CONMEBOL: cueva de ratas

Socializamos un aporte sobre la situación del fútbol en la pandemia y una crítica a las decisiones montadas en los negocios que realizan las corporaciones del sector. El texto que a continuación presentamos, es de Gastón Baldomir, de la ciudad de Santa Fe.

El día viernes se confirmó lo que rumoreaban los principales dirigentes del futbol Latinoamericano. Decían, aun sin que hubiera unanimidad, que en septiembre la “boba” volvería a rodar en las canchas. Se antepuso el show, el dinero y la especulación sobre la vida y el deporte.

La Conmebol tuvo una reunión remota vía online. Entre idas y vueltas definieron que las competencias futbolísticas internacionales regresan a jugarse en los próximos meses. En el caso de la  Copa Libertadores  regresará el 15 de septiembre, mientras que la Copa Sudamericana lo haría el 27 de Ooctubre.

La decisión al día de hoy es inamovible y se estima que las finales de ambos torneos se jugarían en enero en las dos sedes ya definidas: la Copa Libertadores se decidirá en el Maracaná de Rio de Janeiro y la Sudamericana en el Mario Kempes de Córdoba.

El director de Competiciones de Conmebol, Hugo Figueredo, anunció que se tendrán en cuenta todos los recaudos sanitarios y que para eso ya se destinaron  US$ 6.000.000 que repartieron entre las 10 asociaciones que componen la confederación. Es la justificación para volver en pleno ascenso del pico de contagios en casi todo el continente y con muchos jugadores que se oponen a volver a las canchas por ahora.

Una de las medidas que más genera ruido y rechazo es la quita de localidad en caso de las autoridades sanitarias nacionales se opongan al desarrollo de espectáculos internacionales o las condiciones sanitarias no lo permitiesen. Vale recordar que en el caso de River Plate debe ir a jugar nada más y nada menos que a San Pablo, Brasil, una de las ciudades con más casos de Covid-19 del país carioca.

Chiqui Tapia, presidente de la AFA, fue el único que voto en contra pero fue solamente para la foto. Su propuesta era que el inicio sea una semana más adelante, es decir, más de lo mismo. Es tal el alboroto que genera esta postura arbitraria y mercantilista que hasta el propio Gines Gonzales, ministro Nacional de salud de Argentina, salió al cruce y a empezar a barajar un protocolo nacional para la vuelta a los entrenamientos de los equipos que compiten, es decir, dando el aval político. Todos en la misma sintonía de comenzar. Mucho ruido y pocas nueces.

Recordemos que los clubes argentinos participantes de la presente Copa Libertadores son Tigre, River, Boca, Racing y Defensa y Justicia; en la Sudamericana están Vélez, Lanús, Unión de Santa Fe e Independiente, mientras que Argentinos Juniors y Huracán ya quedaron eliminados.

El negocio de futbol debe terminarse

El curro de los de siempre nos tiene cansado a los amantes del futbol. Es por eso que escuchar las palabras del profe Elvio Paolorosso, integrante del cuerpo técnico del seleccionado argentino durante el ciclo de Gerardo Martino como entrenador, resultaron ser un abrazo parecido al que recibimos cuando perdemos por goleada pero descontamos para no quedar en 0.

El profe manifestó que los equipos argentinos “darán ventajas físicas” cuando regresen a competir en la Copa Libertadores y la Sudamérica, pero lo que hay que evitar son las lesiones. En una entrevista con TyC Sports señaló que: “en Europa se apuraron en volver a jugar y hay un incremento enorme de lesiones. Juegan 3 veces a la semana. Mínimo el jugador necesita 2 meses para volver físicamente, psicológicamente, etc. Existe un apuro por volver que no se comprende”.

Les románticos del futbol nunca obviamos que los clubes poderosos en muchas circunstancias ordenan todo a su favor. En el caso de las grandes ligas que han vuelto a jugar existe un enorme esfuerzo por mostrar que se volvió a la “normalidad”. Por eso los dirigentes han ideado un enorme sistema con sonidos de hinchadas que nos horroriza la piel. Por otro lado, en la liga de la MLS (Estados Unidos) volvieron a jugar un torneo en un complejo cercano a Disney todo por el dinero y la televisación, el futbol es uno de los deportes con miles y miles de admiradores en todo en el mundo y  cada vez más mercantilizado.

El deporte es una construcción política

La crisis sanitaria y la pandemia ponen al descubierto la situación de los clubes pequeños, donde sus jugadores van a entrenar en tren o en bondi, ¿qué se propone hacer en esos casos? Muchos de ellos juegan en las ligas del Nacional B y ni hablar de los que cumplen actividades deportivas en los barrios y pueblos del interior. Hoy muchos deportistas de esos clubes no perciben su salario y mucho menos tienen chanche de volver a entrenar, se los invisibiliza.

Desde el Ministerio de Turismo y Deportes que preside Matías Lammens la respuesta para estas cuestiones han sido penosas. El lanzamiento del programa Clubes en Obra ni siquiera alcanza para que los clubes medios, pequeños, de barrio y del interior puedan paliar una crisis económica que se profundiza y que hace cada vez más necesario pensar e imaginar un futbol menos mercantilizado.

En tiempos de pandemia, de crisis económica y de cada vez mayores expresiones de futbolistas que se oponen a las guerras, al machismo, al racismo, a la homofobia y apoyan reclamos sociales, vale que nos recordemos que todo deporte es una construcción política. Las y los hinchas del deporte en general deberemos proteger cada club y al mismo tiempo comenzar a instalar otras formas de relacionarnos con el deporte más cercanas al juego colectivo y la sana competencia que al lucro de unos pocos y la competencia del “vale todo” que promueven la CONMEBOL y demás grandes confederaciones, relacionadas a grandes capitalistas. Para que deje de primar el negocio que destruye al fútbol dentro de un  sistema político, económico y social que privilegia la ganancia por sobre cualquier cosa.