Cómo frenar la sobrecarga laboral ante la educación virtual

 

La cuarentena sigue, pero con flexibilidad en muchos rubros por las presiones de la burguesía. Sin clases presenciales, aunque cada vez con más trabajo y menos plata. La fatiga por la virtualidad, una imaginaria construcción de conocimientos y la presión de las autoridades, configuran una sobrecarga de trabajo que recorre a la docencia y demanda una urgente normativa. Aquí planteamos 10 medidas posibles.

 

Era sabido que la actividad en las escuelas sería de las últimas en normalizarse, porque esta crisis sanitaria dejó al desnudo lo que denunciamos hace años: el vaciamiento de la educación estatal. Y que no había ni las mínimas condiciones de salubridad en las escuelas. Por ende, las clases presenciales no retomarán rápido y cuando lo hagan, debería haber modificaciones.

Para el ministro Trotta, difícilmente se retomen hasta agosto o setiembre. Mientras tanto, la virtualidad se extendió por todos los niveles de la mano de funcionarios, con sus requerimientos hacia directivos, docentes y familias que no fuimos preparados para ello y una sobre exigencia de contenidos, actividades y tareas a estudiantes que chocan con la realidad de carencias y problemas básicos en el acceso a la tecnología.

 

Explotación virtual: Mucho trabajo, pocos aprendizajes

 

Más allá del esfuerzo de la docencia para trabajar en esta modalidad, ensayando plataformas y formatos para adaptarlos a las diversidades áulicas, escolares e institucionales; las estadísticas de conexión, muestran a un gran número por fuera.

Para la Cámara Argentina de Internet, CABASE, 4 de cada 10 hogares (el 43,9%) no tiene acceso fijo a Internet, de acuerdo a su último informe [1] (segundo semestre, 2019). Y el 70% de nuestro territorio, donde vive casi un tercio de la población, no cuenta con conexión directa a la “red de redes”.

En un mercado concentrado, Telecom, Telefónica, Claro y Silica Networks (Grupo Datco) acordaron con el ENACOM y Arsat asegurar que la conectividad en el país se mantenga. Pero este acuerdo solo beneficia a estas empresas que duplicaron sus ganancias, sin auxilio a las familias vulnerables que, si no pagan la línea, no tienen ningún servicio ni datos para navegar.

Más si consideramos que Argentina está 149 en el ranking mundial de velocidad de banda ancha [2], por detrás de Uruguay (69), Brasil (111) o Chile (124). Y pese a ser comparativamente más barato en banda ancha (aunque va de $1.500 a $3.000 por mes), el costo de datos móviles resulta similar a Uruguay, pero 43% más caro que Brasil y 104% más que en Chile [3].

Hasta Trotta debió reconocer, en la reunión de este viernes 15 del Consejo Federal de Educación [4], que “en este contexto se profundizan las desigualdades ya que la realidad de cada hogar es muy distinta en cada rincón del país”. Para que eso no ocurra, resulta imprescindible la provisión de recursos para sostener la continuidad pedagógica en todos los niveles. Y la creación de una plataforma digital o Aula Virtual nacional, de acceso gratuito, estable y que soporte la conexión de 11 millones de estudiantes y 1,1 millón de docentes del país, con recursos y software, donde el Estado garantice que podamos contactarnos con cada estudiante y organizar el trabajo.

Al no hacerlo, se amplía la desigualdad entre escuelas estatales y privadas, pero también entre las provincias: Catamarca y Formosa apenas llegan al 30% de su población con conexión de internet fija. Santa Cruz, Chaco, San Juan, Corrientes, Misiones y Tucumán no llegan al 40%. Mendoza, Jujuy y Salta están por debajo del 45%. Es decir, casi la mitad de provincias solo con acceso a internet del 30% al 45% de su población. Y de 17 millones de bonaerenses, casi un tercio de los hogares también sin acceso.

Ante esto, Educación y algunas provincias mandaron imprimir cuadernillos y cartillas, pero al igual que los diseños curriculares o lo publicado en portales como Seguimos Educando, sus contenidos son seleccionados desde un escritorio, sin consulta ni intervención de quienes estamos en territorio y más sabemos del tema. Por eso ocurre que las secuencias didácticas de algunos años coinciden con otros de niveles superiores o no hay pertinencia de la selección y la gradualidad del contenido.

