A  48 años: Lecciones del Cordobazo

El 29 de mayo se cumplió un nuevo aniversario del Cordobazo. Una semiinsurrección (1) que cambio la historia de nuestro país y dejó grandes enseñanzas. Fue parte de una oleada mundial de luchas que marcaron el rumbo de aquellos tiempos. La unidad entre los obreros y los estudiantes fue un rasgo distintivo de esa pelea.

Gobernaba el país la dictadura del general Juan Carlos Onganía, el cual había manifestado su intención de gobernar durante 20 años. Había derrocado al gobierno del radical Arturo Ilia -surgido de un proceso electoral en el cual fue proscripto el peronismo- en el año 1966. Su ministro Adalbert  Krieger Vasena -respondiendo a las necesidades de las grandes empresas- anulaba el llamado “sábado inglés”. En todo el país ahora la jornada laboral unificada sería de 48 horas, pagándose horas extras a partir de las 13 hs. del sábado. En Córdoba tenían la conquista de 44 horas semanales y ahora le querían imponer 4 horas más de trabajo.

La CGT nacional dividida en dos partes -la CGT legalista de Vandor y la CGT de los Argentinos dirigida por Ongaro- convocó a una huelga general para el día 30 de mayo de 1969. En Córdoba un acuerdo entre el dirigente local de la CGT de los Argentinos, Agustín Tosco, Secretario General de Luz y Fuerza y dos dirigentes del ala legalista, Elpidio Torres del SMATA y Atilio López de la UTA, transformó la modalidad nacional en un paro de 37 horas activo, que comenzaba a la mañana del día anterior (jueves 29), con movilizaciones hacia el centro de la ciudad, para empalmar al otro día con la jornada nacional del 30. Las agrupaciones estudiantiles, la Federación Universitaria Cordobesa y las organizaciones  combativas locales eran parte de la movida.

El día que Córdoba quedó en manos de los obreros y los estudiantes

A las 11 hs de la mañana miles de manifestantes se dirigían hacia el centro. Dos fueron las columnas más significativas: la que venía desde el Sur, desde la planta de Santa Isabel, con los obreros de IKA Renault a la cabeza y la que, encabezada por Luz y Fuerza, concentraba a los manifestantes del noroeste frente al Correo Central. En ambas columnas marchaban junto a los obreros miles de estudiantes que participaron activamente en la pelea, entre ellos los del combativo barrio Clínicas.

Como respuesta a la represión policial sobre las columnas,  la ciudad de Córdoba se convirtió en una zona de combate entre los manifestantes y la policía. Y esta última fue la gran derrotada. Gracias a la predisposición de lucha de los obreros y estudiantes que venían preparados para el enfrentamiento y a la solidaridad activa del conjunto de la población que apoyó a los combatientes con refugio cuando fue necesario,  con muebles y todo tipo de elementos para las barricadas,  tirando todo tipo de cosas desde los balcones a las fuerzas represivas.

Derrotada la policía, hacia las 14 hs. la ciudad estaba en manos del pueblo cordobés, que en esa fabulosa alianza entre obreros y estudiantes tuvo por esas horas el poder real en sus manos. A las 17:30 hs. entró el ejército para tomar el control de la ciudad. Los manifestantes se repliegan a los barrios y la gente recibe el paso de las tropas con gritos de desaprobación y repudio. Durante toda la noche se escuchan disparos y enfrentamientos armados, siguen ardiendo muchas barricadas. Al día siguiente nuevas manifestaciones son reprimidas violentamente, pudiendo el ejército recién el sábado 31 tomar por completo el control de la situación.  Se encarcela a los líderes de la protesta que son sometidos a tribunales militares (2). Nunca hubo una cifra oficial de muertos. Distintas fuentes hablan de entre cuatro y doce, aunque hay estimaciones mayores. Entre los mártires más recordados de aquella heroica lucha están el obrero de SMATA Máximo Mena abatido por una bala policial en la Av. San Juan y luego el estudiante Castellanos.

