Verónica O’Kelly – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 09 Apr 2026 19:26:53 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Verónica O’Kelly – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Conferencia Antifascista de Porto Alegre Conclusiones en perspectiva https://mst.org.ar/2026/04/09/conferencia-antifascista-de-porto-alegre-conclusiones-en-perspectiva/ Thu, 09 Apr 2026 19:20:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=40053 Escribe: Sergio García

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Entre los días 26 y 29 de marzo se desarrolló en Porto Alegre, Brasil, la 1° Conferencia Antifascista, que partió de una convocatoria conjunta entre el MES-PSOL de ese país, otras fuerzas del SU-IV, el PT de Porto Alegre, el PCdoB, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y otras organizaciones. La conferencia tuvo una importante asistencia, un conglomerado de fuerzas de diferentes extracciones políticas y sociales. Y por lo tanto debates, acuerdos, desacuerdos y temas que quedan a repensar hacia próximos eventos. El MST en el Frente de Izquierda, como integrantes de la LIS fue invitado a participar y junto a una delegación brasilera de la corriente Revolución Socialista del PSOL, dejamos en el evento nuestras opiniones y propuestas. Terminada la conferencia, aquí compartimos algunas opiniones sobre el balance político de la Conferencia y sus perspectivas.

Sergio García y Verónica O´kelly

En primer lugar hay que partir de un hecho evidente: la Conferencia Antifascista de Porto Alegre se convirtió en un evento de importancia política. Esto se evidenció desde la misma movilización inicial el día 26 de marzo, donde varios miles de manifestantes recorrieron las calles de Porto Alegre en medio de cantos y carteles contra Trump, Bolsonaro, Netanyahu, Milei y demás ultraderechistas y neofascistas del mundo, dándole al inicio del evento una buena impronta de lucha y movilización antiimperialista y antifascista.

Por la misma razón, los días que duró la Conferencia fueron seguidos en forma presencial por un muy buen número de militantes, trabajadores y jóvenes que participaron de sus diferentes paneles centrales con cientos de personas en cada uno de ellos. Con presencia de integrantes del DSA de EEUU, La Francia Insumisa, delegaciones de ATTAC, el CADTM, la Fundación Rosa Luxemburgo y diferentes organizaciones políticas y sindicales. También con buena participación en cerca de ciento cincuenta paneles autogestionados e inscriptos por diferentes espacios y organizaciones. En estos talleres estuvieron presentes movimientos sociales, culturales, sindicales y sectores políticos como las corrientes del PSOL Alicerce y Ecosocialistas, además del MRT (sección brasileña de la FT), el PSTU (LIT-CI), la CST (UIT-CI), entre otras.

La Conferencia, que aglutinó representantes de diferentes países y continentes, evidenció por lo tanto la urgencia política de debatir e intercambiar propuestas políticas y de lucha frente al ascenso de estas derechas extremas, que son un fenómeno que hace parte de una característica central de la situación mundial que transcurre en la actualidad. Estos sectores políticos neofascistas significan un enorme peligro para la clase trabajadora y la humanidad, más todavía si llegaran a consolidarse como regímenes fascistas, algo que todavía no ha sucedido. 

De esta manera transcurrió la Conferencia, que finalmente definió una declaración final presentada por los organizadores, con un contenido político que tiene bastantes limitaciones, y en ese marco cuestiones correctas planteadas, por ejemplo el definir que: “Frente a la barbarie, levantamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista”.

También es correcto que la lucha por Palestina y contra el genocidio sionista, el apoyo a la Flotilla Sumud Global con la presencia de Thiago Ávila y la denuncia a las atrocidades del Estado de Israel con apoyo de EEUU hayan sido parte de los debates y de las resoluciones finales, cuando se denuncia: “la perpetuación de situaciones coloniales que, en el caso de Palestina, adoptan la forma de un genocidio explícito en Gaza, orquestado por el Estado sionista de Israel, apoyado incondicionalmente por Estados Unidos, con la complicidad de otros países imperialistas. Además, Israel ha invadido y bombardeado criminalmente el Líbano y afirma que anexará el sur del país (…). Apoyar la Flotilla Global Sumud, que nuevamente busca romper el bloqueo y denunciar el genocidio en Gaza. La lucha del pueblo palestino —en Gaza y en Cisjordania— es la causa de la humanidad”.

Sobre estos puntos con los cuales tenemos acuerdos y otros que también están en la declaración final, como la lucha contra el ecocidio capitalista y la denuncia de que “El sistema capitalista-imperialista atraviesa una profunda crisis y una marcada decadencia económica, social y moral”, hay mucho para profundizar y tareas concretas para desarrollar en cada país. Porque tal cual expresamos en nuestras intervenciones en la Conferencia, lo central para derrotar a estos gobiernos de extrema derecha es una lucha masiva y poderosa en la calle, con la mayor unidad de acción, huelgas generales y todas las herramientas que la clase obrera y los pueblos tienen para llevar adelante. Sin esta política de frente único y disposición total a la lucha, pasando por encima de direcciones burocráticas que no dan pelea y negocian, no se puede derrotar un ascenso neofascista como el actual.

Este tipo de encuentros tiene un valor innegable: permite que la izquierda se encuentre, intercambie análisis, avance en el conocimiento mutuo entre organizaciones y confronte posiciones con sectores de centroizquierda que también participan. En un escenario internacional marcado por la inestabilidad, la crisis de los regímenes, la ofensiva de la extrema derecha y la respuesta de franjas de masas, estos espacios pueden contribuir a acortar distancias y generar condiciones para acciones de lucha comunes. En ese sentido, la construcción de la unidad de acción para enfrentar a la extrema derecha es una necesidad concreta que apoyamos e impulsamos en todos lados. Frente al peligro del ascenso de corrientes reaccionarias y fascistizantes, la táctica del Frente Único debe ocupar un lugar central.

