y continúan brindando a la resistencia ucraniana durante este año. Para mí personalmente, esto es muy importante: construir la solidaridad proletaria internacional con el pueblo trabajador ucraniano.

Nuestra salvación no está en la OTAN. Nuestra salvación no está en el imperialismo occidental. Nuestra salvación y la futura victoria de Ucrania está en la solidaridad proletaria internacional, en la unidad de los trabajadores del mundo entero, en la lucha obrera antiimperialista. Gracias por su apoyo y estoy absolutamente seguro de que continuará. Lo sentiremos todos los días, resistiendo la agresión rusa y cada día acercando la victoria de Ucrania. ¡Gracias camaradas! ¡Proletarios de todos los países, uníos!

AB: Muchas gracias Oleg, sabes que desde la Liga Internacional Socialista, desde los distintos países donde tenemos compañeros y compañeras venimos desarrollando una campaña enorme en apoyo a la resistencia del pueblo trabajador de Ucrania y desde ya también contra los intentos imperialistas de aprovechar la situación para seguir avanzando sobre el este europeo. Cuando me refiero al imperialismo no solo hablo del imperialismo ruso sino de la OTAN y EE UU. Nos seguimos viendo, fuerza, estamos con ustedes.

* Entrevista realizada por Alejandro Bodart en Panorama Internacional, programa de la LIS, Edición especial del 1/3/23

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Panorama internacional. A un año de la invasión rusa a Ucrania https://mst.org.ar/2023/03/09/panorama-internacional-a-un-ano-de-la-invasion-rusa-a-ucrania/ Thu, 09 Mar 2023 13:55:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=32708 Transcribimos la editorial de Alejandro Bodart, dirigente nacional del MST en el FIT Unidad y coordinador de la LIS, de la edición especial de Panorama Internacional, programa de la Liga Internacional Socialista, emitido el miércoles 1 /3/23.

Hace pocos días, el 24 de febrero, se cumplió un año de la invasión rusa a Ucrania. Decenas de miles de personas han muerto desde que Putin inició esta guerra fratricida. Son millones los desplazados y los que han perdido sus trabajos y se ha destruido la infraestructura del país que costará años reconstruir. A nivel mundial la guerra profundizó la crisis capitalista, generando más inflación y suba del precio de los alimentos y la energía. La guerra también cambió la situación política en el mundo y generó divisiones y grandes debates en la izquierda.

La invasión rusa a Ucrania se da en medio de una agudización de la disputa entre las potencias imperialistas, entre un imperialismo todavía hegemónico pero en decadencia como el estadounidense y el surgimiento de nuevas potencias imperialistas que intentan ocupar su lugar, principalmente China. Esto ha confundido a gran parte de la izquierda mundial, que solo ve esa disputa interimperialista y pierde de vista que junto con eso estamos asistiendo desde hace un año a una agresión directa de una potencia como Rusia, contra un país semicolonial al que busca someter y dominar.

Los revolucionarios tenemos que tener bien en claro que estos dos procesos, los roces interimperialistas y la guerra en Ucrania, si bien están relacionados no son lo mismo y nos obligan a tener una política para responder a los dos al mismo tiempo. A repudiar a ambos bandos imperialistas en su disputa por la plusvalía mundial, ya que ninguno de los dos tiene nada de progresivo, y a defender al mismo tiempo el derecho a la autodeterminación del pueblo ucraniano.

La integridad territorial de Rusia no estaba amenazada por la OTAN ni por Ucrania cuando Putin decidió invadirla, su objetivo no fue defenderse sino expandir su dominio en toda la región para someter a Ucrania nuevamente, como lo hizo en el pasado reciente, y así posicionarse como un socio importante de China en su disputa con Estados Unidos.
Putin con una superioridad militar cualitativa a su favor pensó que podría ocupar Ucrania rápidamente, llegar a Kiev en pocos días y poner un gobierno títere que le respondiera, pero se encontró con una resistencia tan grande y decidida por parte de la población ucraniana que todos sus planes se le desbarrancaron. Hace un año que sus tropas están empantanadas, han perdido decenas de miles de soldados y la moral de su ejército vacila permanentemente. Esto lo ha obligado a sumar compulsivamente al ejército a cientos de miles de jóvenes, provocando la ira de sus familias, a involucrar a Bielorrusia, a recurrir a la ayuda de Irán y últimamente a reclamarle a China, que se mantienen prescindente, que lo apoye.

Solo después de que el pueblo ucraniano evitara un rápido triunfo ruso, el imperialismo occidental comenzó a apoyar al gobierno de Zelenski y de manera dosificada, con el objetivo de debilitar a Rusia, no de apresurar su derrota. Se habla mucho de las armas de occidente, que efectivamente han jugado un rol importante, pero lo cualitativo no han sido las armas, sino la autoorganización de la población para resistir y la decisión de todo un pueblo de dar su vida para garantizar su derecho a decidir su futuro. Sin esto hubiera sido imposible resistir durante un año como lo vienen haciendo.

Desde la LIS no nos hemos sumado al pedido de armas al imperialismo occidental, pero mucho menos al boicot a dichos envíos que hacen los esbirros de Putin. Estamos con la resistencia ucraniana y es su derecho defenderse utilizando todos los medios a su alcance. Esta justa lucha en defensa de su autodeterminación e integridad territorial debe ser apoyada por todos los revolucionarios del mundo, lo que significa estar por la derrota de Rusia, por la retirada incondicional de su ejército de territorio ucraniano.

Desde la izquierda campista y sus aliados nos dicen que esto fortalecería a Estados Unidos y la OTAN, mostrando que en realidad están por el triunfo de Putin. Este argumento es muy tramposo porque la realidad muestra que la OTAN y Estados Unidos, que estaban muy mal antes de la guerra, se han fortalecido gracias a esta aventura lanzada por Putin y Rusia.

La pregunta que nos tenemos que hacer los revolucionarios es: ¿qué ayudaría más a nuestra clase, a los trabajadores de Ucrania, de Rusia y todo el este europeo? Si un triunfo de Putin que lo refuerce en el poder o lo contrario. En esto no podemos tener dudas, la derrota de Putin, que hoy oprime con su bota a todo el este europeo, liberaría fuerzas de tal manera que abriría la posibilidad de un ascenso revolucionario extendido a toda la región, a la posibilidad de su caída y de todo el régimen represivo que ha armado para garantizar las ganancias de la nueva oligarquía que surgió del derrumbe de la Unión Soviética, de la caída por medio de la movilización de los dictadorzuelos que a fuerza de represiones brutales contienen a las masas en Bielorrusia, Kazajstán y toda el área. A los trabajadores de Ucrania, tonificados por un triunfo, les permitiría volverse con más fuerza contra las medidas antiobreras que Zelenski y la burguesía ucraniana han aprovechado para implementar durante la guerra.

Hoy, más allá de la profundización de los roces imperialistas, no estamos en medio de una tercera guerra mundial, por ahora ninguno de los bandos imperialistas en pugna quiere avanzar en ese sentido. Si la hubiera y en un futuro no podemos descartarla, lógicamente habría que desarrollar una política que responda en primer lugar a ese hecho y la lucha de Ucrania contra la invasión rusa pasaría a un segundo plano detrás de ese hecho central. Pero esa no es la realidad actual y actuar como si lo fuera implica hoy ubicarse junto a una potencia imperialista invasora, como lo es Rusia, contra un pueblo semicolonial que resiste.

Nos basamos en la experiencia de la tradición del marxismo revolucionario y el leninismo. Mientras el hecho central sea un ataque imperialista contra un país oprimido, los revolucionarios estamos con los oprimidos. No es una mera opinión expresada aquí o en artículos y declaraciones, a diferencia de casi todo el resto de la izquierda, la LIS tiene una sección en Ucrania que lleva adelante esta política en la práctica bajo las condiciones más difíciles imaginables.

La Liga Socialista Ucraniana tiene militantes luchando en el frente con unidades nacidas de la autoorganización en los comienzos de la invasión, tiene dirigentes sindicales y activistas jóvenes que intervienen en la cruda realidad de la guerra. Desde la LIS estamos con ellos por el triunfo de las masas ucranianas y la retirada incondicional de las tropas rusas que es la vía más directa a la paz. Estamos por la autodeterminación del pueblo ucraniano y también de las regiones ruso-parlantes que lo quieran. Estamos contra toda injerencia del imperialismo occidental en Ucrania y la región y la retirada y disolución de la OTAN. Estamos por la organización independiente de los trabajadores ucranianos. Estamos por un gobierno de los trabajadores en Ucrania y una federación socialista voluntaria en toda la región. Por eso luchamos y vamos a seguir luchando.

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24 de febrero. A un año de la invasión del imperialismo ruso a Ucrania https://mst.org.ar/2023/02/23/24-de-febrero-a-un-ano-de-la-invasion-del-imperialismo-ruso-a-ucrania/ Thu, 23 Feb 2023 13:56:41 +0000 https://mst.org.ar/?p=32636 Un año después del comienzo de la guerra, el ejército ruso no logró derrotar al de Ucrania por la decidida intervención de los trabajadores y el pueblo en la resistencia. En esta nota sintetizamos los principales hechos y debates abiertos. La Liga Internacional Socialista (LIS) despliega una política principista y nuestros camaradas en el país invadido construyen la Liga Socialista Ucraniana.

Escribe: Rubén Tzanoff 

En el territorio del Donbass se llevaron a cabo combates desde 2014 a 2016 que luego se transformaron en escaramuzas aisladas. Pero el 24 de febrero de 2022 la agresión del presidente Vladimir Putin desembocó en la invasión a Ucrania por parte del ejército de la Federación de Rusia.

