Pedagogía, modelo y pandemia. Al fracaso capitalista, un proyecto educativo socialista

El 92% de la matrícula mundial se ve afectada por el cese de clases presenciales. La ficción de “normalidad” virtual capitalista encubre la pérdida de un ciclo educativo a escala planetaria. ¿Es posible un modelo educativo socialista, ante el desbarranque capitalista?

Escribe: Francisco Torres

Según la UNESCO, a mediados de abril hay casi 1.600 millones de estudiantes en el planeta bajo el cierre total de escuelas. En 192 países con cierres a nivel nacional, algunos con cierres parciales como EEUU, Canadá, Groenlandia, Rusia y Japón. Solo Nicaragua, Bielorrusia, Tayikistán o Turkmenistán con el sistema educativo abierto.

Venimos diciendo que la peor pandemia es el capitalismo. Y la realidad mundial plantea la urgencia de avanzar a un modelo económico-social y educativo socialista, como abordamos en el exitoso IIº Encuentro Nacional Educativo, realizado Online el sábado 11.
Por el coronavirus, Italia definió el “aprobado general” para salvar el ciclo lectivo y España debate al respecto. Aquí, la virtualidad educativa podría llegar a agosto, según el ministro Trotta. Más allá de esta ficción de “normalidad” educativa que pretende mostrar el gobierno, se busca encubrir la pérdida real de un ciclo lectivo para 11,4 millones de estudiantes.

Alberto Fernández, Trotta y los gobernadores quieren que el país “asista” a la escuela, pero por WhatsApp. No garantizaron la capacitación ni las plataformas ni la entrega de dispositivos ni la conectividad a millones, para responder lo mejor posible a esta crisis. Más allá que buena parte de las prácticas didácticas no puedan trasladarse a lo virtual, el fracaso en lograr un desarrollo más pleno en este ciclo lectivo es responsabilidad del gobierno, al no asegurar lo necesario.

No lo hicieron por falta de fondos, sino por dar continuidad al ajuste macrista. El propio Trotta, que en diciembre recorría los medios denunciando a Macri por bajar el presupuesto educativo al 4.8% del PBI, cuando Alberto anunció como prioridad el pago de la ilegítima y usuraria deuda, debió retractarse y decir que no había plata para aumentar este año el Presupuesto. Y que llegar al 6% del PBI se daría en 4 años…

¿Es posible avanzar hacia una pedagogía socialista?

En este IIº Encuentro desarrollamos aspectos teóricos, pedagógicos y programáticos hacia un modelo socialista de educación. Venimos planteado la necesidad de una izquierda pedagógica ante una pregunta que interpela: ¿Es posible desarrollar una pedagogía socialista en el capitalismo?

Para ello repasamos a personalidades destacadas en educación como Lev Vygotsky, responsable de la teoría sociocultural del desarrollo, revolucionaria concepción del aprendizaje que surgió en respuesta al conductismo. Rescatamos también al comisario del pueblo para la Instrucción Pública de la Rusia de los soviets, Anatoli Lunacharsky, responsable del memorable “Decreto sobre la educación popular” del 11 de noviembre de 1917. Decreto que hizo realidad gran parte de las demandas que levantamos hoy docentes de Argentina y el mundo.

Así pudimos ver que, aún bajo el imperio del capital, en el plano teórico y científico, pero también en la práctica social, fue posible revolucionar modelos de aprendizaje y modos de concebir la práctica educativa. Se pasó del modelo tradicional, enfocado en la enseñanza y no en el aprendizaje, al de condicionamiento o pedagogía conductista, incluso al cognitivista. Hasta desarrollarse el enfoque constructivista, con figuras como Vygostky, Piaget y Ausubel.

El constructivismo aportó una perspectiva radical, donde el aprendizaje es un proceso dinámico y participativo, en el que la persona resulta activa y protagónica en su proceso de cognición. Con su teoría, Vygotsky sostiene que la interacción social cumple un papel vital en el proceso de desarrollo cognitivo. El desarrollo sigue al aprendizaje social y no al revés como entendía Piaget. Esto es, para el desarrollo las personas debemos aprender primero. Como se dijo, fueron algunas primeras pinceladas a profundizar. Para ellos haremos un nuevo Encuentro Nacional Online, con modalidad Taller, el sábado 25.