Agustín Tosco

El levantamiento cordobés hirió de muerte al gobierno de Onganía y marcó el comienzo del fin de la dictadura militar de aquellos años.

La juventud obrera desbordando a las viejas conducciones sindicales

El Cordobazo constituyó un verdadero desborde de la vieja conducción sindical cegetista que negociaba con la dictadura y se negaba a organizar la pelea para derrotar al proceso militar. Junto a esta rebelión, otras de características similares -los “azos” de aquellos años-, fueron parte de una serie de levantamientos que enfrentaron y terminaron por tumbar a los dictadores: los dos “rosariazos”, el “correntinazo”, “mendozazo”, “rocazo”, “el tucumanazo”, etc. En ellos la unidad obrero- estudiantil estuvo al orden del día.

El levantamiento cordobés fue parte también de una oleada mundial de luchas de los trabajadores, los pueblos y la juventud, que esos años iban alterar la relación de fuerzas con el imperialismo y constituirían el antecedente inmediato de las grandes revoluciones y procesos políticos que cruzaron el mundo en la década del 70.

Nos referimos al mayo francés, ese gran levantamiento estudiantil que confluyó con una importante huelga obrera y terminó con el gobierno de De Gaulle, a la “primavera de Praga” el enfrentamiento del pueblo checoslovaco contra el estalinismo, a las luchas estudiantiles y movilizaciones de masas contra las Olimpíadas, que terminaron en la triste y celebre masacre de 600 estudiantes de Tratelolco en México, a la lucha por las libertadas civiles del movimiento negro y la resistencia a la guerra de Vietnam en EEUU, estimulada por la Ofensiva del Tet en Vietnam, a la Revolución Cultural china del año 66.

José “Petiso” Páez

En resumen, una gran movilización mundial contra el imperialismo y los regímenes políticos opresores que, encabezados por la juventud estudiantil y obrera, cruzó el mundo de una punta a la otra, cambiando el signo de la época, más allá del alcance de sus logros y de sus derrotas inmediatas.

Las consecuencias del Cordobazo y el proceso político que se abrió en el país

Como ya adelantamos la insurrección cordobesa fue un golpe que liquidó las aspiraciones de Onganía, y si bien no lo tumbó en el momento, dejó plantado su destino. Lo sucedió el gobierno de Levingston, quien fue derrotado, entre otras hechos, por otro levantamiento cordobés: el “Vivorazo”. Esto obligó a los milicos, encabezados por el nuevo gobierno del General Lanusse, a pactar con Perón y los radicales una salida democrática, ya que eran incapaces de frenar a las masas de este país. Los compañeros de la corriente fundada por Nahuel Moreno, a la cual pertenecemos, hablaban de que se había abierto en la Argentina una situación prerevolucionaria. (3)

En el terreno de los trabajadores y el pueblo había surgido una extraordinaria vanguardia “clasista” que le disputaba a la vieja conducción peronista la dirección de los trabajadores. Nuestro antecesor, el PST, dio grandes batallas políticas para unir a esta enorme y combativa vanguardia, con el objetivo de disputar políticamente a los trabajadores de la vieja tutela peronista. Desgraciadamente el peso de las agrupaciones guerrilleristas, que despreciaban la lucha política privilegiando el aparato guerrillero y de las corrientes oportunistas como el viejo Partido Comunista, terminaron facilitando el trabajo de Perón dirigido a desmontar la situación abierta con el Cordobazo. Frenando ese proceso de surgimiento de una nueva dirección.

Si algo ejemplifica bien los debates y acciones políticas de aquellos años, fue la experiencia del “petiso” Paéz, ese gran dirigente de la fábrica Fiat Concord y del clasismo cordobés, figura central de los sindicatos combativos del SITRAC-SITRAM, que enorgullece a nuestra corriente. Páez cuenta en sus memorias que ingresó al PST, luego que su dirección anterior (Vanguardia Comunista), lo invitara a abandonar la fábrica que dirigía para integrarse al aparato militar clandestino.

