LA VIOLENCIA DE GÉNERO NO ENTRA EN CUARENTENA

La crisis social y sanitaria producida por la pandemia y la actual cuarentena agrava la violencia de género.

El mayor número de femicidios ocurre en el hogar. En el 2019, de 299 femicidios, en 132 casos los femicidas eran esposos, parejas o novios y en otros 70 femicidios eran ex parejas. La mayor cantidad de crímenes ocurrió en las casas de las víctimas (80) o en la vivienda que compartían con sus victimarios (76). En lo que va del año muere una mujer cada 22 horas víctima de femicidio y en los primeros días de marzo fue una cada 12 horas. Podemos afirmar que “el hogar” es el lugar más peligroso para una mujer.

Durante la cuarentena obligatoria dictada por el gobierno a raíz de la pandemia de coronavirus, miles de mujeres se ven obligadas a convivir encerradas con su agresor más tiempo que de costumbre, imposibilitadas de escapar. Este contexto de reclusión obligatoria potencia los riesgos de sufrir ataques y hasta morir en la cuarentena, ya que la incertidumbre, la angustia, el malhumor y la frustración exacerban a los violentos y aumenta la indefensión de las mujeres y niñes. O sea, aumenta la violencia de género en todas sus variantes. Las mujeres se ven aún más recargada con las tareas de cuidado al estar todos los habitantes del hogar las 24 horas conviviendo. La violencia sexual también se incrementa al estar mayor tiempo en contacto con el agresor, ya que la mayoría de las violaciones ocurren en el ámbito intrafamiliar. Por ende, también aumentan los embarazos no deseados, ante la dificultad para asistir a centros de salud o farmacias para adquirir métodos anticonceptivos.

Por lo general las víctimas de violencia aprovechan la ausencia del agresor para poder escapar, denunciar, trabajar a escondidas, recibir ayuda o acompañamiento de su entorno, incluso para comer o descansar, siendo su único momento de paz. Durante el aislamiento esta ausencia es imposible. A esto se suma que, gran parte las mujeres y niñes están bajo la línea de pobreza, y sabemos que, a mayor vulnerabilidad social, mayor violencia: el desempleo, la precariedad, el hacinamiento, el hambre se verán agudizados durante la cuarentena. Las mujeres pobres son las más vulnerables y expuestas por la carencia de herramientas de defensa.

En el primer día de cuarentena el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informó que hubo un crecimiento en las denuncias por violencia de género. Desde La Casa del Encuentro, informaron que crecieron un 25% los llamados por asesoramiento desde que comenzó la suspensión de clases.

Como respuesta a esta situación, las distintas instituciones del Estado anunciaron algunas medidas. Como cuestión elemental, la justicia prorrogó por dos meses las exclusiones y perimetrales. En declaraciones a Télam Josefina Kelly, secretaria de Políticas Contra la Violencia por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Nación dijo: “Estamos ampliando la atención por si hay más llamados por el mayor tiempo de convivencia debido a las medidas adoptadas por la crisis sanitaria. Sabemos que, por ejemplo, el último relevamiento de la Corte sobre femicidios, determinó que el 75% se produjo en la casa”.

Por un lado, sólo amplían la atención telefónica. Dicho sea de paso, las operadoras del 144 son trabajadoras precarizadas del Estado. Y algunas ministras de la Mujer nos aconsejan la obviedad de “compartir las tareas” en el hogar. Pero el gobierno no dispone la apertura de un solo refugio nuevo en todo el país, ni un aumento urgente de presupuesto para violencia de género, mucho menos subsidios y viviendas para las mujeres víctimas. El Estado no está destinando los recursos necesarios para prevenir más femicidios durante la cuarentena ni un plan de emergencia para asistir a las víctimas de violencia de género, que se agravará. Si las casas-refugio son siempre necesarias, mucho más lo son ahora con la cuarentena para no convivir con el violento.

El sábado 21 nos enterábamos de otro femicidio en la ciudad de Bahía Blanca, Susana Melo, de 53 años, asesinada por su ex pareja. El domingo 22, supimos del femicidio de Lorena Barreto de 32 años perpetrado por su pareja en Misiones. El 23 se dictó prisión preventiva al femicida de Fátima Acevedo, quien había realizado seis denuncias en su contra…

La violencia de género en todas sus formas también es una pandemia, que este sistema capitalista y patriarcal genera. Por eso somos millones las que nos movilizamos en el país y en el mundo este 8 y 9 de marzo, las que reclamamos derechos en esta ola feminista mundial que no se detendrá a pesar del coronavirus y sus secuelas de padecimiento, aislamiento y autoritarismo que aplica el gobierno.

Las feministas socialistas les exigimos al gobierno nacional y a los gobernadores un aumento real e inmediato del presupuesto contra la violencia de género ya, creación inmediata de casas refugios, contención psicológica y subsidios para las víctimas, celeridad en el tratamiento de las denuncias, retiro y detención inmediata del agresor del hogar, adhesión y aplicación efectiva de la Ley Brisa, la Ley Micaela y el Protocolo para ILE en todo el país. ¡Ni una menos, vivas nos queremos!

Luciana Vilte