 

Horas, días y semanas entre redes, plataformas y siglas

 

Como docentes trabajamos hoy mucho más. Debimos hacernos “especialistas”, en una capacitación de “prepo” sobre redes y plataformas para comunicarnos con pibes y familias, con el equipo escolar y autoridades. Todo esto demanda horas, días, semanas de ensayo, prueba y error.

Una capacitación a los ponchazos, que el gobierno debiera garantizar, pero no hace. Y nos dice que todo está en el portal. Como docentes nos encontramos con el problema de trasladar lo que hacíamos en las aulas a las redes. En una traslación más que compleja, ya que no es lo mismo verles, ayudar y acompañar en persona que por esta vía.

Atravesamos etapas: 1. De crisis y elección de alguna plataforma. 2. Elegido lo que pudimos, debimos contactar a estudiantes y sondear si tienen internet, equipos, etc. 3. Desde lo pedagógico, respondernos: ¿cómo enseñar tal contenido por este medio?

Debimos apelar a la familia, a tutoriales o a quien más sabía de tecnología y su aplicación para abordar la pregonada “continuidad pedagógica”. Ya sea por WhatsApp, Facebook, Classroom, Zoom, Hangouts Meet, YouTube, por mail o bien llevando trabajos a la escuela y hasta los hogares.

No solo debemos preparar nuestras clases, sino pensar cómo adaptarlas para que motiven, sean legibles y comprensibles, según nuestro grupo social escolar. Sugerir cómo liberar memoria del dispositivo de cada estudiante, orientar en las App a descargar y descifrar la que ocurre del otro lado de la pantalla.

Decidir si usar archivos PDF, Word, Excel o imágenes. Aprender a construirlas, subirlas a la red y comprobar que “se vean” o rehacerlas. Convertir archivos y subirlos por Drive, Dropbox u otro servicio de almacenamiento gratis, compartir el link, etc. en una capacitación acelerada junto al grupo escolar.

 

¿Docentes transmisores de información y Escuelas-App?

 

Si el proceso de enseñanza-aprendizaje ya es complejo en vivo y en directo, enseñar a distancia lo es más. Mientras los gobiernos nos colocan como simples transmisores de información y tareas, como si nuestro rol se pudiera reemplazar con el envío de actividades o la escuela, replicarse online.

Con esta modalidad trabajamos mucho más que lo habitual, en una extensión de 3 a 4 horas promedio de la jornada laboral. Y más días, ya que llegan mensajes de estudiantes o requerimientos de las autoridades a cualquier hora, sábados o domingos, generando estrés e invasión de nuestra vida familiar.

Un docente con 30hs. cátedra puede tener más de 300 estudiantes. Quien es docente con dos cargos de primaria puede tener 70 u 80 pibes y debe realizar el seguimiento individualizado en estas condiciones. A eso es necesario agregar que más del 80% de docentes somos mujeres, que además debemos ocuparnos de las tareas de cuidado, con un profundo incremento de las mismas, lo que resulta de “tiempo completo”.

A esto se suman los requerimientos y pedidos de informes de inspectores y supervisores. Están quienes piden planificaciones por asignaturas, quienes piden actividades por nivel, por división o secuencias didácticas adaptadas a formato digital, informes cuantitativos de trabajos entregados, informe cualitativo de las entregas, las correcciones y las valoraciones, libros de tema virtual, etc.

Lo que se hace con presiones hacia la docencia y sin coordinación, en una total falta de lectura del contexto de encierro y estrés que atravesamos. A lo que se suma la injerencia o intromisión de autoridades escolares y de supervisión en las plataformas y actividades elegidas, sin requerirlo el docente, exigiéndonos los códigos de ingreso o detallados informes de lo trabajado. Esto genera una suerte de panóptico educacional (Foucault, 1975. Vigilar y castigar), al crear una “sensación de omnisciencia invisible” donde les docentes no sabemos cuántas veces ingresan o inspeccionan lo que hacemos, pero nos hacen saber que sí pueden hacerlo, lo que coarta la libertad de cátedra.