Enseñanzas del pasado que hacen reflexionar sobre el presente

Pasó casi medio siglo de aquellas heroicas luchas. Hoy la crisis del sistema capitalista imperialista en la Argentina es muy superior. Una crisis que está arrojando al pueblo de nuestro rico país a tener índices de miseria e indigencia records. Nuestra clase trabajadora, los estudiantes, la mayoría de los sectores populares no han dejado de luchar desde la caída de la última dictadura militar genocida. Y en ese camino han hecho la experiencia con las direcciones de los viejos partidos políticos tradicionales y protagonizado una semiinsurrección popular como la del 2001, que tiró al gobierno de De la Rúa e hirió gravemente al viejo régimen político pos dictadura.

Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que la sobrevivencia de ese viejo régimen y el reciclamiento de viejas opciones burguesas, encuentra en la incapacidad de la izquierda revolucionaria para construir una sólida opción para millones, un importante respiro para seguir detentando el poder en nuestro país. Como hace 50 años, el ultraizquierdismo de ayer, ahora se troca en sectarismo y por esa vía en un aparatismo oportunista, destinado a conservar algunos logros políticos, a costa de impedir el desarrollo del movimiento de conjunto.

Detrás de una fraseología seudo revolucionaria, se esconde un profundo escepticismo y desprecio por las posibilidades del movimiento de masas. El mismo desprecio que las corrientes guerrilleras, que se alejaron de las luchas reales de la clase obrera y el pueblo, tuvieron las décadas pasadas. Sectarismo y oportunismo vuelven a emparentarse.

De un lado están los que, convencidos de que prima la derrota y el avance neo liberal, han decidido refugiarse con los restos de un kirchnerismo  fracasado y repudiado por amplios sectores del movimiento de masas y del otro están aquellos, que como los integrantes del FIT, han convertido su frente en una cooperativa electoral, que cierre el paso una unidad amplia y abierta al conjunto de la izquierda y las corrientes y luchadores anti capitalistas de nuestro país, que tanto necesita nuestro pueblo para dar una batalla por una nueva dirección en las luchas y en el terreno político electoral.

Desde el MST en Izquierda al Frente, intentando recoger esa rica tradición de nuestra corriente, no nos cansaremos en llamar e insistir cotidianamente en la necesidad de converger en una alternativa unitaria anti capitalista que reuna a todas las organizaciones de izquierda, activistas y agrupaciones sindicales, estudiantiles, sociales, personalidades del arte y la cultura, dispuestas a dar una pelea conjunta, utilizando los métodos democráticos que aprendimos de las luchas obreras, para construir una alternativa de masas a las variantes del viejo régimen político que gobierna la Argentina.

Gustavo Giménez

  • Semiinsurrección: nuestra corriente ha acuñado esta definición del Cordobazo por el claro objetivo político de la movilizaciones y enfrentamientos con la policía y el ejército que buscaban derrocar al gobierno. Pero no llegaron a ser insurrecciones acabadas por no tener un programa claro hacia la toma del poder y una organización para esa tarea.
  • Datos extraídos de “el trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina”, Tomo 4 Volumen 1, Ernesto González, 2006) y de la entrevista a Norberto Ricardo del Caño, “Cototo”, que reproducimos en esta página.
  • El morenismo caracterizó como pre revolucionaria la etapa abierta por el Cordobazo dado la confusión en los círculos de gobierno y en la división en la burguesía, la radicalización de importantes sectores de la clase media, y el importante cambio en las luchas y la conciencia de los trabajadores que buscaban un cambio revolucionario de régimen y de gobierno. Todavía los trabajadores confiaban en el peronismo como agente para dar respuesta a sus demandas. Justamente la principal tarea de los revolucionarios de aquellos años era disputar al peronismo la dirección de los trabajadores para que la situación pudiera avanzar hacia la toma del poder.
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Voces del Cordobazo: Entrevista a “Cototo”, Norberto Ricardo Del Caño (1)

Contanos ¿cómo viviste aquel 29 de mayo?

