Nuevo gobierno, sin presupuesto ni paritarias: La educación pública en riesgo

 

Nuevo año y nuevo gobierno. La educación pública -que venía golpeada-, profundizó su crisis con el macrismo. Pero aún no hay paritarias ni aumento ni nuevo presupuesto. En esta nota analizamos en profundidad lo que plantea el nuevo gobierno como proyecto educativo y cuáles son las urgencias de la escuela estatal, su comunidad y de quienes trabajamos en ella.

 

El 10 de diciembre asumía el gobierno de Alberto Fernández, el PJ y Frente de Todos. En Educación designan a Trotta, que viene desarrollando propuestas que es preciso analizar. Y lo hacían en medio del apoyo de su militancia y franjas de la población que esperaban cambios y soluciones, tras el desastre en que el macrismo dejó al país. Ese hastío terminó con Macri y su gobierno, pero quedan graves consecuencias a nivel social, económico y político.

Nos opusimos a las políticas macristas y lo enfrentamos en las calles en todo su mandato. Pero eso no nos hace perder de vista varias cosas importantes. Durante esos cuatro años, la educación estatal tuvo que hacer frente a todo tipo de ataques, empezando por recortes presupuestarios y salariales. Y al avance a un proyecto privatizador de la escuela y flexibilizador de la docencia, a partir del paquete normativo aprobado en el Consejo Federal de Educación. El que terminan plasmando en el proyecto de ley Plan Maestr@.

Si no pudieron aplicarlo como pretendían fue por la resistencia de las bases, el activismo docente y la Multicolor que lo enfrentó, no sin contradicciones, junto a estudiantes, familias y la comunidad, buscando superar las limitantes burocráticas.

Por eso, sin una ruptura con el modelo social y educativo que rigió bajo el macrismo ni con el capitalismo semicolonial dependiente del país, no habrá transformación de la escuela pública argentina.

Más allá de las expectativas, lo cierto es que las declaraciones y primeras medidas del nuevo ministro de Educación, Nicolás Trotta y su equipo, no van en ese sentido. Al contrario, implican una vuelta a lo hecho y la ratificación de varias de las políticas más cuestionadas del macrismo. Para la izquierda, que lo enfrentamos consecuentemente desde el espacio Multicolor docente, esto no nos sorprende.

Porque en sus 4 años hubo un ataque constante de Macri a la escuela estatal, pero tuvo cómplices en el PJ y los gobernadores. Quienes votaron todas las resoluciones en el Consejo Federal de Educación donde participan los ministros de las 24 jurisdicciones. Allí aprobaron por unanimidad toda la normativa anti-educativa macrista.

El PJ le votó además las leyes de ajuste a Macri y gobiernos como el de Vidal, incluyendo los míseros presupuestos con recortes en Educación, la reforma al régimen nacional de jubilaciones, los impuestazos, tarifazos y endeudamientos históricos. Y ajustan donde gobiernan. Son corresponsables.

La burocracia de los gremios docentes de la CGT y el kirchnerismo Celeste de CTERA se acomodaron a estos cambios, sin combatirlos hasta pararle la mano a Macri y los gobernadores como se planteó y requería. Su postura ideológica, al no salir de los marcos del capital, los ubica como ala reformista, con su utopía de capitalismo humanizado. Y lo deben imponer burocráticamente, al ir en contra de las expectativas de las bases que dicen representar. Superarla, es tarea que abordamos también.

 

¿Transformar la educación o una vuelta a las fuentes…?

 

Importa repasar todo esto para poder prever a dónde van, partiendo de dónde vienen quienes integran el gobierno de Alberto y el PJ. Porque la propuesta que Trotta explica en innumerables reportajes, deja en claro que todo se resumiría a un “volver a las fuentes, a los orígenes”. Esto es, reeditar en gran medida las políticas del 2003 a 2015 de los Kirchner, aunque ahora sin plata. Y dar continuidad a calamitosas medidas macristas.

Por eso debemos marcar que las políticas desplegadas desde hace años, atentaron sistemáticamente contra una educación estatal de calidad para les pibes, afectando terriblemente las condiciones de trabajo de la docencia. Y esto claramente se profundizó en el último tiempo.