Sin triunfo relámpago, con una ocupación territorial significativa

Con la “operación militar especial” el comando ruso esperaba imponer una rendición incondicional en pocos días. Sin embargo, se topó con una resistencia ucraniana que impidió un triunfo relámpago. Para el verano de 2022, Rusia ocupó más de 80 mil km² de Ucrania. Si se incluye a Crimea y la parte del Donbass ocupada entre 2014 y 2015, el control de los invasores abarca una superficie de 125 mil km², alrededor del 20% del territorio ucraniano.

Tanto en los pueblos que siguen ocupados como en los que tuvieron que abandonar, las tropas rusas sembraron el terror con torturas, asesinatos y otras muestras de barbarie que obligaron a millones de personas pobres a refugiarse donde pudiesen.

Una resistencia masiva y popular

En varias ciudades los funcionarios locales, altos mandos de la policía, servicios especiales y representantes clave de la burguesía, huyeron presos del pánico, tanto hacia el oeste como fuera del país.

Ante esta situación, el poder real y las tareas de defensa quedaron en gran parte en manos de las denominadas Fuerzas de Defensa Territorial (FDT). Formalmente eran parte de las Fuerzas Armadas, pero funcionaban como una milicia de base autoorganizada. Recién a mediados de la primavera de 2022, cuando la situación en el frente se estabilizó un poco, la burocracia regional recuperó todas las palancas del poder y las incorporó definitivamente a la estructura militar.

El factor determinante de la resistencia reside en la masiva participación de los trabajadores y el pueblo, tanto en los frentes de combate como en las ciudades. Las tropas rusas no fueron recibidas con aplausos, sino con una resistencia que logró detener e hizo retroceder a los invasores en varias regiones.

El pueblo ucraniano libra una guerra justa. La de un país semi-colonial y oprimido que enfrenta la agresión de la Federación de Rusia, una potencia imperialista emergente y opresora.

La actualidad de la guerra y su posible desarrollo

Si bien el imperialismo occidental dejó entrever la posibilidad de pactar con el imperialismo ruso a expensas de los territorios ucranianos ocupados, hoy esta eventualidad no ocupa el centro de la escena. Por el contrario, el enfrentamiento va in crescendo y la guerra se extiende en el tiempo.

Es imposible descartar una escalada bélica que desemboque en una tercera guerra mundial. El miedo a la utilización de armas nucleares ha vuelto a instalarse en la población mundial. Sin embargo, lo cierto es que por el momento esto no ha sucedido y las potencias en disputa han trazado algunas “líneas rojas” que todavía reconocen como límites.

La intervención del imperialismo occidental

El imperialismo occidental apoya política, económica y militarmente a Ucrania. La UE admitió la postulación del país al Bloque. El presidente de EEUU visitó Kiev en señal de “apoyo inquebrantable” a Zelensky. Muchos países suministran armas y algunas potencias evaluaron la posibilidad de entregar una cantidad limitada de tanques. Más allá de ello, la OTAN no interviene en el conflicto con sus tropas ni le entrega a Zelensky los aviones y las modernas armas estratégicas que este les pide.

El cínico imperialismo occidental dice actuar por la “libertad y la democracia”, pero en realidad sólo defiende sus propios intereses que pasan por extender su influencia en Ucrania y el Este Europeo.

Zelenski dicta leyes antiobreras y agudiza la desigualdad social

Los movimientos sobre el tablero internacional no pueden soslayar el accionar local de Zelenski con la clase obrera ucraniana. El 19 de julio de 2022 la mayoría parlamentaria del partido de Zelensky, El Servidor del Pueblo, aprobó la ley Nº 5.371 que instauró los contratos individuales en las empresas con menos de 250 empleados (más del 80% del total), lo cual impide la celebración de convenios colectivos. En septiembre de 2022, la aprobación de la ley Nº. 3.663 liquidó el Fondo de Seguridad Social y anuló derechos de los trabajadores respecto del tratamiento y rehabilitación luego de enfermedades.
Las graves consecuencias que causan los ataques rusos a la infraestructura energética se administran desigualmente. Mientras el pueblo soporta penurias y cortes masivos de electricidad, la élite de la clase burguesa y la burocracia los sufre en una proporción menor. Los hijos de funcionarios y burgueses, en su mayoría, huyeron al extranjero y eludieron la movilización al frente de combate.

Mientras la carga principal de la protección de Ucrania recae sobre la clase obrera integrada al ejércitio, el gobierno justifica sus medidas reaccionarias amparándose en la invasión. A fines de 2022 se conoció una serie de corruptelas en el sistema fiscal, en varios ministerios y estructuras regionales de la pirámide del poder.

Más que nunca, por el triunfo de la resistencia ucraniana

Al cumplirse un año de guerra, la LIS reafirma el conjunto de la política que viene desarrollando en sus sucesivas declaraciones públicas y campañas.

Y levanta en alto las banderas que expresan: Fuera las tropas del imperialismo ruso de Ucrania, alto a los bombardeos sobre la población civil. Solidaridad con la resistencia ucraniana, en la más amplia unidad de acción. Si se produjese un cambio cualitativo y estallase una conflagración mundial, la política de los revolucionarios deberá readecuarse.
Durante los primeros días de guerra el gobierno puso a disposición de la población decenas de miles de armas, pero luego interrumpió el suministro. La LIS alienta la autodefensa y reconoce el derecho de la resistencia ucraniana a defenderse con todos los medios disponibles a su alcance. Frente al accionar bélico de las potencias mundiales, la LIS exige: Fuera la OTAN y el imperialismo occidental de Ucrania y de Europa del Este. Por la disolución de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

Ante los ataques del gobierno y las patronales a los derechos democráticos y sociales, la LIS apoya los reclamos de los trabajadores y el pueblo, independientemente de Zelensky y el régimen institucional. Y se solidariza con el pueblo ruso que hace acciones contra la guerra y el régimen opresivo de Putin y el pueblo bielorruso que está contra la invasión y defiende las libertades democráticas.

La LIS también reafirma el compromiso internacionalista de continuar con las campañas de apoyo a los trabajadores y el pueblo, como las ya realizadas con la recolección de fondos para el Sindicato Independiente de Ucrania “Zakhist Pratsi”, con las conferencias realizadas desde Ucrania, con el viaje de una delegación a Kyiv, Bucha e Irpín y los pronunciamientos, y manifestaciones frente a los consulados y embajadas rusas, todo con el apoyo a nuestros camaradas ucranianos que son parte de la resistencia ucraniana, los reclamos obreros y construyen la Liga Socialista Ucraniana.

Frente a las consecuencias que causa la guerra en todo el mundo, la LIS impulsa las movilizaciones y las huelgas para que la crisis la paguen los capitalistas.

Debate I: sobre el carácter de la guerra

La guerra ha motivado distintos posicionamientos. La incomprensión del doble carácter del conflicto, sus ritmos y la perspectiva, están la base de las confusiones reinantes en una parte importante de la izquierda. La guerra combina dos procesos al mismo tiempo: la justa defensa de la soberanía ucraniana y la agudización de los roces interimperialistas entre las potencias de la OTAN y los imperialismos emergentes de Rusia y China.
A partir de esta caracterización, surgen dos ejes que determinan la política: la necesidad de apoyar a la resistencia ucraniana y la de no respaldar a ninguno de los imperialismos en pugna.

Debate II: con el “campismo” y el “pacifismo”

Hay organizaciones “campistas” y neoestalinistas que se niegan a reconocer la realidad que atraviesa la disputa por el dominio mundial y el surgimiento de los nuevos imperialismos ruso y chino. De aquí surge la política de centrarse únicamente en el justo rechazo al imperialismo norteamericano, sin mencionar a los imperialismos emergentes y apoyándolos abierta o veladamente.

Es un hecho que en todas las regiones donde se enfrentan opresores y oprimidos también actúan los intereses imperialistas en disputa. Esta realidad en sí misma no es un justificativo para no brindarle apoyo a los pueblos agredidos que luchan por su independencia.

También existen debates con las posiciones del “pacifismo”. Desde ya, la LIS está por la paz, pero no la paz de los cementerios ucranianos en territorios invadidos. Una paz justa y la autodeterminación de distintas regiones sólo puede abrirse paso con la expulsión de las tropas rusas de Ucrania. Para lograrlo, es necesario apoyar a la resistencia ucraniana y a las acciones del pueblo ruso contra la invasión que comanda Putin.

Debate III: sobre la “desnazificación”

Los intentos de hacer pasar las opiniones de la ultraderecha como populares forman parte de la engañosa y exagerada propaganda rusa. En tal sentido, es necesario referirse al Regimiento Azov que fue creado en 2014 integra la Guardia Nacional desde 2015, ubicado en Mariupol. Se formó con activistas radicales de derecha y ultras del fútbol de Kharkiv, Kiev y otras ciudades. Con su creación las autoridades contaron con una unidad motivada para el combate y trasladaron a una gran cantidad de jóvenes radicales de derecha de las calles de Kiev hacia la periferia. En febrero de 2022, el regimiento tenía alrededor de 1.300 combatientes. Para el verano ya habían muerto más de la mitad, mientras gran parte del resto fue tomado como prisionero del ejército ruso.

También cabe señalar que los líderes nacionalistas más significativos abandonaron Azov en 2015 y en 2019 organizaron el partido de extrema derecha Cuerpo Nacional junto a Sector Derecha y Svoboda. En las elecciones, el bloque nacionalista recibió el 2,15% de los votos y no entró al Parlamento. La supuesta “desnazificación” constituye la piedra angular de la justificación de la invasión.