Norberto “Cototo” del Caño

Yo tenía 21 años y estudiaba abogacía. Los estudiantes veníamos peleando bastante. La dictadura de Onganía había matado a un trabajador, Santiago Pampillón, frente lo que ahora es el Cinerama. A partir de ahí, todos los 7 de setiembre hacíamos movilizaciones. Eran muy grandes. Eso fue previo al Cordobazo y fue parte de los hechos que ayudaron a crear un clima de lucha. De la facultad de Derecho, que no era una facultad de izquierda o progresista, sin embargo, se movilizaba muchísima gente… Nosotros nos organizábamos en el comedor universitario en los días previos. Éramos unos 300. Conformábamos células de alrededor de 15 o 20 que nos reuníamos en las pensiones en torno a la facultad de Derecho. Allí donde está, junto al rectorado en Obispo Trejo 242.

Cuando se dio el Cordobazo habíamos decidido que abogacía tomaba el Salón de los Pasos Perdidos, donde queda hoy Tribunales I.  Nos juntamos alrededor de las 10:30 u 11 de la mañana, hicimos un acto ese 29 de mayo. Hicimos un acto. La CGT había lanzado un paro nacional para el 30 de mayo y aquí se adelantó a partir de las 11hs. de ese día, o sea, era un paro de unas 37 horas.

En la CGT de Córdoba, había un sector de los gremios independientes cuyo dirigente era Tosco, después estaban los “legalistas”, un sector del peronismo que no era el ortodoxo, cuyo jefe máximo era Elpidio Torres del SMATA, y después estaba el sector ortodoxo, que era el más peronista.

Yo recuerdo que cuando terminó el acto en el Salón de los Pasos  Perdidos, cada uno de los que éramos representantes de esa célula de 15 o 20 tenía que ir a una cita de control a la vieja terminal de ómnibus, que quedaba dos cuadras más arriba de la plaza Vélez Sarsfield, de lo que es hoy el Patio Olmos. Allá me tocó ir a mí. Y mientras estaba en la terminal, se armó una balacera, tiros, un despelote bárbaro. Salimos a la calle para ver qué pasaba. Era entre las 11:30 y las 12hs. Estábamos en la terminal, donde había una garita policial, y entró un jeep todo capotado de la policía  a los tiros, tirando tiros al aire.

Venía la columna del SMATA por la Vélez Sarsfield. Ahí la policía se había apostado. Eso no me la voy a olvidar nunca,  cómo nos silbaban las balas cuando nos tiraban con “la 45”; tiraban por arriba, si no, hubieran matado a todos. Era la policía montada, que estaba donde está la Casa Radical, y de ahí se asomaban y tiraban. Era diferente al sonido de “la 22”. Ahí sacábamos de los bares las sillas y mesas de lata para hacer barricadas. La policía ya no pudo entrar. No pudo entrar a toda esa zona. No se metió. Y los policías que estaban en la casilla se tuvieron que alzar a la mierda. Es toda esa zona de Nueva Córdoba. Era una zona donde había casas viejas que servían de pensiones estudiantiles. Ahí se dijo que ya habían matado a un estudiante. Era el rumor que se escuchaba. Luego me enteré que se trataba de Máximo Mena. Lo mataron en Bv. San Juan y Arturo M. Bas, muy cerca de donde estaba yo.

¿Qué pasó luego de estos enfrentamientos?

Yo estaba sin contactos y me fui primero al comedor universitario. Luego me tuve que volver caminando hasta donde  yo vivía, en Alta Córdoba. Pasé por toda esa zona de la plaza [San Martín] y estaba sólo la policía atrincherada. En mi caminata obligada, pude comprobar que en toda Nueva Córdoba todavía estaban las barricadas, con lo que habían dado los vecinos. Había muebles viejos que ponían ahí para poder armarlas. Córdoba quedó en poder de los trabajadores y los estudiantes, los que habían salido, fundamentalmente.