Y todo eso lo debemos hacer con nuestros recursos económicos, de infraestructura y servicios. Algo que el gobierno ni se plantea reconocer como sí establece la normativa sobre teletrabajo. Pero nos machacan con la trillada “vocación”, pretendiendo que el voluntarismo y un legítimo sentimiento solidario de la docencia, resuelva estas problemáticas, casi de modo mágico.

Lo que llaman vocación es trabajo no remunerado y requiere dinero, presupuesto y una nueva matriz salarial sin sumas en negro, que cubra la canasta familiar y los bienes culturales, en un verdadero reconocimiento a nuestra labor.

Pero Alberto y Trotta cerraron la paritaria salarial nacional y muchos gobernadores apelaron al COVID para poner en “cuarentena” sus paritarias, con lo que muchas provincias pagan igual salario que en 2019. Encima, el ajuste hizo que no se nombren docentes en la totalidad de los cargos y materias. Esto obliga a “auxiliar” en esa materia o dejar a miles de estudiantes sin educación y a docentes sin trabajo.

La Celeste se limita a pedir “un ingreso de emergencia a reemplazantes que trabajaron el año pasado y ahora no pudieron obtener cargo”. Apenas $10.000 como le dijeron a Trotta [5]. Desde la Multicolor exigimos actos públicos virtuales, transmitidos online, con representantes docentes electos democráticamente, para verificar la transparencia.

Como vemos, el sistema educativo bajo los gobiernos capitalistas ni se planteó una respuesta pedagógica a la altura de las circunstancias. Y nos encontramos en una situación grave e histórica por lo que aumentó nuestro trabajo, al intentar la quimera de las autoridades de garantizar la “continuidad pedagógica”. Una ficcionalidad, no literaria sino educativa.

 

Que la pandemia deje saberes y no huellas

 

Como señala la Federación Nacional Docente, FND, no nos oponemos a la tecnología. De hecho, la docencia asume su labor sin los recursos y capacitación necesaria. Pero sí preocupa que Trotta diga que “los niños están aprendiendo“, lo que niega la pobreza y una niñez y juventud que no accede a los requerimientos informáticos.

Las políticas educativas del gobierno, siguiendo a la UNESCO, OCDE y Banco Mundial, no responden a un modelo pedagógico para transformar la realidad. Se impone el debate de una educación contra hegemónica de los intereses de la clase dominante, una educación socialista para las transformaciones igualitarias que exige la humanidad.

Como la fatiga laboral es tan intensa, hasta los gremios alineados con Fernández y gobernadores como Kicillof, debieron advertir sobre los altos niveles de sobrecarga de trabajo (Página 12, 5/05/20). No sin antes elogiar a “su” gobierno, como hace la Celeste de CTERA al afirmar: “la suspensión de clases presenciales y la modalidad de educación virtual garantizaron la escolaridad en la cuarentena y generaron procesos virtuosos de continuidad pedagógica. Pero, ¿la garantizan o gobiernos y gremios hacen como qué…?

Mientras dure la virtualidad, en este contexto “excepcional” que abarcaría la mayor parte del ciclo lectivo, se impone la necesidad de un protocolo o normativa que regule el teletrabajo docente. Para proteger derechos vulnerados, algo que ni Trotta ni su “comité multisectorial” ni los gobernadores piensan garantizar. Habrá que lograrlo con lucha, no en encuentros virtuales en el Consejo Federal de Educación (CFE). Ya vimos que ahí, pese a que la burocracia aseguró que tratarían un protocolo sobre las “nuevas condiciones de trabajo”, el comunicado de Educación sobre el CFE del viernes 15 ni lo menciona [6].

 

Antecedentes y normativa sobre teletrabajo

 

Debemos construir democráticamente una normativa ante el teletrabajo. Si no está, hay responsabilidad en CTERA y los gremios de la CGT que ceden al gobierno y desarman al crear expectativa. Hay antecedentes como el convenio entre la AJB (Judiciales) y la Corte bonaerense. También las leyes y convenios que establecen regulaciones al teletrabajo [7].

La Resolución 1552/2012 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo establece que “el empleador deberá proveer a los teletrabajadores de los siguientes elementos: silla ergonómica, extintor contra incendio, botiquín, almohadilla para ratón (“pad mouse”), Manual de Buenas Prácticas de Salud y Seguridad en Teletrabajo” (Art. 3º).