El recuperar aspectos educativos de la revolución de octubre de 1917, como aquel primer Decreto, permitió comprobar que sí es posible poner en pie un proyecto socialista de educación, que supere rápidamente el analfabetismo y la ignorancia, como con las masas obreras y campesinas en la Rusia zarista. Al erigir “una red de escuelas que responda a las exigencias de la pedagogía moderna e implantando la enseñanza general obligatoria y gratuita”, y al crear una serie de escuelas normales que formara a los maestros necesarios para educar a toda la población.

Con una organización profundamente democrática y un magnífico principio: “Ningún órgano del poder deberá tomar medida alguna en el campo de la instrucción pública sin un previo y cuidadoso estudio de la opinión de los representantes del magisterio”. Y una instrucción clara respecto de sus salarios: “sus justas reivindicaciones deben ser satisfechas a toda costa y sin demora”. Suena como música ante nuestras demandas, solo las hizo realidad la transformación socialista.

La necesidad de reapropiarnos de lo pedagógico

Como podemos ver, las decisiones pedagógicas son políticas y están ligadas al proyecto de país. Esto plantea la tarea de desnudar la supuesta “neutralidad” del saber pedagógico. Y evidenciar el rol que el capitalismo le asigna a la educación: la de impartir la reproducción del orden social, sus normas, valores y contenidos útiles a la clase propietaria que detenta el poder. Porque eso explica la crisis educativa, al hacer de la escuela el espacio de reproducción de una ideología ajena a los intereses de las mayorías.

¿Qué significa reapropiarse de la pedagogía en clave social? Primero, recuperar las decisiones sobre qué enseñar y cómo. Partir de las contradicciones y resquicios del diseño curricular en nuestra selección de contenidos y no dejar en las editoriales las decisiones didácticas. Revisar nuestras prácticas, ver cuáles mantenemos por convicción pedagógica, por hábito o imposición.

Conscientes de las limitaciones que impone el sistema, intentar abrir brechas en cada instancia institucional, en el aula, las planificaciones, con estudiantes y familias. Luchar en forma colectiva por una escuela como espacio de construcción de conocimientos, de reflexión, crítica y participación. Donde reclamar jornadas institucionales dinámicas, con temáticas y contenidos actuales, resueltas democráticamente, con sentido y pertinencia, como parte de una capacitación gratuita y en servicio. Y avanzar también en el necesario intercambio de experiencias educativas.

Luchar por el aumento del Presupuesto educativo al 10% del PBI para: mejorar las condiciones de trabajo y edilicias; becas; comedores; la entrega de dispositivos a las familias y conectividad gratuita. Por un salario inicial de $40.000 hasta alcanzar la canasta familiar y acabar con toda forma de trabajo precario.

Sumar a una corriente preocupada por democratizar el vertical y autoritario gobierno de la educación. Que cuestione la enseñanza como adiestramiento en técnicas y habilidades útiles al modelo extractivista y exportador de materia prima sin valor agregado que rige hoy. Queremos otra educación para una Argentina socialista. No formar mano de obra para la explotación capitalista, sino una juventud autónoma, rebelde, que se construya y eduque a lo largo de la vida como personas críticas, propositivas, creativas y solidarias.

Para ello participamos en instancias a nivel internacional y debatimos el rol de la izquierda y la Multicolor. En la pandemia, rechazamos ser transmisores de paquetes enlatados que se cuelgan en la web o reparten en cuadernillos desde el supermercado, sin sustento pedagógico. Queremos poder definir sobre la virtualidad y el conjunto de las políticas educativas.

Planteamos para ello un Congreso Pedagógico Nacional donde decidamos docentes, estudiantes y familias. Para renacionalizar el sistema educativo, terminar con la transferencia de escuelas, los multimillonarios subsidios y toda privatización educativa.
Invitamos a sumarse a dar en común esta lucha apasionante y urgente por transformar la educación en un sistema único, nacional y estatal; gratuito, obligatorio, laico y científico; que forme en el pensamiento crítico, con perspectiva de género; que exprese la diversidad y defienda un proyecto eco-socialista.