TikTok: en la trinchera contra Trump

La red social china que hoy es furor apareció envuelta en amenazas de bloqueo y denuncias desde EEUU por riesgo a la seguridad nacional. El trasfondo político y económico del tema. 

Dos mil millones de usuarios en todo el mundo, horas y horas de reproducción de vídeos, descargas e interacción virtual, esa es la actividad de la popular app china “TikTok” que hoy está en la mira por la noticia de que, en EEUU, por orden del presidente Trump, sería obligada a venderse a una empresa estadounidense para poder seguir operando en el país.

El viernes 31 de julio, el presidente Trump dijo: “Fijé una fecha de alrededor del 15 de septiembre, para la cual dejará de estar operativa en Estados Unidos” y continuó, “Se cerrará el 15 de septiembre a menos que Microsoft o alguien más pueda comprarla y llegar a un acuerdo“.

Esas declaraciones fueron continuadas por un comunicado de la empresa yanqui en cuestión que confirmó que permanece en negociaciones con la empresa Byte Dance -creadora de TikTok- con pretensiones de llegar a un acuerdo para salir del conflicto de la mejor manera posible.

En la negociación en curso, Microsoft propone que, en el plazo de 45 días, empezará a hacerse cargo de las operaciones de Tik Tok en EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, con el compromiso de reforzar la “seguridad nacional” que tanto preocupa al mandatario estadounidense.

El trasfondo de la furia de Trump

No es la primera vez que “la red social de los videos cortos” está envuelta en prohibiciones de actividad por las autoridades presidenciales. Hace un mes, la app que hoy está en el ojo de la tormenta fue prohibida en la India bajo la denuncia de violación a la seguridad nacional y por violación a “la soberanía y la integridad”. Esta actividad de robo y uso de la información de los usuarios que es transversal a todas las apps y redes sociales, consta del acceso a geo-localización, contraseñas, chats e interacciones, el reconocimiento facial, entre otras informaciones que tienen como primer objetivo ser usadas para orientar publicidades “a medida”. Cuando se conoció la medida tomada por la India, cientos de influencer tiktoker hicieron tendencia hashtags como #ByeTikTok para anunciar que sus cuentas iban a ser cerradas y donde llamaban a ser seguidos en sus perfiles de Instagram y YouTube.

Este antecedente deja en evidencia que los bloqueos y prohibiciones le vienen ocurriendo a la popular app, se enmarcan en la guerra comercial entre EEUU y China por obtener el mando del mercado tecnológico y de la información, que viene teniendo batallas como la de los celulares chinos “Huawei”, que en 2019 fueron bloqueados para la venta en el país yanqui.

El temor que expresa Donald Trump tiene una orientación más allá de la económica anteriormente nombrada, son los hechos políticos. En medio de la rebelión en curso en EEUU, que tiene como protagonistas a los jóvenes estadounidenses, y en el marco del año electoral, no podemos dejar de recordar el boicot convocado por Tik Tok, donde influencers y artistas del K-Pop llamaron a esta inédita acción política contra el evento electoral del candidato republicano en Tusa, Oklahoma, que dejó épicas postales del presidente hablándole ridículamente a un estadio vacío.

El fandom del K-Pop, que mantiene tendencias mundiales casi a diario, se convocó por redes sociales, y falsas reservas de entradas para el acto convocado en el marco de la carrera electoral de Trump. En esos días, el mismo presidente anunció por sus redes que se venía “el acto del millón”, ilusionado por esa engañosa convocatoria. Este hecho se suma a otras iniciativas similares contra la casta política tradicional. Por ejemplo, la saturación del sistema de la policía de la ciudad de Dalas, que tenía como objetivo identificar imágenes de las masivas movilizaciones contra el racismo en ese país.

Hoy, esta red social que tanto nos entretiene deja en evidencia que rápidamente puede convertirse en una herramienta de acción política contra los gobiernos.

Leiza Benítez y Raúl Gómez