Este Manual [8] del ministerio de Trabajo indica que “el teletrabajo es una materia a incluir en las convenciones colectivas”. Plantea también la Compensación de gastos por teletrabajo, en la que se “pague a los teletrabajadores un importe que compense los gastos derivados de implementar el teletrabajo en su domicilio”. Y considerar para ese importe la afectación de un espacio en el domicilio, los probables cambios en el entorno familiar, el mayor consumo de energía eléctrica y riesgos de siniestro.

Además aclara: “se trata de un monto adicional al sueldo de los teletrabajadores”, donde incluir los costos por mayores importes por servicios y eventuales impuestos. Indica el respeto a los tiempos de trabajo y específica que los medios materiales y equipamiento los debe proveer el empleador, además de su mantenimiento y capacitación.

 

Propuestas para la construcción democrática de normas ante la teleeducación

 

Antes de las propuestas, planteamos algunas preguntas: ¿Puede un protocolo contemplar la diversidad de situaciones de los niveles y realidades escolares? Debería, si lo definimos quienes padecemos esta situación. ¿Es igual la dinámica virtual de Secundaria, respecto de la Primaria? ¿Es posible dar clases con padres, a quienes se plantea apelar como auxiliares? ¿Es lo mismo un primer año que un sexto?

Toda esto en Inicial, ¿no requiere traducirse a cuestiones concretas? ¿Es posible resguardar la intimidad familiar y del hogar de docentes y estudiantes, en esta híper conectividad? ¿Es posible garantizar cierta “continuidad pedagógica”, sin recursos y de forma virtual?

Con las declaraciones de CTERA no alcanza. Encima, si no surgen de la decisión democrática de la docencia. Y sin un plan de acción que tome la calle, con distanciamiento social y cuidados, como se hace en Chubut, Neuquén, Rosario, Santa Fe, La Plata, Lanús y otros distritos.

El IPS no se toca, protesta de la Multicolor, SUTEBA La Plata

El gobierno ni se plantea responder a esto porque funcionarios y burócratas no trabajan ni pisan la escuela. Debemos decidir quiénes sí construimos la educación a diario. Para ello proponemos estas 10 medidas:

  1. Establecer acuerdos escolares, por materia, curso o grado para definir los horarios específicos, según la realidad y posibilidades del grupo, a fin de organizar y respetar la carga horaria de trabajo de cada docente. Si no fuera factible o no hubiera disposición para tales acuerdos, se deberá respetar el horario laboral.
  2. Definir horas, días y turnos para contactar a estudiantes y familias por las propuestas didácticas y contenidos. Fijar algunos turnos y horarios mínimos de reuniones con directivos, limitadas a 1 al mes o cada 15 días. Porque debe concentrarse el tiempo, energía y exposición docente a las pantallas en el acompañamiento pedagógico de sus estudiantes y familias.
  3. Disminuir absolutamente los requerimientos, pedidos de informes y estadísticas que los gobiernos, supervisión y autoridades escolares exigen. Desautorizar el envío de mensajes por fuera de los horarios pautados o toda intromisión que no fuera acordada y fundamentada con anticipación sobre el trabajo educativo. Las autoridades deben asesorar, colaborar y ponerse a disposición de la docencia en tan demandante situación.
  4. Limitar la injerencia de las autoridades en las plataformas elegidas por cada docente y anular todo requerimiento administrativo que no resguarde la seguridad ni matriculación del niñe ni la docencia, porque actúan como herramientas de control y sometimiento en este contexto.
  5. El gobierno nacional debe garantizar, con partidas extraordinarias, la provisión de recursos y dispositivos a estudiantes y docentes (computadora, teléfono, etc.) para sostener el proceso educativo. Acceso libre y gratuito a Internet, con WiFi en todo el país para docentes, estudiantes y familias.
  6. Proveer los elementos de trabajo y protección indicados en la Resolución 1552/12 a docentes, garantizar el acondicionamiento y la disposición de un lugar adecuado en el hogar, los cambios que demande y gastos por implementar la teleeducación, además de la compensación por parte del Estado del uso de nuestros recursos, así como de los gastos y servicios de energía, internet y otros, como estipula el Manual de la OIT y el ministerio de Trabajo.
  7. El ministerio de Educación debe concretar una plataforma o aula virtual nacional que garanticen conectividad a la totalidad de integrantes de las comunidades educativas del país. Así se podrá reducir la brecha educativa.
  8. Nombrar todos los cargos necesarios, pendientes y ya presupuestados para la cobertura de la totalidad de horas y cargos.
  9. Reabrir las paritarias nacional y en las provincias para garantizar un salario que cubra la canasta familiar y los bienes culturales, con cláusula gatillo según la inflación real.
  10. Aumento ya del Presupuesto Educativo al 10% del PBI, tanto nacional y provinciales, congelados hoy en el 4.8% del PBI que dejó el macrismo, a partir del no pago de la deuda externa, la eliminación de subsidios a la Iglesia y la enseñanza privada, además de impuestos progresivos a la riqueza.