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Cambios en la guerra de Ucrania. Motivos, consecuencias y debates https://mst.org.ar/2022/10/05/cambios-en-la-guerra-de-ucrania-motivos-consecuencias-y-debates/ Wed, 05 Oct 2022 13:56:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=31717 Escribe: Sergio García

Las últimas semanas el curso de la guerra en Ucrania sufrió modificaciones al consolidarse un avance militar del país invadido, recuperando parte de su territorio, por sobre las poderosas fuerzas rusas, que tuvieron que abandonar las regiones de Járkiv y Lugansk. Este duro golpe lógicamente causó revuelo en la opinión pública de Rusia y crisis en su gobierno y régimen, que rápidamente tuvo que salir con nuevas amenazas y algunas medidas para intentar salirse de esta situación incómoda, tras más de medio año de invasión sin resultados satisfactorios a los que se sumaron ahora estos reveses que actúan en el plano militar y en el plano político.

En su desesperación, el gobierno de Putin definió nuevos pasos. Como bien explica en un reciente artículo nuestro camarada Oleg Vernyk, presidente del Sindicato Independiente de Ucrania «Zakhist Pratsi» y dirigente de la Liga Socialista Ucrania (sección de la LIS), “las autoridades prorrusas de los territorios ocupados en Jersón y Zaporiyia, han lanzado la convocatoria a referéndums “exprés” desde el 23 al 27 de septiembre. Tienen como objetivo anexar rápidamente a Rusia los territorios ocupados. Putin también anunció una movilización parcial de 300.000 reservistas para contrarrestar el avance de Ucrania y, en sintonía con los sectores más ultras del régimen, advirtió que Rusia tiene arsenal para responder al “chantaje nuclear” de occidente”.

Sin embargo, es más que evidente que el traspié militar combinado con la convocatoria a reservistas ya le está produciendo dolores de cabeza a Putin dentro de Rusia, dónde además de la preocupación general volvieron las acciones contra la guerra, pese a un régimen reaccionario que reprime y encarcela a quien se opone a los planes de gobierno. Y en las zonas en disputa con Ucrania ahora intenta avanzar con las anexiones en base a estos plebiscitos “democráticos” que son una farsa. Si bien nosotros estamos por el derecho a la autodeterminación de los pueblos de esas regiones, es decir a que decidan libremente qué hacer, eso no se puede realizar hoy con tanques y fusiles rusos apuntando a la población para forzar un resultado favorable a Rusia. Por lo cual rechazamos esa política que es una muestra más del carácter opresor e invasor del régimen de Putin.

Volviendo sobre la guerra, estos cambios en curso, que moralizaron a la resistencia ucrania y debilitaron la moral de las tropas invasoras, trajeron de nuevo un debate que dentro de la izquierda existe desde el inicio de la invasión del imperialismo ruso sobre Ucrania. En nuestro caso, teniendo siempre una fuerte crítica a los planes de la OTAN y al propio gobierno de Zelenski, resaltamos siempre el derecho del pueblo trabajador ucraniano a defender su territorio y su nación, ya que hacerlo es una causa justa y un derecho democrático al que no se le puede dar la espalda. Un país invadido por una potencia como Rusia, que juega permanentemente un rol imperial en toda la región del Este Europeo, merece el apoyo de las y los trabajadores del mundo.

Pero lamentablemente hay sectores de izquierda que desde el inicio de la guerra e invasión de Rusia le niegan el apoyo a la resistencia ucraniana, con lo cual quedan objetivamente del lado de los invasores, porque ante una situación de guerra donde una gran potencia invade a un país semicolonial no hay neutralidad posible: hay que luchar por la derrota del ejército invasor, como lo hace toda la clase obrera y el pueblo ucraniano. Y toda la imprescindible y permanente crítica a la política e injerencia de la OTAN tiene que hacerse desde el campo militar del pueblo ucraniano y con una política socialista independiente.

El PTS y la Fracción Trotskista: nuevos hechos, nuevos errores

La Fracción Trotskista, corriente internacional que conduce el PTS de Argentina, es uno de estos sectores políticos que se ubican contra el apoyo a la resistencia ucraniana, aunque dicen estar en contra de la invasión rusa. Y ante los nuevos hechos desarrollan una explicación un tanto ajena al método marxista de analizar la guerra y su desarrollo. La compañera Claudia Cinatti escribió días atrás que “El éxito de la contraofensiva ucraniana solo se explica por el armamento y el asesoramiento militar y de inteligencia de Estados Unidos y secundariamente de otras potencias de la OTAN”. (Guerra en Ucrania. Qué hay detrás de la movilización parcial de reservistas y la amenaza nuclear de Putin. La Izquierda Diario 21 de septiembre).

La definición es equivocada de inicio a fin, porque niega la realidad integral de los hechos y busca una explicación unilateral, solo para que encaje en su análisis y política de “no apoyo” a la resistencia del invadido pueblo ucraniano. La compañera olvida cuestiones elementales del método marxista ante las guerras contra un país oprimido e invadido y olvida los estudios del propio Clausewitz, histórico autor y referente en temas de guerra, a quien su partido cita frecuentemente. Precisamente este autor parte de reconocer y explicar que en las guerras, junto con el mejor o peor armamento militar, operan otros factores como la relación con las poblaciones, la persistencia, el factor moral, la estrategia, el estado de ánimo, la opinión pública de las zonas afectadas por la guerra y la audacia, a la cual define como “una auténtica potencia creadora” y como “la virtud más noble, el auténtico metal que da a un arma brillo y filo”. Agregando de nuestra parte que, en este caso, esa virtud utilizada con la firmeza de un pueblo invadido, se transforma en un peligro cotidiano para el invasor.

Sucede que este avance importante y parcial del ejército y el pueblo ucraniano sobre una potencia militar invasora de carácter imperial no puede explicarse en sí mismo por tener más y mejor armamento que los meses previos, sino en primer lugar por la acción de las masas que hacen parte de la guerra de liberación nacional. En su afán de negar que hay una guerra justa de defensa nacional, el PTS niega lo que es muy evidente: que hay una población defendiendo su territorio, que hay autoorganización, que hay miles y miles de trabajadores que se alistaron en el ejército para combatir a los invasores. Que la población de esas regiones los recibe con apoyo y festeja sus victorias y avances. Que la moral de los soldados que defienden su nación y su tierra expresada en valentía y decisión (audacia para Clausewitz) está muy por encima de las dudas, crisis y temores de soldados invasores, que son mandados a la muerte por causas políticas imperiales que les son ajenas. La utilización de mejores armamentos enviados por la OTAN lógicamente es un hecho que existe y actúa en el combate, pero se ubica en este contexto y no por fuera de la realidad humana y de intereses concretos de un pueblo en lucha contra un ejército invasor. Si, como dice el texto del PTS, el único elemento a tomar en cuenta es el tener mejores armas, EEUU no habría perdido ninguna guerra en los últimos cien años. Sin embargo, las ha perdido, precisamente porque hay una multitud de factores que intervienen en una guerra. Y no se los puede ignorar sino analizar y comprender.

Un poco de historia

En el fondo, este grosero error de análisis es parte de un grosero error político que vienen cometiendo los compañeros desde el inicio de la guerra. Y uno y otro error van de la mano. Desde un inicio, el PTS ha confundido el carácter de la guerra y actúa como si hubiera una guerra interimperialista y como si EE.UU. y los países de la OTAN estuvieran en combate, algo que no es así: no hay tropas de ningún país de la OTAN dentro de Ucrania. Lo que existe hasta hoy es un país semicolonial, Ucrania, invadido por una potencia que juega un claro rol imperialista en toda la región. Y la OTAN que tiene sus propios planes expansionistas ayuda militarmente a Ucrania, como parte de su disputa interimperialista contra Rusia y en el fondo contra China. Pero no da el paso de sumarse directamente a la guerra, porque eso cambiaría toda la situación mundial, con consecuencias imprevisibles. Por eso todavía no es una guerra interimperialista, lo cual llevaría a actualizar la política a levantar, sino una guerra que combina una causa justa de defensa nacional del país invadido con un salto en los roces y disputas de distintos imperialismos. Y no hay política correcta si no se toman en cuenta estos dos hechos, comenzando por el primero que es el derecho a defenderse y resistir del pueblo invadido.

En la historia del marxismo, hubo ejemplos donde, salvando las distancias, se dieron situaciones similares, ya que no es un hecho nuevo que frente a una acción de guerra intervengan distintos intereses imperialistas y un sector quiera aprovechar la situación para mejorar su ubicación en el mundo. Por ejemplo, ante la invasión de Japón a China en la década del treinta se vivieron situaciones similares. Y aun criticando duramente a los imperialismos y al gobierno chino, Trotski decía: “si existe en el mundo una guerra justa, esa es la guerra del pueblo chino contra sus opresores. Todas las organizaciones obreras, todas las fuerzas progresistas en China, sin abandonar su programa ni su independencia política, deben cumplir hasta el final con su deber en la guerra de liberación, independientemente de su actitud ante el gobierno de Chiang Kai-shek”. (Japón y China, Boletín de Oposición Nº 58/59, septiembre-octubre 1937)