Al asumir, Alberto Fernández dijo que veía necesario dar respuestas a los más necesitados, a los de abajo. Sin lugar a dudas, la educación estatal es de las áreas más vulneradas en sus necesidades y derechos. Y requiere del abrazo responsable de políticas educativas que reviertan el vaciamiento y la precarización, mejorando las condiciones de enseñanza y de aprendizaje.

Pero, a diferencia de lo que sostiene el ministro Trotta, quien reivindica los tiempos del gobierno kirchnerista, en los últimos 50 años no hubo un proyecto a largo plazo que contenga las necesidades de quienes somos actores imprescindibles en la educación. Que tenga en cuenta nuestra opinión como educadores y la mejor manera de poner en pie a la escuela pública. Ni las de la comunidad educativa.

Por eso hubo tantos paros nacionales, movilizaciones, marchas federales y demás instancias de protesta frente a los gobiernos de Néstor y Cristina, la que cerró varias veces paritarias por decreto, entre otros ataques directos a la docencia, en sus recordados discursos en el Congreso, descuentos por paros y hasta el intento de declarar a la educación un “servicio esencial” para impedir los recurrentes paros docentes.

El ministro Trotta reduce incluso esa reivindicación a sólo 5 de los últimos 40 años… En una nota al multimedios Clarín (de Magnetto), señala lo que entiende “una realidad en términos de inversión educativa que no fue importante en estos 40 años en Argentina. Salvo lo que nos permitió la jerarquización en la inversión educativa a partir de la Ley de Financiamiento Educativo. Que permitió un crecimiento exponencial de la educación hasta superar el 6%. Pero seamos conscientes que estamos analizando un proceso de 40 años, con una inversión prioritaria de un poco más de 5 años”.

Se refiere a cuando se estuvo por alcanzar el famoso 6% del PBI –aunque nunca se llegó- para el presupuesto educativo. Pero esto incluso está muy por detrás de las necesidades. Por eso CTERA desplegó una fuerte campaña bajo el macrismo para llevar el Presupuesto al 10% del PBI, cosa que vemos imprescindible y urgente.

Con más razón urge si Trotta asegura que la inversión educativa en 2019 habría sido “del 4,9 o 4,8%, es decir que está debajo más de un 1%. Hay que tener en cuenta, además, que hablamos de un Producto Bruto Interno que se comprimió en los últimos cuatro años. O sea, la desfinanciación fue muy marcada”, sostuvo el ministro en un largo reportaje (Página 12, 27/12).

Transitando el primer mes de gobierno, entre trabajadores de la educación existen preocupaciones, malestar y también cierta expectativa de que se tomen decisiones que mejoren la situación. Pero hasta ahora y pese a ganar en octubre y estar iniciando el año, solo se habla de algunos “cambios”. Pero no se toman medidas que den contenido a esas declamaciones. Y las declaraciones son solo eso.

Es más, en cuanto a la necesidad urgente de aumentar el Presupuesto, tanto Fernández como el gobierno bonaerense, han decidido postergar el tratamiento de un nuevo Presupuesto recién para marzo. Lo que en educación implica mantener la miseria macrista y afectar, entre otros, dos aspectos claves: las partidas para infraestructura, previo al inicio de clases. Y el largo congelamiento del Incentivo y Material Didáctico que el gobierno nacional paga a un millón de docentes del país. Así se da continuidad a lo peor del macrismo.

Además, la primera medida planteada en su mega ley causó una rebelión por abajo, a partir de nuestra denuncia sobre el ataque de Alberto a nuestra jubilación y su 82%, a las Cajas Provinciales y los haberes de millones. Tal fue la indignación que hasta la Celeste de CTERA tuvo que salir a cuestionarla, también las dos CONADU porque atacaba la jubilación universitaria. Por eso los debieron retirar, no así el ataque a la movilidad de millones. Un mal comienzo, a decir incluso de la conducción kirchnerista de CTERA.

