“Aporte Solidario”: lejos del impuesto a los ricos que se necesita

Después de meses de amagues, el oficialismo se decidió a presentar el proyecto publicitado como “impuesto a las grandes fortunas”. El proyecto tiene un nombre rimbombante: “Aporte Solidario, Extraordinario y por única vez vinculado a los patrimonios de las personas humanas”, pero su contenido dista de las expectativas que puedan haberse generado en quienes esperaban que este gobierno le hiciera pagar a los capitalistas al menos una parte de la crisis.
Se trata de un aporte del 2 al 3,5% que alcanza a solo a 12.000 personas con un patrimonio de 200 millones de pesos y superior y que posibilitaría recaudar 300.000 millones. Tarde, muy insuficiente, no toca a las corporaciones y no tiene ninguna continuidad. Y, por supuesto, no asegura “marcar esa plata” para financiar lo que se necesita.

Tómense su tiempo, como si no avanzara la pandemia

Salió a la luz el texto de la polémica ley del Frente de Todos, con Máximo Kirchner y el banquero Carlos Heller a la cabeza. Mucho tiempo pasó desde los rumores de la presentación de un “impuesto a las grandes fortunas” al inicio de la pandemia, hasta “el momento oportuno” como dicen sus mentores, ya con más de 400.000 infectados, superando las 8000 muertes, más de 2 millones de despidos y suspensiones y un aumento del 50% en la tasa de desempleo.

La crisis económica, social y sanitaria se consolidó durante estos meses y nos quieren hacer creer que “ahora es cuando”. Tarde. Desde el gobierno señalan que el tiempo sirvió para poder sacarles las “dudas” a todos los espacios que diferían con el proyecto, excepto a Juntos por el Cambio. Cuando en realidad el único proyecto opuesto por el vértice lo presentamos desde el Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad. Y que se negaron sistemáticamente a tratar.

Aporte solidario vs verdadero impuesto a las grandes fortunas

El “Aporte Solidario” o contribución como dice el Presidente, lejos está de ser un impuesto que apunte a garantizar justicia social, para revertir el saqueo de los “miserables”; cuando lo que hace falta es discutir una ley con un impuesto para aplicar a todo aquel que se enriquece del trabajo de un pueblo.


Sin dudas a quienes acumularon fortunas explotando trabajadorxs, se robaron todo, fugaron capitales, no pagaron un mango por rentas extraordinarias, evaden los suaves impuestos existentes y… “se la llevaron en pala”, o no se les pide nada, o se les solicita amablemente y “por única vez” que dejen caer una migaja. Una burla. Veamos.
• Además de ser “a los patrimonios de las personas humanas” que alcanzan apenas a 12.000 personas, hace falta un impuesto que grave a las 41 empresas que más facturaron durante 2019 (40% del mercado) 3.7 billones de pesos. Entre las que más ganaron están Cablevisión, YPF, Mercado libre, Irsa, Central Puerto, Banco Macro, Dreyfus, Santander Río y Ternium (ex Siderar), sumando $373.000 millones de ganancias en 2018.
• La propuesta que hace el gobierno sólo alcanza a quienes superen los 200 millones de pesos. El proyecto del FIT Unidad plantea gravar a todo aquel que declare 100 millones de pesos en su patrimonio, con tasa de entre el 5 y el 10 %, llegando al 15% en los sectores más concentrados de la economía.
• Con tres veces más afectados que el plan del gobierno, el proyecto del FIT Unidad se propone poder recaudar más un billón de pesos, 15.000 millones de dólares, mientras que la propuesta del gobierno alcanza tímidamente los 4.000 millones.
• El proyecto no plantea ninguna continuidad. Ni es parte de la reforma tributaria progresiva que venimos reclamando desde hace mucho tiempo desde el MST y la izquierda y que junto al no pago de la deuda, son las bases para que, en serio, la crisis la paguen los que la generaron.

El proyecto y sus trampas

Otra de las expectativas generadas sobre este proyecto, se centraba en el destino de los fondos recaudados. Pero también en el este punto va a decepcionar. Son 5 las categorías a las que se asignarían los fondos del aporte. Un 20% a toda la asistencia sanitaria y un 20% al programa progresar para fortalecer el acompañamiento a los estudiantes pobres.

Sólo el 15% está destinado al registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana, sector de los más desprotegidos como quedó a la vista durante la pandemia. Pero casi la mitad de lo recolectado parece estar colocado al servicio de sostener a las corporaciones. Por un lado, siendo YPF una de las diez empresas que más facturó en el país, la propuesta propone cederle el 25% de lo recaudado, para exploración, desarrollo y producción de gas. Por otro lado, un 20% iría destinado a subsidios a las PYMES definidas por la misma ley que decidió el destino de los ATP. El gobierno que no da certezas del IFE posterga a las familias realmente expuestas a la crisis integral que vivimos, no invierte lo necesario en salud, pero planifica nuevas maneras de seguir subsidiando a las multinacionales como Mc Donalds, Burguer King, Green Eat, y la lista continúa.
Es tan pobre este proyecto que incluso es inferior a la propuesta que Georgieva -jefa del FMI-, señaló como positiva en abril, indicando que al menos debería mantenerse durante los años de recuperación.

Que los ricos paguen en serio

Vamos a seguir reivindicando el proyecto del FIT-U que establece impuestos extraordinarios a los grandes patrimonios, los bancos privados, las altas rentas, la gran propiedad agraria, y las viviendas ociosas de mayor valor. Y que los recursos obtenidos por este medio deben ser utilizados exclusivamente para dar respuesta inmediata a las necesidades sanitarias y sociales, entre otras, elaboración e importación de material sanitario y contratación de personal de salud. Un salario de cuarentena de $40.000 para todos los trabajadores que no tengan licencias pagas por sus empleadores, desocupados, empleados de servicios eventuales, trabajadores de casas particulares, monotributistas de las categorías A y B, y cuentapropistas. Disponiendo, a su vez, de un mecanismo de control de las y los trabajadores para no dejar el uso de los recursos a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo. Este impuesto debe mantenerse hasta que se salga de la crisis y debe ser la primera medida de una reforma impositiva progresiva y un plan alternativo obrero y popular para que la crisis la paguen, esta vez en serio, los capitalistas.

Jeanette Cisneros