En esta guerra, Japón era por entonces una potencia y China un país atrasado. Y EEUU, que era un imperialismo en ascenso, para debilitar tanto a Japón como a Inglaterra le ofreció y dio su apoyo militar y financiero a China. Frente a esto, los revolucionarios de entonces, ¿le negaron su apoyo a la resistencia china para que gane? No se lo negaron en ningún momento. Manteniendo una coherente posición del marxismo ante las guerras, la resolución de la IV internacional de 1941 da una política integral ante el conflicto y una posición inequívoca como conclusión final y con toda claridad decían entre otras cosas, lo siguiente:
“Persiguiendo su ‘evidente destino’, el imperialismo norteamericano se prepara para ocupar las posiciones del Imperio británico en el Extremo Oriente, incluida la China, y para asegurar la derrota de su rival japonés en el Pacífico… Aun cuando se reconozca la necesidad de China de aceptar la ayuda material norteamericana en la guerra contra Japón, los revolucionarios no pueden ignorar el peligro que se esconde detrás de esto. Deben combatir la idea que el imperialismo norteamericano actúa con bondad hacia China y explicar a las amplias masas el verdadero móvil de esta ayuda, a saber, la preparación de una nueva esclavitud para el mañana… Si los imperialistas «amigos» piden que su ayuda se pague con derechos económicos preferenciales, concesiones, base militares, etc., los revolucionarios deben oponerse a tales transacciones que, en última instancia, significará para China el reemplazo de un imperialismo por otro, pagando dicho cambio con la sangre de las masas chinas. Si la burguesía china procede a tales transacciones, los revolucionarios deben denunciarlas como una traición a la lucha de China por su emancipación. Pero no ‘castigarán’ a Chiang – Kai shek declarándose ‘derrotistas’ en la guerra de China contra Japón. Continuarán pronunciándose por la defensa de China, a pesar y contra la burguesía china… Las rivalidades imperialistas en el Pacífico llevan directamente a un conflicto armado. Cuando EE.UU. le haga la guerra a Japón, y quizás incluso antes, una alianza militar entre Washington y Londres con Chong King estará a la orden del día. Sin embargo, el hecho que la guerra entre los imperialismos japonés y americano (en la que Chiang – Kai shek será un aliado subalterno de éste), tenga un carácter puramente imperialista no suprime los problemas planteados para la lucha de China contra los invasores japoneses. Los revolucionarios deben explicarle a las masas chinas que la alianza de su burguesía nacional con el imperialismo norteamericano es la consecuencia inevitable de la dirección reaccionaria dada por Chiang – Kai shek a la guerra contra Japón; deben explicar que el aplastamiento de todo movimiento independiente a favor de reformas sociales y, seguidamente, la alianza con Washington son dos aspectos de la misma política, y que esta política no puede asegurar la emancipación del país, ni hacer avanzar la liberación social del pueblo chino… Pero esto no le impedirá a los revolucionarios seguir estando a favor de la victoria de los ejércitos chinos contra el invasor japonés. La alianza Washington – Chong King y el torrente de ayuda material americana al régimen de Chiang – Kai shek no eliminarán la tarea de echar al imperialismo japonés del suelo chino”. (Resolución: la intervención americana en China. Comité Ejecutivo de la IV Internacional, 31 de marzo de 1941).

Como puede verse, no es un debate menor. En las guerras no hay espacio para hacer propaganda fuera de la lucha militar real, ni para supuestas neutralidades o derrotismos dentro del país invadido, que solo conducen a favorecer a la potencia invasora. Como tampoco puede construirse un partido revolucionario dentro de Ucrania sin ser parte activa de la resistencia obrera y popular para que triunfe frente a sus opresores de la Rusia de Putin. Solo una mirada lejana, de izquierda occidental, puede no ver que esta ubicación es esencial para una política revolucionaria en todo el Este Europeo. Y quien no se ubica así, no puede avanzar en tener organizaciones revolucionarias en toda esta inmensa región. Felizmente la LIS con esta política, en una situación difícil, sigue organizando trabajadores y jóvenes, avanzando con nuestra sección ucraniana, bielorrusa y con compañeros en Rusia hoy perseguidos por el régimen.

Reforzar la solidaridad internacional con el pueblo ucraniano

Por estas razones políticas, ante un nuevo momento en la guerra y en este conflicto con repercusiones internacionales, es que ahora más que nunca las y los trabajadores del mundo tenemos que seguir apoyando la causa justa del pueblo ucraniano en defensa de su territorio, más aun teniendo en cuenta la posibilidad de que Rusia pretenda directamente definir que algunas zonas son parte de su país y no de Ucrania. Con las consecuencias que esa definición puede traer, más un posible salto en las tensiones internacionales entre potencias en disputa.

Es muy importante que las fuerzas de izquierda anticapitalista y socialista que tenemos una visión común ante este conflicto, nos reunamos para organizar y debatir nuevas acciones internacionalistas de apoyo a la resistencia ucraniana. Con una política independiente y crítica del gobierno de Zelenski y contraria a todos los planes de la OTAN en toda Europa. Pero manteniendo de manera inequívoca nuestro apoyo al triunfo de la resistencia ucraniana, hecho que podría abrir una situación completamente distinta en Ucrania, Rusia y todos los países de la región, con el despertar de millones de obreros y sectores populares y consecuencias de mayor actividad social y política. Algo que nunca ven con buen ojo ninguno de los imperialismos en danza, aunque todos quieran aprovechar la situación de alguna manera. Y también hay que luchar contra ese aprovechamiento, en el marco del apoyo a la lucha justa del pueblo invadido de Ucrania.

Artículo publicado originalmente en la página oficial de la Liga Internacional Socialista.

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Bodart en Kiev, con la Liga Socialista Ucraniana https://mst.org.ar/2022/06/29/bodart-en-kiev-con-la-liga-socialista-ucraniana/ Wed, 29 Jun 2022 21:43:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=31279 Alejandro Bodart, de la coordinación de la Liga Internacional Socialista y dirigente del MST argentino en el FIT Unidad, junto a Rubén Tzanoff, referente de SOL (Estado español), realizaron una productiva gira política por Kiev, la capital de Ucrania, y otras ciudades de ese país.

Mantuvieron reuniones con nuestros compañeros de la Liga Socialista Ucraniana, que participa de la resistencia a la invasión imperialista rusa y denuncia la injerencia imperialista de la OTAN, la Unión Europea y los EE.UU.

En nuestra próxima edición de Alternativa Socialista publicaremos una interesante cobertura especial al respecto, acerca de la situación de la guerra y sus implicancias, debates políticos y reportajes.

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Debate del FIT Unidad. La izquierda ante la guerra en Ucrania https://mst.org.ar/2022/06/02/debate-del-fit-unidad-la-izquierda-ante-la-guerra-en-ucrania/ Thu, 02 Jun 2022 13:59:11 +0000 https://mst.org.ar/?p=31134 El martes 31, en Unione y Benevolenza, se realizó un importante intercambio entre las fuerzas del FIT Unidad acerca de la guerra en Ucrania, uno de los hechos centrales de la realidad y que está produciendo un cambio fundamental en la situación de la lucha de clases en la región y en todo el mundo. Sergio García, dirigente de nuestro partido y la Liga internacional Socialista, Christian Castillo, del PTS y la FT-CI, Pablo Giachello del PO y Miguel Sorans de IS, fueron los panelistas. Reproducimos las ponencias de apertura y cierre del compañero Sergio García. Todas las intervenciones pueden verse completas en www.periodismodeizquierda.org

Buenas tardes a todas las compañeras y compañeros. Nosotros consideramos muy importante discutir y debatir sobre este tema, que es tremendo para la humanidad, como son las guerras. Las guerras para la clase obrera, para los pueblos, para nuestra juventud, en general son una situación tremenda para su cotidianeidad. Esa situación de guerra no se la puede separar de la decadencia general del sistema capitalista-imperialista que domina el mundo, que pone a la humanidad en una situación grave, de muerte, ahora en Ucrania, pero que pone en vilo el debate de una posible Guerra Mundial. Más que nunca, en ese sentido, para nosotros el debate de la guerra, además de tener una posición y una política para intervenir en ese debate, nos tiene que reafirmar en la necesidad estratégica de derrotar al capitalismo en el plano internacional. De abrir un camino socialista, de construir organizaciones revolucionarias a nivel nacional y a nivel internacional que tengan, precisamente, una estrategia socialista para enfrentar esta decadencia capitalista que está llevando a la humanidad a una situación muy, pero muy compleja. Y en esa situación, nosotros sí creemos que hay, y va a seguir habiendo, respuestas obreras y populares y luchas y rebeliones a lo largo del mundo.

Precisamente por eso, y en función de los objetivos socialistas, revolucionarios, que tenemos el debate de la guerra en Ucrania tiene que también pasar la prueba, o el desafío, de si las políticas que tenemos y que debatimos sirven o no. Si son útiles o no para desarrollar y acercarnos a esos objetivos, fortalecer construcciones, organizaciones, en el medio de semejante confrontación. Y por esa misma razón es importante debatir, sin ningún problema, que haya debate. Y justamente que haya matices entre las fuerzas del FIT Unidad, o que haya diferencias parciales y diferencias profundas, como las hay en torno a la guerra, no es un motivo para no debatir. Al revés, es para debatir, para clarificar, que haya choque de opiniones. Y también, como hicimos el 1º de Mayo, cuando sea posible, acordar 3 o 4 consignas para levantar frente a miles de trabajadores, también será bienvenido.

Ahora, con relación al tema de la guerra en particular, donde evidentemente escuchándonos a cada uno de nosotros van a ir surgiendo debates, diferencias importantes, hay debates en primer lugar en torno al carácter de la guerra. Porque efectivamente hay organizaciones y compañeros que definen la guerra como una guerra interimperialista. Y a partir de ahí se desarrolla toda una política, y se dice que la OTAN es el responsable fundamental de las situaciones. Es el caso de los compañeros del Partido Obrero. Tienen una posición parecida los compañeros del PTS. También se puede decir que hay una guerra de liberación nacional y a partir de ahí desarrollar una política. Nosotros en particular creemos que en la guerra se combinan distintas causas, situaciones que combinan y hacen más complejo el carácter de la guerra. Porque, efectivamente, hay una invasión de una potencia imperialista como Rusia, y eso le da un carácter de lucha de liberación, de defensa nacional, democrática, de un país semicolonial atacado por una potencia imperialista. Y a su vez, hay como parte de la situación, un alza en la confrontación interimperialista, en los roces interimperialistas, y eso es parte también, por supuesto, de lo que está pasando hoy en Ucrania y en todo el mundo. Entonces, no se puede, para nosotros, desarrollar una política justa y a fondo sin tomar en cuenta la globalidad de la caracterización de la guerra alrededor de estas cuestiones. Para nosotros, precisamente por esta combinación de causas, de situaciones, porque efectivamente la OTAN es responsable de la situación desde ya, pero lo es Rusia también y en primer lugar porque es que la que está invadiendo un país. En un sentido, la OTAN con todas sus provocaciones de avanzar sobre el Este europeo le terminó dando la excusa ideal a los planes, también imperialistas, de Putin de avanzar para recomponer todo su poderío en esa región. Entonces, hay responsabilidades compartidas, tremendas, de todos los actores imperialistas. Pero hay, en los hechos concretos, dentro del territorio ucraniano una potencia imperialista que está atacando y liquidando, como podemos ver todos los días, ciudades, población civil. Y las que están haciendo eso, son las fuerzas del imperialismo ruso.