En su primer discurso, Fernández planteó algunos “títulos” que el ministro Trotta repite, aunque sin anunciar medidas. En esa nota a Página 12 definió el objetivo de su gestión: que la escuela logre romper las desigualdades de cuna con que ingresan chicos y chicas. Lo que vendría de la extensión de la escolaridad, para entrar al sistema en sala de 2 o 3 años. Y en Secundaria, avanzar con la jornada extendida.

Cómo van a hacer esa escolarización temprana, cuando no está garantizado el acceso de miles a salas de 4 años, es una incógnita. Máxime cuando Trotta machaca con tener limitaciones para “la inversión educativa en un contexto de fuerte restricción fiscal…”.

Por eso, para la Jornada Extendida plantea un calco de “La escuela sale del aula” macrista, aprobado por Resolución CFE Nº 318/17, en la 80º Asamblea del Consejo Federal de Educación [1]. Como no están las escuelas ni las adecuaciones edilicias para la jornada extendida, Trotta propone seguir ese rumbo: “articular con entidades deportivas y centros culturales para que nuestros adolescentes estén tres o cuatro horas más en la escuela; queremos extender esta cobertura que hoy ronda el 22%”.

 

Congreso Pedagógico Nacional por una educación transformadora

 

En lo general y ante cada propuesta, Trotta habla de “construir consensos profundos”, pero no convoca a la docencia y la comunidad educativa en forma amplia y democrática. Justamente, al relanzar el Plan Nacional de Lectura que apunta, entre otras cosas, a un negocio con las editoriales, convocó a todos (rectores, empresarios, escritores, ilustradores, editores y gráficos) menos a bibliotecaries y docentes. No estamos en el Consejo Asesor de este plan quienes más podemos opinar sobre qué leer, cuándo, para qué y cómo avanzar en desentrañar las coordenadas de la compresión lectora, imprescindibles para cualquier aproximación a la construcción de conocimiento, en cualquier asignatura.

Para transformar la educación se requiere convocar urgente a un Congreso Pedagógico Nacional, donde docentes y la comunidad educativa discutamos profundamente y decidamos la estrategia para recuperar el rol natural de la escuela. Y qué proyecto de educación necesitamos para qué modelo de país. No la Iglesia, editoriales, empresarios, gobiernos y organismos internacionales que imponen sus proyectos privatistas y de ajuste sobre la docencia.

Allí queremos debatir si debemos o no seguir con la política de evaluación macrista y las pruebas PISA como sí plantea Trotta, quien asegura además la continuidad del Instituto de Evaluación macrista y los cuestionados operativos Aprender y Enseñar.

Decidir qué hacer con el Plan “Secundaria 2030” votado por unanimidad de macristas y el PJ en el Consejo de Educación. O proyectos como la “Secundaria del Futuro” o la UniCABA, diseñados según los lineamientos del Banco Mundial, la OCDE y el FMI. También sobre los cambios en los planes de estudio en profesorados, los cierres de carreras e institutos y otras reformas inconsultas. La implementación de “presentismos” y otras medidas coercitivas.

Porque entre esas continuidades, el gobierno mantendrá también los formatos de trabajo precario, contratos a término y trabajo por proyectos que expresan modos de precarización laboral y educativa como los planes Fines, Fines II, Tutorías, Plan Mejoras y otros que iniciaron los Kirchner y tuvieron continuidad con el macrismo. ¿Van a integrarlos al sistema formal con los derechos y estabilidad del Estatuto Docente como planteamos?

Otra continuidad en el proyecto Trotta es la creciente privatización educativa. De eso no habla, cuando es vital poner freno al ingreso de numerosas fundaciones, ONG, empresas e instituciones religiosas en la escuela estatal y su injerencia en los contenidos, currículo y proyectos. Como la inclusión de la ESI con perspectiva de género y respecto por la diversidad. Además, cómo eliminar los millonarios subsidios que se llevan y separar Iglesia y Estado, aspectos que van a seguir de acuerdo a las omisiones de Trotta. Quien al contrario, difunde su reunión junto a Puiggrós, con el presidente de la Conferencia Episcopal para articular políticas educativas…

Por eso sostenemos que la educación estatal sigue en peligro. Y es necesario que los sindicatos docentes exijan la instrumentación de esta instancia democrática, necesaria y pedagógica para refundar la escuela pública. De poco sirve asistir a un Congreso Pedagógico en Chaco si no se tiene como marco uno nacional, democráticamente organizado. Y superar experiencias de anteriores Congresos Pedagógicos del país. Uno fue fundante de nuestro sistema educativo y su Ley 1420.