Debates y contradicciones políticas

De la declaración final surge evidente que hay toda una serie de cuestiones correctas en la denuncia general a las fuerzas neofascistas y al imperialismo estadounidense, algo que compartimos y consideramos prioritario entre las tareas que tenemos por delante. A la vez, el propio origen de la convocatoria a esta Conferencia marca un límite político que se vislumbra en la misma declaración final: la ausencia de toda referencia crítica a los gobiernos del llamado progresismo, que han sido y son todavía en los países donde conducen el poder administradores del ajuste capitalista sin provocar ningún cambio sustancial a favor de las grandes mayorías.

Creemos que es fundamental no confundir la justa orientación unitaria en la lucha antifascista y antiimperialista con la defensa de la unidad política con sectores burgueses o con la socialdemocracia —posición que, lamentablemente, estuvo presente en una parte significativa de las organizaciones convocantes y participantes, en particular ligadas al PT y al PCdoB—. Sostenemos que la unidad política con estos sectores no solo no contribuye a frenar el avance de la extrema derecha, sino que, por el contrario, tiende a fortalecerla. Son precisamente los gobiernos que administran y gestionan los Estados capitalistas, aplicando políticas de ajuste y conciliación con la burguesía, los que frustran las expectativas de las masas y alimentan el terreno sobre el cual crece la extrema derecha. Y representantes de esos gobiernos como el del PT de Brasil o el de Colombia y Uruguay, quienes impulsan, con sus representantes en este tipo de conferencias, el intento de llevar a las organizaciones de izquierda anticapitalistas,a una política equivocada de apoyo a estos gobiernos.

En países como Argentina ese accionar fue el motivo de una decepción masiva causada por el peronismo, que condujo al advenimiento de Milei, tal cual lo desarrollamos en nuestra intervención en el panel sobre la situación en Argentina. Algo similar había pasado en Brasil previo al triunfo de Bolsonaro en 2018, tras el decepcionante gobierno anterior del PT. Entre el ascenso de las derechas extremas y el fracaso de gobiernos progresistas hay una relación dialéctica que no puede obviarse ni en el presente, ni en las orientaciones políticas hacia el futuro.

El hecho de que esta Conferencia tuviera al PT de Porto Alegre como uno de sus principales organizadores impide que ese debate se materialice en conclusiones prácticas correctas. Por el contrario, el conjunto de los convocantes trabajan en común por una política electoral de voto a Lula en primera vuelta, algo en nuestra opinión equivocado. El PSOL pudo haber tenido su propia candidatura presidencial para desplegar todo un proyecto antiimperialista y anticapitalista de fondo, disputar y atraer a posiciones de izquierda a una importante franja de la población, y dejar un posible voto crítico a Lula como opción para la segunda vuelta.

Construir una alternativa política independiente para la clase trabajadora y los sectores populares, entre otras cosas se logra pudiendo decir que el gobierno del PT viene aplicando políticas de austeridad que se expresan, por ejemplo, en el llamado Arcabouço Fiscal; mantiene alianzas con el agronegocio; impulsa proyectos de privatización de recursos naturales; niega aumentos salariales al sector público; y se niega a revertir las contrarreformas laboral y previsional. Razón por la cual denunciamos el accionar de este gobierno en nuestra intervención en la asamblea de juventudes de la Conferencia. Se trata, por lo tanto, de un gobierno que, pese a su base social, actúa dentro de los marcos de los intereses de la burguesía, atacando derechos y expectativas populares. Y se puede decir todo esto estando a la vez en la primera línea de la lucha en las calles contra todo neofascista-bolsonarista que se postule en Brasil.

Tras las elecciones seguramente estos y otros debates recorrerán al PSOL, que ha venido perdiendo independencia política siendo llevado hacia posiciones afines al PT incluso teniendo ministros en el gobierno petista. De ahí que esté ante una disyuntiva; mantiene ese curso con lo cual ratificará que ya no juega un rol positivo, abriendo la necesidad de construir otra alternativa. O si sucediera que Boulos y su sector dieran el paso de irse al PT tras las elecciones, en ese caso será una oportunidad y responsabilidad de los compañeros del MES el impulsar la posibilidad de que el PSOL retome una senda de independencia política necesaria y urgente. Algo que veremos si es todavía posible o no. 

Por otra parte, la diversidad de convocantes permite que participen más sectores y diferentes expresiones políticas y sociales, y aunque esta amplitud la consideramos esencial para la lucha en las calles, en muchas ocasiones no contribuye a resultados positivos en cuanto a definiciones políticas. Además de lo dicho anteriormente en torno a la ausencia de definiciones sobre el rol del progresismo en términos generales, en realidad el peso del llamado campismo entre los convocantes impidió también que se expresen resoluciones correctas en temas de actualidad, como la invasión del imperialismo ruso sobre territorio ucraniano, que ocasionó miles de muertos y una guerra ya de años en el corazón de Europa. La ausencia de esta denuncia en la convocatoria inicial y en la resolución final, fue suplida en parte. En primer lugar por la presencia de la delegación ucraniana, de la Red de Solidaridad con Ucrania y de activistas de la oposición rusa. Y por el apoyo que se le dio a la Red ENSU en todas sus actividades por parte del MES-PSOL, por nuestra delegación de la Liga Internacional Socialista (LIS) y por otras organizaciones del SU, quienes nos comprometimos a continuar apoyando el justo derecho del pueblo ucraniano a defenderse de esta agresión, a la vez que lo hacemos en forma independiente y critica del gobierno de Zelenski y denunciando los planes expansionistas y militaristas de la OTAN. 

