Cuarentena: anuncios con sabor a poco

La “cuarentena estricta” anunciada por Alberto y sus adláteres del AMBA, viene con escasas novedades, algunas restricciones y sin ayuda social. Urge que se tomen las cinco medidas socialistas que venimos proponiendo.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Después de más de una semana de cabildeos en el gobierno generando expectativas con “volver a la fase 1”, otra vez se quedaron en el amague. En el anuncio conjunto realizado en el día de hoy, el nuevo verso es la “cuarentena estricta”. A implementarse del 1 al 17 de julio, anunciaron restricciones en el transporte y cierre de comercios en la CABA, pero permanecen abiertas la mayoría de las industrias y ramas de actividad y brillan por su ausencia medidas de apoyo social tanto para los trabajadores, como para los sectores “vulnerables”. En la Provincia continúan habilitadas las industrias vinculadas a actividades esenciales, las de procesos continuos, las que están ubicadas en parques industriales o zonas industriales planificadas, con la excusa de contar con “los protocolos aprobados”. Es decir, siguen funcionando todas las empresas que venían trabajando, las que producen con fines de exportación (recordemos que Buenos Aires exporta el 40% de la producción total del país). Hay más de 1.000 industrias con permiso de funcionamiento en la Provincia y se mantendrán también las de la cadena de productos de alimentación. En la gobernación aclararon que “el objetivo es que no se pare ninguna industria mientras cumplan los protocolos y trasladen empleados”. Por supuesto ni una palabra de los casos de contagios en cadena que se están dando en las ramas abiertas y que son denunciados por sus trabajadores. Abundaron las metáforas, las súplicas hacia el “último esfuerzo”, pero ninguna medida para que la población pueda cumplir la cuarentena como corresponde. Se toman unos días para el supuesto “endurecimiento” de la cuarentena que comienza el 1/7. Y ponen un tope el 17/7, cuando los científicos vaticinan que el pico o el peor momento estaría previsto recién para la última semana de julio o el mes de agosto.

Lejos de la clase magistral

Fue un mensaje grabado, como tratando de evitar fisuras en el tridente Fernández-Kicillof-Larreta o evidenciar contradicciones. Pero naufragaron en el intento con una puesta en escena que mostró signos de crisis política e incapacidad para resolver la preocupación generalizada en la población por el crecimiento de contagios y la ausencia de plata en los bolsillos.

Sin la épica de las primeras conferencias y con el aire profesoral aminorado, Alberto Fernández arrancó a la defensiva: “Conozco muy bien los problemas que tienen”; Kicillof se cubrió: “Sabemos de la angustia, del cansancio, de las broncas…” Y Larreta reconoció: “es muy difícil para nosotros en nuestro rol de gobernantes”. Pero… la respuesta a la angustia de millones brilló por su ausencia.

“En los últimos 20 días, el aumento de la velocidad de contagios es llamativo: aumentaron en el AMBA un 147%, los fallecidos un 95%…” reconoció textualmente el presidente. Una verdadera confesión de parte. Es evidente: todos los indicadores epidemiológicos y sanitarios tienen muy mala evolución. El crecimiento de contagios es exponencial, con disminución creciente del tiempo de duplicación, la ocupación de camas crece y el riesgo de colapso del sistema de salud es reconocido por los ministros del área. Indudablemente ello generó zozobra en las esferas de gobierno, tuvieron que reconocer que la situación se salió de madres, pero no dijeron una palabra de su responsabilidad y no se tomaron las medidas que hacen falta.

Mientras Fernández, volvió a repartir culpas diciendo que “depende de cada uno de nosotros”. Kicillof se debatió en contradicciones. Posó durante varios días como el talibán de la fase 1 y…. se quedó en el intento. Terminó diciendo que en Buenos Aires, aunque el crecimiento de contagios es alarmarte “las fases funcionan muy bien …”.