Nosotros, a partir de esa combinación, de situaciones, causas y tareas, es que venimos levantando la necesidad de exigir en primer lugar el retiro de las tropas del imperialismo ruso de Ucrania, la solidaridad con la clase obrera y el pueblo ucraniano que están combatiendo como pueden en medio de esa situación, y desde ya la salida de la OTAN del Este europeo y también, por supuesto, su disolución como fuerza política militar. Ahora bien, que haya una combinación de distintas cuestiones no hace que se tenga que intervenir olvidando alguna de ellas, o dejándola de lado, o no dándole importancia. Porque efectivamente si, por ejemplo, Rusia está invadiendo, como lo ha hecho, hace ya casi 100 días a un país semicolonial, hay que tener una respuesta concreta a ese a ese problema específico. Hay que enfrentar a la OTAN, hay que denunciar a Estados Unidos. Pero a ese problema específico no se lo puede soslayar, ni se lo puede evitar. Se puede decir que no es exactamente igual a la guerra de Malvinas, o a otras guerras del siglo XX, y efectivamente no va a haber dos procesos exactamente iguales. Pero lo que hay es una invasión de una potencia imperialista sobre un país semi colonial, la hay. Entonces, los revolucionarios y las revolucionarias ¿apoyamos o no apoyamos a ese pueblo que está enfrentando esa situación? Si no lo hacemos, le estamos cediendo a la potencia invasora. Porque las cosas son claras: estamos hablando de la guerra. No estamos hablando de un debate filosófico. Hay tanques concretos todos los días de una potencia imperialista atacando a un país semicolonial, que tiene un nivel de resistencia muy importante de su población. Nosotros creemos que ese factor político no se puede obviar y que hay que tener una política para ser solidarios con eso. Desde ya que nosotros somos fervientes opositores de la OTAN, de Estados Unidos como jefe político militar de la OTAN, de Zelensky, de su régimen, de todos. Y estamos en contra de la utilización que están haciendo ahora, aprovechando la invasión rusa a Ucrania, para rearmarse, para generar una militarización a nivel mundial que pone en vilo a la humanidad. Y, efectivamente, que hagamos esto nos tiene que servir para tomar este elemento como una tarea muy importante. Pero no podemos hacerla quitando del medio el escenario concreto de la guerra que se desarrolla dentro del territorio ucraniano. Ahora ya, precisamente porque se empantanó bastante Rusia, no en todo su territorio sino en una parte, y cada tanto lanzando misiles u otras cosas. Y va a tener que seguir siendo, posiblemente, por mucho tiempo así. Por eso este no es un debate que termine hoy. Es un debate que vamos a tener que seguir desarrollando.

Para nosotros, sin tener ninguna de las corrientes exactamente la misma posición, los compañeros del PTS, Cristian Castillo que habló recién, cometen un error similar alrededor de este punto. Porque independientemente de que correctamente se plantee el retiro de las tropas rusas de Ucrania, es muy inconsistente hacerlo negándole la solidaridad y el apoyo a quienes están resistiendo esa situación. Por lo mismo que estamos discutiendo, porque no está en debate discutir si hay que enfrentar a la OTAN, si hay que derrotarla, si hay que pedir su disolución, si hay que movilizar contra sus planes de rearme. Eso, al menos, no es un debate con nosotros. Lo que sí está en debate es que mientras nosotros estamos acá, al interior de Ucrania hay una potencia imperialista bombardeando un pueblo. Y ese pueblo está resistiendo con sus obreros, con sus jóvenes, con sus trabajadores, con su comunidad, en una situación de desventaja absoluta. Entonces ¿qué le decimos nosotros a ese pueblo? Nosotros no vemos que se pueda tener una política revolucionaria en Ucrania, ni en ninguno de los países del Este europeo, sin estar a la vanguardia del enfrentamiento a la política y el imperialismo que los oprime y los bombardea todos los días. Es muy difícil darle la espalda a eso, compañeros. Para nosotros es un error político muy, pero muy grave. Porque miren qué profundidad, de a dónde conduce para nosotros una caracterización equivocada y el perder de vista que, en la combinación de causa y de circunstancia, una guerra muy compleja. Hay una invasión imperialista sobre un país semicolonial. ¿A dónde conduce no ver ese problema? A no darle una solidaridad, un apoyo a quien está sufriendo los bombardeos de esa potencia imperialista. Y se puede a la distancia decir lo que se quiera. El problema es qué se dice dentro de Ucrania si se quiere hablar de verdad con la clase obrera ocupada, con los trabajadores de ese país.

Para nosotros, precisamente, por el carácter de la guerra, por la situación en la que se está, hay una combinación muy importante de tareas en función de una estrategia socialista. Que se tiene que aplicar en todos los lugares del mundo, pero en primer lugar se tiene que aplicar en el escenario donde se están desarrollando los acontecimientos. Y en ese escenario hay que apoyar el derecho, que como marxistas para nosotros es un principio elemental ante la guerra, que es el derecho de una nación a no ser usurpada, a no ser invadida. Su derecho democrático a liberarse de una potencia que la está invadiendo. Como todos los que vivimos y hemos enfrentado al imperialismo estadounidense en mil ocasiones, y hemos denunciado a lo largo de todo el mundo cuando invade. Porque son unos hipócritas que ahora dicen «somos la democracia». Pero por qué, así como denunciamos con fuerza todo eso en el caso de Estados Unidos, no vamos a denunciar lo mismo en el caso de otro sector imperialista, que está cometiendo una acción tremendamente sangrienta en función de sus propios intereses capitalistas e imperialistas.

Y esto para nosotros va también de la mano con un error político que vemos en diferentes sectores políticos de la izquierda de acá y del mundo: cómo caracterizar y cómo pararse frente a Rusia en particular. Porque en general se dice que, y los compañeros del Partido Obrero son unos de los que escriben bastante sobre eso, la responsabilidad de lo que pasa es de los imperialistas y un poco de Rusia. Pero, ¿qué es Rusia? Para nosotros es claramente un país imperialista, que está en desarrollo, que no tiene todavía tal vez los niveles en el plano económico que tienen otros sectores imperialistas. Porque precisamente hay distintos imperia-lismos. Pero hay un poderío militar tremendo que hace que no haya población alrededor de los países de Rusia que no lo considere una potencia imperialista. Así lo sienten los ucranianos, así lo sienten un montón de naciones que han sido o invadidas o han sufrido algún tipo de agresión por parte de Rusia. Y esa cuestión es muy importante, porque no se tiene la misma política frente a un país si uno lo considera imperialista que si no lo considera. Y no solo no se tiene la misma política en Ucrania.

Si mañana hay una confrontación internacional también va a estar este debate. ¿Cómo te ubicás en una confrontación internacional si no partís de entender que hay distintos imperialismos, que están en pugna y que efectivamente la política de la izquierda anticapitalista y socialista tiene que ser independiente de todos ellos? Y, en el caso efectivo de Ucrania, siendo vanguardia del enfrentamiento al sector imperialista que está invadiendo un país. Nosotros alrededor de esta cuestión creemos que hay una tarea primaria que es apoyar a la clase obrera, al pueblo ucraniano. Apoyar esa resistencia, no dejar que la masacren. Esa es una tarea que se combina con otras. En eso tenemos alguna diferencia o matices con los compañeros de Izquierda Socialista de la UIT, porque creemos que son un poco unilaterales en función de la primera tarea, que es correcta, pero deja un poco para otro momento el enfrentamiento global a la OTAN y a todas sus fuerzas. Por eso, nosotros nos basamos en una caracterización de cómo es la guerra y creemos que hay tareas que se combinan, no es una ahora y otra en un futuro. Sino que hoy hay que enfrentar al imperialismo ruso, y a la vez a la OTAN, y a la vez al rearme y además, a la vez, al gobierno de Zelensky. Por supuesto que es más difícil hacer todo eso. Pero el problema de la política de la izquierda no puede ser si es fácil o difícil. Tiene que ser si es la política correcta para llevar adelante.

Y como me queda poco tiempo en esta primera ronda, creo que es muy importante definir que las políticas se ponen a prueba si se avanza en construcciones revolucionarias en los países en cuestión. Nosotros tenemos el orgullo de no desarrollar la política nuestra desde acá, sino de hacerla con nuestros compañeros desde Kiev, los compañeros de la Liga Socialista Ucraniana, los compañeros de los Sindicatos Independientes, los compañeros que construyen la LIS al interior de ese proceso de guerra. Los compañeros con los que vamos a una reunión nueva el mes que viene para discutir en esa situación. Porque la política pasa la prueba, no por si nos gusta a algunos de los que estamos acá; es si en función de lo que se dice en todo el Este europeo se pueden construir organizaciones revolucionarias. Y nosotros creemos que con la política que levantan los compañeros del PO y del PTS no van a poder construir en todo el Este europeo una política y organizaciones, porque no se puede construir una política acertada si no es, en primer lugar, vanguardia de enfrentar al imperialismo que los está atacando brutalmente. Y desde esa política, sí se puede tener una posición fuerte e independiente para denunciar también a la OTAN y a todos los sectores imperialistas que ahora se están rearmando. Entonces, a partir de ahí creemos que, más allá de este debate, nosotros tenemos que buscar los canales para igualmente explorar acciones unitarias contra la guerra en nuestro país. Y que el FIT-U pueda tener nuevas acciones que nos permitan en unidad, mientras seguimos debatiendo, tratar de hacer acciones contra una guerra que es un desastre para la humanidad y pre-anuncia una posible Guerra Mundial.