Incorporar en la declaración final la frase: “Luchamos contra todos los imperialismos y apoyamos la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios”, es un breve avance aunque a la vez no resuelve el problema central: la necesidad de denunciar el rol imperialista y agresor, en este caso de la Rusia de Putin. Algo equivocadamente ausente en un texto que pretende describir la situación internacional y las tareas que de ahí se desprenden. Por supuesto sectores políticos campistas se han incomodado por la presencia y actividad de la Red de apoyo a Ucrania. Se trata de fortalecer más esa presencia en futuros eventos, por ejemplo garantizando que el tema sea parte de un panel central, y no ubicarlo en una dimensión inferior a otros conflictos y guerras regionales imperialistas.

Estas visiones campistas, cómplices de las masacres de Putin, también se expresaron en la Conferencia en el sentido de que incluso cuando se denunciaron cosas muy correctas, como los ataques de EEUU e Israel sobre Irán, la incursión yanqui sobre Venezuela y el hostigamiento sobre Cuba, siempre se lo hizo oralmente y en los textos, sin ningún tipo de crítica ni diferenciación con el régimen represor y asesino de los Mulás en Irán, ni con los regímenes altamente autoritarios de Venezuela y Cuba. Cuando la necesidad de enfrentar los planes imperialistas en esos tres países es prioritaria, sin que eso implique un sinónimo de callar la responsabilidad interna de sus gobiernos actuales, ante la situación que hace años soportan sus poblaciones.

Perspectivas y continuidad

Como decíamos al inicio, la Conferencia fue importante. A la vez el mundo que vivimos empuja hacia la necesaria continuidad de este tipo de Conferencias y de otras que puedan surgir, bajo el objetivo de enfrentar y derrotar a estos monstruos de ultraderecha. Por lo tanto valoramos que se nos haya dado la posibilidad de participar como invitados y expresar nuestras posiciones en este evento. La delegación de la LIS en la Conferencia, además de hablar en paneles centrales y autogestionados y de ser parte de la asamblea de la juventud, desarrollamos una actividad muy positiva durante los días que duró la Conferencia, en la que pudimos compartir con compañeros y compañeras de distintos países análisis sobre la situación internacional y los desafíos que enfrentan las organizaciones revolucionarias. 

Ahora, al plantear en la resolución final la hipótesis de una Conferencia en Argentina, tendremos que ver con los compañeros del MES-PSOL y con otras fuerzas de nuestro país si se pueden encontrar mejores formatos y objetivos hacia una posible segunda instancia. Que supere contradicciones y problemas políticos que estuvieron planteados en Porto Alegre. Sin caer en una convocatoria cerrada que no serviría, ni tampoco impulsar una Conferencia que sea de un aperturismo funcional a variantes políticas ajustadoras de la clase trabajadora argentina. Sobre todo esto, tendremos que pensar e intercambiar los meses que vienen.

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Brasil: Bolsonaro, Lula y el abajo que se mueve https://mst.org.ar/2021/06/09/brasil-bolsonaro-lula-y-el-abajo-que-se-mueve/ Thu, 10 Jun 2021 01:50:56 +0000 https://mst.org.ar/?p=29851 El pasado 29M las calles fueron escenario de multitudinarias marchas y actos. El próximo 19J se convoca una nueva jornada de movilización nacional y se espera que ésta sea aún mayor. El gobierno enfrenta las movilizaciones más grandes en su contra, desde el inicio de la pandemia. ¿Sería útil? ¿Para qué objetivos? Dejamos nuestras propuestas.

Escriben: Alessandro Fernandes y Verónica O’Kelly Alternativa Socialista/PSOL – LIS/Brasil.

Bolsonaro tiene que convencer a la derecha y al empresariado, aliados en 2018, de que sigue siendo una opción de gobierno que, con mano dura y firme, puede terminar con la agenda de ajustes pendientes. Con poco margen, porque la crisis lo ha hecho perder gran parte de su base social, debilitándolo como opción de gobierno. No son pocas las editoriales de la gran prensa burguesa que lo presionan para concretar las privatizaciones, leyes y reformas anti populares que prometió garantizar. Pero la realidad es que cada vez que lo intenta sólo consigue abrir nuevos frentes de batalla que no puede gestionar y menos detener. Es importante decir que son los partidos tradicionales del régimen quienes están garantizando las reformas impopulares en las manos de los presidentes de las cámaras legislativas, Lira y Pacheco.

El régimen cruje y los partidos de la derecha tradicional junto a la centroizquierda cómplice intentan frenar un posible ascenso de la movilización, con escenas de ficción como la actual CPI del Covid (Comisión Parlamentar de Investigación), donde se escuchan funcionarios, ministros y empresarios relatando las atrocidades que Bolsonaro y su séquito viene haciendo, burlándose siniestramente de la vida de millones. Todo esto al servicio de desgastarlo, pero a la vez ir ganando tiempo para llegar a las elecciones del año que viene, porque la principal preocupación del régimen es salir de ésta, de la manera más ordenada posible y con el trabajo sucio finalizado.

El podrido régimen político, social y económico del 88, que fue consecuencia de la salida negociada de la dictadura, es sostenido por derechas históricas y renovadas, como también por las izquierdas que se ajustan a él, es como el caso del PT o el PCdoB. La política actual de estas izquierdas del régimen no puede más que generar indignación y ratificar su distanciamiento con las masas que alguna vez los siguieron, confiando en que por ahí venía alguna solución a sus demandas. Pero, como la realidad es mucho más compleja que cualquier esquema, a pesar de este divorcio con la clase trabajadora y el pueblo pobre, Lula sigue manteniendo una llama encendida en grandes sectores y hoy es un fuerte adversario electoral de Bolsonaro para las elecciones del año que viene.

