Darín, Cristina y otro escándalo

Ricardo Darín dio un reportaje a una revista y la Presidenta de la República le respondió con una «Carta Abierta al actor». Ella intenta hacer una carambola a tres bandas: 1) le contesta a las críticas del actor más prestigioso del país; 2) se apoya en un titular de Clarín: «que alguien me explique el crecimiento patrimonial de los Kirchner», y 3) le pega a la revista Brando de La Nación, que ese día sacó una nota sobre Scioli, su negativa a pesificar sus dólares y ocultar la información a los periodistas sobre el monto. Pero los contenidos del reportaje a Darín excedieron largamente el escándalo. «Te dicen lo que tenés que pensar y en qué dirección, y si no estás de acuerdo sos un hijo de puta». Así arrancaba la nota. «El comienzo del fanatismo es este, se construye casi como el enemigo. No para vencerlo, sino para eliminarlo. Y eso me asusta».

Darín pegó donde más duele

El asunto principal pasa por «El país niño» -que da título a la nota- «que necesita un papá» y recorre temas como la intolerancia, la ética, las antinomias extremas, el llamado a pelear contra los prejuicios. Darín se pregunta «¿cómo puede ser que entre la gente común haya amigos que no se dirigen la palabra?» El esfuerzo que implica la aceptación del que piensa diferente, un no rotundo al odio. El dolor que implica que haya caído el Muro de Berlín «y no aparecer una puta sana idea globalizadora en ninguna dirección… Los países más industrializados, que son los que más aportan a la contaminación, son los que deciden no formar parte de la discusión… El hablar del amor en términos institucionales y apelar a la reconciliación». Sobre la Ley de Medios, Darín plantea: «que no haya un pulpo que se quede con todo, pero tampoco que se beneficie a otro sector para convertirlo en un sustituto del monopolio que se quiere combatir». Recién al final de la nota, ante la pregunta «¿qué lo irrita?», Darín contesta: «Yo quisiera que alguien me explicara el tema del crecimiento patrimonial de los Kirchner… ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza? Y además les estamos pidiendo a los mismos de siempre, o sea a los pobres, que sigan soportando». En síntesis, el reportaje atraviesa tanto la gestión de gobierno como la situación patrimonial. Pero parece que pegó donde más duele.

La «respuesta» de Cristina

La respuesta de la Sra. Presidenta, después de felicitar a Darín por su «trayectoria artística y su enorme talento», recorre una extensa descripción por las acusaciones e investigaciones a que ha sido sometido el matrimonio Kirchner y «la facilidad de acceder a las declaraciones juradas». Cristina autoconsidera al matrimonio como los «únicos funcionarios públicos observados y fotografiados ». Esto le permite demostrar, supone ella, que vivir en un país donde el único investigado es el presidente es signo de la más absoluta libertad y que jamás habían cometido ningún acto ilícito: «Quisiera que las declaraciones juradas de todos los funcionarios estuvieran a disposición de toda la sociedad como siempre han sido las de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner». Luego le recuerda el episodio donde el actor fue acusado y detenido en 1991 por el contrabando de una camioneta que, según los jueces, se había comprado en forma irregular. «Descartándose la buena fe en la operación», dice Cristina, omitiendo que Darín resultó absuelto en dicha causa. La Sra. Presidenta critica en detalle el llamado a la reconciliación que hace el actor, asociándolo de mala fe con los que desde las jerarquías eclesiásticas llaman a reconciliarse con los que han cometido delitos de lesa humanidad y dejar los juicios por memoria, verdad y justicia; o con los que le desean la muerte a ella, o festejan la de Néstor Kirchner, o quieren destituirla. Por último, Cristina se autoelogia el escribirle a Darín en la víspera de Reyes porque es «cholula» y él es uno de sus actores preferidos. Cierra recordando cómo estaba el país en mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner asumía con el 22% de los votos, «pero como nunca lo había escuchado hacer declaraciones políticas antes, en su extensa y exitosa trayectoria, supongo que debía estar más de acuerdo con el otro país que con este»…