Lejos de esto, los gremialistas K nos piden tiempo o explican que el cambio de gobierno por si solo sería “una buena señal”. Cuando claramente, que cambie el gobierno no garantiza otro proyecto y menos resolver los problemas estructurales de la educación. Para eso se requieren políticas que no se están planteando.

Las grandes transformaciones llevan tiempo, es verdad, pero ese argumento lo usan para explicar la lentitud o sesgo de ajuste en las decisiones. Cuando el diagnóstico y profundidad de la crisis ya lo conocíamos. Y sabíamos la necesidad de resolver de modo urgente el hambre, y la población bajo la pobreza.

 

La deuda es con la educación. No con el FMI ni los bonistas

 

Alberto dijo también que con el FMI y los bonistas, buscará tener una relación “constructiva y cooperativa”, lo cual se contradice con la presunción de que no habrá ajuste bajo su gobierno. El Fondo solo acuerda hacer lo que sea para garantizar cobrar una deuda que solo puede pagarse con ajuste. Por eso somos claros, si hay acuerdo con el FMI, hay ajuste. Y no es lo que votó la gente, que votó contra Macri por éste y otros motivos.

Desde Alternativa Docente, ANCLA y el MST no guardamos expectativas en un gobierno que ya afirmó que pagará la deuda y cumplirá con un compromiso que reconoce haber sido contraído por Macri para fugarlo con sus amigos. Pero se dispone a pagar sin auditar esa ilegítima deuda, cuando no podemos aceptar esa cadena. La deuda es con la educación estatal, los Presupuestos y salario de sus trabajadores.

En cuanto a lo salarial, en el Congreso Pedagógico realizado días atrás en Chaco, Trotta afirmó: “Tenemos que volver a cuidar y valorizar el trabajo de nuestros docentes. Generar los acuerdos para jerarquizar la docencia, con salarios y condiciones para enseñar dignas…”. Pero lo dijo en Chaco, donde la docencia cobra sueldos debajo de la pobreza, por los míseros aumentos de gobiernos del PJ. Y donde cada año hay paros, movilizaciones y planes de lucha.

Para lo que dice Trotta hay que hacer algo sencillo: Más que seguir con discursos, recibimientos y homenajes en el ministerio o “trotando” entre reportajes mediáticos, el ministro debe convocar ya mismo a la Paritaria Nacional Docente y en cada provincia para garantizar un aumento salarial no inferior al 50%, considerando un porcentaje en compensación por el atraso salarial que venimos arrastrando (y supera el 23% con el macrismo), más otro 30% por el aumento real del año. Sobre todo, ante lo dicho por el mismo Alberto, reconociendo que sufrimos la peor inflación en 28 años, próxima al 60% en 2019.

Junto a la fuerte suba del Incentivo Docente que Macri congeló hace años en míseros $ 1.210, disponiendo su pase al básico con fondos de Nación, y de la suma por Material Didáctico, hoy en irrisorios $210. Además del Fondo Compensador Salarial para las provincias que no llegan al mínimo.

Más allá de no ser verdad que la educación garantice todos los derechos y resuelva las desigualdades sociales como insiste Trotta, sino que esto se hace con un modelo económico y social que genere una distribución de la riqueza entre quienes la producimos, no de los que se la apropian; urge aumentar el Presupuesto Educativo al 10% del PBI como la CTERA le reclamó a Macri estos años.

La Celeste de CTERA y gremios como SUTEBA, que es parte del nuevo gobierno y colocó a una dirigente de la CTA como ministra de Kicillof, deben dejar de insistir con que “el discurso del gobierno genera expectativas positivas en la docencia” para ponerse a la cabeza del reclamo por paritarias ya y mayor Presupuesto. Incluso se reunieron con Kicillof en medio de la tensión por su paquetazo impositivo, pero no hubo ni una medida para el sistema educativo y la planta docente de un distrito que es casi el 40% del país. La dirigencia del FGDB se limita a hablar de cláusula gatillo, pero eso no recompone la pérdida salarial que se arrastra.