Intervención de cierre de Sergio García

El debate por supuesto implica una reafirmación de posiciones y polémicas y de distintas caracterizaciones y políticas. Como todo proceso dinámico, una guerra, en la medida en que se van provocando cambios, obviamente en la política se puede y se debe ajustar, precisar o modificar. Por ejemplo, si en algún momento se traspasaran los límites de un ingreso directo de tropas de la OTAN, bueno, esa sería una situación que va cambiando, y todo el mundo tendría que pensar la política alrededor de ese tema. Pero, hoy por hoy, la caracterización de la guerra y la situación en la que está, sigue siendo un intento del imperialismo de la OTAN, de todas sus alas, de no intervenir directamente con sus tropas, y una resistencia de un país semicolonial a la invasión de una potencia imperialista muy poderosa. Y la política es revolucionaria si responde a lo que está pasando en esta situación y no a lo que puede pasar en otro momento, donde habrá que precisar y ajustar las políticas si efectivamente sucede. Yo no comparto lo que planteaba Pablo (PO) recién en relación a la Rusia venida a menos, o como se le quiera llamar. Si no vivo en otro mundo, toda la humanidad está discutiendo una confrontación entre la OTAN y Rusia. Y Rusia como socio de China. Ese es el mundo real. Querer creer que, por algunos datos económicos, Rusia es una potencia que está cada vez peor, no tiene mucho que ver con esta realidad. Porque no se define eso por si Rusia está más o menos empantanada en la guerra. Estados Unidos se ha empantanado en diez guerras y nunca dejó de ser por eso una gran potencia imperialista, más o menos debilitada. Rusia es la segunda potencia comercial en armas, tiene el 20% de las armas. Comercia y tiene la potencia energética más rica del mundo. De hecho, en granos y en otras cuestiones, tanto Rusia como Ucrania están provocando un lío bárbaro de precios y desabasteci-miento por el peso que tienen. Nosotros tenemos que saber que Rusia, históricamente y en la actualidad, tiene una política imperialista. O, dicho de otra manera, salvo los pocos años de Lenin y Trotsky, la ha tenido siempre, desde la época de los zares donde tenía planes imperiales pasando por el estalinismo después. Y ahora, en esta combinación que hace el régimen de Putin entre retomar los sueños zaristas mezclado con mucho estalinismo, autoritarismo, en el medio y sobre esa base sojuzgar a pueblos enteros.

Entonces, nosotros tenemos que intervenir en ese escenario real con esos actores reales que hay. Que tienen en nuestra opinión claramente un desarrollo imperialista. No ver eso en esta situación, es no ver la ley de desarrollo desigual y combinado, que hace que potencias imperialistas puedan tener más desarrollada una rama militar o política y menos la rama de exportación de capitales. O distintas combinaciones, como siempre ha sido con los imperialismos. Pero en un sentido es salvarle o lavarle la cara a Putin, y al régimen de Putin, colocarlo en una situación de inferioridad en relación a otras potencias. Porque es verdad que no es lo mismo el imperialismo yanqui, el alemán o el ruso. Tienen diferencias. Algunos son más potentes y otros menos. Pero todos tienen una estrategia imperialista para actuar en esta guerra, y en todas las que están pasando, o en otros conflictos que han pasado en la región.

Tenemos que discutir con claridad, compañeros y compañeras, si una potencia imperialista, o incluso quien no la define como imperialista, si una potencia muy desarrollada invade un país semicolonial, ¿lo vamos a apoyar o no lo vamos a apoyar en el terreno de su resistencia? Pero no porque lo diga yo. Porque es lo que te pide la clase obrera. Tu clase de ese país te pide. Hay organizaciones sindicales independientes, hay trabajadores, hay muertos, compañeros. Nuestro Sindicato Independiente, en el cual militan nuestros compañeros, tienen mineros muertos, obreros muertos en el enfrentamiento a las tropas rusas. ¿Qué le decimos nosotros? ¿Que no los apoyamos porque a ellos los dirige la OTAN? ¿Esa es la respuesta? Pero la OTAN no tiene los soldados ahí. Los que están combatiendo son muchos sectores populares, no una pequeña resistencia. Entonces ¿qué le tenemos que decir nosotros? Creemos que, como parte de una política integral, hay una tarea obvia, que es de solidaridad, que es de clase, que es internacionalista: ayudar al que está combatiendo, al que está en la retaguardia, al que no tiene comida, al que trata de organizar su sindicato en esa condición, al que enfrenta a Zelensky en esas condiciones. Un Zelensky que aprovecha precisamente el escenario de guerra para ir contra conquistas obreras, contra derechos sindicales. Yo lo escuchaba a Pablo recién y, con todo respeto Pablo, no podrías hablar en ninguna ciudad de Ucrania con todo lo que estás diciendo. Porque para hablarle a la clase obrera en ese país tenés que estar al lado de ellos, que están enfrentando una potencia imperialista que los invade. No se puede hablar de otra manera.

Para nosotros no hay política revolucionaria en esta guerra sobre la base de caracterizar mal a la potencia que invade un país. No hay política revolucionaria cediéndole, colocándose una en una situación o en una posición semicampista. Como tampoco hay una política revolucionaria estando del lado político de la OTAN, de Estados Unidos, desde el cual no hay que estar, hay que denunciar, y más que nunca ahora que están en un proceso de rearme tremendo. Como Alemania, por ejemplo, que está votando presupuestos tremendos. Porque aprovechan esta situación. En un sentido y como otra vez ya ha pasado, el campismo le da una mano al imperialismo occidental. Porque con las aberraciones que hace, le deja servido en bandeja ante la opinión pública internacional, que los autoritarios son los de allá y los democráticos los de este lado. Y los que vivimos de este lado sabemos que no son democráticos de nada, que son la peor mugre imperialista, que han hecho atrocidades iguales o peores de la que se hacen hoy al interior de Ucrania.

Nosotros con toda claridad compañeros, porque el debate obviamente va a seguir y todo debate es lícito y es apasionado y hay que hacerlo a fondo… Nosotros estamos orgullosos de la campaña que hacemos de solidaridad, en apoyo, y de haber estado, por ejemplo, juntando dinero para enviarle a los sindicatos con los que nosotros actuamos dentro de Ucrania. Yo leía, compañeros, porque todos leemos las páginas web de todos, porque es parte del intercambio entre todos, algunos textos diciendo «bueno, pero cómo se puede ser ridículo al juntar plata para un país donde su presidente es de la OTAN». Todo lo contrario para nosotros. Para nosotros hay cuestiones de clase internaciona-listas básicas: cuando en un país oprimido su clase obrera está peleando y pide solidaridad, es una tarea de principio político ayudar. Es un orgullo, lo pueden ver en nuestra web, la cantidad de docentes que han puesto plata en la puerta de las escuelas, trabajadores de la salud y la primera línea en los hospitales, trabajadores ferroviarios, choferes, trabajadores del SUTNA poniendo plata en la puerta de sus lugares, estudiantes poniendo plata. Y se pueden ver los vídeos de un montón de dirigentes sindicales de Ucrania agradeciendo esa solidaridad. Porque esa solidaridad de clase es la única que permite desarrollar una política a futuro. Porque sin esa solidaridad previa, por más que hablemos todo el día contra la OTAN, no vamos a derrotar a la OTAN sobre la base de dejar que masacren a la clase obrera y al pueblo ucraniano. Ninguna OTAN se derrota por esa vía. Entonces, con toda la complejidad que tiene el tema, con todas las contradicciones, porque efectivamente no es una guerra sencilla, tiene muchas aristas, sectores imperialistas en los dos lados, hay un montón de fuerzas y una pelea por la hegemonía mundial en el fondo. Ahora, todo eso no puede no decirse, pero a su vez no puede utilizarse para dejar que masacren un país entero que está peleando por su derecho nacional. Que es su derecho a ser país. Porque nosotros estamos a favor de ese derecho. Como estamos a favor también del derecho a la autodeterminación de Crimea, del Donbass, y de otros sectores. Pero no hay derecho a la autodeterminación mientras haya un solo tanque de Putin ahí adentro. El derecho de autodeterminación es sin ningún país invadiendo la soberanía de ese Estado. Y a partir de ahí, lo que quieran decidir los trabajadores y el pueblo de esa zona, será precisamente su derecho a la autodeterminación y nosotros lo defenderemos y lo respetaremos, independientemente de que luchamos por una Federación de Repúblicas Socialistas, luchamos por la unidad de la clase obrera ucraniana y la clase obrera rusa. Pero esa unidad, compañeros, difícilmente se logre si la solidaridad de clases entre esos países no implica, en primer lugar, dejar masacrar a la clase obrera ucraniana. Así difícilmente haya una unidad de clase en toda la región.

