Balance del terremoto electoral en Chile. Es posible liquidar el régimen de los “30 años”

Escribe: Joaquín Araneda, Movimiento Anticapitalista

Las súper-elecciones del 15 y 16 de mayo, en dónde fueron elegidos representantes para la Convención Constitucional, alcaldías, consejos municipales y gobernadores regionales estuvieron marcadas por un cambio de envergadura en el mapa político nacional. Es indudable que el cambio de etapa derivado de la rebelión del 18-O y el desgaste del capitalismo neoliberal tuvo una réplica a nivel electoral. Aquí analizamos parte de su dinámica.

La derecha en su peor momento 

Las elecciones a la Convención Constitucional (CC), mostraron con total claridad el repudio a la derecha, fundamentalmente al conglomerado de gobierno. El golpe podría haber sido peor de no ser por la unidad que supieron sostener en el retroceso, unidad tensionada por la disputa interna y la necesidad de encontrar nuevos liderazgos.

La apuesta era buscar el tercio para bloquear las iniciativas de la CC, maniobra prevista por el Pacto por la paz y la nueva constitución que reglamentó el cambio constitucional de forma antidemocrática incluyendo el quorum de los 2/3 para asegurar el poder de veto a la minoría conservadora. Aquel resquicio no lo lograron conseguir generando una gran preocupación en el establishment, que ya se ha expresado en la caída de la bolsa.
Pero esto es solo un costado de la paliza, porque en lo que hace a gobernaciones, el escenario es aún peor, de las 16 disputas en todo el país el conglomerado de gobierno no gana ninguna y si bien existen varias peleas abiertas que se dirimirán en segunda vuelta, los números de rechazo a Chile Vamos (conglomerado de gobierno) son rotundos.
El escenario es similar a nivel de alcaldías y concejalías. El propio Piñera horas después de la elección debió reconocer este escenario.

El golpe sacude al régimen de los 30 años 

La ex Concertación (Partido Socialista, Democracia Cristiana, entre otros partidos), el otro pilar fundamental del régimen de los «30 años», recibe también el golpe electoral con dos niveles de intensidad. La primera y más extensa ola los golpea en la elección a constituyentes donde se manifiesta la ruptura en una expresión más cabal. La «lista del Apruebo» obtiene poco más de 800 mil votos a nivel nacional, lo que representa un 14% y 25 constituyentes, de los cuales 15 pertenecen al Partido Socialista y sólo 2 de la DC. La segunda, más mediada por las posibilidades reales de existencia de listas alternativas los golpea en la elección de gobernación y alcaldías. Este dato les permite intentar dibujar una explicación, pero la esencia de los resultados indica que son el conglomerado, luego de la derecha gobernante, que peor sale de conjunto. Con la dificultad adicional de que seguramente les tocará el rol, nada nuevo, de intentar sostener la institucionalidad y el modelo lo más parecido posible al actual.

PC/FA y una elección que los tonifica en la disputa al interior de la oposición 

Es evidente que la elección de conjunto golpea a la derecha y favorece a la izquierda. En este contexto el Partido Comunista y el Frente Amplio pueden anotarse una victoria en el marco de su estrategia de conducir a la oposición en los términos del régimen. No solo porque logran victorias políticas importantes, como quedarse con la alcaldía de Santiago, Ñuñoa y Viña del Mar o la gobernación de la provincia de Valparaíso. Jadue (carta presidencial del PC) en particular se reelige con una votación superior al 60% en el municipio de Recoleta y en la constituyente se imponen al bloque de la ex Concertación obteniendo casi 19% a nivel nacional y 28 constituyentes con poco más de un millón de votos.

Estos números no pueden ocultar que siendo el espacio más a la izquierda del régimen, con aparato, recurso y estructura, el «fenómeno» independiente refleja en gran medida que un porcentaje muy importante del pueblo movilizado los identifica como parte de lo viejo.

Irrupción del fenómeno independiente 

Si el golpe a la derecha y la ex concertación son las expresiones más destacadas «por la negativa» de la elección, la irrupción de una gran cantidad de constituyentes independientes es sin duda la expresión «por la positiva», sumando a este punto la importante votación a candidatas mujeres impulsadas por la potente marea feminista, lo que implicó que la «corrección de género» se aplicara a favor de los hombres.

Está claro que no se puede hablar de una «bancada independiente» desde el punto de vista programático y político, pero 65 escaños serán ocupados en la Convención por personas que se postularon por fuera de los partidos tradicionales.

Más allá de ser electas en algunos casos o no, las listas ligadas a las asambleas y movimientos sociales obtuvieron importantes votaciones destacándose en ellas la juventud, el movimiento en defensa del ambiente, el movimiento feminista y los sectores del sindicalismo de base.

Con cerca de 900 mil votos en todo el país y 22 constituyentes electos la «Lista del Pueblo» es la que recogió la mayor parte de ese impulso, con un programa difuso y claras referencias a las figuras del estallido, tendrá un protagonismo clave en la CC y sin dudas una prueba enorme, inesperada hace apenas unos meses.

Es evidente que la conclusión fundamental de esta irrupción plantea como una posibilidad la derrota de la Convención Constitucional del «pacto por la paz» y coloca como primera tarea fundamental la de poner en pie una Asamblea Constituyente libre y soberana, con potestad de cambiarlo todo. El voto popular es indicativo de esto y aquellas direcciones que se plantean desde «lo posible» no pueden más que reconocer que la «sorpresa» que se expresó en la elección ha corrido el dial político hacia la izquierda.

Nuestro balance 

Nuestra organización, Movimiento Anticapitalista, tiene pocos años de existencia. Durante el estallido de octubre participamos y logramos construir un grupo dinámico que busca desde entonces desarrollarse de manera audaz en el torbellino de los acontecimientos, contando para ello con el soporte de la Liga Internacional Socialista. A pesar de las profundas restricciones producto de la pandemia nos lanzamos a impulsar la presentación de dos candidaturas independientes: la de Camilo Parada Ortiz en el D10 y Maura Fajardo Gálvez en el D12.

Ese fue el desafío que asumimos y es evidente que con desigualdades pudimos empalmar con un sector que apostó, con su voto y participación, a nuestras candidaturas de ruptura, que se levantaron fuera de cualquier pacto. Con 8.226 votos (2.21%) en el distrito 12 y 8.773 votos (2,07%) en el distrito 10 superaron a gran parte de las y los candidatos de los partidos tradicionales, listas completas de otras fuerzas de izquierda e incluso a algunos que resultaron electos y lo más importante es que ese apoyo se expresó aun sabiendo que sin lista era más que difícil obtener un escaño.

Se plantean nuevos debates para las izquierdas, los movimientos sociales, feministas, socioambientales y las y los independientes de los 30 años que debemos abordar para actuar frente a la nueva situación abierta en nuestro país, ignorar que estamos frente a un fenómeno nuevo, ocultarlo o acusar a quienes intervinimos leyendo esa perspectiva, como método no ayuda a sacar conclusiones y es parte de lo viejo. Nuestra disposición está planteada para continuar fortaleciendo los lazos y necesarias unidades de los diversos sectores en lucha para avanzar con un solo puño en todos los frentes para recuperar todo lo que nos han quitado.
Salimos de este proceso dispuestos y dispuestas a ser parte activa de lo nuevo y a pegar un salto organizativo, para ello nos preparamos y ese es nuestro balance fundamental.