Lula se postula para reemplazarlo en la presidencia desde el minuto en que recuperó su derecho democrático para postularse, luego de la proscripción impuesta por un proceso judicial en gran parte inventado. Y en honor a su prestigio de presidente serio para el capital, deja bien claro que no pretende hacer nada diferente a lo que él y el PT hicieron en sus 12 años de gobierno. Las pruebas son sus reuniones con políticos de derecha, hasta con el propio Fernando Henrique Cardoso, y sus promesas de recuperar el funcionamiento de un “capitalismo sano”1 para el Brasil, donde los empresarios puedan hacer negocios tranquilamente. La pregunta es: ¿llegamos a las elecciones sin mediar un estallido social? La respuesta, claro, no la tiene nadie, pero lo que si existen son políticas para provocar o detener ese estallido. Lula y el PT ya eligieron la suya.

Los Frentes Sociales ocupando el lugar de las Centrales Sindicales

El proceso de burocratización y adaptación a la institucionalidad estatal y patronal de las grandes centrales no es nuevo. Claro que los 12 años de gobierno petista, junto con su total sumisión al proyecto de estado burgués, fueron fulminantes. Hoy la CUT y demás centrales con mayor representación en las bases trabajadoras sindicalizadas se mantienen casi como espectadores de los ataques. Sin construir procesos de movilización en los lugares de trabajo, se dedican a participar como convocantes de las acciones de Frentes Sociales, diluyendo la fuerza que sabemos tiene nuestra clase cuando sale a luchar de manera organizada.

La CSP-Conlutas que surgió como proceso sindical de izquierda a la CUT y las burocracias, fue perdiendo fuerza producto del sectarismo, aparatismo y un método antidemocrático por parte de su principal dirección, el PSTU. Hoy existe un proceso abierto de disputa por la dirección, pero lamentablemente frente a este nuevo proceso de ascenso en la movilización, la CSP-Conlutas está lejos de poder expresar a los sectores que salen a luchar.

Los Frentes Sociales tienen una gran diversidad política y es donde confluyen organizaciones sociales y políticas. El Frente Brasil Popular, Frente Pueblos Sin Miedo, Campaña Fuera Bolsonaro y el reciente conformado Pueblo en las Calles son los frentes nacionales que actúan hoy y donde se expresa una disputa entre el lulismo y la izquierda independiente. La última movilización del día 29M fue convocada por el nuevo Pueblo en las Calles que, justamente hace esta convocatoria frente a la línea oscilante de las demás fuerzas que venían planteando acciones, pero sin una fuerte apuesta nacional. La centroizquierda, el PT fundamentalmente, es la principal dirección que intenta poner paños fríos en la situación y actúa constantemente en este sentido. La política frente al 29M fue una vergüenza absoluta, incluso en algunos estados haciendo declaraciones oficiales llamando a no movilizar para “no aglomerar”.

Las juventudes se ponen al frente y abre espacio radical de izquierda

Una vez más las juventudes se rebelan contra los tibios y salen a las calles. Días antes del 29M se hicieron actos en diferentes estados contra el recorte presupuestario para las universidades públicas. Y el mismo 29M fueron protagonistas claros y colocaron su programa en las calles. Un programa feminista, de la diversidad, a favor del medio ambiente y contra la depredación capitalista, por salud y educación públicas, entre otras consignas que se colocaron expresando un programa de izquierda al proyecto liberal capitalista.

Existen debates sobre las características de este nuevo proceso de movilización. Desde lecturas escépticas se hace hincapié en lo que fue el proceso abierto en 2013 y que terminó siendo capitalizado por la derecha, que luego termina con Bolsonaro presidente en 2018. Claro, estos son análisis de aquellos que no sólo no confían en la movilización de nuestra clase, sino que niegan el papel regresivo que tuvo la experiencia de 12 años de gobierno petista y la decepción por este generada en gran parte de las masas. Hoy la derecha tiene su espacio concreto de movilización, son las convocatorias bolsonaristas que nunca dejaron de disputar las calles y que por el momento son infinitamente inferiores numéricamente hablando. El 29M se convocó con una consigna principal, Fora Bolsonaro, por lo que no existe como leer que esto puede ser capitaneado hoy por la derecha.

Izquierda Radical, hoy más que nunca

No podemos negar que la disputa esté abierta y que la derecha no esté derrotada, pero eso no es gracias a sus fortalezas sino más bien a nuestras debilidades. La ausencia de un proyecto de izquierda, con independencia de clase y radical, que sea un polo de atracción para millones todavía no aparece en el escenario político. El PSOL es una referencia importante, sin dudas, pero los rumbos que últimamente viene tomando la dirección mayoritaria, con referentes importantes como Boulos llamando a repetir la receta petista del frente de conciliación de clases y, otros como Freixo alejándose del PSOL en un curso aún más a la derecha, lo alejan de ser la herramienta elegida por las vanguardias que salen a luchar.

Es por eso que desde Alternativa Socialista/PSOL, sección brasilera de la LIS, nos jugamos con todo a construir y fortalecer la izquierda del PSOL que defiende el programa independiente y socialista de su fundación, contra el proyecto de refundación y de conciliación de clases. Al servicio de esto es que firmamos e impulsamos el Manifiesto por la pre-candidatura a presidente de Glauber Braga. Y apostamos a que sea la Izquierda Radical quien se ponga a la frente de esta batalla para la disputa interna, pero teniendo la mirada en las calles donde se comienza a expresar un nuevo ascenso.

El desafío es que el gigante de América Latina se alinee con los procesos de rebelión continental y que de allí emerja una alternativa política anticapitalista y socialista, superadora de los proyectos que hacen eje en lo electoral y terminan siendo chupados por la institucionalidad burguesa. El abajo se mueve y hace crujir las estructuras que pretenden paralizar el ascenso y cualquier emergente político independiente. Nuestra tarea es apostar a la lucha y a la construcción de esa alternativa política.

1. Frase textual dicha por Lula en su discurso en el Sindicato Metalúrgico del ABC paulista, en ocasión del recupero de sus derechos democráticos.