Entonces, nosotros estamos orgullosos por eso. Porque en última instancia, compañeros, siendo trotskistas, siendo revolucionarios, anticapitalistas, socialistas, entendemos el proyecto del trotskismo como un proyecto internacionalista y militante. Y donde no hay proyecto internacionalista y militante es difícil decir que hay un proyecto que se pueda denominar trotskista en toda su dimensión. Entonces, todo esfuerzo militante, político, que implique el principal hecho internacional y la principal confrontación que hay, nos tienen que encontrar activamente para responder a eso y generar mejores condiciones para lo que viene. De la misma manera que cuando discutimos en nuestro país que nuestro Frente de Izquierda y los Trabajadores Unidad, que todos queremos y valoramos, mejore y se potencie, sea mucho más que un frente electoral, también es parte de la misma estrategia. Es para ser más fuertes, para estar en mejores condiciones para todo lo que viene. Porque detrás de la guerra de Ucrania viene la posibilidad de una guerra. No lo sabemos, nadie tiene la certeza. Pero puede haber una guerra mucho más profunda. Pero no vienen solo penurias para la humanidad. También van a venir rebeliones, también van a venir revoluciones, también van a venir alzamientos. También van a venir descontentos como ya han empezado a suceder por faltantes de comida, por la inflación. Esa situación tiene que encontrar a los revolucionarios con partidos en Ucrania, con partidos en Bielorrusia, con partidos en Rusia, con partidos obviamente en la Europa occidental. Y nos tiene que encontrar acá con un Frente de Izquierd-Unidad mucho más fuerte, sólido, de lo que es hoy, para responder a lo que se viene. Después, sobre esa base compañeros, sigamos discutiendo todo lo que haya que discutir, sin perder de vista que más allá de profundas diferencias que podamos tener en determinados temas, nuestra responsabilidad es igual por la clase obrera de Ucrania, por la de Rusia y por la de todo el mundo: buscar puntos de unidad que nos permitan hacer acciones comunes ante este tema cada vez que sea posible.

 

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Campaña solidaria de la Liga Internacional Socialista. Agradecimientos del activismo desde Ucrania https://mst.org.ar/2022/05/19/campana-solidaria-de-la-liga-internacional-socialista-agradecimientos-del-activismo-desde-ucrania/ Thu, 19 May 2022 21:00:37 +0000 https://mst.org.ar/?p=31110 Desde el MST y la LIS venimos impulsando una campaña de solidaridad internacionalista con las y los trabajadores ucranianos del Sindicato Independiente Protección Laboral y la Liga Socialista Ucraniana (LSU). Así hemos recaudado varios miles de dólares, en fábricas y lugares de trabajo, barrios, universidades, etc. de distintos países. El dinero ha sido enviado a distintos puntos de Ucrania donde las y los trabajadores se organizan y luchan contra la invasión rusa y también por sus derechos laborales y sociales. Aquí reproducimos algunos mensajes de agradecimiento de esas compañeras y compañeros activistas.

Oleg Vernyk, presidente del sindicato independiente Protección Laboral
Queridos amigos, quiero agradecer sinceramente a nuestros camaradas de la LIS de muchos países del mundo por la ayuda que brindan al sindicato en este difícil momento de la guerra. Esta es la ayuda de los trabajadores a los trabajadores, de la gente común a la gente común. Los miembros de nuestro sindicato les están sinceramente agradecidos por esto. La ayuda ya ha llegado a las organizaciones sindicales y a los activistas que están en la zona de guerra, defendiendo a nuestro país con las armas en la mano. Y a otras personas en la retaguardia, que siguen con su trabajo bajo la represión de los patrones. Es muy difícil para nosotros ahora, pero la solidaridad proletaria nos da optimismo y confianza en la victoria. Muchas gracias, camaradas. ¡Viva la LIS! ¡Viva nuestra ayuda mutua y solidaridad proletaria! ¡Muchas gracias! ¡Ganaremos!

Julian y Natalia, miembros de Protección Laboral en el trolebús Chernivtsi
Queridos camaradas. Durante muchos años luchamos por los derechos de los trabajadores del trolebús. Hace unos días, bajo el pretexto de la guerra, ambos fuimos despedidos ilegalmente. Pero seguiremos nuestra lucha. Muchas gracias a nuestros compañeros de la LIS por su ayuda a los trabajadores ucranianos. Este es un excelente ejemplo de la solidaridad obrera internacional. ¡Juntos venceremos!

Aleksey Aryabinskiy, dirigente de Protección Laboral en el Metro CC
Hola, queridos compañeros. Me gustaría darles las gracias por su ayuda. Acaba de llegar a tiempo, el 1° de Mayo, lo que nos hizo sentir plena y verdaderamente la solidaridad y, en verdad, nos permitió sentir este día festivo, lo que es muy difícil en tiempos de guerra. Así que muchas gracias. ¡Y sin duda ganaremos!

Kirill, miembro de la Liga Socialista Ucraniana y combatiente del destacamento UVO (Unidad de Defensa Territorial)
Buenas tardes. Me gustaría expresar mi agradecimiento a la LIS por el apoyo al sindicato Protección Laboral y a nuestra organización, la LSU. El apoyo de los trabajadores es muy importante para nosotros ahora. ¡La solidaridad está sobre todo!

Yuri y Vladimir, miembros de Protección Laboral en la empresa Karpatnaftohim
Queridos amigos: somos activistas del sindicato, que defiende la independencia de nuestro país con las armas en las manos. Estamos sinceramente agradecidos a nuestros compañeros y amigos de la LIS. Este momento es extremadamente importante para nosotros. Su apoyo nos acerca a la victoria. ¡Viva la solidaridad obrera internacional! ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!

Sergei Denisyuk, PhD, profesor asociado del Instituto Politécnico de Kiev.
Queridos camaradas, me gustaría expresar mi gratitud a nuestros camaradas por la invaluable ayuda material que brindaron a nuestra organización, la LSU. El proletariado ucraniano atraviesa momentos difíciles. Sin embargo, estoy convencido de que la solidaridad internacional ayudará a preservarnos en la lucha contra los imperialistas y depredadores. ¡Muerte al imperialismo mundial! ¡Viva la solidaridad proletaria!

Nicholas Tsyhno, empleado del ferrocarril Ukrzaliznytsya y activista de la LSU
Agradezco a nuestros amigos de la LIS por ayudar durante mi estadía fuera de mi ciudad natal, forzado a salir debido a la agresión rusa. Seguros de nuestra victoria. ¡Vivan las organizaciones internacionales de trabajadores y la solidaridad sindical! ¡Vivan la LIS y la LSU! ¡Ganemos juntos!

Dmitry Godik, miembro de Protección Laboral en la Asociación Científica y de Producción Orion, activista de la LSU
He recibido ayuda material de camaradas de la LIS para cubrir el costo del alquiler de vivienda en Ucrania Occidental. ¡Viva la solidaridad proletaria internacional! Ahora, más que nunca, los trabajadores deben ser solidarios y estar juntos. Defender la paz mundial. ¡Viva la LSU! Gracias.

Alexander Klopenko, abogado de Protección Laboral y activista de la LSU
Quiero agradecer sinceramente a los compañeros de la LIS por su apoyo en este difícil momento para mí y para mi tierra, Ucrania. Esta clase de apoyo es un buen ejemplo de la solidaridad internacional de los trabajadores. Y no vamos a olvidarlo nunca. ¡Juntos vamos a ganar! ¡Vivan Protección Laboral, la LSU y la LIS!

Natalia, esposa del minero Alexander Agafonov, activista sindical fallecido en combate
Muchas gracias a nuestros amigos argentinos del sindicato Protección Laboral, en el que estaba mi esposo Alexander. Gracias por no olvidarnos y ayudarnos.

Vyacheslav Babich, miembro de Protección Laboral en Kiev
Estoy profundamente agradecido a nuestros amigos y compañeros argentinos e internacionales por la ayuda a quienes vivimos en un país en guerra, obligados a ser víctimas de una agresión.

Vitaliy Kalashnikov, presidente de Protección Laboral en la central térmica de Krivoy Rog
Trabajo en esta central de la corporación ucraniana DTEK, del oligarca Rinat Ajmétov. Agradezco a los compañeros de la LIS por su apoyo al movimiento sindical independiente en este momento difícil para nuestro país. Varias personas de nuestro sindicato, incluido yo mismo, fuimos despedidos ilegalmente. Seguiremos nuestra lucha en la justicia. Es difícil para nosotros, pero estamos luchando. ¡Vivan la solidaridad y las organizaciones internacionales de trabajadores!

Lyudmila Degtyar, conductora de trolebús y miembro de Protección Laboral en la empresa Kyivpasstrans
Vine de vacaciones a Nova Kajovka y terminé bajo la ocupación. Gracias a los compañeros de la Liga Internacional Socialista por su ayuda. Estoy con ustedes. ¡Gracias!

 

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Campaña de solidaridad internacional. Firmá la declaración sobre Ucrania https://mst.org.ar/2022/05/04/campana-de-solidaridad-internacional-firma-la-declaracion-sobre-ucrania-2/ Wed, 04 May 2022 21:43:32 +0000 https://mst.org.ar/?p=31080 La invasión rusa de Ucrania demuestra la verdadera barbarie del orden mundial capitalista imperialista y subraya la urgencia de luchar por una alternativa socialista que defienda los intereses de los trabajadores y los oprimidos.
A los socialistas y trabajadores militantes se les plantea la tarea conjunta de defender los derechos nacionales y democráticos del pueblo ucraniano y oponerse al aumento de las tensiones imperialistas y la amenaza de una guerra más amplia. Concretamente eso significa:

1. Oponerse a la invasión imperialista rusa de Ucrania y exigir la retirada de todas las tropas rusas.
2. Oponerse al avance de la alianza militar de la OTAN en el este europeo y a la acumulación masiva de armas en curso en todas las potencias capitalistas.
3. Apoyar la resistencia popular ucraniana y su derecho a defenderse de la brutal agresión rusa con todos los medios a su alcance. Solidaridad con las fuerzas anticapialistas que en Ucrania enfrentan la invasión desde una posición independiente del gobierno conservador y antiobrero de Zelensky.
4. Mostrar solidaridad con las heroicas fuerzas contra la guerra en Rusia. Rechazar que las críticas justas a la agresión imperialista se conviertan en sentimientos nacionalistas antirrusos y las sanciones económicas que perjudiquen al pueblo trabajador.
5. Impulsar la movilización contra la guerra a nivel mundial y la solidaridad entre la clase obrera rusa y ucraniana y a nivel internacional.
6. Rechazar las campañas mentirosas que presentan el conflicto como la disputa entre la “democracia y el autoritarismo” o entre “el progresismo y el nazismo”. Y los llamados a la “unidad nacional” bajo el liderazgo de cualquiera de los imperialismos que compiten en Ucrania.
7. Apoyar la cancelación de la deuda externa de Ucrania de $ 113 mil millones.
8. Defender los derechos de los refugiados ucranianos y de todos los que huyen de la guerra, la pobreza y los ataques racistas.
13 de abril de 2022