Los responsables del avance de la pandemia

Pero ninguno de los funcionarios de gobierno reconoció que la curva que se había achatado originalmente por la cuarentena en fase 1 de las primeras semanas, no se había desmadrado por voluntad de la naturaleza ni mucho menos por incumplimiento de la gente como se deslizó.

Fue por una cadena de lamentables decisiones políticas de Fernández y los dos gobernantes del AMBA, que privilegiaron las ganancias de las corporaciones abriendo prematuramente la cuarentena. ¿O acaso la minería y otras ramas de actividad no esenciales no se abrieron hace más de dos meses? ¿O acaso más de 1000 industrias en Buenos Aires y la casi totalidad de comercios y ramas de servicios no esenciales de la CABA no se fueron abriendo sucesivamente? ¿O acaso las colas interminables sin criterio sanitario no se acumularon en bancos y lugares de cobro de gente desesperada por la situación de crisis, cuando se podría haber implementado otro mecanismo? ¿O acaso no se fomentaron los contagios al estimular la circulación mayor al 50/60% en los medios de transporte? ¿O acaso los testeos masivos no fueron negados y ahora se reconoce a regañadientes que se testea insuficientemente? ¿O acaso no se negó el refuerzo presupuestario en salud, ni se incorporó el recurso humano suficiente ni se tomaron todas las medidas de bioseguridad para el personal de salud?

Indudablemente, se le agotó el doble discurso a un gobierno que se quiso mostrar distinto a los trogloditas anticuarentena, sus voceros de prensa y todos los sectores patronales que presionaron permanentemente para privilegiar la economía burguesa y sus ganancias. Pero que fue cediéndoles, hasta debilitar a ultranza la cuarentena y permitir el crecimiento de la pandemia.

Otra vez faltaron a la cita las medidas necesarias para que lxs trabajadorxs y sectores populares no sigan presos del falso dilema entre quedarse en casa y ver que peligra su puesto de trabajo, bancarse una rebaja salarial o pasar hambre con una IFE irrisoria o salir a exponerse al riesgo del contagio para traer algo de dinero a la mesa familiar.

Sin lugar a dudas, pese a que diversos sectores de trabajadorxs y populares han salido a reclamar, la burocracia sindical los ha abandonado  a su suerte y ha avalado las rebajas de salario, el desguace del aguinaldo y otras medidas de ajuste. Es cómplice de las patronales beneficiadas por el gobierno con las ATP y otras prebendas.

Cinco medidas socialistas

Desde el MST en el FIT Unidad insistimos en la necesidad de tomar las medidas necesarias para garantizar una cuarentena verdaderamente estricta, con plenos derechos laborales y sociales.

  1. Volver a Fase 1 real. En el AMBA y en todas las zonas afectadas, hasta que finalice el pico de contagios. Mantener abiertas solamente las ramas de servicio y producción donde trabajen los sectores esenciales y bajo estrictas normas de bioseguridad y con plenos derechos laborales.
  2. Garantizar el trabajo y los derechos laborales. Prohibir efectivamente despidos, suspensiones y rebajas salariales. Pago completo de los aguinaldos.
  3. Proteger a los más vulnerables. Terminar con los subsidios a las grandes empresas. Utilizar esos recursos para financiar un subsidio universal de $40.000 a desocupados, monotributistas y rescatar a los pequeños comerciantes.
  4. Sistema único de salud público, gratuito y universal. Hay que declarar de utilidad pública toda la capacidad instalada del sector privado de salud y todas las camas de la seguridad social y distintas jurisdicciones; ningún intendente puede negarse y retener camas. Unificar todos estos subsectores bajo un comando único de gestión estatal controlado por trabajadores y usuarios.
  5. Que esta crisis no la paguemos los de abajo. Poner un fuerte impuesto extraordinario a todas las grandes fortunas y rentas y suspender los pagos de la deuda para priorizar la vida y garantizar una cuarentena con derechos.