Deuda externa: un acuerdo a medida de los buitres

Luego de 8 meses de negociación, el gobierno de Alberto Fernández llegó a un acuerdo para reestructurar la deuda pública con legislación extranjera. El 4 de agosto quedará como fecha de una nueva estafa que condiciona la economía local hasta el 2046. Al cierre de este episodio, comienza uno nuevo: la negociación con el FMI. La deuda externa, ratifica su condición de eterna. El default soberano, única salida para un desarrollo independiente del país y resolver las necesidades del pueblo trabajador.

Escribe: Nicolás Zuttión

Hace dos semanas el ministro de economía, Martín Guzmán, celebraba el acuerdo alcanzado con un grupo mayoritario de bonistas. Entre ellos se encuentran: el Grupo Ad Hoc (liderado por Black Rock), el Comité de Acreedores de Argentina (que contó con Hans Humes como negociador principal) y el Grupo de Bonistas del Canje.

La negociación que comenzó con un tono aguerrido contra los representantes del capital financiero por parte del gobierno nacional, terminó con la cesión de todos los pedidos solicitados por los bonistas. Una expresión de síndrome de Estocolmo por parte de Alberto, quien asumió denunciando a los especuladores, pero al cierre de este acuerdo les terminó agradeciendo por el «esfuerzo» realizado.

Crónica de una entrega

· El 22 de abril el gobierno presentó, en una mesa que graficaba un frente único de los partidos del régimen con todos los gobernadores y Cristina, su oferta más feroz contra los bonistas que se basaba en: una quita del 5% sobre el capital, el 62% sobre los intereses y un plazo de gracia de 3 años. Vale destacar que en esta oferta se buscaba pagar del Valor Presente Neto (VPN) U$S40 cada U$S100.

· En mayo, específicamente el 26, se elevó por parte del gobierno nacional el precio de las láminas de deuda de U$S40 a U$S47 cada U$S100. Esta propuesta contó con la bendición del FMI aunque los buitres también se negaron a aceptarla.
· La tercera oferta, que es presentada en el mes de junio, vuelve a mostrar un aumento en el VPN. Se habrían pagado U$S50 de cada U$S100, además se acortaban los plazos de gracia.

· Como cuarta oferta, en el mes de julio, se reitera un aumento en el VPN aduciendo pagar U$S53,5 cada U$S100. El período de gracia se reduce al 2021 y se discuten la Cláusulas de Acción Colectiva (CAC).

La oferta que cerró el acuerdo

El 4 de agosto, a través del comunicado publicado por el Ministerio de Economía(1), se acordó con los tenedores mayoritarios antes nombrados que poseen el 60% de los bonos emitidos bajo legislación extranjera. La última oferta presentada, luego de brindar todas las concesiones solicitadas por los buitres, consta de:

· Una quita insignificante del 1,9% del capital de la deuda, que al capitalizarse los intereses no pagados (U$S 1.757 millones) en el período de negociación, desaparece la quita; el VPN finalmente cerró en U$S54,8 cada U$S100 cuando al inicio se había propuesto U$S40. Cabe destacar que las láminas en el mercado no cotizaban más que entre U$S25 o U$S30 cada U$S100 (la comparación entre la primera y última oferta, arroja una suba de $16.000 millones en favor de los bonistas);

· El plazo de gracia se redujo, las fechas de vencimiento comienzan el próximo 2021. Lo festejado por el gobierno refiere a que aplazó los pagos más importantes de intereses de capital entre 2020 y 2023, de tener que pagar U$S 19.000 millones a pagar U$S 3.127 millones. Lo que no dicen es que los pagos se estiran hasta 2046, además de que, producto de este aplazo, se aumento poco más de U$S 40.000 millones sobre el monto original de la deuda.

· En materia jurídica, se modificaron a gusto de los bonistas las CAC. Argentina funcionará, en este punto, como laboratorio mundial. Los lobos de Wall Street están expectantes de modificar la potestad de los países deudores para hacer canjes parciales, dependiendo las series a reestructurar.