Primeras firmas:

Organizaciones
Liga Socialista Ucraniana
Socialist Alternative de Australia
Movimiento Socialista de los Trabajadores en el FITU
de Argentina
SEP de Turquía
The Struggle de Pakistán
Pakistan Trade Union Defense Campaign
Socialismo y Libertad de España
Partido Revolucionario de las y los Trabajadores de Costa Rica
Alternativa Socialista – PSOL de Brasil
Impulso Socialista de Colombia
Alternativa Anticapitalista de Nicaragua
Revolutionary Socialist League de Kenia
Movimiento Anticapitalista de Chile
Rumbo Socialista de Uruguay
Movimiento Anticapitalista de Perú
Alternativa Socialista de Perú
Alternativa Socialista de Paraguay
Marea Socialista de Venezuela
Frente de Trabajadores por el Socialismo de Argentina
Luta Socialista-PSOL de Brasil
Corriente Sindical Unidos Pra Lutar
Colectivo Feminista Marielle Vive

Argentina
Alejandro Bodart, Diputado (mc) del MST en el FITU, dirigente de la LIS; Cele Fierro, referente nacional del MST en el Frente de Izquierda Unidad; Luciana Echevarría, diputada de Córdoba, MST en el Frente de Izquierda Unidad; Guillermo Pacagnini, Secretario General de CICOP y diputado electo MST en el FIT-U, por Buenos Aires; Vilma Ripoll, diputada nacional electa MST en el FIT-U; Cesar Latorre, Mesa Nacional del Sindicalismo Combativo, delegado General Hospital Italiano; Vanesa Gagliardi, legisladora electa MST en el FIT-U, CABA; Andrea Ramírez, referente de la Asociación de Licenciadxs en Enfermería; Carolina Cáceres, legisladora electa MST en el FIT-U, CABA; Sergio García, director de “Periodismo de Izquierda”; Mariano Rosa, coordinador de la Red Ecosocialista; Priscila Ottón, concejal electa por Neuquén, MST en el FIT-U; Juan Bari concejal electo por Neuquén, MST en el FIT-U; Gastón Vacchiani, Secretario General Unión de Trabajadores de Salud, Córdoba; Ana Paredes Ladman, concejal electa en La Matanza, MST en el FIT-U; Susana Verón, concejal electa en Merlo, MST en el FIT-U; Pablo Lopardo, concejal electo en Moreno, MST en el FIT-U; Valeria Bibiano, concejal electa en José C. Paz, MST en el FIT-U; Betina Rivero, concejal de Palpalá, Jujuy, MST en el FIT-U; Facundo Fernández, directivo ANSAFE Rosario; Andrea Lanzette, directiva CTA Lanús; Pablo Vasco, CADHU, centro de abogados por los derechos humanos; Mónica Sulle, referente del Movimiento Sin Trabajo “Teresa Vive”; Ingrid Urrutia, Secretaria General ATE INCAA.

Costa Rica
Adrián Jaén España, sociólogo, docente, investigador, doctorando del Doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, integrante del Comité Ejecutivo Bloque de Vivienda; Socorro Trejos, Comité Ejecutivo Bloque de Vivienda, Comité Monte Alto Alajuelita; José María Lechado, Comité Ejecutivo Bloque de Vivienda, Comité Monte Alto Alajuelita; Maria de Los Ángeles Téllez, Comité Monte Alto Alajuelita; Franklin Quesada Campos, integrante Junta Directiva Central General de Trabajadores (CGT); Grace Serrano, ex dirigente nacional del Movimiento de la Reforma Agraria (MRA), Guanacaste y del Movimiento de Acción Popular (MAPU), actual Coordinadora de la Asociación Nacional de Lucha por Vivienda Digna (ANALUVID); Victor Solano veterano luchador sindical, pensionado, ex dirigente nacional de la Unión Nacional de la Caja Costarricense del Seguro Social (UNDECA), miembro Frente Nacional de Defensa de la Seguridad Social (FRENASS); Miguel Barrios, ex militante del Partido Vanguardia Popular (Comunista), del Partido de los Trabajadores (PT), ex obrero de la construcción; David Morera Herrera, sociólogo, escritor, profesor de la Universidad Nacional Escuela de Planificación y Promoción Social y afiliado al Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN); Vivian González Vargas, educadora; Turrialba, Zona Atlántica; Carlos Cortés, ex integrante del Foro Emaús, Caribe, residente comunidad de Upala; Patricia Ramos Con, abogada feminista socialista, integrante Equipo de Equidad de Género, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Cartago; Rafael Ramos Morera, estudiante de Secundaria del Instituto Franco Costarricense, delegado estudiantil de undécimo nivel; Laura Morera Largaespada, comunicadora y traductora.

Siguen las firmas…

Aportá para la resistencia ucraniana
Desde la Liga Internacional Socialista y el MST en el FIT Unidad en apoyo al llamamiento del Sindicato Independiente De Ucrania “Zahist Pratsi” te pedimos un aporte económico solidario para quienes están resistiendo la invasión rusa y a la vez denuncian el rol de la OTAN, del imperialismo yanqui y europeo y del gobierno capitalista de Zelensky, cómplice de éstos.

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Ucrania: el PO le cede a Putin, en otra muestra de nacional-trotskismo https://mst.org.ar/2022/05/04/ucrania-el-po-le-cede-a-putin-en-otra-muestra-de-nacional-trotskismo/ Wed, 04 May 2022 21:35:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=31077 Escribe: Nicolás Zuttión

En el acto del 1° de Mayo en Plaza de Mayo, el debate sobre la guerra Rusia-Ucrania estuvo presente. Izquierda Socialista minimiza la injerencia imperialista de la OTAN y el PTS omite todo apoyo a la legítima resistencia del pueblo ucraniano ante la invasión de las tropas rusa, creemos erradas ambas posturas. Sin embargo, la mayor equivocación la comete el Partido Obrero. Su dirigente Gabriel Solano reafirmó una política pro-campista, es decir funcional al imperialismo ruso que lidera Putin.

“Los bandos que se enfrentan en esta guerra son todos reaccionarios”, lanzó Solano. Desde ya, lo es la imperialista OTAN. El problema es que el PO define al gobierno de Putin como apenas “restauracionista”. Error: hace rato que en Rusia se restauró el capitalismo, sus empresas actúan en todo el mundo, es la segunda potencia militar del planeta y encima busca expandirse y controlar a los países de la ex URSS, ahora invadiendo a Ucrania. O sea, Rusia es imperialista.

Compartimos obviamente su denuncia al plan de ampliar la OTAN sobre Europa del Este, así como también el refuerzo en los presupuestos militares que hacen las potencias imperialistas occidentales. Pero el PO invierte las cargas del actual conflicto bélico. El rol de la OTAN no obvia la co-responsabilidad del imperialismo ruso y su nefasto ataque militar expansionista. Además, nazismo hay en muchos países y a nadie se le ocurre justificar una invasión militar a otro país por eso, como hace Putin. No es hoy “el pueblo ucraniano usado como carne de cañón” quien invade Rusia, sino que es el ejército de esa potencia quien avasalla el derecho democrático del pueblo de Ucrania a su autodeterminación.

La postura campista del PO es reaccionaria hacia esa lucha por la autodeterminación nacional, principio que Lenin y Trotsky defendieron y aplicaron siempre desde la Rusia bolchevique hacia Ucrania. Ese grave error es otra expresión del arraigado nacional-trotskismo del PO, que desde la Argentina, a miles de kilómetros, desconoce la realidad concreta de lo que sucede, carente de toda visión internacionalista. Mientras que el verdadero trotskismo es siempre sinónimo de internacionalismo, la mirada unilateral y nacional de Solano y del PO conserva la marca de origen de su antiguo dirigente Jorge Altamira. Y es para tapar esa gruesa falencia que encima Solano lanza calumnias absurdas, como que el MST pretende ampliar el FIT Unidad hacia la centroizquierda.

Pero pueblo, gobierno y Estado son categorías diferentes para discernir la política revolucionaria de cualquier marxista y más aún del trotskismo. Por eso, comprender estos elementos básicos de la realidad y alentar la resistencia del pueblo trabajador ucraniano no es tampoco, como mal denuncia Solano, estar a favor de Zelensky. Ni nuestros compañeros de la Liga Socialista Ucraniana y del sindicato independiente Zjist Pratsi (Defensa del Trabajo), ni el MST ni toda la Liga Internacional Socialista, tenemos la más mínima confianza en ese gobierno ucraniano ajustador, sirviente de la OTAN, el FMI y el imperialismo occidental. Al revés: lo denunciamos.

Una política revolucionaria hacia el actual conflicto debe integrar el repudio a Putin y su invasión, a la OTAN y su extensión, y el apoyo a la resistencia del pueblo ucraniano y su derecho a decidir su propio destino. Esto es parte de un programa de transición por un gobierno de los trabajadores y el socialismo en Ucrania, hacia una Federación Libre de Repúblicas Socialistas en todo el territorio de la ex URSS y toda Europa. Lamentablemente, la postura campista y nacional-trotskista del PO le capitula a Putin y al imperialismo ruso.

 

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