¿Cuándo entra el ejército?

A las 17 o 18hs.  Ahí empieza el repliegue hacia los barrios.  Yo tenía un amigo que era colimba y me contó que los largaron a la calle con toda la mochila cargada como para combate. Se cansaban. Los habían tenido adentro sin informarles de nada. Lo único que les decían es que había un caos impresionante en Córdoba. No los dejaban escuchar radio, nada. Y después los sacaban a lo que venga.

A la noche, desde donde vivía yo, en el barrio de Alta Córdoba, se escuchaban los intercambios de disparos y se veían las balas trazadoras del ejército.

Facsímil del periódico del PRT La Verdad, antecesor de nuestro partido actual

¿Cuándo fue el Vivorazo?

El “Vivorazo” se da el 15 marzo de 1971, casi un año y medio después. Pero vino precedido de un montón de luchas, que habían cambiado el caris de la situación, por la forma en que se daban las peleas. Yo me acuerdo que había ido muchas veces a la Fiat. Había movilizaciones, asambleas. Eran de las fábricas Concord, Materfer y Grandes Motores Diesel. Esta última estaba afiliada al SMATA. En las dos primeras, eran sindicatos de fábrica. Muchos activistas habían conformado en el IME (Industrias Mecánicas del Estado), donde se formaban los torneros. El petiso Páez había salido de ahí. En el proceso post Cordobazo, cae la conducción pro-patronal, sacan a la burocracia con una ocupación y asambleas votadas por la base. Los dirigentes eran Páez, Flores, Macera y el gringo Bizzi.

¿Cómo lo conociste a Páez?

En 3 o 4 movilizaciones grandes, viniendo de la Fiat. Hacían abandono y venían por la Av. Sabattini. Antes del Vivorazo, dos o tres veces nos reprimieron y no llegábamos al centro. Una vez, yo venía con una bandera del SITRAC adelante y llegó la cana. Tiraron gases, de todo… y de golpe entré a mirar para todos lados. Diez habíamos quedado. El resto, todo desparramado. Me acuerdo que nos tiramos por una barranca y zafamos.

En otro intento, a los dos meses, en otra movilización, íbamos con un camión de la Shell. Lo habían secuestrado. Entonces, cuando íbamos en la movilización, era el camión el que la precedía. Cuando venía la cana, era una amenaza. Era un paro de la CGT y la consigna era que si nos reprimían íbamos a la ex plaza Vélez Sarsfield (ya era una rotonda) y de ahí teníamos que ir a la CGT.

Bueno, reprimieron, tiraron con camión y todo, metieron a algunos en cana. El grueso nos juntamos en Vélez Sarsfield y San Juan y bajamos hasta la CGT, en el mismo lugar donde está ahora. Sale la cúpula de la CGT al balcón. Estaba todo lleno. Aparece la directiva del SITRAC.  Entran al balcón. El petiso Páez lo agarra a Settembrino, que era el Secretario General del gremio  telefónico. Le arrebata el micrófono y toma el control del acto. Era una vanguardia impresionante.

Entrevisto G.G.

 

  • Norberto Ricardo del Caño es un compañero de 70 años de edad que integra las filas del MST, habiendo ingresado a nuestra corriente en el año 1979, en el PST. Fue dirigente de la Unión Obrera Gráfica Cordobesa por más de 15 años, desde 1986, llegando a ocupar la Secretaría Adjunta de la misma. En los años del Cordobazo, integraba la agrupación estudiantil LAP (Línea de Acción Popular) y, posteriormente, fue delegado gráfico y de prensa en los años de la Dictadura Militar, durante los cuales trabajó en los diarios “Córdoba” y el “Tiempo de Córdoba”.