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Brasil: Bolsonaro en la cornisa. ¿Cómo lo tiramos? https://mst.org.ar/2020/05/28/brasil-bolsonaro-en-la-cornisa-como-lo-tiramos/ Thu, 28 May 2020 21:45:58 +0000 https://mst.org.ar/?p=23652 Escribe: Verónica O´Kelly. Alternativa Socialista/LIS Brasil

Hoy en Brasil tenemos 15.368 muertes confirmadas, de un total de 229.204 nuevos casos de Covid-19, según datos de las Secretarías Estaduales de Salud. Estos números, aun siendo altos, no expresan en su real magnitud la situación, debido a la alta sub notificación como consecuencia principalmente del escaso o nulo uso de testeos. En diferentes medios de comunicación, desde las organizaciones sociales o por los propios trabajadores y trabajadoras de la salud, los relatos son aterradores. La política criminal de Bolsonaro parece no encontrar límites y cada día nos ofrece nuevos episodios de brutalidad y desprecio hacia la vida de millones.

El país está gobernado por un miliciano y ultraderechista que prometió disciplinar a las masas trabajadoras para garantizar ganancias a los capitalistas nacionales y extranjeros. Pero no consiguió su objetivo y en el medio de una ascendente crisis política el gobierno de Jair Bolsonaro se enfrenta a la pandemia y a su consecuente profundización de crisis económica que ya estaba en curso. Desde que comenzó la crisis del coronavirus renunciaron dos ministros de salud, fruto de la presión que éste ejerce sobre ellos para que tomen medidas en contra de las recomendaciones de salud que mundialmente se vienen desarrollando. El negacionista de Bolsonaro reclama a sus ministros y a los gobernadores de estados que adopten medidas de distanciamiento social “vertical” (o sea, que mantengan cuarentena algunas personas consideradas de riesgo como mayores de 60 años o con alguna enfermedad) y que se vuelva a la normalidad para evitar la paralización económica. También hace lobby por el uso de la Cloroquina y la Hidroxicloroquina, ambos medicamentos que no sólo no fueron comprobados para atacar el Covid-19 sino que significan un alto riesgo por sus contraindicaciones. También convoca concentraciones frente a la casa de gobierno o el edificio de las Fuerzas Armadas, habla de cerrar el parlamento y muchas barbaridades más. Todas acciones que reflejan el desespero de un presidente por mantenerse al frente de un gobierno que se derrumba aceleradamente.

¿Un gobierno fascista?

Está claro que el inefable de Bolsonaro puede ser catalogado de fascista o genocida (como millones lo nombran en las redes sociales popularizando el #BolsonaroGenocida), pero esas son características de su personalidad y, claro, intentos de imponer retrocesos y derrotar derechos conquistados por la clase trabajadora. Esa impronta no bastó para conseguir un gobierno de tipo fascista, ni siquiera bonapartista[1] en Brasil y la razón de eso es porque el ascenso en la movilización de las masas explotadas no se detiene y hoy se profundiza.  Anoche, mientras hacía una cadena nacional, una vez más el rechazo a su gobierno se sintió en todo el país con un nuevo cacerolazo con una sola consigna: ¡Fora Bolsonaro!

Es un gobierno débil producto de una crisis política que avanza sin solución en clave capitalista, desde las multitudinarias movilizaciones que la juventud encabezó en 2013. Ese fue el momento bisagra del quiebre que los sectores populares protagonizaron con el PT, Lula y Dilma. A partir de ahí el otrora Partido de los Trabajadores que representaba y apasionaba a grandes sectores de obreros, jóvenes, movimientos sociales y populares, se cristalizó como el responsable de políticas de ajuste, reformas neoliberales y gerente corrupto de las ganancias de empresarios y corporaciones.

En 2016 con el Impeachment a Dilma, como maniobra reaccionaria de sectores de derecha (de dentro y fuera del gobierno) para sacar al PT de la presidencia, porque éste ya no conseguía avanzar en medidas contra el pueblo al haber perdido gran parte de su base social y apoyo popular, la burguesía coloca en la presidencia al vice-presidente Temer, e instala un gobierno débil, ilegítimo y repudiable. Éste tiene la tarea de terminar con las medidas de ajuste neoliberal que Dilma comenzó pero no pudo garantizar. Esa era la función del gobierno de Temer que se sostuvo solo por el conceso de la gran burguesía brasilera, para que hiciera el trabajo sucio que el PT no llegó a completar y por la ausencia de una alternativa política de izquierda con suficiente influencia para disputar y gobernar. Pero la respuesta de las masas fue contundente y “Fora Temer” se convirtió en la principal consigna de multitudes que se movilizaban y protagonizaban acciones de lucha hasta la gran Huelga General del 28 de abril del 2017 que echó por tierra los planes de la derecha contra el pueblo.

Lamentablemente, a pesar de la grandiosa fuerza que la clase trabajadora, las mujeres, las juventudes y los sectores populares expresaron en todo ese período, se costuró una nueva traición del PT y la burocracia sindical al mando de las principales centrales sindicales como la CUT. Levantaron la convocatoria a una nueva Huelga General y llevaron adelante una política a favor de sostener el régimen democrático burgués y postular nuevamente a Lula para las elecciones del 2018. Allí, nuevamente la derecha envalentonada frente al creciente debilitamiento del PT y Lula, y  aprovechando el aire que la política traidora de la dirección petista y la burocracia sindical les dieron, puso en marcha una nueva maniobra antidemocrática usando la “justicia” adicta al poder y metió preso a Lula y con él la posibilidad del PT de volver a gobernar. Como dije antes, la ruptura de las masas con el PT a ésta altura ya no tiene vuelta atrás, pero ante la ausencia de una alternativa al antipopular e ilegítimo gobierno de Temer, “el mal menor” de Lula fue la elección que millones que lo convertían en el candidato con mayor intención de voto en el momento. Cuando el Juez Moro (luego Ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro, al que hoy es opositor) dicta la prisión a Lula, se consuma un acto de proscripción política que repudiamos y por eso que reclamamos su libertad. Fernando Haddad, un desconocido para la gran mayoría, fue la pobre y poco motivante opción electoral que el PT consiguió presentar como candidato a Presidente, consiguiendo un magro resultado electoral muy alejado de los altos porcentajes que acaudalaba la candidatura del ex presidente Lula.