Es hora de hechos. No más palabras. Exigirlo a las cúpulas gremiales e impulsar desde la Multicolor, la organización de la lucha por la defensa de la educación estatal, los salarios y conquistas docentes. De cara al inicio 2020, es necesario coordinar un Encuentro Nacional que reúna a las conducciones y agrupaciones Multicolor del país, con gremios como Ademys o de la Federación Nacional Docente y otros que se identifican como combativos, junto a sectores estatales dispuestos a organizar medidas y un posible no inicio de clases 2020 para el 2 de marzo, si no hay solución acorde a las demandas postergadas.

En un marco de realineamientos político-gremiales ante el actual gobierno, debemos redoblar la pelea por una nueva dirección sindical, democrática y de lucha, que parta de la diversidad Multicolor, para volver a posicionarla. A partir de delimitar con quienes le aprueban leyes de ajuste (Azul y Blanca-CCC, Violeta del PC, Patria Grande, Barrios de Pie) y bancan paquetazos impositivos como a Kicillof, con las CTA y la CGT, al integrarse al gobierno y sus cargos en el Estado.

 

Recomposición salarial y aumento del Presupuesto ya

 

Les docentes somos un sector bajo la línea de pobreza, uno de los más castigado por el macrismo que, en su intento privatizador profundizó la precarización, el pago tardío e irregular. Por lo complejo de los acuerdos pactados por la burocracia y las sumas en negro o “gris” en nuestros recibos, hace años nos cuesta saber lo que cobramos. Y debemos ponerle fin.

A eso hay que agregar que los insuficientes acuerdos suelen no cumplirse, no se verifican las actualizaciones de “cláusulas gatillo” y siguen los descuentos por paros. Ni hablar de la devaluación de nuestro sueldo, por las corridas del dólar y ahora, con la nueva devaluación por el impuesto del 30% al “dólar solidario”.

Nuestros haberes valen un 20% a 30% menos. La decisión de dar continuidad al Presupuesto 2019 hasta marzo de 2020, no facilita resolverlo. Se hace imprescindible recomponer salarios y presupuestos educativos, con partidas de emergencia. En ese contexto nos oponemos a la política de Pacto Social, que busca sentar en la misma mesa a grandes sectores patronales que amasan fortunas, con la burocracia y la Iglesia. Para consensuar el ajuste y enchalecar la lucha de les trabajadores y sus reclamos.

En las provincias se descargan también paquetazos impositivos para pagar deuda. Lo hacen Kicillof, Perotti, Larreta y otros gobernadores e intendentes. También quieren hacer “caja” avalando la minería contaminante en Mendoza y Chubut, más el desastre ambiental de Vaca Muerta. No es por ahí. Vamos por un proyecto que respete el medio ambiente, con perspectiva ecosocialista.

¡Plata hay! Si se suspenden los pagos de la deuda externa en el país y las provincias, se eliminan los millonarios subsidios a la Iglesia y la educación privada, se ponen fuertes impuestos a terratenientes, banqueros y corporaciones, no al salario. Y terminan los privilegios y dietas de funcionarios, legisladores y jueces para que ganen como una docente.

Desde Alternativa Docente y el MST, como parte de la izquierda anticapitalista y socialista, tenemos la responsabilidad de decir lo que opinamos, de marcar que hay un camino alternativo al FMI. Junto a cada sector obrero y popular que reclame, estaremos en la calle cuando sea necesario. Creemos en otro modelo, en otro sistema, donde seamos las y los trabajadores quienes gobernemos. Por una educación de calidad, bien paga y liberadora para pibes y docentes.

 

Andrea Lanzette y Francisco Torres

Alternativa Docente, ANCLA / MST en el FIT Unidad

 

[1] Resolución CFE Nº 318/17. La Escuela sale del Aula. http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/normas/RCFE_318-17.pdf