El crecimiento patrimonial K

Frente a estos fragmentos textuales de la nota periodística a Darín y de la Carta Abierta de la Presidenta dirigida como respuesta a uno de sus «actores preferidos », resulta inevitable un llamado a intervenir en algún plano. · ¿Le contesta la Sra. Presidenta algo a su interlocutor? · En tal sentido: ¿recuerda ella que en su propio caso «debió haberse seguido con la investigación, pues a los peritos no les fueron aclaradas las falencias que marcaron»1? · ¿Cómo se explica el 24% en dólares pagados en sus plazos fijos, si los bancos pagaban no más del 3% anual? · ¿Qué significa haber comprado los terrenos fiscales en El Calafate a $ 132.079 y venderlos a $ 6.300.000? · ¿No hay irregularidad administrativa en las contrataciones del Hotel Los Sauces a Juan Carlos Relats, teniendo éste concesiones del Estado nacional en rutas del Litoral y operando a su vez como inquilino del hotel? · ¿Es real que en el año 2009 el fiscal Manuel Garrido debió renunciar a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas por orden del Procurador Esteban Righi, suprimiéndole funciones porque Garrido estaba investigando el patrimonio de los Kirchner? El crecimiento patrimonial de la familia Kirchner, de nada menos que el 928% entre el 2003 y el 2011, ¿fue debida y exhaustivamente auditado con todas las garantías? Es verdad lo que dice la Sra. Presidenta: hubo tres denuncias, tramitadas por los juzgados de los doctores Ercolini, Canicoba Corral y finalmente Oyarbide. En ninguno se comprobó ningún hecho ilícito… ¿pero fueron investigadas con los controles correspondientes?

 No creer los dobles discursos

 La Argentina es un país que desactivó los organismos de control en la última década: CNT, CNRT, ENRE, INADI, UIF, Oficina Anticorrupción. Es un país donde no hay ley efectiva de acceso público a la información. Tuvimos el «incidente» Reposo, frustrándose por ineptitud su nombramiento como Procurador General de la Nación. El nuestro es un país que sigue esperando justicia por casos como los de Southern Winds, LAPA, la valija de Antonini Wilson, los subsidios de la ONNCA y los feedlots. Donde ahora, por presión y por signos inocultables de corrupción e incapacidad, se avanzó hacia Jaime y Schiavi. Donde siguen dando vergüenza el INDEC, Ciccone, Skanska, IBM-Banco Nación, Schoklender, el caso Boudou, el accidente de Once, la impunidad de los asesinatos de los miembros de la comunidad qom, las desapariciones y la vergonzosa falta de investigación sobre Jorge Julio López y Luciano Arruga. Un día Righi destrata a un fiscal, y es bueno, y continúa en funciones. Y un día Boudou desplaza con denuncias a Righi y a Rafecas. Antes esa justicia que «investigó » al Presidente Kirchner y a la actual Presidenta era «buena». Y hoy hasta la Corte Suprema, orgullo de la primera gestión Kirchner, se ha convertido según la Sra. Presidenta en «una corporación ». ¿Debemos creer en la tan mentada redistribución de la riqueza o en el triunfo de las corporaciones? Ricardo Darín, y cualquier otro habitante de este país, tenemos el derecho democrático elemental de decir lo que querramos, opinar lo que querramos, criticar lo que querramos y preguntar lo que querramos, sea sobre el gobierno o sobre lo que fuere, sin que por ello la Sra. Presidenta de la Nación nos tenga que saltar encima de una manera desaforada y violenta. También tenemos el más pleno derecho a dudar, a no creer más los dobles discursos, sobre todo si son gubernamentales.

1 Popritking, Alfredo. ONG Contadores Forenses

Héctor Bidonde, actor y ex diputado porteño

darin