Así llega Bolsonaro a ser el presidente de Brasil. El Trump latinoamericano hizo todos los esfuerzos posibles al servicio de cumplir con el mandato de ajustes, reformas neoliberales y de profundizar el carácter represivo del estado recortando libertades democráticas, pero no consiguió quebrar el proceso de movilización que lo pone al borde de la cornisa.

Entonces, ¿cómo tiramos a Bolsonaro y su gobierno?

El ex capitán ya no goza con el apoyo de los partidos de derecha (incluso hoy es un presidente sin partido) y perdió el fugaz apoyo electoral que recibió en las últimas elecciones de apenas un año y medio atrás. La propia burguesía ensaya salidas, pero no pareciera tener una ficha de recambio presidencial todavía y saben que en momentos de levantamientos, rebeliones y crisis en el mundo entero, y en América Latina en particular, no se juega con fuego. Entonces por ahora el presidente de la cámara de diputados, Rodrigo Maia, continúa archivando pedidos de Impeachmant, mientras siguen intentando encontrar una salida y sosteniendo el debilitado régimen a través del parlamento y los gobiernos estaduales.

El PT y Lula se postulan para cubrir la vacante y por eso su política vuelve a ser fortalecerse como alternativa electoral, esta vez para 2022, y proponen un gran Frente Amplio Antifascista. Lamentablemente esta política es acompañada por corrientes de izquierda y hasta dentro del propio PSOL. Hoy el diputado federal de Río de Janeiro, Marcelo Freixo dio una nota a Oglobo e informó que baja su candidatura a la prefeitura de Río porque no existe ese frente amplio. Nada nuevo ni bueno puede venir de una vieja receta pseudo progresista que propone confiar en una salida de conciliación de clases y confianza en el podrido régimen. Por eso, lejos de “apasionar” multitudes el PT intenta tejer alianzas que lo vuelvan a llevar al gobierno y hablan de gobierno fascista para justificar y tapar las responsabilidades que les toca.

No podemos seguir dando vueltas mientras la pandemia avanza sobre la salud y la vida de miles, y la crisis económica amenaza a millones con el hambre, la pobreza y la indigencia. Necesitamos conformar un gran frente de toda la izquierda que venimos peleando para tirar a este gobierno. Algunos presentando y apoyando el pedido de Impeachmant que coyunturalmente no representa una salida ya que colocaría en el poder al retirado Capitán del Ejército y defensor de la dictadura militar brasilera, Hamilton Mourão. Se necesita desarrollar la movilización para que se vayan todos, que las centrales dejen de traicionar y llamen a la Huelga General, y se convoque a elecciones directas para una Asamblea Constituyente libre y soberana y que sea el 99% de los y las brasileras quienes decidamos nuestro futuro, no un grupo de bandidos que privilegian ganancias capitalistas por sobre nuestras vidas. Para que gobernemos los y las que nunca gobernamos, por un gobierno de las trabajadoras y los trabajadores, ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

1. Categoría que refiere a tipos de gobiernos que concentran poder en la presidencia en detrimento del parlamento que se debilita.

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Bolsonaro: un ocaso anunciado https://mst.org.ar/2020/04/30/bolsonaro-un-ocaso-anunciado/ Thu, 30 Apr 2020 12:55:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=22912 Escribe: Verónica O’Kelly, Alternativa Socialista – LIS, Brasil

El gobierno de Bolsonaro tiene menos de un año y medio y su debilidad es tal que, si no mediara algún cambio importante, puede caer. Los debates que se dieron en toda la izquierda y el progresismo cuando ganó las últimas elecciones tenían como eje un análisis derrotista, que erradamente exaltaba la fortaleza de la ultraderecha y menospreciaba la capacidad de respuesta de las masas.

Nosotros siempre defendimos la tesis de que éste sería un gobierno relativamente débil, que surgía del proceso de ruptura de las masas con el PT, Lula y Dilma, que decepcionadas ante la traición de éstos fueron cooptadas por una derecha jugada a ocupar el espacio cedido. No negamos que la victoria electoral de Bolsonaro, que prometía mano dura con un discurso antiobrero y de derecha fue un golpe, pero para nada significó una derrota histórica como algunos vaticinaron. El gobierno del ex capitán del ejército brasilero asumió en diciembre de 2018 y en pocos meses tuvo que enfrentar multitudinarias marchas, huelgas y cacerolazos a lo largo del país, incluso en las ciudades donde tuvo un apoyo electoral masivo.

La pandemia aceleró la crisis política

Así llega el gobierno para enfrentar la crisis capitalista y que el coronavirus profundizó. Los números muestran una economía brasilera en recesión con fuga de capitales, devaluación del real frente al dólar e inflación. Bolsonaro tuvo la tarea de avanzar en las medidas de ajuste que la burguesía imperialista exigió, que -como en otros países- incluía reforma laboral, jubilatoria y fiscal a favor del capital y las corporaciones. Pero su plan se vio frustrado por la respuesta popular que lo fue debilitando y hoy está cada vez más aislado, perdiendo aliados a cada paso. Al duro golpe que recibió del PSL (Partido Social Liberal), que lo llevó a la presidencia y que en noviembre de 2019 lo expulsa, dejándolo sin partido, se suma la pérdida de viejos e importantes aliados como diputados, senadores y hasta gobernadores.

Durante la pandemia empezaron los roces con miembros de su círculo más cercano, llegando a despedir al respetado ministro de Salud Mandetta y, días atrás, el todopoderoso ministro de Justicia y ex juez a cargo del Lava Jato y del encarcelamiento de Lula, Sergio Moro, anunció su renuncia en medio de acusaciones de interferencia en el poder judicial por parte de Bolsonaro, abriendo dudas con el caso de Marielle Franco, la concejal del PSOL asesinada.