A lo presentado por el gobierno sólo le falta la letra chica que recién se conocerá el 28 de agosto. Esa fecha es el límite en donde se terminará de aceptar la propuesta presentada. Todo indica que la adhesión va a ser cercana al 80%, producto de tener a los grupos mayoritarios de su lado, luego de las constantes cesiones que ya mencionamos.

Deuda sostenible, una política del capital financiero

Antes de haber asumido, Alberto Fernández, y todo el Frente de Todos, se habían vestido con una retórica anti capital financiero. Lo cierto es que, con esta oferta presentada, claudicaron a los sectores más concentrados del capitalismo financiero mundial. Pedido tras pedido se fueron arrodillando un poco más. Pasando en limpio, el ahorro que venden en su discurso, no es tal. El 45% de quita que propagandiza el gobierno, es inexistente. Se terminará pagando, si se cierra este acuerdo, un 98% del capital y un 60% de los intereses. En fin, de U$S 66.000 millones que se calculaban de deuda, terminaremos desembolsando U$S 95.000 millones.

Aunque mucho intenten diferenciarse, la capitulación realizada por el tándem Guzmán-Fernández, que también contó con el apoyo de la «pagadora serial» Cristina, se llevó los halagos de todo Cambiemos. Es decir, la entrega realizada fue festejada por todo el arco político tradicional. Si el macrismo festeja el acuerdo, es pescado podrido lo que tratan de vender.

La base material de esta entrega reside en funcionar como guardianes de los sectores concentrados en detrimento de las mayorías populares de este país. Reiterando el monto de U$S 16.000 millones de dólares de aumento entre la primera y última oferta presentada, y comparándolo con el último aumento de las jubilaciones, que significa $42 por día, queda ilustrado el carácter de este gobierno.

Deudas que no son nuestras

Juan Carlos Alderete, dirigente de la CCC, dijo «El Gobierno no se arrodilló frente a los buitres y forcejeó». Un cambio de óptica le hace falta a este dirigente social «progresista» para darse cuenta que el gobierno no sólo se arrodilló, sino que ató de pies y manos la economía local.

Desde el MST en el FIT Unidad, de manera incansable hemos venido rechazando el pago de la composición total de la deuda pública. La clasificación de deuda odiosa, trabajada por Alejandro Olmos Gaona, que define a ésta como un mecanismo político en el que se somete a países coloniales a préstamos monetarios que no son de utilidad para la expansión económica en beneficio de la sociedad, sino dispositivos que coartan la soberanía política/económica en pos de favorecer de manera ilegítima a un sector minoritario(2), es lo que se encuadra en el caso argentino.

Por eso vamos a seguir insistiendo en la necesidad de declarar un default soberano. Es necesario terminar con este régimen neocolonial en donde los mandamases del imperialismo digitan la forma de organizar nuestra economía. Sólo U$S 20.000 millones de dólares, de los destinados al pago de este negocio espurio, servirían para construir «800.000 viviendas populares al año superando el déficit habitacional en pocos años y generando empleo genuino y desarrollo industrial»(3).

El default soberano que proponemos debe ir acompañado entre otras medidas de la estatización de la banca y crear un monopolio estatal del comercio exterior al servicio de un plan que considere prioritarias las necesidades de les trabajadores.

1 Argentina y tres grupos de acreedores alcanzan acuerdo de reestructuración de deuda
https://www.argentina.gob.ar/noticias/argentina-y-tres-grupos-de-acreedores-alcanzan-acuerdo-de-reestructuracion-de-deuda
2 La deuda odiosa. El valor de una doctrina jurídica como instrumento de solución política. Alejandro Olmos Gaona.
3 Deuda externa impagable. La salida es el default soberano. https://mst.org.ar/2020/05/14/deuda-externa-impagable-la-salida-es-el-default-soberano/