 

Congreso Pedagógico Nacional, con asambleas ya

 

Como señalamos junto a la FND, las innovaciones tecnológicas son útiles en tanto apoyo a docentes y estudiantes. Pero preocupan los puntos de contacto de Educación con las recomendaciones de la OCDE y el Banco Mundial, tendientes a reemplazar el rol del docente como intelectual, productor colectivo de conocimiento, y reemplazar el aula real como único espacio colectivo y democrático, donde es posible construir saberes y resignificar el conocimiento críticamente.

A redoblar la defensa del docente, del aula, la escuela y lo que allí acontece, apropiándonos también de las tecnologías. Esta situación podrá verse como “oportunidad para aprender y aplicar las TIC en la escuela”, pero nada puede construirse desde el vacío: sin presupuesto, sin recursos y sin capacitación.

AMSAFE Rosario, ATE y SiPrus ante la gobernación, Alternativa Docente presente!

Por eso, desde Alternativa Docente y la FND insistimos en impulsar un Congreso Pedagógico Nacional que debata y elabore una política educativa orientada a las necesidades de trabajadores y el pueblo. Donde seamos docentes, estudiantes y familias quienes decidamos.

Y exigir que se convoquen asambleas –sean virtuales, presenciales o mixtas -, por zonas, provincia y región, para tomar en nuestras manos las exigencias ante la virtualidad, sobrecarga laboral, precaria construcción de conocimientos y los requisitos materiales que los gobiernos deben garantizar.

Además de definir cómo salir de la cuarentena, según cada distrito y comunidad escolar. Así podremos defender la educación estatal, al servicio de su transformación en un proyecto de mayorías. Hacia una educación y una Argentina socialista.

 

Andrea Lanzette, SUTEBA Multicolor Lanús

Francisco Torres, Sec. Gremial FND

Alternativa Docente, ANCLA

Agrupación Nacional Clasista Antiburocrática

MST en el Frente de Izquierda-Unidad

 

REFERENCIAS:

[1] CABASE Internet Index. Estado de Internet en Argentina y la Región. Pág. 4, Segundo Semestre 2019 [https://www.cabase.org.ar/wp-content/uploads/2019/12/CABASE-Internet-Index-II-Semestre-2019.pdf]

[2] Liga mundial de velocidad de banda ancha 2019 [https://www.cable.co.uk/broadband/speed/worldwide-speed-league/]

[3] Precios mundiales de datos móviles: el costo de 1 GB de datos móviles en 228 países, 2020 [https://www.cable.co.uk/mobiles/worldwide-data-pricing/]

[4] Ministerio de Educación, 15 de mayo, 2020. Las evaluaciones serán formativas: no habrá calificaciones numéricas en el marco de la pandemia [https://www.argentina.gob.ar/noticias/las-evaluaciones-seran-formativas-no-habra-calificaciones-numericas-en-el-marco-de-la]

[5] CTERA, 11 de mayo, 2020. Reunión con el Ministerio de Educación de la Nación

[6] Op. cit. Ministerio de Educación, 15 de mayo, 2020.

[7] Ley Nº 20.744 de Contrato de Trabajo (LCT) y Ley Nº 25.800 que ratifica el Convenio Nº 177 de la OIT

[8] Manual de buenas prácticas en teletrabajo. 1ra. ed. Buenos Aires: Oficina Internacional del Trabajo, Ministerio de Trabajo, 2011 [http://www.trabajo.gob.ar/downloads/teletrabajo/manual_buenas_practicas_2011.pdf]