Sus discursos negacionistas e infames, que demuestran el desprecio por la vida de millones, ponen en riesgo la salud y la vida del pueblo. Pero no nacen de un demente: Bolsonaro sabe bien que si no prioriza las ganancias capitalistas, él y su gobierno son incapaces de enfrentar las consecuencias de la crisis económica y social que se avecina. Por eso aplica una táctica de bombero loco: echa nafta al fuego para polarizar y fidelizar una parte de su base social más derechista. En su visión, es el único modo de mantenerse en el poder… aunque no le esté funcionando. Y eso también lo sabe.

Fuera Bolsonaro, Mourão, Guedes y todo ese gobierno de bandidos

Con la salida de Moro, expresión de un sector burgués ligado a la poderosa red de medios O Globo, la crisis del gobierno pegó un salto de calidad. Al pedido de impeachment que presentaron los tres diputados del MES-PSOL se le sumaron los de Marina Silva (Redes), el PDT de Ciro Gomes, el PSB que gobierna varios estados y hasta el PSL, el ex partido de Bolsonaro. También el principal referente de oposición burguesa, el derechista y presidente de la cámara baja Rodrigo Maia (Partido Demócrata) dijo estar a favor del impeachment aunque hasta hoy no define si dar curso o no a los más de 30 pedidos ya presentados.

El PT y Lula se vienen negando a levantar la consigna Fuera Bolsonaro y Mourão, y su eje es fortalecer un frente político electoral amplio opositor al gobierno para ganar las elecciones de 2022. Hoy, con el avance de la crisis ya no pueden negarse a reclamar la salida de Bolsonaro, aunque lo hacen formalmente y sin movilizar.

Dentro del PSOL aún no hay unidad sobre este tema y los debates crecen y reflejan otros más profundos de caracterización y orientación política. La línea del sector que hoy conduce el PSOL y que lidera Primavera Socialista junto a corrientes menores como Fortalecer, Resistencia e Insurgencia es hacer seguidismo al PT: apuestan a un frente electoral con ellos para derrotar a Bolsonaro electoralmente. El MES, que sólo se ordena por lo electoral y por su carácter centrista, oscila entre la mayoría oportunista y la izquierda del partido.

Nosotros, con Luta Socialista (LS), Liberdade e Revolução Popular (LRP), Socialismo ou Barbarie (SoB) y personalidades independientes defendemos la línea de impulsar la más amplia unidad en la lucha para echar a Bolsonaro y su vice, el capitán del ejército Mourão. Llamamos a formar un frente clasista y anticapitalista que presente una alternativa política y programática de izquierda y socialista para que gobernemos lxs trabajadorxs.

Los sindicatos y las centrales le dan aire a Bolsonaro

La burocracia dirige las principales centrales obreras, la CUT y la CTB, que conducidas por el PT, responden a la política traidora de no movilizar y canalizar la bronca obrera y popular hacia la salida electoral y de confianza en el régimen, el Parlamento y demás instituciones. Mientras los sindicatos independientes de la burocracia enfrentan las medidas de ajuste y exigen condiciones de salubridad frente al coronavirus, las CUT y la CTB se niegan a llamar a medidas nacionales unificadas en un real plan de lucha para derrotar a Bolsonaro y su gobierno.

Para el 1 de Mayo toda la burocracia convoca a un acto unitario donde no se nombra al gobierno ni a Bolsonaro, sino una consigna muy lavada: Un nuevo mundo es posible con solidaridad. Allí hablarán los ex presidentes Lula y Fernando Henrique Cardozo…

El PSTU-LIT, con el seguidismo de la CST-UIT, forzó una votación en la central independiente CSP-Conlutas para adherir a este acto de conciliación de clases. Fue tan fuerte el rechazo en la base de los sindicatos y organizaciones que componen la CSP-Conlutas y la acción decidida de los compañeres de Unidos Para Lutar, que coherentemente rechazaron el acto conciliador, que al cerrar esta nota tanto el PSTU como la CST han tenido que rectificar su actitud bochornosa.

¿Hacia dónde va el PSOL?

El sector que hoy dirige el PSOL está integrado por corrientes frentepopulistas y oportunistas. Está abandonando el programa fundacio-nal del PSOL para llevarlo hacia la conciliación de clases que representan Lula y el PT. Es una política consciente y constante de liquidar ese programa independiente, anticapitalista y socialista, lo que provoca cada vez más decepción en los sectores de vanguardia que veían al PSOL como alternativa de izquierda radical frente al PT, PCdoB y demás pseudo progresistas que gobernaron y aún gobiernan al servicio del capital.

Para enfrentar este curso formamos el Bloque de Izquierda Radical junto a otras corrientes internas y presentamos nuestra tesis hacia el próximo congreso del partido: Por un PSOL de lucha, radical y de las bases. Hace poco presentamos un documento como resolución política: Fuera Bolsonaro y Mourão! Por un gobierno de los trabajadores, las trabajadoras y el pueblo pobre! Sólo la clase trabajadora puede responder a la pandemia con una salida a favor del pueblo.

En ese camino, estamos avanzando con los compañeros y compañeras de Lucha Socialista, impulsando campañas en común y actuando juntos en distintos espacios. Con ellos compartimos la estrategia de construir la única herramienta política capaz de derrotar los planes de guerra contra nuestro pueblo: el partido revolucionario, feminista, ecosocialista e internacional.

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Brasil: la izquierda radical se organiza al interior del PSOL https://mst.org.ar/2020/02/19/brasil-la-izquierda-radical-se-organiza-al-interior-del-psol/ Wed, 19 Feb 2020 12:56:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=21340 Hace unos meses, compañeras y compañeros de distintas corrientes de izquierda radical decidimos conformar un bloque dentro del PSOL. Lo hacemos porque enfrentamos un intento de liquidación del programa independiente y anticapitalista que dio origen al partido cuando la dirección del PT y Lula traicionaron y se rindieron frente al capital.

Este viernes 14/02 en la ciudad de San Pablo se realizo el Acto de lanzamiento del Bloque de Izquierda Radical en el Sindicato de Metroviarios, en Tatuapé, en consonancia con la Coordinación Nacional de la CSP-Conlutas que se realizó los días 14,15 y 16 de febrero en el mismo lugar, y de la cual participamos la gran mayoría de nosotres. La mesa del evento estuvo conformada por todas las corrientes que lo integramos: Alternativa Socialista (AS), Luta Socialista (LS), Corrente Socialista de Trabalhadores e Trabalhadoras (CST), Grupo de Ação Socialista (GAS), Liberdade e Revolução Popular (LRP), PSOL pela Base, Socialismo ou Barbárie (SoB), Plínio Arruda Samapio Jr. y Renato Cinco. Saludaron compañeres de otras corrientes como Samia Bomfim del MES, miembros de la dirección de La Comuna y APS, entre otros. Estuvieron presentes compañeres del FIT-Unidad de Argentina, Guillermo Pacagnini por el MST y Alejandro Bodart por la Liga Internacional Socialista.

Enfrentamos a la Alianza y su “refundación”

Los días 17, 18 y 19 de mayo en Brasilia se llevará a cabo el 7º Congreso Nacional del PSOL. El pasado 31 de enero fueron presentadas 12 Tesis, que reflejan los debates que recorren el partido en todo el país.

El Bloque de Izquierda Radical tiene el desafío de enfrentar el rumbo político que la mayoría, conformada por Alianza (bloque compuesto por Primavera Socialista, corriente que encabeza Boulos; Resistencia, última ruptura del PSTU; Insurgência, sección oficial de SU-IV Internacional, entre otros), está dándole al partido. Ese rumbo es el opuesto al del PSOL de sus orígenes y por eso hablan de “refundar” el partido. Al servicio de éste objetivo presentaron una Tesis que, sobre la base de una caracterización equivocada del gobierno de Bolsonaro y el proceso de lucha de clases en el país, Latinoamérica y el mundo, plantean la unidad política con todos los partidos que se opongan al gobierno nacional. O sea, unirse con el PT y toda la izquierda del régimen para sacar a Bolsonaro de la presidencia. Una vez más nos enfrentamos a planteos de conciliación de clases que sostienen la existencia de “campos” o sectores que aunque no sean anticapitalistas (y mucho menos revolucionarios) y sean agentes directos de las corporaciones y los empresarios, como es el caso del PT que lo demostró en sus gobiernos nacionales y en sus actuales gobiernos provinciales, son progresivos y significan un “mal menor” frente a Bolsonaro. Por eso, según ellos, hay que hacer alianzas electorales con el PT, PCdoB, PDT o cualquier partido que sea oposición al gobierno. Boulos es el principal portavoz de esta política y lo vemos en todo acto o evento del PT o Lula que haya al servicio de ella. La propia campaña electoral de las últimas presidenciales, que lo tuvo como candidato, fue una claudicación absoluta al lulismo, lo que llevó a un retroceso electoral y político muy grande del PSOL.

El MES y el antiguo Bloque de Izquierda

Lamentablemente el MES (Movimento de Esquerda Socialista), que en el anterior congreso era parte del Bloque de Izquierda, hoy se ha separado y se encuentra más preocupado por lograr buenas performances electorales y algunos puestos en el parlamento, que dar esta batalla dentro del PSOL. Por eso mantienen posiciones poco claras y muy ambiguas en relación al debate de alianzas electorales. Por un lado sostienen un discurso contra la posibilidad de aliarse con la izquierda del régimen y por otro apoyan a Marcelo Freixo en Río de Janeiro en su alianza con el PT. Esto los lleva a cometer errores grandes como votar el Pacote Anticrimen del gobierno. Toda su política se ordena por lo electoral. Estamos en un momento clave de la disputa por el PSOL independiente y anticapitalista, por eso de no revertir esta postura terminaran siendo corresponsables del proceso liquidacionista que encabeza la Alianza.

¿Todos contra Bolsonaro?

El gobierno de Jair Bolsonaro es un gobierno con muchos problemas, que se ha debilitado perdiendo base social lo que lo complica para llevar adelante sus planes de ajuste, represión y recorte de derechos. En menos de un año, las encuestas no le dan a su favor y el descontento va en aumento. El apoyo al gobierno en diciembre cae al 40% desde el 51% en abril y del 44% en septiembre (Fuente: CNI/Ibope). Este 4 de octubre, el presidente sin partido enfrentará elecciones en los 5.570 municipios de todo Brasil que desnudarán su debilidad y la perspectiva es que continúe su declive.

Enfrentar a Bolsonaro en las calles y en las luchas, en unidad con todos está bien y es necesario, pero eso no significa unidad política con quienes gobernaron y gobiernan para el imperialismo y el capital. Es por eso que el PT, Lula y Dilma perdieron el apoyo popular que los llevó al gobierno. Esa gran desilusión de las masas fue aprovechada por la derecha y puso al misógino, xenófobo, homofóbico y antiobrero de Bolsonaro y su clan, en la presidencia.

La salida es ser lo opuesto a quienes traicionaron, aplicaron ajustes, mantuvieron la desigualdad y la pobreza. La salida es poner en pie una alternativa política de quienes resistimos, nos rebelamos y enfrentamos al gobierno de Bolsonaro y al imperialismo. ¡Por eso, nosotres les feministas, ecosocialistas y anticapitalistas defendemos un PSOL de lucha, radical y por la base!

Verónica O’Kelly, referente de Alternativa Socialista en la LIS

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